|
|||||||||||
|
|||||||||||
|
Los concursos o "slams" de poesía en EE.UU.Se trata de recitales populares que despiertan fervor por su vitalidad
Por Steve Holgate Portland, Oregon -- He aquí la adivinanza. ¿Qué es un concierto sin música? ¿Qué es un programa de juegos sin un juego? ¿Cuál es el movimiento literario que en estos años recientes ha crecido en todo Estados Unidos y gran parte del mundo? Estas preguntas aparentemente inconexas tienen una sola respuesta: los "slams" de poesía. Es difícil relacionar esas dos palabras -- poesía y "slam" (en el habla popular estadounidense se entiende la palabra "slam"" como sacudir o apabullar. Aplicado a la poesia se entendería como un recital apabullante). Marc Kelly Smith, fundador de los "slams" de poesía, dice que el "slam" representa "la unificación del arte interpretativo con el arte de la poesía", a la que se agrega la emoción que despierta la competividad entre los participantes en un concurso. Los lugares donde se presentan los "slams" en Estados Unidos tienen características comunes: los poetas se inscriben para recitar su obra en una cafetería, un bar o el sótano de una iglesia, frente a un público alborotado dispuesto a vitorear, aplaudir, silbar o abuchear los concursos poéticos. Se sabe de casos en los que el público rechifló tanto que los poetas participantes se vieron obligados a huir del escenario. Esta crítica espontánea tiene el respaldo de un jurado elegido al azar entre el público, pocos minutos ante de comenzar una sesión. Este jurado evalúa el estilo y sustancia de los poetas y al final de la velada los califica con un puntaje y declara un ganador. Los críticos del "slam" -- hay muchos -- dicen que esa poesía glorifica la interpretación a expensas del contenido de los versos y que más destaca la actuación que la palabra. Los defensores del "slam" responden que quienes no gustan del "slam" simplemente no aceptan que una persona común, sin títulos académicos, haga crítica literaria. Smith afirma que el público que acude a escuchar esa poesía disfruta abiertamente las interpretaciones. Los poetas del "slam" suelen mostrar su obra con la dinámica característica de los artistas del rap, actuar con la elegancia teatral de un actor Shakespearano o con los aullidos típicos un poeta de la generación "beat". Hay algunos límites. Los participantes no pueden cantar ni utilizar música y no pueden usar ningún accesorio o vestuario para realzar su recitación. El poeta está en el escenario vacío, frente a un micrófono. Los "slam" de poesía nacieron hace veinte años, cuando Smith, que en ese tiempo trabajaba en la construcción, organizó el primer "slam" en un bar de Chicago. La atmósfera, parecida a la de un concierto de rock, proyectaba el estilo irónico, auto-referencial, y con frecuencia el despliegue furioso de los punks de la década de 1980. En años recientes, reflejando la mezcla de ingredientes en la naturaleza multicultural de Estados Unidos, el estilo de presentación más procede de la cultura Hip-hop que comenzó en la comunidad afronorteamericana. El resultado es un movimiento artístico dinámico, con cientos de poetas participando todas las semanas frente a miles de espectadores. Según sus defensores, el "slam" ha revitalizado a un moribundo mundo poético. "Con la mayoría de las presentaciones poéticas ocurre lo mismo que con los programas dedicados al arte: no tienen público", dice Smith. Agrega que la mayoría de las lecturas de poesía se parecen a actuaciones propias de un museo. Smith se propuso cambiar eso y lo ha logrado. "Los concursos de "slam" se han popularizado por el mundo, con movimientos en Europa y Asia que son firmes. La sensibilidad política del "slam" poético, que es la de la clase trabajadora, y sus capacidad de agrupar comunidades, hace que tenga gran atractivo", agrega. Es el aspecto competitivo del "slam" lo que en general disgusta a sus detractores. Muchos críticos alegan que esos en esos concursos se resalta el exhibicionismo y que dependen de efímeros efectos teatrales a expensas del logro poético. Harold Bloom, un crítico tradicional, ha condenado el "slam" diciendo que es "la muerte del arte". Sin embargo, hasta los críticos más inflexibles admiten que los "slam" de poesía son dinámicos y que concitan el interés popular que la poesía necesitaba desde hace mucho tiempo. La poesía que se recita en un "slam" puede reflejar la escuela tradicional poética literaria, sin dejar de provocarla. Michael Brown, un poeta del "slam", escribe: "No soy un gran actor, ("I'm not much of a performer, La poesía misma tiende hacia el verso libre, con un tono altamente personal, revirtiendo la tradición occidental del siglo XX que, según Smith, "exime al poeta de trabajar". Para demostrar ese sentido ético la poetisa del "slam" Brenda Moosy escribe: "Cuando el hombre vino a instalar mi bañera, ("When the man came to install my hot tub, Los defensores del "slam" gustan de la vitalidad y la popularidad de los recitales, así como las comunidades artísticas que se forman a su alrededor. Afirman que los críticos no captan el punto importante del "slam", porque están distraídos porque la consideran una competencia "sin decoro" en medio de la estridencia del público. Dicen sus partidarios que los poetas del "slam" rinden tributo más a la palabra que al evento, y más a la poesía que a la popularidad. Los poetas del "slam" y sus partidarios siguen recitando y oyendo, escribiendo y aplaudiendo. Saben que forman parte de una nueva comunidad artística que es vital y activa. Según el lema extraoficial de Alan Wolf, un maestro del "slam", "El punto no es el puntaje; el punto es a poesía". Publicado:
17 marzo 2006 Actualizado:
17 marzo 2006
|
||||||
|
Opciones:
|
|
||||||||||||||||||