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Powell urge a estados miembros OEA combatir la corrupciónDice buen gobierno es clave para aprovechar beneficios democraciaAl mencionar "el compromiso vigoroso del presidente Bush con la democracia en las Américas" y en todas partes, el secretario de Estado Colin Powell urgió a las naciones democráticas del Hemisferio Occidental que promuevan el gobierno democrático y el crecimiento económico en la región para combatir la corrupción e invertir en el bienestar de sus ciudadanos. Al hablar el 7 de junio en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos en Quito, Ecuador, Powell advirtió que no debe permitirse que la corrupción ponga en peligro el progreso democrático que el hemisferio ha hecho con ardua labor en los últimos 20 años. Señaló también la necesidad de la transparencia y la rendición de cuentas por parte del gobierno como requisitos para la prosperidad a largo plazo. A continuación una traducción extraoficial del discurso del secretario Powell: DEPARTAMENTO DE ESTADO DE ESTADOS UNIDOS Palabras del secretario de Estado Colin L. Powell en la Primera Sesión Plenaria de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos SECRETARIO POWELL: Señor secretario general, estimados colegas y amigos: permítanme comenzar agradeciéndoles al gobierno y al pueblo de Ecuador por ser anfitriones de esta asamblea, y por la magnífica hospitalidad que nos han concedido. Estados Unidos aguarda con interés retribuir la atención en junio próximo, cuando tendremos el honor de ser anfitriones de la próxima sesión ordinaria de la Asamblea General de la OEA en Fort Lauderdale, la Florida. Como moción privilegiada en este momento, si me fuera posible, señor presidente, me gustaría agradecerles a todos mis colegas las expresiones de simpatía y condolencia que he recibido con motivo de la muerte del presidente Ronald Reagan. En Estados Unidos, durante toda esta semana, rendiremos homenaje a su vida con un servicio conmemorativo el viernes. Ustedes oirán decir muchas palabras acerca del presidente Reagan y de cómo llevó a su fin la Guerra Fría, cómo estableció una gran relación con el líder de la Unión Soviética señor Gorbachev, pero no deberíamos olvidar cuánto hizo por las naciones de este hemisferio: la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, tantos otras iniciativas que emprendió por sus vecinos aquí en este hemisferio, lo que hizo para contener la marea de la insurgencia comunista en nuestro hemisferio. Creo que con sus ocho años de liderato el hemisferio se benefició tanto como la Unión Soviética y Europa. Y les agradezco a ustedes todas las expresiones que he recibido. Me gustaría también aprovechar esta ocasión para agradecerle al secretario general Gaviria, en nombre del presidente Bush, su liderazgo en la OEA durante los últimos diez años. La delegación de Estados Unidos lo encomia y le agradece, César. Ha sido un placer y un honor haber trabajado con usted. Amigos míos, como ustedes saben, acabo de acompañar al presidente Bush a Europa, donde nos unimos en Normandía a muchos de nuestros amigos europeos para celebrar el 60mo. aniversario de la invasión del Día D, el comienzo del fin de la Segunda Guerra Mundial. Este evento solemne nos recordó a todos la gran fortaleza que proviene de un compromiso común con la libertad y la democracia. El presidente Bush y toda su administración tienen el mismo compromiso vigoroso con la libertad y la democracia aquí en las Américas. Y acogemos complacidos esta oportunidad de fortalecer nuestras asociaciones democráticas con las naciones libres de nuestro hemisferio. Colegas, en la Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey en enero último, nuestros líderes nos dieron el mandato de adelantar el gobierno democrático y el crecimiento económico en esta región. Recalcaron la importancia de invertir en nuestros pueblos, de modo que vean los beneficios reales de mantener el rumbo difícil de la reforma política y económica. Debemos demostrarle a nuestros pueblos que la libertad da resultado, y que la libertad política y económica colaboran entre sí. Y los líderes de la Cumbre de Monterrey sabían también que fomentar la democracia y el crecimiento son maneras poderosas de garantizar la seguridad de las Américas, como hemisferio de libertad y esperanza, donde los terroristas, los tiranos y los traficantes no pueden prosperar. En cumplimiento adicional de nuestro mandato de Monterrey, el gobierno de Ecuador ha concentrado esta Asamblea General de la OEA, muy apropiadamente, en nuestra lucha actual contra la corrupción. La corrupción es profundamente destructiva de la fe de nuestros pueblos en la democracia y en su capacidad de ofrecer una vida mejor. La corrupción succiona la vida y el alma de una sociedad. La corrupción es un término legal, pero la palabra común para llamarla es robo. Corrupción significa robar a las escuelas, robar a los hospitales, robarles a los niños, robarles a los más pobres de nuestros ciudadanos, robar las inversiones que podrían dirigirse a nuevas carreteras, agua pura y todas las otras cosas que quiere el pueblo, que el pueblo espera y el pueblo merece de su gobierno, que el pueblo espera para avanzar por el camino de la reforma democrática. Y la corrupción ahuyenta a los inversionistas, les deniega a los países el dinero que necesitan para levantarse a sí mismos de la pobreza y ponerse en el camino hacia el desarrollo sostenible. Estados Unidos trata de hacer todo que podemos para ayudar. Durante los últimos años, hemos asignado unos 40 millones de dólares anuales a apoyar iniciativas y programas de buen gobierno y contra la corrupción en todo el hemisferio. En colaboración con gobiernos y la sociedad civil, hemos apoyado esfuerzos para mejorar la transparencia en las compras gubernamentales y la administración financiera, y fomentar la integridad en el servicio público. Ayudamos a denegarles un refugio seguro a los funcionarios corruptos y sus bienes, a desmantelar los regímenes de lavado de dinero y fortalecer los programas de recuperación de bienes. y hacemos nuestra parte para apoyar y poner en práctica instrumentos internacionales contra la corrupción, de los cuales no es el menor la Convención Interamericana Contra la Corrupción y sus mecanismos de seguimiento. Amigos míos, la democracia está en una coyuntura crítica en nuestro hemisferio. El Progreso que hemos hecho y podríamos hacer está en peligro. No debe haber retroceso. Debemos avanzar. Debemos cumplir las promesas que les hemos hecho a nuestros ciudadanos de poner en práctica diaria los principios de la democracia, para que nuestros pueblos no pierdan su esperanza en la promesa de la democracia de una vida mejor. Estados Unidos será amigo y aliado de todos aquellos que trabajan para llevar los dones de la democracia a la vida diaria de sus pueblos. Tratamos de trabajar en sociedad con otros gobiernos y grupos ciudadanos para crear las condiciones que hacen a las sociedades sanas, fuertes y vibrantes y donde pueden prosperar los ciudadanos comunes y corrientes. La iniciativa del presidente Bush de la Cuenta del Reto del Milenio apoyará a los países que demuestren su dedicación a gobernar con justicia, invertir en sus pueblos, terminar con la corrupción y dirigir gobiernos sólidamente en el imperio de la ley y promover la libertad económica. Honduras, Nicaragua y Bolivia son las primeras naciones de nuestro hemisferio en participar en la Cuenta del Reto del Milenio. Hay otros elegibles. El programa apenas si comienza y tengo esperanzas de ver que crece a saltos en los años por venir, a medida que demostremos su éxito y a medida que el Congreso estadounidense demuestra su generosidad. Y la perspectiva de obtener fondos para la Cuenta del Reto del Milenio debería servir de incentivo a otras naciones del hemisferio para que den los pasos necesarios para transformarse a sí mismas en lo interno y hacerse dueñas de su futuro. Estados Unidos será siempre solidario con los que procuran ejercer sus derechos democráticos, ya sea en Cuba o en cualquier otra parte del hemisferio. Y trabajaremos dentro de la Organización de los Estados Americanos y de acuerdo con nuestra obligación colectiva según la Carta Democrática Interamericana, para adelantar y salvaguardar la democracia. Como lo declara la carta: "Los pueblos de las Américas tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen una obligación de promoverla y defenderla". Amigos míos, la Carta Democrática Interamericana ha sido puesta a prueba y seguirá siendo puesta a prueba en los meses y años que hay por delante. Nuestra obligación, individual y colectivamente, es aplicar la Carta de modo que tenga relevancia para los retos muy reales que enfrenta la democracia en las Américas. En Venezuela, encomiamos al pueblo, el gobierno y la oposición democrática por completar el proceso de reparos y por su compromiso de respetar los resultados de un referendo revocatorio oportuno. La Misión de la OEA y el Centro Carter desempeñan una función decisiva para ayudar a nuestros vecinos a resolver sus diferencias en las urnas, como lo pidió la Resolución 833 de la OEA t el acuerdo político de mayo del 2003 logrado por mediación del secretario general. Nosotros, los gobiernos de las Américas, debemos darles a los pueblos de nuestro hemisferio buenas razones para pensar que las elecciones resultarán en líderes responsables que están comprometidos con el desarrollo democrático de largo alcance. Debemos darle a la gente común buenas razones para pensar, para creer que sus representantes elegidos, una vez en el poder, actuarán dentro de la ley, que combatirán la corrupción y que practicarán la transparencia en el gobierno. Debemos darles a todos los ciudadanos sin consideraciones de sexo u origen étnico, buenas razones para creer que sus contribuciones la vida de su país serán valoradas y recompensadas y que tendrán una voz significativa en moldear su futuro. Nosotros, las naciones democráticas de las Américas, debemos darles a los pueblos de nuestro hemisferio buenas razones para contar con sus vecinos cuando sus propias democracias sufran reveses. Debemos darles a nuestros pueblos el futuro próspero, democrático que esperan, por el que trabajaron y que tan abundantemente merecen. Gracias, señor presidente. Publicado:
08 junio 2004 Actualizado:
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