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Un Modelo preciso para la reforma

Jonathan Kimball

Beneficios del comercio; costos del proteccionismo

ÍNDICE
Presentación
¿Por qué liberalizar el comercio?
Proteccionismo y Política
Países en desarrollo precisan abrir entre sí a sus mercados
Calmar el temor de los trabajadores al comercio internacional
Aprender la lección correcta sobre el proteccionismo
Un Modelo preciso para la reforma
Cómo la OMC combate el proteccionismo
Bibliografía (en inglés)
Recursos en la Internet (en inglés)
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 Esta planta de Audi en Gyor, que produce 50.000 autos cada año, refleja la aceptación de la inversión extranjera por parte de Hungría.
Esta planta de Audi en Gyor, que produce 50.000 autos cada año, refleja la aceptación de la inversión extranjera por parte de Hungría.
© AP Images/Bela Szandelszky

La diferencia en el desarrollo económico entre los muchos países del antiguo bloque soviético que han abierto sus mercados en su camino para integrarse en la Unión Europea (UE) y los pocos que no lo han hecho, es tajante y reveladora.

Jonathan Kimball is director para Europa Central y Sudoriental en el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Diecisiete años después de la caída del Muro de Berlín, las democracias liberales, de mercado libre, han echado raíces firmes en Europa Central y del Sur, inclusive en los estados bálticos de la ex Unión Soviética. La República Checa, Estonia, Hungría, Latvia, Lituania, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia son todos miembros de la Unión Europea, a la que Rumanía y Bulgaria se incorporaron también el 1 de enero del 2007. Si bien la condición de miembro de la UE demuestra el reconocimiento internacional de la monumental transformación de la región, la liberalización comercial que fue una parte decisiva del proceso de acceso tendrá un impacto aún mayor en el bienestar a largo plazo de la población de la región

En contraste, los antiguos estados soviéticos de Belarús, Moldova y Ucrania, geográficamente los más occidentales de los miembros de la ex Unión Soviética que no son parte de la UE, no han adoptado en la misma medida políticas de liberalización comercial y, por lo tanto, no han cosechado las mismas recompensas. De hecho, si bien sus economías han crecido durante los últimos quince años, no se han beneficiado como sus vecinos occidentales de la misma afluencia de capital e inversiones extranjeros. Esto puede explicarse en parte por las diferentes circunstancias históricas, una falta de compromiso político con la reforma y, tal vez lo más importante, la inexistencia de una fuerza exterior persuasiva que impulse la liberalización comercial, tal como la posibilidad de una condición de miembro de la UE. Pero lo que más ha estado ausente es un compromiso serio de eliminar las barreras no arancelarias que inhiben grandemente el crecimiento del comercio y la inversión extranjeros. Estas barreras no arancelarias actúan como un muro proteccionista, favoreciendo a las compañías locales con el conocimiento y las conexiones que conducen a obtener una porción incrementada del mercado

Sólo después de que Rumanía y Bulgaria, para citar un ejemplo, comenzaron a ocuparse seriamente de las barreras no arancelarias — tales como una débil protección de los derechos de propiedad intelectual, las burocracias infladas que inhiben la capacidad de las compañías para trabajar con el estado, los sistemas de compras gubernamentales que no son transparentes y la corrupción difundida - sus economías dieron una vuelta en redondo, los inversionistas extranjeros inundaron los mercados, y despegó el crecimiento encabezado por las exportaciones.

El modelo que deben seguir los países como Moldova, Ucrania y Belarús es muy claro. Es el de Europa Central y Oriental. Las economías centro y sudeuropeas se han expandido específicamente debido a que han abierto sus economías a la competencia extranjera, han reducido la influencia del Estado en sus economías y han aplicado reformas estructurales de largo alcance. Como ejemplos de reformas claves aplicadas en la región, se incluyen los siguientes:

  • Reducción de aranceles: reducir los aranceles fue un medio importante de inyectar competencia en el Mercado. Los bienes de alta calidad y costo menor empujan a las compañías ineficientes fuera del mercado y demandan de las compañías que quedan métodos de producción innovadores y eficientes.

  • Liberalización de precios: aunque políticamente difícil, liberar los precios fue esencial para aplicar presiones de mercado a los productores de todos los artículos, desde bienes de consumo hasta energía. Eliminar subsidios también les permitió a los productos extranjeros entrar en el mercado sin tener que encarar barreras adicionales a la libre competencia.

  • Privatización: reducir el papel del Estado en el control de los medios de producción les permitió a las compañías responder efectivamente a la naturaleza cíclica del mercado. La privatización le permitió también al Estado librarse de compañías perdedoras que aplicaban una tensión significativa al presupuesto estatal, y atrajo a los inversionistas extranjeros a las economías de la región.

  • Establecimiento de organismos reguladores independientes: reducir la influencia del Estado en las decisiones reguladoras fue esencial para el establecimiento de una economía de mercado predecible. La corrupción y la influencia política se ejercen con demasiada facilidad cuando el Estado tiene un insumo significativo en el mercado. Esto es especialmente importante en los sectores financiero, de las telecomunicaciones y la energía.

  • Políticas fiscal y monetaria sanas: controlar la inflación ha sido esencial para el desarrollo de un mercado que sea predecible y estable. Al mismo tiempo, los gastos gubernamentales limitados, efectivos y sujetos a revisión contable han sido sumamente importantes para dirigir y amortiguar los efectos de la introducción de los principios de mercado.

Los resultados han sido sumamente impresionantes. Según el banco de datos de la Perspectiva Económica Mundial del Fondo Monetario Internacional, para septiembre del 2006, el producto interno bruto (PIB) medio (en términos de paridad de capacidad adquisitiva) aumentó en Europa Central y Oriental 112 por ciento entre 1993 y 2005. En contraste, el crecimiento medio del PIB per cápita en Belarús, Moldava y Ucrania, en el mismo periodo, fue de 48 por ciento.

 La expansión económica ha avanzado en Belarús más lentamente que en sus vecinos, que han abierto sus mercados al comercio y la inversión.
La expansión económica ha avanzado en Belarús más lentamente que en sus vecinos, que han abierto sus mercados al comercio y la inversión.
© Corbis/Andrei Liankevich/epa/Corbis

Además, los inversionistas extranjeros se han sentido atraídos por estas reformas de largo alcance. Ya sea que entren en las economías por la vía de la privatización, las empresas conjuntas o la inversión en empresas nuevas, los inversionistas extranjeros han traído consigo a las economías en transición empleos, conocimientos prácticos e ingresos tributarios significativos. Como resultado, durante el mismo periodo en que las infladas industrias de propiedad estatal eran modernizadas o liquidadas, los inversionistas extranjeros, atraídos por la naturaleza predecible de una economía transformada, han ayudado a llenar la brecha del empleo. Aún cuando en Belarús, Moldova y Ucrania se han aplicado algunas de las reformas antes mencionadas, la falta de un verdadero compromiso con la puesta en práctica de las nuevas leyes y regulaciones ha llevado a niveles más bajos de inversión extranjera.

Las transiciones económicas de los nuevos miembros de la Unión Europea están lejos de terminar. En toda la región, la corrupción necesita todavía reducirse, la burocracia debe ser recortada, las compras gubernamentales deben hacerse más transparentes y hay que abordar otras barreras no arancelarias. No obstante, es improbable que se echen atrás la liberalización comercial y las extensas reformas estructurales ejecutadas desde 1989, que han resultado en un crecimiento económico fuerte, impresionante. Esta condición de predecible - ausente en Belarús, Moldova y Ucrania - crea un clima empresarial que atrae el capital nacional y extranjero, conduce a la creación de empleos, el crecimiento económico y una clase media más vigorosa y rica. Estos son todos ellos requisitos de una economía moderna, mundial.

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