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¿Por qué liberalizar el comercio?

Christina Sevilla

Beneficios del comercio; costos del proteccionismo

ÍNDICE
Presentación
¿Por qué liberalizar el comercio?
Proteccionismo y Política
Países en desarrollo precisan abrir entre sí a sus mercados
Calmar el temor de los trabajadores al comercio internacional
Aprender la lección correcta sobre el proteccionismo
Un Modelo preciso para la reforma
Cómo la OMC combate el proteccionismo
Bibliografía (en inglés)
Recursos en la Internet (en inglés)
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 Casi la mitad de los beneficios globales del comercio de bienes más libre beneficiaría a los pueblos de los países en desarrollo, como este comerciante de fruta angoleño.
Casi la mitad de los beneficios globales del comercio de bienes más libre beneficiaría a los pueblos de los países en desarrollo, como este comerciante de fruta angoleño.
(Cortesía de ACDI/VOCA)

"Lucharemos para quitar la carga de la pobreza en los lugares donde se la sufre, no sólo por el momento sino de manera permanente. Y el camino más seguro hacia la riqueza mayor es más comercio".
—Presidente George W. Bush, 14 de septiembre de 2005

Las pruebas son claras. La apertura del comercio crea riqueza para que las sociedades atiendan sus necesidades y promuevan el desarrollo económico; la erección de barreras al comercio deja a los pueblos y a los países peor en general. Estados Unidos aprendió esta lección después de haber impuesto los perjudiciales aranceles Smoot-Hawley en la década de 1930. Desde entonces Estados Unidos ha encabezado al mundo en la apertura de los mercados internacionales, lo cual ha impulsado el crecimiento y el desarrollo de los países y ha ayudado a millones de personas a salir de la pobreza. Pero aún queda mucho más por hacer para concretar los beneficios de un comercio más libre de productos agrícolas, bienes manufacturados, servicios y en otras áreas. Los países en desarrollo en particular pueden ganar si se rompe el estancamiento en las negociaciones comerciales multilaterales. Los estudios del Banco Mundial han determinado que decenas de millones de personas más pueden salir de la pobreza a través de más comercio.

Christina R. Sevilla es vice secretaria adjunta de comercio de Estados Unidos para asuntos intergubernamentales y relaciones públicas.

El mundo del siglo 21 enfrenta desafíos enormes. Más de 1.000 millones de personas viven en la pobreza, situación que destroza familias, comunidades y naciones. Los países desarrollados y en desarrollo por igual comparten las metas de aliviar la pobreza alrededor del mundo, logrando más crecimiento económico y condiciones de vida más elevadas, y generando empleos nuevos y oportunidades para sus ciudadanos.

Mientras los gobiernos tratan de quebrar el estancamiento en las negociaciones actuales de la Rueda Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), vale la pena recordar que la teoría económica y la experiencia práctica demuestran que los mercados abiertos y la liberalización del comercio - mediante el desmantelamiento de los obstáculos arancelarios y no arancelarios al comercio - brindan un camino comprobado hacia la creación de riqueza y al desarrollo. Los países abiertos al comercio tienden a tener más riqueza, poblaciones más saludables, tasas de educación y de alfabetismo más elevadas, derechos laborales y condiciones medioambientales más sólidas y mayores oportunidades de inversiones. Los obstáculos al comercio, por el contrario, podrían proteger de la competencia a intereses especiales estrechos, pero al final dejan peor a la nación como un todo en términos de riqueza sin aprovechar, crecimiento más lento y, por lo tanto, menos recursos para atender las apremiantes necesidades sociales.

Teoría y pruebas

¿Por qué comercian los países? Los economistas conocen bien las bases intelectuales del comercio libre. Para decirlo simplemente, las naciones se benefician con la especialización en la producción de bienes y servicios que pueden producir con mayor eficiencia, e intercambiándolos por los bienes y servicios que otros países producen con mayor calidad y menor costo. En este acuerdo los países se benefician con la producción más eficiente, más selección para los consumidores y bienes y servicios mejores a precios más bajos. El desmantelamiento de las barreras gubernamentales al comercio permite a los individuos acceso al supermercado mundial de comida, ropa y otros productos manufacturados y de servicios que forman la infraestructura de la economía moderna, desde las finanzas hasta las telecomunicaciones, el transporte y la educación.

La competencia también motiva a las empresas a innovar, a encontrar nuevos procedimientos y tecnologías de producción para servir mejor a los clientes y para adelantar el conocimiento. Por ejemplo, en los años recientes ha florecido el desarrollo de tecnologías de computación avanzadas y de medicamentos que salvan vidas, bajo condiciones de mercados abiertos y oportunidades de exportación para que crezca la industria, junto con medidas para aplicar leyes estrictas de derecho de autor y de patentes.

Los obstáculos a la competencia producen el efecto contrario: industrias nacionales menos eficientes; costos más altos, menos calidad y menor selección de bienes y servicios; menos innovación y un crecimiento económico más lento.

La historia económica del siglo 20 es una demostración poderosa de los vastos beneficios de la liberalización del comercio para cientos de millones de personas alrededor del mundo y una lección dramáticamente dolorosa sobre los costos globales de las barreras comerciales. En 1930 Estados Unidos impuso obstáculos comerciales sin precedentes, con la creencia errada de que los productores estadounidenses no podían competir exitosamente contra los productores extranjeros por los costos de producción y salarios extranjeros más bajos. En esa época el Congreso aprobó la Ley Arancelaria Smoot-Hawley, que erigió altos muros arancelarios para proteger al mercado estadounidense de la competencia extranjera. Las consecuencias fueron desastrosas. Los socios comerciales tomaron represalias protegiendo sus propios mercados de las importaciones extranjeras. El comercio mundial cayó 70 por ciento a comienzos de la década de 1930, dejando decenas de millones de personas sin trabajo, profundizando la Gran Depresión y avivando las tensiones políticas que contribuyeron a dar paso a la segunda guerra mundial.

Desde entonces, sucesivos presidentes y períodos de sesiones del Congreso de Estados Unidos han echado los cimientos y forjado el consenso de la cooperación económica pacífica y de la prosperidad compartida a través del Acuerdo General de Comercio y Aranceles (GATT ) y de la institución que lo sucedió, la Organización Mundial del Comercio. De sus 23 miembros fundadores en el GATT en 1947, la OMC tiene actualmente 150 miembros en todos los niveles de desarrollo que representan a todas las regiones del mundo, con más de dos docenas de países interesados en ingresar. La meta sigue siendo la misma: reducir las barreras al comercio e impulsar flujos comerciales nuevos entre las naciones, destrabando por lo tanto los beneficios del desarrollo y del crecimiento económico sobre bases más amplias. Las reglas comerciales también proveen certidumbre, transparencia y predictibilidad en el comercio internacional, ayudan a fomentar el imperio del derecho y permiten que los países resuelvan sus disputas comerciales de manera pacífica.

El comercio crea riqueza

El comercio extendido ha sido esencial empíricamente para el crecimiento económico y la creación de riqueza tanto para los países desarrollados como para las naciones en desarrollo.

La apertura del mercado de Estados Unidos al mundo ha sido un pilar de la fortaleza y prosperidad de esta nación. Estados Unidos es la economía más grande del mundo y el más grande exportador e importador. Desde la década de 1990 el comercio más libre ha ayudado a elevar la producción económica nacional de Estados Unidos en casi el 47 por ciento y, en el mismo período, la economía estadounidense agregó casi 19 millones de empleos. Las exportaciones de manufacturas sostienen más de uno de cada seis empleos en actividades manufactureras en Estados Unidos, calculados en 5,2 millones de puestos de trabajo, y las exportaciones agrícolas sostienen un millón de empleos adicionales. Los empleos sostenidos por las exportaciones pagan alrededor del 13 al 18 por ciento más que el promedio nacional.

Las familias estadounidenses también se benefician con la libertad de elegir de importaciones de alrededor del mundo. Se estima que los dos acuerdos comerciales principales de la década de 1990 - la Rueda Uruguay de la OMC y el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte entre Estados Unidos, Canadá y México - generan un poder adquisitivo incrementado de 1.300 dólares a 2.000 dólares por año para la familia estadounidense promedio de cuatro personas.

Los beneficios para los países en desarrollo que ofrecen la apertura comercial y las reformas internas favorables al mercado también han sido demostrados por la experiencia, y es sustancial el potencial de un crecimiento más grande y de reducción de la pobreza mediante la liberalización del comercio. El Banco Mundial informó que el ingreso real per cápita aumentó casi tres veces más rápido en los países en desarrollo que redujeron las barreras comerciales (5 por ciento al año) que en los otros países en desarrollo (1,4 por ciento al año) en la década de 1990.

Con respecto a la pobreza, el profesor de economía Xavier Sala-i-Martin, de la Universidad de Columbia, determinó que las tasas mundiales de pobreza han declinado mucho durante las últimas tres décadas, calculando que en el 2000 hubo entre 250 millones y 500 millones menos de pobres que en 1970, junto con reducciones de la desigualdad del ingreso global durante las décadas de 1980 y 1990.China, por ejemplo, ha abierto enérgicamente su mercado y expandido su comercio, sacando a más de 250 millones de personas de la pobreza. Chile, que también ha abierto activamente su mercado al comercio, ha reducido a menos de la mitad su tasa de pobreza, que declinó del 46 por ciento en 1987 a casi el 18 por ciento en 2004. Por otro lado, los países africanos al sur del Sahara, una región que ha estado mucho menos abierta al comercio, sólo ahora comienzan a abrir sus mercados y a expandir su comercio de una manera que aliviará su pobreza que estaba aumentando.

Estudios del Banco Mundial y del Instituto Peterson de Economía Internacional calculan que el comercio libre mundial puede levantar a decenas de millones de personas más de la pobreza e inyectar 200.000 millones de dólares anualmente en las economías de los países en desarrollo. Sin embargo, para que los países en desarrollo concreten plenamente los beneficios de la liberalización, el comercio debe complementarse por otras reformas internas, asistencia y creación de capacidad.

Con respecto a la creación de capacidad comercial, Estados Unidos ha dado prioridad a la provisión de instrumentos a los países en desarrollo para que se beneficien con el sistema comercial global. Estados Unidos es el proveedor individual más grande de asistencia relacionada con el comercio, que incluye estructura física vinculada con el comercio. El gasto acumulado de Estados Unidos en esa ayuda totalizó más de 5.600 millones de dólares en subsidios en el período 2001-2006.

Los países como India, que han comenzado a abrir sus mercados a las importaciones, les permiten a sus consumidores contar con una selección mucho más amplia de comestibles y otros producto.
Los países como India, que han comenzado a abrir sus mercados a las importaciones, les permiten a sus consumidores contar con una selección mucho más amplia de comestibles y otros productos.
(© AP Images/Amit Bhargava)

Liberalización del comercio y desarrollo

Los países en desarrollo son grandes beneficiarios potenciales de más liberalización multilateral del comercio de productos agrícolas, bienes manufacturados y servicios a través de la Rueda Doha de la OMC.

Agricultura: Más del 70 por ciento de los pobres en los países en desarrollo vive en áreas rurales. Estudios del Banco Mundial y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) concurren en que lo más importante que pueden hacer los países desarrollados para ayudar a los países en desarrollo es efectuar cortes profundos en los aranceles para los productos agrícolas. La eliminación de las distorsiones agrícolas por los países desarrollados y en desarrollo por igual brindaría casi las dos terceras partes de los beneficios potenciales (el 63%) a los países en desarrollo. Los estudios del Banco Mundial indican que el 93 por ciento de las ganancias de bienestar por la eliminación de las distorsiones al comercio agrícola globalmente provendría de la reducción de los aranceles de importación, en tanto que sólo el 2 por ciento de las ganancias vendría de reducir los subsidios a las exportaciones y el 5 por ciento de la reducción del sostén interno. Virtualmente todas las ganancias para los países en desarrollo por la eliminación de distorsiones del comercio agrícola global vendrían de la eliminación de los aranceles de importación.

Bienes: Según el Banco Mundial, los países en desarrollo disfrutarían de casi la mitad de los beneficios económicos globales del libre comercio de bienes. El aumento estimado del ingreso anual de los países en desarrollo para el año 2015 es de 142.000 millones de dólares, o sea el 49 por ciento de las ganancias globales. Teniendo en cuenta los cambios dinámicos en las economías, ese aumento calculado se eleva a tanto como a 259.000 millones de dólares o el 56 por ciento de las ganancias globales. Las barreras arancelarias en los países en desarrollo son más altas que en los países desarrollados. El Fondo Monetario Internacional determinó que las restricciones comerciales en los países en desarrollo son cuatro veces más altas que en los países de ingresos altos. Debido a que casi el 70 por ciento de los aranceles para bienes comerciados por los países en desarrollo se paga a otros países en desarrollo, las naciones de ingresos bajos y medianos podrían beneficiarse con la eliminación de sus propias barreras y estimular los flujos comerciales sur-sur.

Servicios: Los servicios son ahora la mayor fuente de empleo en las economías en desarrollo, representando más del 50 por ciento de los empleos en América Latina, el Caribe y el este de Asia. Los servicios son el futuro de los países en desarrollo porque son el componente de crecimiento más rápido de su producción económica total y el componente más grande de las inversiones extranjeras directas (IED). Los servicios representan más del 60 por ciento de las IED globales, habiendo aumentado de 870.000 millones de dólares a 5,9 billones de dólares entre 1990 y 2004. Debido a que las barreras al comercio de servicios son extensas, los beneficios de reducirlas son grandes. Por ejemplo, un informe reciente del Banco Mundial indica que los países con sectores de servicios financieros abiertos han crecido un promedio del uno por ciento más rápido que otros países. Un estudio de la Universidad de Michigan calcula que la liberalización de los servicios produciría más de las dos terceras partes de las ganancias de bienestar económico globales por la eliminación de las barreras comerciales.

El comercio y el medio ambiente

La liberalización del comercio puede y debe apoyar el desarrollo sostenible. En términos generales, los países que son más ricos tienden a dedicar recursos sociales más grandes a la preservación nacional del medio ambiente. En la OMC, la Rueda Doha ofrece una gran posibilidad de contar con situaciones en las que todos ganen con respecto al comercio y al medio ambiente, dado que la liberación rinde resultados medioambientales positivos. Por ejemplo, muchas destacadas organizaciones no gubernamentales dedicadas al medio ambiente, como Oceana y el World Wildlife Fund, apoyan los esfuerzos de los ministros de comercio como parte de las negociaciones de Doha para eliminar subsidios perjudiciales a la pesca, que han conducido a la pesca excesiva en los océanos del mundo y al agotamiento de los bancos de peces. Más aún, la liberalización del comercio de bienes y servicios medioambientales puede apoyar metas de desarrollo sostenible al brindar mayor acceso a menos costo a tecnologías medioambientales clave en áreas como la administración de aguas servidas, la administración de residuos sólidos y peligrosos, la limpieza del suelo y del agua, y la protección del aire en el ambiente y la producción de energía renovable.

 Una herramienta fabricada en Taiwán y a la venta en Ciudad de México muestra los beneficios del comercio abierto para estas dos avanzadas economías en desarrollo.
Una herramienta fabricada en Taiwán y a la venta en Ciudad de México muestra los beneficios del comercio abierto para estas dos avanzadas economías en desarrollo.
(© Corbis/Lynsey Addario)

El sendero más prudente

Los países desarrollados y en desarrollo por igual enfrentan una decisión importante sobre la dirección de su política comercial. En una economía global rápidamente cambiante, las autoridades podrían sentirse tentadas a proteger sus mercados internos de la competencia y erigir nuevas barreras que dan ventaja a un grupo relativamente pequeño a costa de la vasta mayoría de productores, trabajadores y consumidores. La teoría y la evidencia empírica aconsejan un sendero más prudente. La apertura del comercio ha sido la base del crecimiento económico, la prosperidad, la mejora de las condiciones de vida y una vida mejor para incontables millones de personas en países del mundo.

Estados Unidos está dispuesto a desmantelar las barreras comerciales restantes a medida que otros hagan lo mismo para establecer nuevos flujos reales de comercio que beneficie a las empresas grandes y pequeñas, a los trabajadores, a agricultores y a las familias. Las ganancias con el comercio por concretarse para los centenares de millones de personas que buscan más libertad, oportunidades y un sendero que las saque de la pobreza señalal cuan imperativo es ampliar los mercados en el extranjero.

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