PresentaciónEmbajador John K. Veroneau
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La historia y la experiencia nos permiten hacer un importante discernimiento cuando miramos el futuro del sistema de comercio internacional. En particular desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el comercio ha sido un motor integral del progreso económico del mundo. Las sucesivas rondas de liberalización del comercio multilateral bajo el Acuerdo General Sobre Aranceles y Comercio (GATT) y su sucesora, la Organización Mundial del Comercio (OMC), han ayudado a reconstruir en Europa economías devastadas por la guerra, le permitieron a las naciones independientes y en proceso de modernización de Asia, América Latina, Africa y el Medio Oriente un camino comprobado hacia el desarrollo y han sacado de la pobreza a centenares de millones de personas. Durante los últimos siete decenios los presidentes estadounidenses, desde Franklin D. Roosevelt hasta George W. Bush, han apoyado firmemente la reducción de las barreras comerciales entre Estados Unidos y nuestros socios de todo el mundo. Han compartido la convicción en la función central que desempeña el comercio en la promoción de niveles de vida ascendentes, una mayor prosperidad y una gama más amplia de opciones para nuestros ciudadanos y los de otras naciones. Como resultado, Estados Unidos es la más abierta de las economías importantes del mundo y esa apertura es una fuente evidente de fuerza. Según la entidad Instituto Peterson de Economía Internacional, los ingresos anuales estadounidenses son de 1 billón de dólares más altos, o sea 9.000 dólares por familia, por la liberalización comercial aplicada desde 1945. Somos ahora testigos de un periodo de transformación rápida del mercado mundial. Sólo en los años transcurridos, desde que terminó la Guerra Fría, unos 2.000 millones adicionales de trabajadores y consumidores se fueron sumando a la economía internacional a medida que caían las barreras políticas y tecnológicas que frenaban la participación en el mercado. Para facultar a más individuos para que vayan ir en busca de sus ideales y atender a sus familias, debemos desatar el potencial del comercio para impulsar un mayor crecimiento económico mundial e incentivar la formación de mejores puestos de empleo. El Banco Mundial estima que la eliminación total de las barreras comerciales puede sacar de la pobreza a millones de personas adicionales, y de ahí que sea evidente el imperativo moral de encontrar un camino hacia el comercio. Aún más, si bien el alivio de la deuda y la ayuda exterior pueden hacer una contribución importante al desarrollo de los países pobres, el comercio y la liberalización comercial son, probablemente, herramientas aun más poderosas para aliviar la pobreza y darles a las sociedades los recursos económicos para atender sus necesidades más apremiantes. De nuevo según indica el Banco Mundial, el aumento en ingreso anual de los países en desarrollo, resultante de la eliminación de las barreras comerciales, sólo en lo que respecta a los bienes, es de 142.000 millones de dólares, medidos en términos conservadores. Esta cantidad sobrepasa, en conjunto, los 80.000 millones de dólares en ayuda económica exterior ofrecida por los principales países industrializados en 2005 y los 42.500 millones de dólares propuestos para aliviar la deuda de los países en desarrollo. Las ganancias potenciales de la liberalización del comercio exterior de bienes manufacturados, servicios y productos agrícolas es verdaderamente substancial. La suspensión de la Ronda Dohá de negociaciones dentro de la OMC en 2006 fue decepcionante para todos quienes creen en el poder del comercio para promover el desarrollo económico, ampliar las oportunidades y facilitar la cooperación pacífica entre las naciones. Es la razón por la que el presidente Bush ha ordenado a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos continuar en busca de un acuerdo ambicioso y equilibrado que cumpla los objetivos de desarrollo de Dohá. El rápido ritmo del cambio en la economía internacional y sus efectos - tanto positivos como negativos - en regiones, localidades e individuos suscita ansiedades comprensibles. Cada sociedad debe encontrar un camino para atender las necesidades de quienes pueden quedar dislocados por el cambio, y amortiguar la transición . Pero retroceder y levantar muros y barreras al comercio no es la respuesta. Las barreras comerciales protegen a unos pocos a expensas de muchos y los países que fracasan en resistir las acciones proteccionistas arriesgan, en el largo plazo, experimentar un crecimiento más lento, sectores ineficientes y no competitivos, mayor desempleo y más inflación. El incremento del comercio rinde también amplios beneficios sociales. Los países más ricos tienen mayores probabilidades de dedicar recursos para la preservación de su medio amiente y los trabajadores de las industrias relacionadas con las exportaciones tienden a ganar salarios más elevados que sus colegas nacionales en los sectores que no exportan. Las ganancias derivadas del comercio son hoy una realidad para millones de individuos cuyos medios de vida y familias dependen de él. Confiamos en que los lectores se reserve el tiempo necesario para examinar cada artículo de esta publicación, y obtenga con ellos una mayor comprensión de los beneficios de la liberalización comercial para mejorar la calidad de vida de todas las personas en el mundo entero. Embajador John K. Veroneau |
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