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La cobertura de la campaña presidencial vista desde el autobús de la prensa

Jim Dickenson

La larga campaña: Elecciones 2008 en Estados Unidos

ÍNDICE
Acerca de este número
Internet está cambiando el campo de juego
La nueva tecnología electoral: ¿Problema o solución?
Votar por primera vez
Las elecciones al Congreso
El nuevo elector estadounidense
El voto femenino en Estados Unidos
La cobertura de la campaña presidencial vista desde el autobús de la prensa
Las encuestas políticas: ¿se puede prescindir de ellas?
Un nuevo comienzo
Financiación de las elecciones del año 2008 en Estados Unidos
¿Ha excedido su vida útil el Colegio Electoral?
Bibliografía (en inglés)
Recursos en la Internet (en inglés)
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Para saber mas
 

Reporteros de los medios de comunicación social, toman fotos, graban imágenes y hacen preguntas a un candidato a bordo del autobús asignado a la prensa durante un viaje de campaña en Iowa en enero de 2004.
Reporteros de los medios de comunicación social, toman fotos, graban imágenes y hacen preguntas a un candidato a bordo del autobús asignado a la prensa durante un viaje de campaña en Iowa en enero de 2004.
© Reuters/Jim Bourg

Un veterano reportero de asuntos políticos relata sus experiencias en la carretera durante la campaña de un aspirante a la presidencia de Estados Unidos y habla sobre la función del periodista en la transmisión del mensaje de un candidato al pueblo estadounidense. Los días de la campaña son largos y de intensa actividad. El equipo de campaña del candidato puede ser una valiosa fuente de información si se sabe aprovechar, y aunque las paradas durante la campaña pueden llegar a ser rutinarias, el periodista profesional debe estar siempre preparado para informar sobre sucesos imprevistos y últimos acontecimientos. Jim Dickenson es periodista jubilado de la redacción de asuntos políticos del diario The Washington Post.

El último acto del largo día de campaña es la distribución del igualmente largo itinerario del día siguiente o “la biblia” – como la conocen coloquialmente los asesores, el equipo de campaña y la prensa — y que nos entregan cuando bajamos del avión o bien deslizan por debajo de la puerta de nuestra habitación del hotel. Un día típico transcurre de modo parecido al que se describe a continuación:

  • 6:15 horas - Se baja todo el equipaje al vestíbulo del hotel.

  • 7:15 horas - El candidato y el grupo de periodistas que sigue la campaña salen del hotel hacia los estudios de KXYZ-TV.

  • 7:30 horas - El equipo de campaña y otro grupo de periodistas suben al autobús con destino al Restaurante Palm para asistir al desayuno auspiciado por la Cámara de Comercio y el Club de Rotarios a las 8:00 de la mañana.

  • 7:45 horas – Entrevista de cinco minutos de duración del candidato por el presentador Joe Smith para el programa matutino de KXYZ-TV.

  • 7:50 horas - El candidato sale de KXYZ-TV para dirigirse hacia el Restaurante Palm.

  • 9:00 horas - Hora de partida del Restaurante Palm hacia el aeropuerto Avery Houston.

Y así continua. Muchas actividades y mucho movimiento de un lado para otro durante todo el día. Por lo menos, en la reunión de la Cámara de Comercio y de Rotarios, no tendremos que preocuparnos de si habrá tiempo para tomar el desayuno en la cafetería del hotel. (Una regla básica de la campaña: comer siempre que haya oportunidad de hacerlo, por que la cargada agenda puede dejarte sin probar bocado). El subgrupo de prensa destinado a la estación KXYZ-TV nos entregará un informe escrito sobre todo lo transcurrido en la entrevista. Este subgrupo de reporteros informa sobre aquellos actos de campaña a los que por motivos de tiempo, espacio y otras consideraciones es imposible la asistencia de todos los periodistas. Esta representación suele incluir a un reportero de un diario, uno de una cadena televisiva, otro de una revista de noticias y otro de una agencia de noticias (AP o Reuters). A todos nos asignan por turno a este subgrupo de reporteros.

Un equipo televisivo graba el autobús de un candidato a su llegada a Davenport, Iowa, en octubre de 2004
Un equipo televisivo graba el autobús de un candidato a su llegada a Davenport, Iowa, en octubre de 2004
© AP Images/Robert F. Bukaty

La “biblia” es un documento que incluye información detallada que ha sido recopilada por el equipo de campaña y que hace posible que todos organicemos nuestro día, porque cada reportero tiene sus prioridades y proyectos en los que trabaja. ¿Cuál será la actividad principal o la que generará la noticia principal del día? ¿Se ha considerado en el itinerario la hora de cierre de las ediciones para disponer del tiempo necesario para redactar y transmitir la noticia a tiempo y desde los lugares propicios? Muchos reporteros tenemos diferentes horas de cierre debido a la geografía del país y a la producción de cada organización de noticias. ¿Podré faltar a una actividad y en lugar de ello charlar con el equipo de campaña sobre el análisis de noticias en el que estoy trabajando?

La campaña presidencial estadounidense es una danza intricada y compleja en la que participan muchas personas. Para todos ellos es también un proceso largo y tedioso, más agotador para unos que para otros. Un candidato que ocupa un tercer, cuarto o quinto lugar en las primarias, por ejemplo, tendrá que incluir más actividades en su jornada, particularmente en los estados más pequeños pero cruciales como Iowa (que celebra la primera conferencia de partido en el país para indicar su preferencia de candidato presidencial) y Nuevo Hampshire (donde se celebra la primera elección primaria) donde la “política al detall” o la comunicación directa con los votantes no es sólo esencial sino que es lo que todos esperan del candidato.

Los preparativos de campaña

Mucho antes de abordar el avión de un candidato, ya he realizado una investigación sobre su equipo de campaña. ¿Quiénes son los asesores políticos remunerados, los expertos en medios de comunicación social y los encuestadores? ¿Quiénes son los asesores no remunerados o extraoficiales, que pueden ser ex funcionarios, activistas o expertos en política y que más influencia ejercen?

También he asimilado la estrategia de la campaña. ¿Cuánto esfuerzo requerirán los estados que celebran las tradicionales primarias iniciales, como Iowa, Nuevo Hampshire y Carolina del Sur? ¿Cómo se hará frente a la nueva “superprimaria” del 5 de febrero de 2008 que se celebrará simultáneamente en muchos estados, entre ellos algunos de tanta envergadura como Nueva York, California y Florida, que hasta podrían decidir la designación del candidato a la presidencia de cada partido ese mismo día, nueve meses antes del día de las elecciones? ¿En qué estados tiene un apoyo fuerte el candidato y en cuáles menos? ¿En qué áreas de cada estado tienen más fuerza o menos influencia cada uno de los candidatos? Todos estos detalles son factores que contribuyen a la toma de la decisión política más importante del pueblo estadounidense, la elección de su presidente.

Nosotros, la prensa, somos otro factor importante en este proceso electoral. Debido a la merma de la importancia de los partidos políticos, que coincide con el incremento de la trascendencia de las primarias, los medios de comunicación social actúan como preseleccionadores de los candidatos. Nuestra función es evaluar sus políticas, características personales tales como inteligencia, temperamento, honradez, discernimiento, capacidad organizativa y poder de persuasión, y su competencia para la presidencia, para ayudar a los votantes a adoptar decisiones informadas sobre este asunto tan vital. Hemos asumido esta función con mucha seriedad desde la publicación en 1960 del libro de Theodore White titulado The Making of the President, éxito de venta que trata sobre la victoriosa campaña presidencial de John F. Kennedy contra Richard Nixon.

Consulta de fuentes

Para los reporteros de asuntos políticos, una prioridad máxima es cultivar una buena relación con los asesores y equipo de campaña del candidato que pueden ser buenas fuentes de información. Este es un ejercicio permanente que implica la evaluación del carácter de la persona, aparte de diplomacia y la galantería. La clave es identificar las fuentes que realmente saben lo que pasa en la campaña y están dispuestas a intercambiar información con uno, una mezcla poco usual tanto en la campaña como en la oficina oval. Los expertos profesionales que trabajan bajo contrato suelen ser más idóneos para este propósito que el personal fiel e incondicional del candidato porque saben que probablemente volverán en una campaña futura, como también lo haré yo, y nos necesitaremos mutuamente.

Poco después del anuncio de su candidatura a la presidencia, el senador John McCain es acompañado por su esposa y equipo en un viaje en su autobús de campaña desde Portsmouth a Concord, Nuevo Hampshire, en abril de 2007.
Poco después del anuncio de su candidatura a la presidencia, el senador John McCain es acompañado por su esposa y equipo en un viaje en su autobús de campaña desde Portsmouth a Concord, Nuevo Hampshire, en abril de 2007.
© AP Images/Stephan Savoia

También hago una evaluación de los asesores no remunerados que tienen más interés en la política nacional que en una carrera profesional o en una inversión personal en la campaña. Durante una campaña presidencial demócrata, me hice amigo de un simpático activista político y veterano de las campañas presidenciales de Kennedy. Cenamos juntos algunas veces en la ruta de la campaña y coincidimos en otras ocasiones en el bar. En un momento determinado, él decidió que le resultaba imposible seguir tolerando los errores y desaciertos que se cometían en la campaña. Seguro de que podía confiar en que yo daría una versión fidedigna de su relato y de que protegería su identidad, hizo un recorrido mental por el interior de la campaña a manera de “información de contexto”, lo que significa que me autorizaba a utilizar esta información pero sin citar su nombre o revelar su identidad. El resultado fue uno de los mejores análisis de campaña que he escrito.

En 1988, cuando trabajaba para el diario The Washington Post me asignaron la cobertura de la campaña del entonces senador Al Gore en el llamado Supermartes, día en el que varios estados sureños celebraron las primarias al mismo tiempo con el fin de aumentar la influencia de la región en la designación del candidato presidencial. (Le fue muy bien en ellas, pero carecía de los recursos monetarios necesarios para presentarse en las primarias de los estados del norte). Gore hizo una parada en su estado natal de Tennessee en el ala de pediatría de un hospital recién inaugurada y equipada con la tecnología más avanzada. Allí nos encontramos con el entonces gobernador de Arkansas, Bill Clinton, y decidí saltarme el recorrido por el hospital para entrevistar a Clinton. Por conversaciones anteriores sabía que era un analista excelente de asuntos políticos, aparte de ser accesible, y el tiempo dedicado a la entrevista fue bien aprovechado. Para llevar a cabo esta entrevista acordé con un colega de un diario no competidor de la región del medio oeste del país que compartiría con él la información sobre Clinton a cambio de su información sobre el recorrido por el hospital.

Esperando lo inesperado

La “biblia” contiene un programa de actividades, pero no le es posible anticipar los uno y mil acontecimientos imprevistos que invariablemente se producen. Siempre debo estar preparado para responder a lo inesperado que, después de todo, es la definición de las noticias. Los últimos acontecimientos en Iraq, las nuevas medidas adoptadas en el Congreso sobre la inmigración o la atención a la salud, un candidato que se da de baja de las primarias de su partido por dificultades en la recaudación de fondos y así sucesivamente.

A veces, los giros de los acontecimientos son bien recibidos, sencillamente porque tanto los reporteros como los jefes de redacción ya están aburridos de las mismas expresiones del candidato en sus discursos de campaña. Repite lo mismo acto tras acto en la campaña a un público nuevo que lo acepta, pero hace que los periodistas estemos constantemente a la caza de la noticia más sobresaliente, del reportaje especial o del análisis de noticias. Sin embargo, en una ocasión había escrito y enviado lo que me parecía una crónica maravillosa sobre los principales actos de campaña de ese día que ilustraban muy acertadamente la postura del candidato frente a tres temas importantes, me sentía muy orgulloso del artículo y lo había enviado antes de la hora de cierre, y sin embargo, en una actividad celebrada más tarde ese mismo día, mi candidato expresó que su oponente había dado inicio a su campaña con la afirmación cuestionable de que el dióxido de carbono emitido por las hojas de los árboles era el causante de la neblina y el smog en una cordillera de montañas al este de Estados Unidos, y con ello inició una discusión importante sobre su política ambiental. Durante los dos días siguientes estuvimos liados con la cobertura de estas declaraciones y mi laborioso esfuerzo literario de días anteriores quedó enterrado bajo lo que, a mi parecer, era una cuestión absurda.

El autor del artículo Jim Dickenson (izquierda) y Lionel Linder, director de la revista National Observer
El autor del artículo Jim Dickenson (izquierda) y Lionel Linder, director de la revista National Observer, en 1972.
Courtesy of Jim Dickenson

Con la nueva tecnología de computadoras portátiles, dispositivos de comunicación electrónicos, teléfonos móviles y demás, nos es posible anticiparnos cada vez más a los acontecimientos aun cuando estamos en ruta. Podemos consultar las agencias de noticias y otros sitios informativos en la Web. No tenemos que ir tras el equipo y los asesores de campaña para saber la respuesta a los últimos acontecimientos porque, usualmente, se nos han adelantado y enviado en un mensaje vía correo electrónico. El envío puntual de las crónicas desde el terreno era difícil antes de la era de las computadoras y los módem, pero la comunicación con la redacción en la sede es ahora algo generalmente constante e instantáneo gracias a los teléfonos móviles, el acceso inalámbrico a Internet y los módem de alta velocidad y de banda ancha de alta calidad para la transmisión y recepción de artículos, memorandos y documentos de información de contexto por medio de nuestras computadoras portátiles. También es evidente que la nueva tecnología, incluidos los satélites, ha facilitado la vida de los equipos de televisión, para quienes la tarea de hacer llegar a tiempo las grabaciones e imágenes para el noticiero de la noche solía ser la pesadilla logística de todos los días.

Sin embargo, la nueva tecnología conlleva más trabajo. Se espera que los periodistas de las organizaciones de noticias con portal en la Web y las emisoras radiales transmitan las últimas noticias a lo largo de todo el día. Por razones técnicas que nunca nadie ha podido entender, después de informatizar la redacción de los dos principales diarios en los que trabajé, The Washington Star y The Washington Post, la hora de cierre de la primera edición se fijó a las 19.00 y no a las 20.00 horas. Por otra parte, la tecnología facilita que el jefe de redacción pueda localizar a los periodistas para asignarles crónicas sobre temas bastante absurdos.

Es una gran vida si uno no se desanima. Es una vida para gente joven y de constitución fuerte que puede trabajar una jornada de 16 horas y aplazar la hora de la cena hasta las once de la noche. Cuando era joven y me sentía muy fuerte (hasta los 50 años) consideraba que era un desafío vigorizante.

Uno de los comentarios que con más frecuencia escucho cuando alguien se entera de que he trabajado en el mundo de las noticias es “parece muy interesante. Se aprenderá algo nuevo todos los días”. “Sí”, les respondo y pienso en mi interior, “no tienes la más mínima idea”.

La larga campaña: Elecciones 2008 en Estados Unidos

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos

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