La atención del trabajo infantiluna estrategia de la industriaAndre Gorgemans
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El problema del trabajo infantil ha sido, durante la última década, una preocupación clave para la Federación Mundial de la Industria de los Artículos Deportivos (FMIAD). La FMIAD, que tiene su sede en Verbier, Suiza, es una asociación independiente formada en 1978 por los proveedores de la industria de los artículos deportivos, las asociaciones nacionales de manufactureros y marcas bien conocidas como Nike, Adidas, Reebok, New Balance, Puma y otras. En esa condición, desempeña una función estratégica en el apoyo y promoción de la industria de los artículos deportivos y ofrece un foro en el que los países de Europa, Asia, América del Norte y del Sur y Oceanía cooperan en la promoción del comercio libre y leal y la ética, y trabajan para mejorar el bienestar de la humanidad a través de los deportes. A nivel interno la FMIAD oper que se reúnen regularmente en todo el mundo. Uno de estos comités - el de Etica y Comercio Leal (CECL) - fue creado en 1995 por el entonces presidente de la FMIAD, Stephen Rubin, para ocuparse de algunos de los temas más complejos que surgían en torno a las prácticas éticas de las empresas, y para establecer un lugar en el que la industria pueda comprender, analizar y actuar en relación con una amplia gama de cuestiones de responsabilidad social corporativa.
El primer logro importante del comité fue reunir una conferencia internacional pionera en Verbier en noviembre de 1995 para discutir el trabajo infantil. La conferencia fue de naturaleza exclusiva en cuanto a que atrajo una amplia gama de marcas de la industria de artículos deportivos y gobiernos nacionales, agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales (ONG). Los participantes en esta reunión inicial incluyeron a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Salvemos a los Niños, la Internacional contra la Esclativut, la Fundación del Comercio Leal, la Campaña de la Ropa Limpia y la ONG internacional Terre Des Hommes. La conferencia de 1995 significó la primera vez que la industria mundial de fabricación de artículos deportivos se reunió a dialogar con la mayoría de estas organizaciones, algunas de las cuales habían criticado abiertamente las prácticas de la industria y las compañías individuales. Esa primera conferencia abrió la puerta al diálogo y comenzó el proceso de establecer una confianza que se traduciría más tarde en programas tangibles y exitosos. ENFRENTAR LOS RETOS El mayor reto que enfrentó el Comité de Etica fue el de movilizar a la industria para que se ocupara de acusaciones muy serias de trabajo infantil en la producción de balones de soccer en el sur de Asia, inicialmente en Pakistán. Varias marcas mndiales y representantes de federaciones nacionales viajaron a la región para reunirse con ejecutivos de la industria, funcionarios gubernamentales y funcionarios de ONG locales. El grupo de tareas comisionó a observadores independientes para que llevaran a cabo análisis a fondo del problema, incluyendo recomendaciones para resolverlo. Fue un proceso de aprendizaje largo y, en ocasiones, difícil. Muchos críticos de la industria recurrieron a la desconfianza y el engaño para explotar la preocupación internacional por el trabajo infantil. Y nuestros propios estudios independientes demostraron que en la producción de balones de soccer se utilizaba algo de trabajo infantil. Gran parte del problema se relacionaba directamente con la subcontratación, la costura que se hacía lejos de las fábricas de los manufactureros, lo que sugería que la industria no le seguía el rastro a todos los procesos de producción. Con el tiempo, se hizo evidente que para que la industria le demostrara al mundo que no usaba trabajo infantil, se requeriría la vigilancia de las instalaciones y ubicaciones donde se llevaba a cabo la costura. Un segundo reto que encaró el CECL fue determinar el alcance de nuestro esfuerzo. Nuestra misión original era asegurarnos de que ningún niño fuera empleado en la producción de balones de soccer cosidos a mano. Una vez que se involucró, el CECL llegó a comprender que la simple eliminación del empleo de niños en toda la producción de balones de soccer podría resolver nuestro problema inmediato, pero que, en última instancia, podría afectar adversamente a los niños, que serían empujados hacia otro trabajo más peligroso y explotador, tal como la prostitución y la fabricación de ladrillos. En respuesta, la industria decidió comprometerse con un programa de protección social y brindar oportunidades educativas a los niños desplazados del empleo, junto con apoyo social y financiero para sus familias.
EL ACUERDO DE ATLANTA El compromiso dio frutos con el histórico Acuerdo de Atlanta para Eliminar el Trabajo Infantil en la Industria de Fabricación de Balones de Soccer en Pakistán, anunciado en feabrero de 1997 en el Sports Super Show de Atlanta, Georgia. Treinta y una compañías, en representación de más del 80 por ciento de la producción destinada a la exportación, y 55 marcas internacionales, que representaban virtualmente a todo el mercado mundial de marcas, acordaron inicialmente participar en el programa. Las marcas internacionales se comprometieron a comprar en Pakistán balones de soccer exclusivamente a las compañías que el programa considerara aceptables. Un componente esencial del Acuerdo de Atlanta fue su dependencia de las asociaciones. El CECL se embarcó en una iniciativa ambiciosa para establecer alianzas con organizaciones externas, y la OIT se unión al proyecto para desarrollar un sistema de vigilancia en los lugares de trabajo. La OIT creó un protocolo de inspecciones por sorpresa, que utiliza inspectores bien entrenados y remunerados para que visiten las aldeas donde se hacía la costura. Salvemos a los Niños aceptó participar, concentrándose en proteger en el proceso los intereses de los niños. UNICEF llegó hasta los niños y sus familias, y se hizo intervenir a ONG locales para que ofrecieran enseñanza escolar de transición a los niños desplazados y préstamos de microcrédito a las comunidades y familias. La Federación Internacional del Fútbol Asociación (FIFA) ha sido una asociada resuelta de varias de las iniciativas del CECL. La FIFA fue una de los que respaldaron originalmente el Acuerdo de Atlanta, y ha brindado apoyo financiero substancial, durante varios años, a proyectos para eliminar el trabajo infantil en Pakistán e India. El apoyo de la FIFA al CECL incluye ofrecer el único lugar en los campeonatos por la Copa del Mundo donde hacer publicidad en favor de nuestros esfuerzos colectivos para promover prácticas empresariales éticas. Sepp Blatter, presidente de la FIFA, ha dicho: "El deporte, y la industria que ayuda a sostenerlo y mejorarlo, tienen mucho de que sentirse orgullosos, y el Acuerdo de Atlanta es un ejemplo de ello". El éxito del Acuerdo de Atlanta fue reconocido en junio de 1997 en Nueva York, cuando la FMIAD recibió el Pemio Pionero a la Etica Mundial, en la 11ma. ceremonia Anual de entrega de Premios a la Conciencia Corporativa. Seleccionado por un grupo de jueces independiente y presentado por el Consejo de Prioridades Económicas, los premios atraen la atención pública a las corporaciones y organizaciones que demuestran responsabilidad social al nivel más alto. Este programa logró un resalte aún mayor en 1999, cuando el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton lo citó, en un discurso a la OIT, como un modelo exitoso de colaboración entre la industria, el gobierno y los ONG. LOS RESULTADOS El programa de Pakistán cuenta con un maravilloso historial de logros tangibles. Unos 90 manufactureros de Sialkot, en Pakistán, participan ahora del programa, y más del 90 por ciento de la producción destinada a la exportación se vigila y certifica regularmente como que está exenta de trabajo infantil. Más de 6.000 niños que trabajaban han sido separados de la producción y colocados otra vez en la senda de la educación. El componente de Educación Primaria Universal del programa se concentra en todos los niños de entre cinco a siete años, para prevenir la entrada de nuevos trabajadores infantiles en el mercado. Líderes de la Asociación de Manufactureros y Exportadores de Artículos Deportivos y la Fundación de Artículos Deportivos de India han adaptado el modelo pakistaní para acomodarlo a sus circunstancias exclusivas. Basado en el concepto bifurcado de la vigilancia del lugar de trabajo y la protección social, la iniciativa india es un ejemplo de cómo los líderes locales dotados de visión de futuro determinan, en último término, lo que puede y debe hacerse. Organizaciones internacionales como la FMIAD pueden facilitar la colaboración, pero no nos hacemos ilusiones en cuanto a que los líderes nacionales de nuestra industria son la columna vertebral de cualquier programa exitoso. MAS ALLA DEL TRABAJO INFANTIL Las preocupaciones del CECL con la ética y el comercio leal no se han limitado a sus programas para combatir el trabajo infantil. Luego de consultar con las federaciones que lo constituyen y con otros miembros, y el diálogo permanente con representantes de agencias internacionales, el CECL diseñó en 1997 un código de conducta para ayudar las compañías de la industria de los artículos deportivos a asegurar que sus operaciones satisfagan las normas éticas más elevadas del mercado mundial. El código se basa en las normas laborales internacionales delineadas por las convenciones relevantes de la OIT. Desde entonces, muchas compañías miembros han introducido sus propios códigos y vigilan su cumplimiento. El CECL - que ahora lleva el nombre de Comité para la Reponsabilidad Social Corporativa (RSC) - organizó a principios del 2005 en Shanghai, China, una reunión sobre concientización. Esta reunión tuvo el fin de ayudar a nuestros colegas chinos a comprender las complejidades de los problemas de la responsabilidad social corporativa y proveerles los instrumentos para lidiar con las críticas que se esperan de las comunidades de la sociedad civil y las ONG, en el periodo de introducción a los Juegos Olímpicos del 2008 en Pekín. A la reunión asistieron aproximadamente 55 participantes en representanción de marcas deportivas mundiales y detallistas de artículos deportivos, importantes manufactureros chinos de artículos deportivos, la Asociación de Manufactureros Chinos, la OIT y la Asociación del Trabajo Justo. Mediante iniciativas como éstas, la industria de los artículos deportivos ha demostrado que es posible ocuparse, mundial y responsablemente, de la responsabilidad social corporativa.
Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan las opiniones o políticas del gobierno de Estados Unidos.
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