jump over navigation bar
Department of State SealDepartamento de Estado de Estados Unidos
International Information Programs and USINFO.STATE.GOV url
Temas Regiones Recursos Productos    English |  Français |  Русский |  Arabic |  Chinese |  Persian
Noticias desde Washington
  

En Cumbre Américas, Bush delinea retos regionales

Aboga por reformas, buen gobierno, democracia, comercio

Los líderes del Hemisferio Occidental deben poner en vigor reformas para asegurar que los gobiernos responden a las necesidades de los ciudadanos y promueven oportunidades para todos, dice el presidente George W. Bush.

Al hablar el 12 de enero en la ceremonia inaugural de la Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey, México, declaró Bush que los gobiernos de la región deben seguir trabajando para hacer realidad la agenda delineada por los líderes mundiales en la Reunión Cumbre sobre Financiamiento del Desarrollo, llevada a cabo por las Naciones Unidas en marzo de 2001.

Recordó el presidente que en esa misma cumbre, que tuvo lugar también en Monterrey, los líderes crearon el Consenso de Monterrey, que los comprometió a trabajar en pro de gobiernos responsables y un desarrollo incluyente.

"En la cumbre de este año aceptamos el desafío de poner en práctica ese Consenso para agrupar a todos los pueblos del hemisferio dentro de un área de desarrollo en expansión", agregó.

"Con el fin de desarrollar estos objetivos, mi país alteró radicalmente la forma en que proveemos ayuda y aumentamos considerablemente nuestra ayuda a los países en desarrollo", dijo Bush.

"Según el nuevo Pacto para el Desarrollo, la ayuda de Estados Unidos se vincula al ejercicio del buen gobierno, la inversión en la gente y la libertad económica. La asistencia al desarrollo debe abrir un camino hacia las reformas y el crecimiento económico en vez de mantener la necesidad de mayor ayuda", explicó seguidamente.

Dijo también que "las naciones de este hemisferio tienen que identificar medidas concretas que lleven a la práctica las nobles ideas del Consenso de Monterrey. Debemos esforzarnos por ofrecer a todos nuestros ciudadanos una educación de calidad y cuidado de salud de calidad, en especial a quienes sufren de VIH/SIDA. Debemos, también, trazar un camino cierto hacia un mercado libre vital que ayude a sacar a la gente de la pobreza y origine una saludable clase media".

Instó, además, a aumentar el crédito de que disponen las pequeñas empresas, "que generan la mayoría del empleo en nuestras economías, y debemos reducir el plazo que lleva establecer una empresa. Tenemos que fortalecer los derechos de la propiedad de manera que la tierra sirva de palanca financiera para establecer una empresa o contratar a nuevos trabajadores. Y debemos disminuir los costos de enviar dinero a las familias de los empeñosos trabajadores, hombres y mujeres, que se ganan la vida en el extranjero".

A largo plazo, declaró, "el comercio es el camino más cierto hacia la prosperidad duradera. La apertura de nuestro mercado es el impulso clave del crecimiento en la región y es testimonio de la creencia estadounidense en el beneficio mutuo del comercio. El año pasado, alrededor del 83 por ciento de las exportaciones de América Latina a Estados Unidos, unos 176 mil millones de dólares en bienes, ingresó en mi país libre de impuestos".

Reiteró que Estados Unidos mantiene su compromiso "con el comercio libre y leal en este hemisferio mediante el área de libre comercio de las Américas y mediante los cada vez mayores acuerdos bilaterales de libre comercio que hemos completado y estamos negociando. Nuestros socios del NAFTA llevan ya 10 años como aliados vitales del libre comercio".

Observó que el acuerdo de libre comercio Estados Unidos-Chile entró en vigor el primero de este año. "Estamos a punto de completar un acuerdo de libre comercio con nuestros socios centroamericanos. Esta semana iniciaremos las negociaciones con República Dominicana y, pronto, comenzaremos las negociaciones con Panamá y con algunos de nuestros amigos andinos. Dichos acuerdos de libre comercio, una vez concluidos, abarcarán más de dos tercios del PIB de los vecinos de Estados Unidos", dijo.

"Las bases fundamentales de la prosperidad y del progreso siguen siendo la democracia y el estado de derecho", advirtió el presidente. "Toda nación debe triunfar en su lucha contra la corrupción. Debemos negarles un refugio seguro seguro a los funcionarios corruptos y crear una cultura de transparencia en las Américas. Hoy firmé una proclama que le niega el ingreso a mi país a los funcionarios corruptos. Insto a que otros países hagan lo mismo".

"En cumbres anteriores decidimos que la democracia es la única forma legítima de gobierno de este hemisferio y que los pueblos de las Américas tienen la obligación de promover y defenderla", declaró. "

"Aquellos gobiernos de nuestro hemisferio que han respondido y que apoyan la democracia pueden sentirse orgullosos. Nuestra unidad y el apoyo a las instituciones democráticas, a los procedimientos constitucionales y a las libertades básicas brindan esperanza y fuerza a quienes luchan por conservar sus derechos otorgados por Dios, ya sea en Venezuela, Haití o Bolivia", añadió.

En lo que respecta a Cuba, dijo que "mediante nuestro ejemplo democrático, debemos seguir acompañando al valiente pueblo de Cuba, que durante casi medio siglo ha soportado la tiranía y la represión. Las dictaduras no tienen cabida en las Américas. Debemos esforzarnos todos por lograr una transición democrática rápida y pacífica en Cuba. Juntos triunfaremos, porque el espíritu de la libertad todavía florece, incluso en los rincones más oscuros de las cárceles del régimen de Castro".

A continuación una traducción extraoficial del texto de las declaraciones del presidente:

LA CASA BLANCA
Oficina del Secretario de Prensa
(Monterrey, México)
12 de enero de 2004

Declaraciones del presidente Bush en la ceremonia de inauguración de la Cumbre Extraordinaria de las Américas

Parque Fundidora
Monterrey, México
Hora local - 6:12 p.m.

EL PRESIDENTE: Señor presidente, le doy las gracias por su maravillosa hospitalidad. Gracias, también, a la Primera Dama. Por favor, agradezcan al pueblo de esta amable ciudad por recibir a tan distinguido grupo de dirigentes, cónyuges y ciudadanos del mundo.

Hace dos años, en esta ciudad, los líderes del mundo formaron el Consenso de Monterrey. Prometimos trabajar para un gobierno que responda a las necesidades básicas de todo ser humano, y a favor de políticas que promueven las oportunidades para todos. En la cumbre de este año aceptamos el desafío de poner en práctica ese Consenso para agrupar a todos los pueblos del hemisferio dentro de un área de desarrollo en expansión.

Con el fin de desarrollar estos objetivos, mi país alteró radicalmente la forma en que proveemos ayuda y aumentamos considerablemente nuestra ayuda a los países en desarrollo. Según el nuevo Pacto para el Desarrollo, la ayuda de Estados Unidos se vincula al ejercicio del buen gobierno, la inversión en la gente y la libertad económica. La asistencia al desarrollo debe abrir un camino hacia las reformas y el crecimiento económico en vez de mantener la necesidad de mayor ayuda.

Las naciones de este hemisferio tienen que identificar medidas concretas que lleven a la práctica las nobles ideas del Consenso de Monterrey. Debemos esforzarnos por ofrecer a todos nuestros ciudadanos una educación de calidad y cuidado de salud de calidad, en especial a quienes sufren de VIH/SIDA. Debemos, también, trazar un camino cierto hacia un mercado libre vital que ayude a sacar a la gente de la pobreza y origine una saludable clase media. Debemos aumentar el crédito disponible a pequeñas empresas, que generan la mayoría de los puestos de trabajo en nuestras economías, y debemos reducir el plazo que lleva establecer una empresa. Tenemos que fortalecer los derechos de la propiedad de manera que la tierra sirva de palanca financiera para establecer una empresa o contratar a nuevos trabajadores. Y debemos disminuir los costos de enviar dinero a las familias de los empeñosos trabajadores, hombres y mujeres, que se ganan la vida en el extranjero.

A largo plazo, el comercio es el camino más cierto hacia la prosperidad duradera. La apertura de nuestro mercado es el impulso clave del crecimiento en la región y es testimonio de la creencia estadounidense en el beneficio mutuo del comercio. El año pasado, alrededor del 83 por ciento de las exportaciones de América Latina a Estados Unidos, unos 176 mil millones de dólares en bienes, ingresó en mi país libre de impuestos. Mi país se compromete con el libre y justo comercio en este hemisferio mediante el área de libre comercio de las Américas y mediante los cada vez mayores acuerdos bilaterales de libre comercio que hemos completado y estamos negociando. Nuestros socios del NAFTA llevan ya 10 años como aliados vitales del libre comercio.

Nuestro acuerdo de libre comercio con Chile entró en vigor el primero de este año. Estamos a punto de completar un acuerdo de libre comercio con nuestros socios centroamericanos. Esta semana iniciaremos las negociaciones con República Dominicana y, pronto, comenzaremos las negociaciones con Panamá y con algunos de nuestros amigos andinos. Dichos acuerdos de libre comercio, una vez concluidos, abarcarán más de dos tercios del PIB de los vecinos de Estados Unidos.

Las bases fundamentales de la prosperidad y del progreso siguen siendo la democracia y el estado de derecho. Toda nación debe triunfar en su lucha contra la corrupción. Debemos negarles escondite seguro a funcionarios corruptos y crear una cultura de transparencia en las Américas. Hoy firmé una proclama que le niega ingreso a mi país a los funcionarios corruptos. Instó a que otros países hagan lo mismo.

En cumbres pasadas decidimos que la democracia es la única forma legítima de gobierno de este hemisferio y que los pueblos de las Américas tienen la obligación de promover y defenderla. Aquellos gobiernos de nuestro hemisferio que han respondido y que apoyan la democracia pueden sentirse orgullosos.

Nuestra unidad y el apoyo a las instituciones democráticas, a los procedimientos constitucionales y a las libertades básicas brindan esperanza y fuerza a quienes luchan por conservar sus derechos otorgados por Dios, ya sea en Venezuela, Haití o Bolivia.

Y, mediante nuestro ejemplo democrático, debemos seguir acompañando al valiente pueblo de Cuba, que durante casi medio siglo ha soportado la tiranía y la represión. Las dictaduras no tienen cabida en las Américas. Debemos esforzarnos todos por lograr una transición democrática rápida y pacífica en Cuba. Juntos triunfaremos, porque el espíritu de la libertad todavía florece, incluso en los rincones más oscuros de las cárceles del régimen de Castro.

Tenemos grandes oportunidades de trabajar juntos para mejorar la calidad de vida de todos los pueblos de este hemisferio. Para lograr nuestra visión común es necesario que fijemos objetivos concretos y medibles. De esta manera, confirmaremos nuestra determinación de triunfar y darles esperanza a millones de personas.

Juntos, llevaremos a la práctica el Consenso de Monterrey, mejoraremos nuestras naciones y le demostraremos al mundo que sociedades y mercados libres pueden aportar beneficios reales a nuestros ciudadanos.

Que Dios los bendiga a todos. (Aplausos.)


Publicado: 13 enero 2004 Actualizado:

Opciones:   Versión para imprimir Versión para imprimir     Enviar este artículo Enviar este artículo     Subscríbase a WF-Noticias Subscríbase a WF-Noticias

A principio de página


       La Oficina de Programas de Información Internacional produce y mantiene este sitio.
       La inclusión de otras direcciones de Internet no debe interpretarse como una aprobación de las opiniones contenidas en las mismas.