Papel del gobierno en impulsar la pequeña empresaSteve Strauss
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A finales de los años setenta, una comuna agraria de la China comunista estaba tan arruinada y los campesinos que la dirigían tan hambrientos y tan pobres, que éstos decidieron arriesgar su vida para hacer algo inconcebible: privatizar y parcelar el terreno en secreto. Cada campesino recibió su propia parcela para cultivar sus propios productos, usarlos y vender los excedentes, en caso de haberlos. Al cabo de un año, esa comuna se transformó en una de las más prósperas de China y, como no podía ser de otro modo, atrajo la atención de los funcionarios comunistas. No obstante, en vez de condenar lo que era decididamente una idea no comunista, el gobierno dio su beneplácito a las parcelas privadas de la comuna. El resto es bien conocido. El cambio capitalista de China pasó a ser el mayor programa contra la pobreza de la historia de la humanidad, gracias al cual millones de personas consiguieron escapar de la pobreza en pocos decenios. Decir que las políticas gubernamentales pueden tener un enorme efecto en el crecimiento y promoción de la pequeña empresa es lo menos que se puede decir. En un mundo agobiado por la pobreza y la necesidad, la pequeña empresa tiene una capacidad demostrada no sólo de mitigar el sufrimiento, sino también de crear una clase media sólida, generar una base impositiva segura y fomentar la estabilidad social. A fin de cuentas, la pequeña empresa es un buen negocio. Lo que suscita la cuestión siguiente: ¿Qué políticas deben adoptar los países que desean fomentar la pequeña empresa para alentar su crecimiento? Yo sugiero que hay cinco sectores en los que adecuadas políticas gubernamentales pueden ejercer un enorme efecto en el crecimiento de la pequeña empresa. Facilitar el acceso al capital Cuando yo era pequeño, mi padre tenía varias tiendas de alfombras. Un día, en la escuela me asignaron la tarea de escribir cómo el se ganaba la vida. Como me costaba trabajo describir en qué consistía ser "propietario de una tienda de alfombras", le pregunté qué hacía. "Bueno," me dijo, "Soy empresario." Un poco confuso, le pregunté qué era eso y me respondió "Un empresario es una persona que arriesga su dinero para hacer dinero". Esa sigue siendo una definición tan buena como cualquiera de las que he oído después, aunque desde entonces he aprendido que, en realidad, a los empresarios les gusta correr riesgos pequeños, calculados. Por tanto, si un gobierno desea impulsar la pequeña empresa, debe promover políticas que reduzcan los riesgos que lleva en sí la iniciativa privada. De ese modo, la gente estará más dispuesta a renunciar a la comodidad de su empleo y establecer nuevos negocios. Así pues, la primera política que hace falta para promover el desarrollo de la pequeña empresa es una que ayude a los presuntos empresarios a encontrar el dinero que necesitan para poner en marcha su negocio. En los Estados Unidos tenemos una entidad oficial llamada Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa (SBA), que se encarga, entre otras cosas, de ayudar a los empresarios a conseguir el dinero necesario para correr los riesgos que entraña la puesta en marcha de un pequeño negocio. Es interesante señalar que la SBA no concede estos préstamos, sino que los garantiza. Los bancos están más dispuestos a prestar dinero a nuevos negocios cuando saben que la SBA y el gobierno de Estados Unidos garantizan su reembolso, incluso si el prestatario incurre en impago. El resultado es una economía estadounidense saludable, en la que 99 por ciento de los negocios son pequeñas empresas. Por tanto, lo primero que debe hacer todo gobierno que desee promover la prequeña empresa es establecer un fondo de préstamos garantizados por el gobierno federal. El fácil acceso al capital sienta las bases de un sector dinámico de la pequeña empresa. Enseñar técnicas comerciales Son muchos los factores que coadyuvan al establecimiento de una economía pujante de pequeñas empresas, pero uno de los principales es un grupo de empresarios dispuestos a iniciar nuevos negocios. Para que esto ocurra, los ciudadanos tienen que poder aprender técnicas comerciales. Existen varios medios por los que los gobiernos pueden ayudarlos en este aspecto:
Alentar y fomentar la pequeña empresa No sólo se deben enseñar a los pequeños empresarios las aptitudes necesarias para llevar adelante su negocio, sino que se debe dar impulso a las empresas establecidas para alentar a más personas a iniciar nuevos negocios. En las ferias y exposiciones de la pequeña empresa de Costa Rica y Uruguay se rinde tributo a la pequeña empresa y a la iniciativa privada. Uruguay también concede premios a las pequeñas empresas que contribuyen a la sociedad. En realidad, es mucho lo que un gobierno puede hacer para fomentar la pequeña empresa. Por ejemplo:
Establecer un ambiente tributario y normativo apropiado El código fiscal es uno de los medios más eficaces de que dispone un país para promover el crecimiento de la pequeña empresa. Por ejemplo, en Estados Unidos el código fiscal se modifica con frecuencia para que determinados créditos fiscales, deducciones o desgravaciones fiscales se puedan utilizar para promover el crecimiento de uno u otro sector. Otro ejemplo: Cerca de 98 por ciento de los negocios canadienses son pequeñas empresas. Los contables certificados de Canadá (Certified Management Accountants of Canada) informaron recientemente al Parlamento canadiense que la mejor forma de fomentar más la pequeña empresa es a través de cambios en las políticas fiscales, como se indica a continuación:
Además de reducir los impuestos para estimular el establecimiento de negocios, es importante reducir y finalmente eliminar las reglamentaciones gubernamentales que entorpecen el desarrollo de los negocios. Cuanto más sencillos y rápidos son los trámites reglamentarios, mayores son las probabilidades de expansión de la pequeña empresa. La protección de la propiedad intelectual Todo gobierno que desee alentar el establecimiento de pequeñas empresas tiene que promulgar leyes que protejan las innovaciones de los empresarios. La innovación es la esencia misma del crecimiento de la pequeña empresa, pero si las innovaciones no están protegidas legalmente, los empresarios no estarán dispuestos a asumir los riesgos necesarios para encontrar nuevas soluciones a los problemas de la sociedad. Por consiguiente, las políticas que protegen las patentes, los derechos de autor y las marcas de fábrica son esenciales para el florecimiento de la pequeña empresa. A fin de cuentas, todo gobierno que desee promover la pequeña empresa tiene que adoptar políticas que ayuden a los empresarios a asumir menos riesgos y a hacer más dinero. Si se hace esto, el éxito de la pequeña empresa está asegurado
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista o la política del Gobierno de los Estados Unidos.
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