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Pacto comercial cimentará progreso en América CentralZoellick y Padilla describen beneficios anticipados CAFTA-RDPor Lauren Monsen Washington -- El notable progreso hacia la democracia logrado en América Central en los últimos 10 ó 15 años podría volver atrás si se permite que las condiciones económicas se deterioren, dijo el vicesecretario de Estado Robert Zoellick a los representantes de las comunidades centroamericana y dominicana en Estados Unidos (CENDRUSA). El propuesto acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, las naciones de América Central y la República Dominicana es vital para el bienestar económico de los países participantes, pero sus implicaciones van mucho más allá de la esfera del comercio, dijo el 6 de abril Christopher Padilla, representante comercial adjunto de Estados Unidos para asuntos intergubernamentales, en el diálogo del que fue anfitrión el Departamento de Estado. En momentos en que el Congreso de Estados considera si aprueba el acuerdo, conocido comúnmente como CAFTA-RD, "está en juego nada menos que el futuro de nuestras relaciones con las democracias de la región", agregó Padilla. Se espera que el Congreso de Estados Unidos considere este mes la ratificación del acuerdo de libre comercio con Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. La atención que Estados Unidos le presta a América Central y la República Dominicana puede ser transitoria, señaló Padilla, de modo que el CAFTA-RD serviría de correctivo necesario de ese desequilibrio. "En ocasiones la región es el centro de un gran debate en Washington", en tanto que en otras ocasiones la atención se dirige a otros asuntos, explicó Padilla. Sin embargo, y de ser aprobado, el CAFTA-RD "ayudará a promover una relación más estable y madura con la región". Zoellick, quien fue representante comercial de Estados Unidos antes de convertirse en vicesecretario de Estado, respaldó el argumento de Padilla y se explayó en muchos de los mismos temas. "El presidente Bush cree firmemente que la prosperidad de la región depende de tres compromisos: con la democracia, con la seguridad y con el libre mercado", observó. "Ahora estamos a punto de entrar en una asociación económica muy importante con seis democracias", dijo, agregando que tal asociación, "reduciría aranceles, abriría mercados y, lo que es más importante, establecería reglas para una economía mundial del siglo XXI". Pero el CAFTA-RD "se refiere a mucho más que el comercio", agregó. Al crear más oportunidades económicas en toda la región mientras aumenta la transparencia y la rendición de cuentas, el CAFTA-RD tiene un gran potencial para aliviar la pobreza, luchar contra la corrupción, impulsar las instituciones democráticas y fortalecer el imperio del derecho en países que pueden necesitar reforzar esos aspectos, dijo. Los críticos del CAFTA-RD, los acusó Zoellick, "quieren que les demos la espalda a las democracias" que se esfuerzan por afirmarse. "Esos críticos se equivocan". Hizo notar que, por el contrario, los gobiernos libremente elegidos en todos los seis países de la región apoyan el acuerdo, porque "esas democracias saben que el CAFTA-RD es un hito histórico en su camino hacia la prosperidad". En respuesta a los oponentes que alegan que el CAFTA-RD no se interesa lo suficiente en proteger los derechos de los trabajadores, destacó que el pacto reclama específicamente una "mejor aplicación de las leyes laborales", al igual que la protección del medio ambiente. Instó a la ciudadanía estadounidense a comunicarse con sus representantes en el Congreso para expresarle su apoyo, en términos generales, al libre comercio y las economías abiertas, y en particular al CAFTA-RD. En cuanto a las quejas que plantearon contra el CAFTA-RD los sindicatos obreros estadounidenses, dijo Zoellick que "esto es muy frustrante, porque, naturalmente, los países de la región no pueden progresar más (en cuestiones laborales) hasta que no se vuelvan más prósperos. El verdadero problema, entonces, es ¿cómo mejorarán las condiciones si hacemos a un lado a la región?" Zoellick insistió en que los progresos democráticos de la región en las últimas dos décadas deben ser consolidados para asegurar prosperidad y estabilidad a largo plazo. Recordó que en épocas bastante recientes muchos países de la región rechazaron las juntas militares y los conflictos civiles, en favor del régimen democrático, y advirtió que este notable progreso podría posiblemente volver atrás si se permite que las condiciones económicas se deterioren. "No creo que podamos dar por sentado el progreso de los últimos 10 ó 15 años; puedo imaginar un escenario" en el cual ese progreso sea echado atrás, "y qué tragedia sería eso", dijo. Sugirió que la entrada en vigor del CAFTA-RD ayudaría a estimular el desarrollo regional y a apuntalar los gobiernos legítimos, reduciendo, por lo tanto, el riesgo de perturbaciones sociales y políticos. "Realmente, hay en esto grandes cosas en juego, y necesitamos que la gente las recalque", concluyó. Publicado:
07 abril 2005 Actualizado:
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