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La independencia judicial es un rasgo distintivo del sistema judicial norteamericano. El poder judicial, como rama mutuamente igual del gobierno, actúa notablemente libre del control de las ramas ejecutiva y legislativa. Decide casos con imparcialidad, sin influencia de la opinión popular. El pueblo norteamericano respeta a sus tribunales y jueces, aun cuando algunas veces los critique. En este contraste entre el derecho consuetudinario y el derecho civil, el Juez Peter Messitte, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos (Maryland), considera algunos aspectos básicos de ambos sistemas y explica cómo se compara el sistema de derecho consuetudinario norteamericano con el del derecho basado en la tradición romana. |
Los dos principales sistemas jurídicos en el mundo actual son el derecho basado en la tradición romana y el derecho consuetudinario. Europa Continental, América Latina, la mayor parte de Africa y muchos países centroeuropeos y asiáticos forman parte del sistema de derecho basado en la tradición romana; Estados Unidos, así como Inglaterra y otros países que una vez fueron partes del Imperio Británico, pertenecen al sistema de derecho consuetudinario.
El sistema de derecho basado en la tradición romana tiene sus raíces en el derecho de la Roma antigua. Fue modernizado en el siglo VI D.C. por el emperador Justiniano y más tarde adaptado por juristas franceses y alemanes.
El sistema de derecho consuetudinario comenzó a desarrollarse en Inglaterra hace cerca de un milenio. Cuando se estableció el parlamento de Inglaterra, los jueces reales ya habían comenzado a basar sus fallos en el derecho habitual "común" al reino. Se estaba acumulando una colección de fallos. Abogados competentes asistían al proceso. Mientras que el resto de Europa aceptaba el derecho basado en la tradición romana, Inglaterra, que en ese tiempo estaba creando su propio sistema jurídico flexible, no necesitaba hacerlo. Nunca adoptó la idea de la Revolución Francesa de que había que limitar el poder de los jueces, que éstos debían limitarse estrictamente a aplicar la ley tal como la declaraba el poder legislativo.
Por lo tanto, los colonizadores británicos en América estaban versados en esta tradición. En efecto, entre los agravios enumerados en la Declaración de Independencia norteamericana figuraba que el rey inglés había privado a los colonos de sus derechos de ingleses, que había hecho que los jueces coloniales fuesen "dependientes de su sola voluntad en cuanto a la permanencia en sus cargos" y que le había negado al pueblo los "beneficios del juicio por jurado".
Después de la Revolución Norteamericana, los nuevos estados independientes de Norteamérica adoptaron con entusiasmo el derecho consuetudinario inglés. En los más de 200 años transcurridos desde ese tiempo, el derecho consuetudinario norteamericano ha visto muchos cambios -- económicos, políticos y sociales -- y se ha convertido en un sistema distinto tanto en sus técnicas como en su estilo de adjudicación.
¿Cómo se compara el sistema de derecho consuetudinario norteamericano con el derecho basado en la tradición romana?
La ley "hecha por el juez"
Se dice con frecuencia que el sistema de derecho consuetudinario consiste en leyes no escritas "hechas por el juez", mientras que el sistema de derecho basado en la tradición romana se compone de códigos escritos. En su mayor parte, las leyes en Estados Unidos hoy son "hechas" por la rama legislativa. Pero, hasta cierto punto, la analogía de la ley hecha por el juez es verdadera.
A través de la historia muchas de las leyes del sistema de derecho consuetudinario norteamericano fueron creadas por fallos judiciales, especialmente en áreas tan importantes como el derecho sobre la propiedad, contratos y agravios -- los que en los países con derecho basado en la tradición romana se conocen como "delitos privados". En cambio, los países de derecho basado en la tradición romana han adoptado extensos códigos civiles que abarcan temas como personas, objetos, obligaciones y herencias, así como códigos penales, códigos de procedimientos y códigos que cubren cuestiones tales como la ley de comercio.
Pero sería incorrecto decir que el derecho consuetudinario es un derecho no escrito. Los fallos judiciales con que se ha interpretado la ley, de hecho, fueron redactados y siempre son accesibles. Desde los tiempos más antiguos -- la Carta Magna es un buen ejemplo -- ha habido "legislación", lo que en los sistemas de derecho basado en la tradición romana se llamaría "ley promulgada". En Estados Unidos, esta incluye las constituciones (tanto la constitución federal como las estatales) así como las leyes que aprueban el Congreso y los poderes legislativos de los estados.
Además, tanto al nivel federal como estatal, muchas leyes, en efecto, han sido codificadas. Al nivel federal, por ejemplo, existe un código de impuestos internos. Los poderes legislativos de los estados han adoptado códigos uniformes en áreas como el derecho penal y comercial. También hay reglas uniformes de procedimiento civil y penal, las que, si bien son generalmente adoptadas por los tribunales superiores del sistema federal y de los sistemas estatales, en último término las ratifican los poderes legislativos. Cabe notar, sin embargo, que muchos de los leyes y reglamentos codifican simplemente los resultados alcanzados por el derecho consuetudinario o "común". Los fallos judiciales que interpretan las constituciones y las leyes aprobadas por los poderes legislativos también se convierten en fuentes de la ley, de modo que, por último, la percepción básica del sistema norteamericano como un conjunto de leyes hechas por el juez sigue siendo valedera.
Al mismo tiempo, en los países de derecho basado en la tradición romana no todas las leyes se codifican en el sentido de organizarlas en forma de una declaración orgánica completa sobre un tema dado. Algunas veces, para abordar cuestiones específicas se aprueban leyes individuales sin codificarlas. Estas simplemente existen junto con los códigos civiles o penales más amplios del sistema. Si bien los fallos de los tribunales superiores, en una jurisdicción de derecho basado en la tradición romana, tal vez no tienen fuerza de ley en casos futuros (como los tienen en un sistema de derecho consuetudinario), el hecho es que en muchos países de derecho basado en la tradición romana los tribunales de primera instancia tienden a seguir los fallos de los tribunales superiores del sistema debido a lo persuasivo de su razonamiento. No obstante, en el sistema de derecho basado en la tradición romana un juez no está legalmente obligado, en un caso idéntico o similar, a dejarse llevar por el fallo anterior de un tribunal superior y está en libertad de hacer caso omiso de ese fallo.
El concepto del precedente
En Estados Unidos, los fallos judiciales tienen fuerza de ley y el público, los abogados y, naturalmente, los mismos tribunales, deben respetarlos. Esto es lo que se entiende por el "concepto del precedente", como lo expresa la frase en latín stare decisis -- "observa el precedente". Un tribunal de primera instancia, al pronunciar su fallo en casos iguales o similares, debe respetar las decisiones de un tribunal superior de su misma jurisdicción.
Esta tradición, que Estados Unidos heredó de Inglaterra, se basa en varias consideraciones normativas. Estas incluyen la naturaleza previsible de los resultados, la igualdad del trato de los litigantes en situaciones similares, economía judicial y respeto a la sabiduría acumulada de los abogados y jueces. Pero también se entiende que la responsabilidad principal de aprobar las leyes corresponde a la autoridad legislativa; los jueces deben interpretar la ley, a lo sumo deben llenar los vacíos cuando las constituciones o las leyes son ambiguas o mudas.
Existen por lo tanto características limitadoras importantes en el concepto del precedente. Primero y antes que nada, un fallo judicial solamente obliga a un tribunal de primera instancia si el tribunal que pronuncia el fallo es superior dentro de la misma línea de autoridad. Por ejemplo, en un caso de derecho federal normal o constitucional, un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos obliga a todos los tribunales norteamericanos, porque todos son de instancia inferior y en estos asuntos están en la misma línea de autoridad que el Tribunal Supremo. Pero los fallos de cualquiera de los tribunales de apelaciones -- los tribunales federales intermedios de apelaciones -- solamente obligan a los tribunales federales de primera instancia dentro de sus respectivas regiones. Los fallos del tribunal supremo de un estado acerca del significado de una ley del estado en que el tribunal tiene jurisdicción son obligatorios en todas partes, siempre que los fallos del tribunal de ese estado no estén en pugna con el derecho constitucional federal.
Los jueces norteamericanos tienden a ser muy cautelosos en sus fallos. Por regla general, solamente consideran casos o controversias presentados por litigantes cuyos intereses se ven de alguna manera afectados directamente. Además, los jueces usualmente deciden los casos basándose en las razones más circunscritas posibles, evitando, por ejemplo, cuestiones de índole constitucional cuando pueden resolver los casos sin invocar razones constitucionales. Asimismo, los jueces, al invocar la "ley" deciden solamente lo absolutamente necesario para pronunciar su fallo sobre el caso. Cualquier otro pronunciamiento sobre la ley es extraoficial.
Otra importante característica limitadora del concepto del precedente es que el caso que se presenta posteriormente debe ser igual o estar estrechamente relacionado con el caso anterior. A menos que los hechos sean idénticos o sustancialmente similares, el tribunal que decide sobre un caso posterior podrá establecer una diferencia con el caso anterior sin verse obligado por el mismo.
El tribunal supremo de una jurisdicción, es decir, el Tribunal Supremo de Estados Unidos cuando se trata de la nación, o el tribunal supremo de un estado cuando se trata de un estado, puede invalidar un precedente aun cuando los hechos del caso posterior sean idénticos o sustancialmente similares a un caso anterior. En 1954, por ejemplo, en el famoso caso de integración escolar de Brown vs Junta Escolar, el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidó un fallo análogo que había pronunciado en 1896.
Pero esta invalidación directa no es común. Lo más probable es que el tribunal superior, al establecer, con el correr del tiempo, diferencias entre los casos más recientes, se aparte de un precedente que ya no es deseable. Pero en la mayor parte de los casos, se mantienen los precedentes de larga data de los tribunales superiores.
Un derecho organizado
¿A dónde debe dirigirse uno para encontrar la ley en los Estados Unidos? Podría suponerse que debido a las leyes aprobadas y los fallos judiciales que componen a la ley, la búsqueda es difícil. Pero, en efecto, es relativamente fácil encontrarla. Si bien una gran parte del derecho norteamericano no está codificado, ha sido sistematizado y organizado por materia. Enciclopedias y tratados jurídicos redactados por catedráticos y practicantes eruditos de la ley exponen el derecho en secuencia lógica, y generalmente proveen también perspectivas históricas. Estas obras de autoridad contienen referencias a principios y reglas específicas de la ley dentro de una rama dada del derecho, así como menciones de leyes y fallos judiciales pertinentes. Es relativamente fácil tener acceso a las leyes en los libros de "códigos" y de casos, en volúmenes encuadernados llamados Informes de Tribunales y, hoy día, se tiene acceso a ambos por medio de la computadora.
Pero también cabe notar que en el sistema de derecho consuetudinario los redactores de tratados no tienen la misma importancia que en el sistema de derecho civil. En los países de derecho civil, frecuentemente se considera a esas autoridades como fuentes de la ley y se acude a ellas para el desarrollo de la doctrina relativa a una materia dada. Los jueces del derecho basado en la tradición romana atribuyen considerable importancia a sus declaraciones. En Estados Unidos, en cambio, las doctrinas que elaboran los redactores de tratados jurídicos carecen de fuerza de ley, aunque puede que se las cite por su poder persuasivo.
El derecho consuetudinario vs el derecho basado en la tradición romana
Aparte de estas características, hay un número de instituciones asociadas al sistema de derecho consuetudinario que usualmente no se encuentran en los sistemas de derecho basado en la tradición romana. Predominante entre estas instituciones figura el jurado que, a opción de los litigantes, funciona tanto en casos civiles como penales. El jurado consiste en un grupo de ciudadanos, generalmente doce, que se convocan al azar para determinar los hechos en un juicio. Cuando se lleva a cabo un juicio por jurado, el juez instruye al jurado acerca de la ley, pero es el jurado el que decide sobre los hechos. Esto significa que ciudadanos comunes deciden cuál de las partes litigantes prevalecerá en un caso civil y, si el acusado, en un caso penal, es culpable o inocente de los cargos de que se lo acusa.
La institución del jurado ha tenido un efecto importante en el derecho consuetudinario. Debido a que se convoca a los jurados en forma temporal para que resuelvan cuestiones concretas, los juicios en el sistema de derecho consuetudinario usualmente son eventos concentrados, algunas veces de sólo algunos días de duración (aunque ocasionalmente pueden extenderse a semanas o meses). En ellos se hace hincapié en las declaraciones orales de los testigos, aunque también se presentan documentos como pruebas. Los abogados tienen la responsabilidad de preparar el caso; el juez no investiga el caso antes del juicio. Los abogados, que actúan como antagonistas, interrogan a los testigos durante el juicio, mientras que el juez actúa esencialmente como árbitro. Las declaraciones se registran palabra por palabra por medio de un taquígrafo del tribunal o electrónicamente.
En el sistema norteamericano es en el tribunal de primera instancia (es decir, el tribunal que considera el caso por primera vez), donde se registran los hechos del caso. En términos generales, los tribunales de apelaciones limitan su reexamen de los casos del tribunal de primera instancia a errores judiciales, no a los hechos. El tribunal de apelaciones no recibe pruebas nuevas.
Todo esto contrasta grandemente con lo que usualmente se encuentra en los sistemas de derecho basado en la tradición romana, donde prácticamente se desconoce el juicio por jurado. En un caso dado, en lugar de celebrarse un solo juicio continuo, puede haber una serie de audiencias judiciales durante un tiempo prolongado. Los documentos desempeñan una función más importante que las declaraciones de los testigos. El juez investiga activamente el caso e interroga también a los testigos. En lugar de un registro palabra por palabra de los procedimientos, son las notas y conclusiones del juez las que componen el expediente. El juez puede aceptar apelaciones tanto sobre los hechos como sobre las cuestiones de derecho, y el tribunal de apelaciones puede abrir el caso para recibir pruebas nuevas.
A pesar de sus diferencias, ambos sistemas, el de derecho consuetudinario y el de derecho basado en la tradición romana, tienen como objetivo la adjudicación justa, rápida y económica de las disputas.
Los tribunales norteamericanos se han tornado particularmente sensibles en los años recientes a la necesidad de reevaluar continuamente sus procedimientos con el fin de mejorar la calidad de la justicia. Como consecuencia de estos esfuerzos, existen en Estados Unidos muchos otros aspectos de actividades judiciales. Estas abarcan desde mecanismos alternativos de resolución de disputas (incluso el arbitraje y la mediación) a medios procesales como el juicio por no comparecencia y el juicio sumario, que los jueces utilizan para decidir los casos en sus etapas iniciales, sin necesidad de pasar a un juicio formal.
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