Electorado dividido
Puesto que los votantes estadounidenses están divididos en partes casi iguales entre los dos principales candidatos a presidente, las campañas y la atención de los medios de comunicación se concentran en los votantes indecisos, que pueden volcar el resultado de la elección hacia uno u otro lado. Este artículo expone la composición del electorado; el comentario de John Zogby examina el comportamiento de votación de ciertos grupos. Zogby es presidente y oficial ejecutivo en jefe de Zogby International, firma de sondeos de opinión pública.
 Above left: El presidente Bush responde a preguntas de los votantes en una sesión de "Preguntas al presidente Bush", el 11 de agosto, en Albuquerque, Nuevo México. (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais) ----------- El senador Kerry saluda a sus partidarios en un acto realizado en Santa Fé, Nuevo México, el 11 de octubre. (AP Photo/Gerald Herbert)
Con una población en edad de votar de más de 200 millones de personas, Estados Unidos tiene un electorado variado. En años recientes, los medios de comunicación han dividido el país en estados rojos y azules para mostrar las preferencias de voto en relación con los temas nacionales: rojo para los Republicanos y azul para los Demócratas. Pero esta es una simplificación exagerada del panorama político estadounidense. Por ejemplo, no muestra cuán cerradas pueden ser las competencias políticas dentro de esos estados. Aunque el candidato ganador generalmente recibe todos los votos electorales del estado, cerca de la mitad de los votos en cualquier estado, rojo o azul, pueden haber votado por el oponente. En las elecciones del 2000, hubo 14 estados en los cuales menos de cinco puntos porcentuales separaron a los candidatos ganador y perdedor. Un pequeño giro en los votos de un estado donde los votantes están casi igualmente divididos puede, entonces, cambiar el resultado de una elección.
Las campañas de los partidos políticos concentran sus esfuerzos en dos grupos de votantes: aquellos que ya los apoyan la "base" del partido y aquellos a quienes se puede persuadir de que las apoyen, o sea el "voto oscilante".
Ambos partidos llevan a cabo sondeos para identificar qué votantes pueden ganarse para su lado en la boleta. Durante toda la campaña, los encuestadores buscan información sobre los estilos de vida de los votantes, su actitud en relación con distintos temas y el candidato que prefieren para presidente. Las campañas usan esta información para planear estrategias a fin de llegar hasta los votantes indecisos e independientes; los medios de comunicación usan los datos para presentar un cuadro de cómo transcurre la carrera por la Casa Blanca, y pronosticar el ganador.
Los expertos coinciden en que la influencia más fuerte en el comportamiento del votante es la identificación partidista. Actualmente los votantes estadounidenses se identifican a sí mismos en partes casi iguales como Republicanos, Demócratas o Independientes no afiliados a ninguno de los partidos principales. Aunque ciertos estudios sugieren que los independientes tienden a votar constantemente por los candidatos de un partido y no por los del otro, una cantidad de estos votantes tomarán ellos mismos una nueva alineación cuando consideren que en el país o en su comunidad hay problemas serios que no son atendidos adecuadamente. Es la porción del electorado impredecible, alrededor del 10 por ciento de todos los votantes, que los candidatos apuntan más intensamente como objetivo, acomodando sus mensajes de campaña a lo que los encuestadores han determinado que es más probable que resulte persuasivo.
Hay, de hecho, algunas características regionales del votante: los residentes de los estados de la costa del Pacífico y los estados del nordeste tienen a ser más liberales en cuestiones sociales y económicas, en tanto que los del Sur tienden a ser más conservadores; los estados oscilantes tienden a ser aquellos donde hay un equilibrio de zonas rurales y grandes áreas urbanas. Pero, debido a la movilidad de los estadounidenses (cada año cerca de una quinta parte de la población de Estados Unidos se muda de lugar), la llegada de inmigrantes que se convierten en votantes y la influencia de los medios nacionales de comunicación, los patrones de voto cambian entre una y otra elección.
Por ejemplo, luego de la Segunda Guerra Mundial el estado de la Florida era resueltamente conservador y republicano, que sólo en tres ocasiones le dio su voto en el Colegio Electoral a un candidato presidencial demócrata. Pero en la década pasada miles de jubilados se han mudado a ese estado procedentes de ciudades del norte y su población afronorteamericana e hispánica (no cubana) se ha duplicado. Estos grupos apoyan tradicionalmente a candidatos Demócratas y, como lo demostraron las elecciones del 2000, la Florida es ahora un importante estado oscilante.
Si miran más allá de la historia de votación regional, los encuestadores encontrarán indicadores más precisos de cómo un ciudadano depositará su voto, atendiendo a su edad, sexo, nivel educativo, ingresos, etnia y otras características demográficas que afectan las opiniones políticas. Por ejemplo, es más probable que las personas que se identifican como cristianas evangélicas voten por los Republicanos; las mujeres que han cursado la universidad es más probable que sean liberales en cuestiones sociales; es más probable que los varones en buena posición económica sean conservadores en cuestiones económicas.

Los bloques de votantes que hay que observar
Comentario de John Zogby
 El senador John Edwards (segundo desde la izquierda), candidato vicepresidencial Demócrata, conversa con una familia de McAdenville, Carolina del Norte, durante una visita a ese vecindario el 22 de agosto. (AP Photo/Chuck Burton)
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Esta elección como muchas otras anteriores la decidirá un puñado de grupos. Es de esperar que los hispánicos, los afronorteamericanos, los católicos, los votantes jóvenes, los votantes rurales y suburbanos, tendrán impacto en la carrera por la Casa Blanca. Agréguese a esto que estos grupos sólo tienen un impacto considerable en los estados considerados campos de batalla y se tendrá una idea de qué grupos tienen la llave del poder en el 2004.
Tres grupos favorecen al demócrata John Kerry sobre el republicano George W. Bush por márgenes abrumadores: los afronorteamericanos, los hispánicos y los jóvenes. Con esos grupos, la competencia real no es conquistarlos, sino llevarlos hasta las urnas una afluencia elevada de votantes es la clave de una victoria demócrata; una afluencia baja de esos grupos y los republicanos estarán en el poder cuatro años más.
La carrera promete convertirse en una pelea política callejera en 20 estados oscilantes. Allí, los votantes suburbanos forman el verdadero terreno en disputa: entre los suburbanos Bush aventaja a Kerry.
El grupo hispánico será el grupo demográfico más estrechamente vigilado en esta elección. Bush cortejó afanosamente a los hispánicos durante su período. Lo hizo por una buena razón: en el 2000, los hispánicos sobrepasaron a los afronorteamericanos como el grupo minoritario más numeroso en Estados Unidos. Los hispánicos representaron exactamente el 7 por ciento de los votos en el 2000, cifra que se anticipa crecerá en esta elección.
El voto afronorteamericano es determinante para los demócratas. Los afronorteamericanos apoyaron a Gore con un margen de 9 a 1, y apoyarán a Kerry por un margen similar. Una elevada participación electoral afronorteamericana puede volcar la competencia hacia el lado de Kerry en la Florida, Michigan, Missouri, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania, Tennessee y Virginia.
Los cristianos evangélicos blancos son un electorado clave que favorece al Partido Republicano. Varias posturas de la administración Bush despiertan fuerte apoyo en este grupo. Algunos estrategas republicanos han alegado que los casi cuatro millones de evangélicos blancos que no votaron en las elecciones del 2000 le costaron a Bush el voto popular. Sea o no exacta esa cifra, los Republicanos quieren maximizar la afluencia de evangélicos en la votación del 2004.
Los votantes católicos se han convertido en uno de los grupos que más cambian de uno a otro lado, principalmente porque es un grupo líder que vota de la manera que vota la nación. En el 2000 Gore ganó ahí por dos puntos. Desde entonces Bush ha cortejado al grupo católico, que importa en casi todos los estados oscilantes. A pesar de ser católico, actualmente Kerry va a la zaga de Bush. Sólo en los estados oscilantes de Arkansas, Carolina del Norte, Oregón, Tennessee, Virginia, Washington y Virginia Occidental, los católicos no representan por lo menos una cuarta parte de los votantes.
El voto rural clave de las victorias del ex presidente Clinton será un grupo decisivo. Kerry trata de llegar hasta los votantes rurales con mensajes de temas económicos, y muchos votantes rurales viven en áreas duramente golpeadas por la recesión.
Los votantes jóvenes también pueden demostrar ser importantes en esta elección. Han sido objeto de la intensa atención de grupos no partidistas como "Rock the Vote" (Sacudir el Voto) y de partisanos de la política como el cineasta Michael Moore. En el 2000, Gore superó a Bush por 48 a 46 por ciento, y cuando esto se escribe, Kerry parece tener una sólida ventaja sobre Bush.
Nada de esto significa que un repunte tardío de un candidato, o la aparición de una tendencia inesperada, no vaya a cambiar la tendencia de la competencia; sin embargo, tal como las cosas están hoy, hay que esperar que la estrategia, en los dos campos, para dedicarse a este electorado en los días que faltan hasta el 2 de noviembre.

Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan los puntos de vista o las políticas del Departamento de Estado de Estados Unidos.
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