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EDUCACION EN DERECHOS HUMANOS
EN LAS NACIONES EN DESARROLLO
DONDE HAY DIVERSIDAD -
UN EJEMPLO: SUDAFRICA
Por David Pitts
Para que tenga éxito en las naciones en desarrollo donde hay diversidad, la educación en derechos humanos debería estar vinculada idealmente con la promoción de la tolerancia, la solución de conflictos y la solución de problemas, y fundarse en la realidad del ambiente local. Esta opinión, predominante entre los expertos en educación en derechos humanos, se aplica particularmente a las nuevas democracias como Sudáfrica. Nuestro colaborador David Pitts habló recientemente en Sudáfrica con Michelle Parlevliet y Bheki Gumede, dos propulsores de la educación en derechos humanos, y detalla sus opiniones en el siguiente artículo. La señora Parlevliet trabaja en
el Centro para la Solución de Conflictos en Ciudad del Cabo, y el señor Gumede es dirigente de
Democracia para Todos en Durban. Fotos cortesía de Sra. Parlevliet y Sr. Gumede.
Para que tenga éxito, la educación en derechos humanos (EDH) debe ser parte de un programa total que abarque la solución de conflictos y la promoción de la tolerancia, especialmente en las naciones como Sudáfric, donde hay diversidad, dice Michelle Parlevliet, experta en derechos humanos y manejo de conflictos en el Centro para la Solución de Conflictos, una de las principales organizaciones no gubernamentales (ONG) de Sudáfrica. La entidad tiene su sede en Ciudad del Cabo, en la provincia del Cabo Occidental.
Parlevliet dice que en el mundo real "uno no puede simplemente formular los principios de los derechos humanos y esperar que la gente los adopte. Tiene que relacionarlos con las culturas locales y la manera en que ayudarán a crear más tolerancia, igualdad e integración entre gente de diferentes procedencias con diferentes intereses. Los derechos humanos y la solución de conflictos están relacionados. A corto plazo, el conflicto violento y destructor puede conducir a violaciones de los derechos humanos. A largo plazo, una denegación sostenida de los derechos humanos puede conducir al conflicto. Es una relación directa".
¿Cómo se aplica esto en la práctica en el contexto sudafricano? Parlevliet menciona el ejemplo de extranjeros que vivían en un distrito segregado fuera de Ciudad del Cabo, y recientemente fueron desalojados de sus hogares por antiguos residentes del área. "Este es un ejemplo perfecto de la manera en que se cruzan la educación en derechos humanos y la solución de conflictos", dice. No se trata solamente de educar a la gente acerca de sus derechos, sino también de adoptar medidas activas para resolver el conflicto que condujo directamente a la violación de derechos. No se debe aplicar la EDH en un vacío, sino en relación directa con el ambiente local. Observa que es típico que en los países en desarrollo haya problemas muy reales e intereses en conflicto que conduzcan a la violación de los derechos.
La educación en derechos humanos no da resultados en comunidades cargadas de conflicto a menos que sea parte de un programa integral, agrega Parlevliet . "En efecto, esa educación podría ser contraproducente y conducir a aún más conflicto si la gente toma conciencia de derechos que no se concretan. En este sentido, la educación en derechos humanos puede aumentar el potencial de conflicto". Agrega que es en este sentido que "la educación en derechos humanos y la solución de conflictos están vinculadas", y hace notar que esto es particularmente importante en los distritos segregados, donde hay muchos conflictos "relacionados con cuestiones de desarrollo".
Parlevliet cree que "por medio de la vinculación de la educación en derechos humanos y la solución de conflictos también podemos trabajar para atender las causas estructurales del conflicto y establecer relaciones entre las partes". Dice que "la experiencia con el conflicto interno en los estados africanos indica que ambos aspectos deben tenerse en cuenta para que podamos tratar el conflicto de una manera eficaz". Agrega que también es importante desarrollar la manera de facultar localmente a la gente: "ayudar a las comunidades locales a darse cuenta de lo que ellas mismas pueden hacer para resolver sus propios problemas y concretar sus derechos".
Parlevliet ha venido conduciendo talleres de capacitación sobre derechos humanos y manejo de conflictos en Sudáfrica y en otros países africanos desde poco después de haberse incorporado al Centro para la Solución de Conflictos hace más de dos años. Previamente había trabajado con la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación. El Centro también ofrece los siguientes programas, entre otros:
- Proyecto de Servicios de Mediación y Capacitación, que actúa como mediador o facilitador independiente, a pedido de las partes en conflicto y al margen de ellas. Funciona principalmente en las provincias del Cabo Occidental y el Estado Libre.
- Proyecto Gobierno de Alto Nivel, que conduce cursos de capacitación a funcionarios del gobierno de alto rango de todo el centro y el sur de Africa con vistas a manejar el conflicto entre los estados y dentro de los estados mismos.
- Programa de Capacitación Policial, que entrena a las policías de Sudáfrica, Zimbabwe y Namibia en el manejo de conflictos y la diversidad multicultural y multilingüe en el contexto del respeto a los derechos humanos, y
- Proyecto de Transformación de Prisiones, que entrena a guardiacárceles y presos en técnicas pacíficas de solución de conflictos.
El Centro para la Solución de Conflictos fue fundado por la Universidad de Ciudad del Cabo en 1968 como una organización independiente sin fines de lucro. Aunque tiene su sede en Cabo Occidental, trabaja en toda la nación y en otras partes del continente, especialmente en Africa Central y del Sur. Entre sus contribuyentes financieros se cuentan la Fundación Ford, la Fundación MacArthur, diversas fuentes importantes de financiamiento de Europa occidental y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Democracia para Todos es un programa introducido en 1994 por el Centro de Estudios Sociales y Legales de la Universidad de Natal, en la provincia sudafricana de KwaZulu Natal. El coordinador del programa, Bheki Gumede, concuerda con Michelle Parlevliet en que la educación en derechos humanos debe asentarse en la realidad, particularmente en el mundo en desarrollo. Democracia para Todos es uno de los principales grupos activos en la formulación del programa de EDH para las escuelas públicas sudafricanas.
"Ya es parte de un programa nacional de democracia, derechos humanos y educación legal dirigido a nutrir una cultura de democracia y de derechos humanos en el país", dice Gumede, campaña que es particularmente importante en una democracia nueva como la de Sudáfrica.
Democracia para Todos tiene tres objetivos:
- Desarrollar materiales didácticos de democracia y derechos humanos para alumnos y maestros, que estén de acuerdo con el nuevo sistema de educación orientado a obtener resultados. Esta tarea ya se encuentra en marcha y se ha completado el material para el grado 7mo.
- Coordinar los programas de capacitación de maestros en educación en democracia y derechos humanos. Esto ocurre a escala nacional con maestros en actividad y estudiantes de educación antes de incorporarse al servicio.
- Participar con los organismos encargados de la formulación de normas en el desarrollo y registro de calificaciones de educación de democracia y derechos humanos en la Dirección de Calificaciones Sudafricana.
Gumede dice que "la clase de acción que se necesita significa que hay que considerar los antecedentes que muchos niños traen a la escuela". Por ejemplo, "muchos niños llegan a la escuela hambrientos y enfrentan toda clase de problemas en sus hogares y en sus comunidades. Los maestros también tienen que desempeñar una variedad de papeles, incluido en muchos casos el de padre sustituto. Los materiales [de educación en derechos humanos] deben tener en cuenta estas realidades cotidianas".
Gumede también dice que, en su opinión, para que tengan éxito los materiales de educación sobre democracia y derechos humanos, deberían elaborarse para que influyan en todo el programa escolar "y no confinarse a un área específica del tema". Además de su labor en las escuelas, Democracia para Todos organiza talleres de capacitación para la comunidad en general, "empleando representaciones teatrales, simulacros de juicios y sesiones de generación espontánea de ideas para ejemplificar situaciones concretas que enfrentan los ciudadanos en la nueva Sudáfrica democrática".
Gumede añade que se pone de relieve el desarrollo del pensamiento crítico y destrezas de debate y razonamiento a fin de "promover la participación ciudadana, la práctica democrática y el compromiso con los derechos humanos". Un elemento típico de los materiales interactivos que se han desarrollado es el "Juego del desafío a la democracia", que examina el conocimiento de la Declaración de Derechos y la Constitución de Sudáfrica. La presentación del juego alienta a los participantes a "hacerle frente al desafío y descubrir cuán democrático es usted".
Democracia para Todos es producto de un programa popular conocido como "Ley de la Calle", consistente en un programa de educación participativa sobre derechos legales, políticos y humanos. Además de su labor en el desarrollo de programas educativos en derechos humanos y democracia y de talleres comunitarios de capacitación, Democracia para Todos también publica una revista mensual, Democracy Watch (Vigilancia de la Democracia) con artículos sobre democracia, educación en derechos humanos y participación ciudadana. Gumede, quien se incorporó a Democracia para Todos como voluntario en 1995, insiste en que la educación en derechos humanos, en efecto toda la educación en el mundo en desarrollo, debe fundarse en el ambiente real en el que viven los estudiantes y sus padres.
El Centro de Estudios Sociales y Legales de la Universidad de Natal (Durban) en la provincia KwaZulu Natal es la oficina nacional del programa Democracia para Todos, que cuenta con coordinadores en las universidades en toda Sudáfrica. En la actualidad hay otras siete oficinas provinciales de Democracia para Todos en Cabo Oriental, Cabo Occidental, Estado Libre, Gauteng, Noroeste, Mpumalanga y la Provincia del Norte. El financiamiento de Democracia para Todos proviene principalmente de USAID.
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