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EE.UU. invierte para atender cambio climáticoPolíticas equilibran desarrollo y medio ambienteLa Casa Blanca publicó el 30 de junio una hoja informativa que explica la meta del presidente Bush de abordar el cambio climático mediante políticas que hagan crecer a las economías, ayuden al desarrollo y mejoren el medio ambiente. La hoja informativa señala que la administración Bush habrá invertido para fines del año 2005 más de 20.000 millones de dólares en programas de cambio climático, cifra que supera la inversión de cualquier otro país. Los siguientes términos aparecen en el texto: Intensidad de gases de efecto invernadero -- la relación entre las emisiones y la producción económica. FutureGen -- programa del Departamento de Recursos Energéticos de Estados Unidos para diseñar y construir un prototipo, a gran escala, de una planta que genere electricidad e hidrógeno a partir del carbón, sin emisiones de carbono o de otro tipo. Biomasa -- combustible que se obtiene a partir de materia y residuos vegetales IV Generación, energía nuclear -- Colaboración entre 10 naciones que buscan el avance tecnológico mediante el uso de energía nuclear A continuación una traducción del texto de la hoja informativa: LA CASA BLANCA El presidente Bush atiende el problema del cambio climático El presidente Bush está comprometido con las políticas de cambio climático que hagan crecer a las economías, ayuden al desarrollo y mejoren el medio ambiente. El presidente promueve la innovación tecnológica para lograr metas asociadas como: atender el cambio climático, reducir la contaminación atmosférica perjudicial y mejorar la seguridad energética en Estados Unidos y en todo el mundo. Nos hemos fijado una meta ambiciosa, pero realista: en febrero de 2002, el presidente Bush se comprometió a reducir en 18 por ciento para el año 2012 la intensidad de los gases de efecto invernadero en nuestro país -- es decir, lo que emitimos por unidad de actividad económica. Venimos logrando un progreso real y acelerado: el objetivo del presidente equivale a una reducción anual de 1,95 por ciento en la intensidad de emisiones. Sólo en 2003 la intensidad bajó 2,3 por ciento en Estados Unidos. Las cifras preliminares de 2004 indican reducciones aún mayores en la intensidad de emisiones durante un periodo de crecimiento económico robusto. Seguimos un planteamiento equilibrado para superar la pobreza, mediante políticas que protegen el medio ambiente a la vez que promueven el desarrollo y la oportunidad económica. El presidente sabe que la superación de la pobreza extrema va de la mano con la mejora del medio ambiente. Las economías estancadas son uno de los peores enemigos ambientales que existen, puesto que no se puede esperar que la gente que carece de alimentos, refugio y saneamiento cuide del medio ambiente a costa de su propia supervivencia, y las sociedades pobres no pueden permitirse el lujo de invertir en tecnologías más limpias y eficientes. La solución a largo plazo de los desafíos ambientales es el progreso económico rápido y sostenido de las naciones pobres. Y la mejor forma de ayudar a que se desarrollen los países y a la vez poner límites a la contaminación y mejorar la salud pública, es promover las tecnologías de generación de energía limpias, asequibles y seguras. Algunos han propuesto que la mejor forma de solucionar los problemas ambientales y el cambio climático es oponerse al desarrollo y poner al mundo a una dieta de energía. Pero en la actualidad casi 2.000 millones de personas carecen de acceso a cualquier tipo de energía moderna, y negarles ese acceso sería igual que condenarles a la pobreza, enfermedad, mortalidad infantil alta y contaminación del agua y el aire permanentes. El presidente sostiene que es mejor nuestro modo de abordar la cuestión. Sabemos que la superficie de la Tierra es ahora más cálida y sabemos que el aumento de los gases de efecto invernadero que producen los seres humanos contribuye a este problema. Aunque ha habido discrepancias en anteriores ocasiones en cuanto a cómo atender de mejor forma esta cuestión, actuamos para ayudar a los países en desarrollo a adoptar nuevas fuentes de energía. Tomamos medidas: el presidente ha emprendido una amplia cartera de iniciativas nacionales e internacionales para desarrollar y distribuir nuevas tecnologías mediante una amplia gama de programas, entre ellas:
Proveemos cantidades récord de financiamiento para programas de cambio climático. Para fines del año 2005 la administración Bush habrá invertido más de 20.000 millones de dólares, cifra que supera la inversión de cualquier otro país. De esa cantidad, 5.500 millones de dólares se destinarán en 2006 a actividades de cambio climático. El presidente propuso también incentivos fiscales de 3.600 millones de dólares para los próximos cinco años, con el propósito de alentar el uso de tecnología limpia, renovable y eficaz en el uso de energía. Estos programas federales son sólo una parte de los esfuerzos, puesto que también se aprovechan miles de millones de dólares de inversiones privadas. En la reunión del Grupo de los Ocho (G8) y después de ella, nos guiaremos de acuerdo con los siguientes principios: Compartimos objetivos y los aspectos en los que estamos de acuerdo son numerosos. El cambio climático es un problema serio de largo plazo, que exige una acción sostenida a lo largo de muchas generaciones por parte tanto de los países desarrollados como de aquellos en desarrollo. La clave para abordar el desafío climático es desarrollar tecnologías innovadoras que sean más limpias y eficientes. El mejor de los progresos se asegurará mediante un esfuerzo cooperativo que combine nuestras estrategias con las mejores estrategias de otras naciones para mejorar así la seguridad económica y energética, reducir la contaminación atmosférica perjudicial y reducir los gases de efecto invernadero. El presidente sostiene firmemente que el crecimiento económico es esencial para lograr el éxito. Sólo el crecimiento económico puede proporcionar los recursos para invertir en la próxima generación de tecnologías más limpias y eficientes. Nos oponemos a cualquier política que busque lograr las reducciones y deje sin trabajo a los estadounidenses o simplemente traslade las emisiones de un estado a otro, o de Estados Unidos a otro país. Al igual que nosotros, es poco probable que los países en desarrollo se sumen a iniciativas que descarten su propio crecimiento y desarrollo económico. El enfoque del presidente recurre a la mejor investigación científica, aprovecha el poder de los mercados, fomenta la creatividad de los empresarios y trabaja con el mundo en desarrollo para cumplir las aspiraciones comunes de nuestros pueblos, nuestras economías y nuestro medio ambiente. Publicado:
07 julio 2005 Actualizado:
07 julio 2005
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