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Servicio noticioso desde Washington Marzo de 2004 E.U. y el mundo colaboran para proteger el ambiente(Sec. adj. Turner insta europeos olvidar viejas diferencias)
Estados Unidos colabora con sus socios internacionales para mejorar y proteger el medio ambiente a través de proyectos para la conservación del suelo, la prevención de la tala ilícita de bosques, el fomento de la energía renovable y la atención del cambio climático, afirma el secretario adjunto de Estado para Océanos y Asuntos Ambientales y Científicos Internacionales, John F.Turner.
"Estados Unidos está profundamente comprometido con la comunidad mundial a luchar contra la degradación del medio ambiente en el mundo en desarrollo", declaró Turner en un discurso que pronunció el 2 de marzo en la Escuela de Economía de Estocolmo.
A continuación se presentan algunos fragmentos extraídos del texto del discurso de Turner:
(comienzan los fragmentos)
El Tío Sam: un ecologista
John F. Turner, secretario adjunto de Estado para Océanos y Asuntos Ambientales y Científicos Internacionales
Discurso pronunciado en la Escuela de Economía de
Estocolmo
Muchas gracias por esta amable presentación. Es un placer estar aquí. En nombre del presidente Bush y del secretario Powell, deseo celebrar el extraordinario historial de Suecia en la protección del medio ambiente. Es verdaderamente ejemplar. Gracias por ser unos vecinos mundiales tan excepcionales.
Les estoy muy agradecido por esta oportunidad de documentar algunos de los más importantes resultados obtenidos por Estados Unidos en el sector de protección ambiental a lo largo de los años y presentar detalladamente algunos de los interesantes trabajos que estamos llevando a cabo actualmente.
Pese a la caricatura que presenta a los norteamericanos como egoístas, consumidores empedernidos de gasolina, glotones productores de basura, mis conciudadanos se preocupan por el medio ambiente. Un sondeo de opinión realizado recientemente ha revelado que más de 60 por ciento de los norteamericanos se consideran ecologistas activos o favorables al medio ambiente; 70 por ciento compran lo que definen como productos "inocuos para el medio ambiente"; 80 por ciento afirman que han reducido su uso de energía en el hogar; y 90 por ciento reciclan los desechos con regularidad. Otro sondeo de opinión indicó que una mayoría abrumadora de norteamericanos apoya las principales leyes ambientales de nuestro país y más de 80 por ciento favorecen el fortalecimiento de estas normas ambientales.
Historia del movimiento ecologista de Estados Unidos
Estamos muy lejos de ser perfectos. Pero, en general, Estados Unidos cuenta en su haber con un sólido historial de protección del medio ambiente, tan antiguo como el país mismo.
Thomas Jefferson, uno de los fundadores de nuestro país, reservó terreno en 1774 para que lo disfrutaran las generaciones futuras. Compró un arco gigantesco natural de piedra caliza al rey de Inglaterra Jorge III para protegerlo de cualquier daño. Quienes visitan hoy Virginia todavía pueden admirar la impresionante formación.
En el decenio de 1800, cuando los primeros exploradores trazaban el mapa de la frontera occidental de nuestro país, aprendieron a mirar con reverencia los, al parecer, inagotables recursos y dilatados panoramas del oeste norteamericano. "América la bella", el himno a los espaciosos cielos, las majestuosas montañas y los vastos campos y bosques de mi país, da testimonio de la admiración que indudablemente sintieron.
Theodore Roosevelt, el primer ecologista de nuestros presidentes, tradujo esta ética en política. Al establecer cinco parques nacionales, más de 50 reservas de flora y fauna silvestres y centenares de bosques nacionales, le dio a la protección ambiental, en particular a la conservación del suelo, un alto grado de prioridad en nuestro gobierno.
Hoy, el Sistema de Parques Nacionales que Roosevelt estableció comprende alrededor de 38 millones de hectáreas de terreno, aproximadamente la superficie de Alemania. El gobierno federal también administra otros 220 millones de hectáreas de reservas de flora y fauna silvestres, refugios, zonas naturales y refugios marinos.
Roosevelt sentó las bases del movimiento ecologista norteamericano moderno que floreció un día de primavera, aproximadamente sesenta años después. El 22 de abril de 1970, 20 millones de norteamericanos se dieron cita para celebrar el primer Día de la Tierra. Forjaron un movimiento popular para descontaminar el medio ambiente y protegerlo de daños futuros.
Los años inmediatamente siguientes al primer Día de la Tierra fueron un período pletórico de legislación ambiental en Estados Unidos. Se fundó la Agencia de Protección Ambiental; se estableció el Consejo Presidencial de Calidad Ambiental; el presidente Richard Nixon firmó la Ley de Política Ambiental nacional, la Ley de Aire Limpio, la Ley de Agua Pura y la Ley de las Especies en Peligro de Extinción. Muchas de estas medidas fueron las primeras de su clase en todo el mundo.
En consecuencia, el medio ambiente de Estados Unidos es más sano hoy que cuando se inició el movimiento ecologista moderno. Esto es muy impresionante si consideramos que en los últimos 30 años el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos ha aumentado 160 por ciento, mientras que el consumo de energía sólo ha crecido 45 por ciento. Es decir, que el aumento de energía usado para producir cada dólar de crecimiento económico ha disminuido 44 por ciento.
El historial de protección del medio ambiente de la administración Bush
¿Qué diremos ahora de los críticos que aseguran que la administración Bush, en el mejor de los casos, carece de una política ambiental, o, en el peor, que ha emprendido un ataque contra el medio ambiente?
Es obvio que no hemos sabido presentar nuestra parte de la historia ante el tribunal de la opinión pública. Si me lo permiten, quisiera informarles lo que está haciendo Estados Unidos en la esfera internacional para promover la protección responsable de la tierra.
La asociación de los gobiernos, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales es la clave de esta nueva estrategia. A través de esta asociación podemos conseguir una mayor participación de los ciudadanos, promover el uso de la ciencia y la tecnología de vanguardia, fomentar la iniciativa privada, alentar el comercio y proteger el medio ambiente.
El presidente Bush ha asignado una cantidad sin precedentes de recursos para poner en práctica esta estrategia. El año pasado, pidió un aumento de 5.000 millones de dólares, en un período de tres años, en asistencia de Estados Unidos al desarrollo a los países pobres. El presidente está en vías de cumplir su compromiso de destinar 15.000 millones de dólares a la lucha contra la pandemia del VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria.
¿Qué significa todo esto a escala humana? Significa dar de beber agua sin contaminar a niños y niñas sedientos; significa proteger la biodiversidad de un ecosistema africano frágil; significa impedir la transmisión de una enfermedad mortífera de madre a hijo.
La asociación para la protección de los bosques de la cuenca del Congo
Permítanme que les presente un ejemplo de este nuevo criterio en el sector de conservación de bosques. Junto con unos 29 gobiernos, organizaciones internacionales, grupos empresariales y ambientales, hemos formado la asociación para la protección de los bosques de la cuenca del Congo. Su objetivo es establecer redes nacionales de zonas protegidas en Africa central para salvaguardar uno de los dos bosques tropicales más extensos que permanecen intactos.
Estados Unidos aportará 53 millones de dólares a lo largo de cuatro años para establecer programas de capacitación, infraestructura y regímenes administrativos y coercitivos necesarios para que el concepto ideal de un sistema de zonas protegidas pueda ser un éxito.
sta es sólo una de docenas de asociaciones que ha establecido Estados Unidos para ampliar el círculo del desarrollo y forjar un mundo en el que todos nos podamos sentir más esperanzados y seguros.
El plan del presidente contra la tala ilícita de bosques
La Asociación para la protección de los bosques de la cuenca del Congo es también un mecanismo poderoso para poner coto a la explotación de carne de animales salvajes y promover la lucha contra la explotación forestal ilícita. La explotación forestal ilícita destruye ecosistemas y amenaza las zonas protegidas de todo el mundo con un costo económico del orden de 10.000 a 15.000 millones de dólares al año.
Este es el motivo por el que el presidente Bush puso en marcha un nuevo plan para ayudar a los países en desarrollo a reducir la amenaza que la explotación forestal ilícita plantea a las zonas protegidas.
Canje de deuda por naturaleza
También estamos empeñados en la protección de los bosques a través de canjes de deuda por naturaleza. Estos acuerdos innovadores permiten a los países en desarrollo reducir su deuda con el Gobierno de Estados Unidos y al mismo tiempo proteger sus valiosos bosques tropicales. Por ejemplo, un acuerdo con Perú permitirá la conservación de más de 12,5 millones de hectáreas de hábitat de bosque tropical para especies exóticas tales como la guacamaya roja, el jaguar y el delfín rosado de río.
Los océanos
Por supuesto, con una de las costas más largas del mundo, la política de los océanos es otra pieza esencial del planteamiento de Estados Unidos de la protección del medio ambiente.
Estamos explorando nuevas técnicas para reprimir la pesca ilícita en todo el mundo. Por ejemplo, un método innovador se vale del comercio para evitar la pesca ilícita y, por extensión, proteger nuestros recursos marinos.
No obstante, incluso cuando los pescadores respetan las normas, sus actividades pueden amenazar el ecosistema marino. Se calcula que todos los años se capturan incidentalmente 27 millones de toneladas de peces, mamíferos marinos, tiburones, tortugas marinas y aves marinas que mueren atrapados en las redes de pesca o enganchados en las artes de la pesca con palangre, y son después arrojados otra vez al océano.
Sin embargo, en muchos casos se puede encontrar un solución sencilla. Por ejemplo, en el caso de las tortugas marinas, que a menudo se ahogan al quedar enredadas en las redes de arrastre de los barcos camaroneros. A causa de estas redes, entre otras cosas, todas las especies de tortugas marinas están en peligro. En 1989 exigimos a los camaroneros de Estados Unidos que instalaran en su redes dispositivos para la protección de las tortugas.
El clima
Seguimos trabajando activamente en el convenio marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y apoyamos su objetivo último: la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero a un nivel que impida la peligrosa injerencia del hombre en el clima. Además, Estados Unidos ha establecido 13 relaciones bilaterales firmes con países tanto desarrollados como en desarrollo, para hacer frente al cambio climático. Estos países, en unión a Estados Unidos, dan cuenta de más de 70 por ciento de las emisiones de gases del efecto invernadero.
Aun más importante aún, Estados Unidos gasta anualmente 1.700 millones de dólares en investigaciones climatológicas y afines, más que el resto del mundo combinado. Con miras al corto plazo, estamos adoptando una serie de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mediante incentivos tributarios destinados a promover el uso de fuentes renovables de energía y tecnologías de alto rendimiento energético. Hemos pedido más de 370 millones de dólares en 2005 para investigaciones, desarrollo y uso de energía y más de 500 millones de dólares para promover el rendimiento energético. El año pasado inauguramos el Carbon Sequestration Leadership Forum (Foro del Liderazgo para la Retención del Carbono), proyecto destinado a diseñar tecnologías para separar y almacenar bióxido de carbono procedente de la combustión del carbón antes de que entre en la atmósfera. Junto con esto, Estados Unidos también está patrocinando un proyecto de 10 años de duración, a un costo de 1.000 millones de dólares, para crear la primera central eléctrica alimentada con carbón, libre de emisiones, conocida como FutureGen.
Estados Unidos se ha comprometido a destinar, en el curso de los próximos cinco años, 1.700 millones de dólares al diseño y la fabricación de automóviles no contaminantes propulsados por hidrógeno. Con este nuevo compromiso nacional, confiamos en que el primer automóvil que conduzca un niño nacido hoy pueda funcionar con hidrógeno y no producir contaminación.
Con respecto a la energía nuclear, a principios de este año el presidente Bush anunció que Estados Unidos se reintegraría en el proyecto del Reactor Termonuclear Experimental Internacional. ITER, como es conocido, tiene el propósito de lograr la fusión nuclear como fuente de energía para mediados del siglo. Si bien este proyecto sigue presentando grandes dificultades, si nuestros esfuerzos se ven coronados por el éxito, la fusión - la energía del sol y las estrellas - podrá asegurar una fuente de abundante energía, libre de emisiones contaminantes.
Por último, y para responder a la pregunta formulada en el titulo de mi charla, ¿Es el Tío Sam un ecologista? Yo creo que lo es. Por supuesto, nuestros países discreparán de vez en cuando en cuanto a la mejor forma de proteger este gran orbe azul que ha sido confiado a nuestra custodia. Pero dejemos atrás estas diferencias y pongamos manos a la obra en las cuestiones en las que estamos de acuerdo.
Al hacer frente a estos retos, debemos tener presentes las palabras del gran naturalista norteamericano John Muir. Refiriéndose al medio ambiente, dijo: "Todos vivimos en una casa de una sola habitación". Las palabras de Muir nos recuerdan que somos realmente vecinos mundiales; que compartimos un recurso precioso. Muchas gracias.
(terminan los fragmentos)
(Distribuido por la Oficina de Programas de Información
Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio
en la web: http://usinfo.state.gov)
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