Trabajar Entre Bastidores
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William K. Suter
Cuando completaba su carrera en el ejército como asesor jurídico y se aproximaba el final de mi período de servicio, me enteré que la posición de secretario de el Tribunal en el Tribunal Supremo iba a estar vacante. Presenté la solicitud y dos días después de la entrevista me ofrecieron el trabajo. Eso hace 14 años y cada día ha sido maravilloso desde que se me nombró el décimo noveno secretario de el Tribunal. Aquí, en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, cuando una persona entabla un juicio, hace una apelación o presenta un recurso, no se presenta ante alguien que viste una toga; se dirige al secretario o a uno de sus designados, quienes se encargan del trámite legal. Aquí, en el Tribunal, hay 32 de nosotros, incluyendo personal auxiliar legal y no legal y abogados altamente capacitados, que llevan a cabo la labor de recopilar los documentos y asegurarse de cuáles son los casos susceptibles de ser conocidos por el Tribunal y ver que se presenten oportunamente. Preparamos los documentos de manera que los magistrados puedan usarlos para emitir su dictamen. También tengo a mi cargo otras funciones ceremoniales en el Tribunal. Por ejemplo, asisto a las sesiones de formulación plena de argumentos en el Tribunal; me ubico a un extremo del estrado judicial y el Alguacil del Tribunal se ubica al otro extremo. Estamos allí para dar cualquier asistencia que los magistrados puedan necesitar. También estoy cuando hay una petición de admisión de abogados ante el Tribunal Supremo para ejercer ante esta Corte es necesario ser miembro de nuestro grupo de abogados el juez presidente entiende y concede la petición, luego yo tomo el juramento del cargo a los nuevos miembros del grupo. He escuchado más de 1.000 argumentos orales desde que estoy en este cargo y aunque los abogados que se presentan ante el Tribunal Supremo han estudiado y practicado sus argumentos durante cientos de horas, siempre están nerviosos porque se enfrentan a nueve magistrados excepcionalmente inteligentes que han leído a fondo los expedientes y han preparado docenas de preguntas. Procuramos asistir a los abogados para que no estén más nerviosos de lo que es natural cuando presentan sus alegatos ante el Tribunal Supremo y he preparado un folleto para informarlos sobre las cosas que recomiendo que hagan - y las cosas que recomiendo que no hagan. De todos modos, el argumento oral es la práctica óptima de la abogacía. Los actuales magistrados del Tribunal Supremo están junts ya en 11 períodos de sesiones y este Tribunal se impulsa por dos cosas: la tradición y la disciplina. Un ejemplo de la tradición en el Tribunal es el traje de etiqueta que consiste en frac y pantalón rayado, que el alguacil y yo usamos cuando estamos en el Tribunal y que fue usado por todos los secretarios y alguaciles que nos precedieron. En cuanto a la disciplina, no hay casos grandes o pequeños en el Tribunal Supremo, todos son importantes y nadie se involucra emocionalmente en ellos. Uno hace su trabajo. Como estudiante de Derecho durante muchos años, abogado, estadounidense y habiendo tenido siempre un gran respeto por nuestro sistema judicial y por el Tribunal Supremo, el sólo hecho de entrar a este edificio cada mañana me hace sentir útil. Creo que todos compartimos la idea de que aquí tenemos la misión de realizar nuestra labor para que el Tribunal cumpla su misión constitucional con el pueblo.
Pamela Talkin
Superviso la seguridad, el funcionamiento y el mantenimiento del edifico del Tribunal Supremo. Mi función más visible es asistir a todas las sesiones del Tribunal para cumplir con la responsabilidad de "gritar" cuando el Tribunal está en su período de sesiones, de octubre hasta junio. Al comenzar cada sesión de el Tribunal yo golpeo con el martillo (soy la única persona en el Tribunal que tiene martillo), anuncio a los nueve magistrados y abro el Tribunal con el grito oficial de apertura, parte del cual es: "¡Oyez! ¡Oyez! ¡Oyez!" Soy la primera mujer alguacil y solamente la décima persona en ese cargo en toda la historia del Tribunal. Todos mis predecesores llevaron trajes de etiqueta y cuando tomé el cargo no había duda de que vestiría lo mismo que usaron siempre los hombres cuando asistían a las sesiones del Tribunal, un traje de etiqueta de frac, pantalón rayado y chaleco. Una de mis tareas más importantes es garantizar la seguridad del Tribunal. Manejo el cuerpo de policía del Tribunal, que es independiente y protege el edificio y provee la seguridad de los magistrados, la de otros empleados de el Tribunal y de los visitantes. Unas ocho semanas después de haber tomado posesión del cargo de alguacil, el 11 de septiembre de 20001, ocurrió el atentado terrorista contra Estados Unidos. En cuanto a la seguridad y defensa del Tribunal, ese suceso cambió en todos la forma en que veíamos la seguridad y el acceso a los sitios públicos. Otra de mis funciones principales es "acompañar al Tribunal", lo que significa la responsabilidad de escoltar a los magistrados al Congreso para el discurso del Estado de la Unión, a la toma de posesión de los presidentes y a los funerales oficiales y a otras funciones oficiales, y garantizar su seguridad durante esas funciones. Por otra parte, mi oficina coordina la mayoría de las casi 1.000 conferencias, recepciones, comidas y demás eventos que tienen lugar anualmente en el Tribunal Suprema. Debido a la importancia del Tribunal Supremo en el país y en nuestro sistema constitucional, es un lugar maravilloso para trabajar día tras día. Toda la gente aquí es extraordinariamente profesional, segura e inteligente. Cada día trae algo nuevo y el Tribunal y los magistrados llevan a cabo algo maravilloso como parte de una larga tradición. Todos los días los turistas visitan el edificio del Tribunal, que no es solamente una estructura hermosa sino también un símbolo extraordinario de su función filosófica y política. Una de las grandes sorpresas para mi, es que a pesar de la importancia de los magistrados y de algunas otras personas que trabajan aquí, el Tribunal Supremo no es una institución rígidamente jerárquica. Todos tenemos respeto por la institución y la posición institucional que ocupa cada uno y todos se tratan mutuamente en forma bastante cálida e igualitaria.
Frank Wagner
Mi función principal es publicar todos los dictámenes jurídicos del Tribunal en volúmenes titulados United States Reports. Estos volúmenes son la publicación oficial del Tribunal. Antes de que el Tribunal emita una opinión, mi personal y yo la examinamos cuidadosamente para asegurar la exactitud de las menciones y las citas y corregir los errores tipográficos y gramaticales. También producimos cortos resúmenes analíticos de las opiniones. Un abogado y un auxiliar legal de esta oficina leen todos los borradores de todas las opiniones, antes de su publicación. Soy el décimo quinto relator de las decisiones judiciales que ha tenido el Tribunal Supremo desde 1789. Alexander Dallas fue el primero y relató desde el primer momento en que empezó a funcionar el Tribunal en 1789. No era un empleado del Tribunal sino un empresario que tomaba notas cuidadosas de lo que pasaba en el Tribunal y luego las vendía al público. Hoy mi posición es una de cinco creadas en el Tribunal por ley. Todo abogado que se presenta ante el Tribunal Supremo para alegar una causa utiliza nuestros informes para estudiar con exactitud lo que el Tribunal ha decidido en todos los casos a través de los años. Gran parte de la interacción durante el argumento oral consiste en que los magistrados piden a los abogados que hagan una distinción entre sus argumentos y lo que el Tribunal ha decidido en otros casos. La diferencia en la colocación de una coma puede cambiar el significado legal de un fallo. Cuando se alega un caso en el Tribunal Supremo se debe saber exactamente lo que el Tribunal ha dicho. Los abogados, los jueces y los profesores de Derecho usan nuestros informes. Hace unos años un visitante extranjero me preguntó cómo hace el Tribunal para evitar que la prensa y demás no tergiversen las decisiones del Tribunal. La respuesta es que preparamos informes oficiales de éstas y los diseminamos tan pronto como es posible en forma impresa y por la Internet. El registro en el sistema de computadoras de las actuaciones judiciales del Tribunal ha cambiado mi trabajo significativamente a través de los años. Antes los ciudadanos tenían que esperar por lo menos tres o cuatro días para conseguir una copia impresa de cada decisión individual del Tribunal. Hoy, tomamos la imagen electrónica de las decisiones del Tribunal y las ponemos en nuestro propio sitio en la Web un par de horas después de emitidas, de manera que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, interesada en un caso puede leer por si misma lo que el Tribunal ha dicho. Antes de ingresar a el Tribunal Supremo fui director legal de una editorial y preparé varias series de textos jurídicos, incluso la versión comercial de los informes del Tribunal Supremo que produzco actualmente. Estudié literatura inglesa en la universidad y luego Derecho. Cuando salí de la escuela de Derecho quería un trabajo que me permitiera usar tanto mis estudios de literatura como mi grado en Derecho. Cuando se presentó este empleo lo solicité y se me ofreció lo que considero es el trabajo por excelencia en materia de redacción jurídica. Llevo aquí 18 años y espero permanecer aquí hasta que me jubile.
Kathleen Landin Arberg
Soy encargada de la información pública en el Tribunal Supremo de Estados Unidos y la quinta persona que ocupa esta posición, que fue creada en 1935. El presidente del Tribunal en ese entonces se dio cuenta de que los medios de difusión informaban en forma inexacta sobre las opiniones del Tribunal o no se informaba sobre ellas en absoluto. Para corregir el problema se estableció la Oficina de Información Pública que funciona como fuente de información sobre el Tribunal y como punto de contacto para los reporteros y el público. Soy la portavoz del Tribunal. Mi responsabilidad principal es informar al público sobre la historia y la función del Tribunal, distribuir desde mi oficina las órdenes y opiniones del Tribunal cuando los magistrados las anuncian en la sala de audiencias y facilitar la cobertura exacta y fundamentada por los órganos de información. El grupo de prensa de el Tribunal Supremo consta unas 35 personas de 18 organizaciones, que han sido asignadas en forma exclusiva para cubrir el Tribunal en forma permanente. Sin embargo, para los casos más destacados se pueden presentar más de 100 reporteros a cubrirlos. el Tribunal mantiene una sala de prensa para los reporteros. Los periodistas que cubren el Tribunal regularmente tienen espacios asignados para su trabajo. el Tribunal ofrece cabinas de transmisión para uso de los reporteros de televisión y radio. Debido a que no se permiten las cámaras en la sala de audiencias, se utilizan los bosquejos preparados por artistas para ilustrar los argumentos orales, pero después de los argumentos orales los reporteros y los camarógrafos se reúnen en la plaza de mármol, frente al edificio de el Tribunal, para entrevistar a los abogados relacionados con el caso. Antes de que los magistrados anuncien las opiniones a las 10 a.m., nadie las conoce por adelantado, de manera que hay un elemento de suspenso. Ello es especialmente cierto al acercarse el final del período de sesiones, cuando generalmente se deciden los casos que han llamado más la atención. Mi oficina organiza las opiniones en el orden en que son anunciados en la sala de audiencias. Se anuncian por orden según la antigüedad del magistrado que haya escrito la opinión. Por altoparlantes escuchamos en mi oficina los anuncios de el Tribunal y distribuimos las opiniones, una a una, a medida que se anuncian en la sala de audiencias. El magistrado que escribió la opinión resume brevemente los hechos del caso y la decisión del Tribunal. Algunos reporteros escuchan en mi oficina de manera de poder obtener inmediatamente las copias de las opiniones y comenzar a escribir los artículos. Otros reporteros prefieren escuchar los anuncios en la sala de audiencias, donde hay una sección reservada para los miembros de la prensa. La Oficina de Información Pública nunca comenta sobre una opinión o intenta explicarla, ya que las opiniones de el Tribunal hablan por si mismas. Sin embargo, ofrecemos orientación a los periodistas en materia de recursos o de personas fuera del Tribunal que pueden serles útiles, tales como los abogados que alegaron el caso o expertos en Derecho Constitucional.
Retratos por Barry Fitzgerald, Programas de Información Internacionales, Departamento de Estado Las opiniones expresadas son de los autores.
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