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Energía limpia para el futuro

Paula Dobriansky

Soluciones para tener energia limpia

ÍNDICE
Presentación
Energía limpia para el futuro
Reinvención de la rueda: revolucionar la eficiencia de los automotores
Renacer de la energía nuclear
Energía renovable: en busca de la fuente inagotable
Pequeñas medidas que ahorran mucha energía
Soluciones para generar electricidad limpia
Mercados para crear tecnologías con energía limpia
Guía para la inversión en energía sostenible
Seguridad energética, componente de la alianza mundial
Bibliografía (en inglés)
Recursos de Internet (en inglés)
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Recuadro

Pensilvania - Cambia la manera en que Estados Unidos considera la energía
Kathleen A. McGinty, secretaria, Departamento de Protección del Medio Ambiente en Pensilvania

 

El presidente George W. Bush habla sobre energía en el laboratorio de la Asociación de Pilas de Combustible de California.
El presidente George W. Bush habla sobre energía en el laboratorio de la Asociación de Pilas de Combustible de California.
AP/Wide World Photo

El mundo necesita energía limpia y asequible para impulsar el crecimiento económico, el desarrollo y la democracia sin causar daño al medio ambiente. Estados Unidos enfrenta este desafío con tecnologías transformadoras, la creatividad de los empresarios y apoyo a las iniciativas locales en el mundo en desarrollo.

Paula Dobriansky es subsecretaria de Estado para Asuntos Mundiales y Democracia.

Asegurar el acceso a fuentes de energía amplias, asequibles, limpias y sostenibles es sin duda uno de los desafíos más grandes del mundo moderno. El gobierno, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales de Estados Unidos lo confrontan aprovechando una larga tradición de investigación de energía limpia para desarrollar tecnologías transformadoras que reduzcan nuestra dependencia del petróleo y tenga beneficios de gran alcance para todo el mundo.

Al hacerle frente al desafío de la energía, Estados Unidos trabaja para promover la seguridad energética, reducir la pobreza, reducir la perjudicial contaminación del aire y tener en cuenta el cambio climático. Estas medidas con frecuencia fortalecen a las sociedades con gobierno propio al crear una cultura de democracia a nivel popular.

El desafío energético

Raramente pasa un día sin que un asunto relacionado con la energía llegue a los titulares de los diarios. La energía es un tema importante y urgente de discusión cuando quiera que se reúnan los gobernantes mundiales. La energía está al frente y al centro, desde la Cumbre Mundial del Desarrollo Sostenible de 2002 hasta la Cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) de Gleneagles de 2005 y el ciclo sobre energía de 2005-2007 de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible.

Y con buena razón. Las interrupciones del suministro y los precios en alza se proyectan con fuerza en las decisiones cotidianas sobre cómo impulsaremos nuestros vehículos, cómo calentaremos nuestros hogares y cómo proveeremos de energía a nuestros negocios. Lo que es más, unos 2.000 millones de personas - casi una tercera parte de la población mundial - carecen de acceso a servicios de energía modernos que son esenciales para traer las escuelas al siglo 21, impulsar la industria, mover el agua y aumentar la producción de cosechas, así como para la iluminación, calefacción, refrigeración e instalaciones sanitarias.

Las metas integradas de seguridad energética y alivio de la pobreza también están vinculadas inextricablemente con la necesidad de reducir la nociva contaminación del aire y prestar atención al cambio climático. La Organización Mundial de la Salud calcula que cada día mueren 4.400 personas dada la contaminación del aire interior, mucha de la cual se asocia con prácticas de cocina y de calefacción insalubres.

Mujeres que trabajan bajo turbinas de viento en la India.
Mujeres que trabajan bajo turbinas de viento en la India.
Joerg Boethling/Peter Arnold Inc.

Desarrollo de tecnologías energéticas limpias y asequibles

Estados Unidos considera que la mejor manera de favorecer la seguridad energética y de ayudar al desarrollo de las naciones, al proteger el medio ambiente y mejorando la salud pública, es fomentar tecnologías energéticas limpias y asequibles. Necesitaremos un enfoque diversificado que incluya tecnologías convencionales, avanzadas, de energía renovable y eficiente.

El gobierno de Estados Unidos, frecuentemente en asociación con el sector privado, está buscando tanto nacional como internacionalmente un conjunto de tecnologías que debieran aplicarse cada vez más hacia la segunda mitad de este siglo. Ellas incluyen nuevos combustibles biológicos de cultivos no alimenticios; tecnología carbonífera limpia; comercialización de vehículos híbridos; tecnología de pilas con combustible de hidrógeno; sistemas nucleares más eficientes, resistentes a la proliferación, y tecnología de fusión. Y esas son apenas las más destacadas.

En su mensaje del Estado de la Unión de enero de 2006, el presidente George W. Bush describió una estrategia para reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo. La Iniciativa de Energía Avanzada del presidente propone un aumento del 22 por ciento en el financiamiento de la investigación de energía limpia en el Departamento de Energía de Estados Unidos. Esto incluye más inversiones para la tecnología solar y eólica, plantas de generación de electricidad por combustión del carbón sin emisiones, tecnología nuclear limpia y etanol.

Es importante que no sólo desarrollemos tecnologías de energía limpia sino que también trabajemos para hacerlas más asequibles y accesibles. Por eso desde 2001 el gobierno de Estados Unidos ya ha gastado más de 11.700 millones de dólares para desarrollar fuentes alternativas de energía. Este financiamiento ha contribuido a una reducción dramática en el costo de la energía renovable. La comunidad de las inversiones privadas está respondiendo, al aumentar el costo de la energía convencional. En 2005 vimos en el sector de la electricidad inversiones nuevas de capital por 44.000 millones de dólares en tecnologías de energía renovable. Las inversiones energía renovable ahora abarcan casi del 20 al 25 por ciento del sector energético mundial.

Mientras nos esforzamos por desarrollar nuevas fuentes de energía, también estamos trabajando fuerte para reducir nuestro consumo energético. Un ejemplo importante de este esfuerzo es el programa Energy Star, respaldado por el gobierno, para ayudar a empresas e individuos a proteger el medio ambiente por medio de una mayor eficiencia energética. Con la ayuda de Energy Star sólo en 2005 los estadounidenses ahorraron energía suficiente para evitar emisiones de gas invernadero equivalentes a las causadas por 23 millones de automóviles, al ahorrar 12.000 millones de dólares en sus cuentas de electricidad, o sea el 4 por ciento de la demanda anual total de electricidad de Estados Unidos.

Difusión de tecnologías mediante asociaciones público-privadas

Las múltiples asociaciones de interesados, entre gobiernos, sociedad civil y sector privado, son esenciales para hacer frente al desafío de la energía. Estados Unidos participa en una amplia gama de asociaciones, con grupos que van desde pequeñas organizaciones no gubernamentales estadounidenses, que construyen y muestran el uso de cocinas solares en campamentos de refugiados africanos, hasta alianzas regionales más amplias como la Asociación Asia-Pacífico sobre el Desarrollo Limpio y el Clima lanzada recientemente. Esta asociación voluntaria entre Australia, China, Corea del Sur, Japón y la India - países que junto con Estados Unidos representan más del 50 por ciento del uso mundial de energía y de las emisiones con efecto de invernadero - tiene como meta la aplicación acelerada de tecnologías más limpias y eficientes y el logro de los objetivos nacionales respectivos por cada socio en materia de reducción de la contaminación, seguridad energética y cambio climático. La Asociación Asia-Pacífico hará participar a interesados de los sectores económicos clave como socios plenos en la atención de asuntos del desarrollo limpio y el clima en una manera integrada.

Para fomentar alianzas público-privadas, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) creó en 2001 la Alianza del Desarrollo Global. A través de este programa innovador USAID ha financiado programas con casi 400 alianzas, con más de 1.400 millones de dólares en fondos gubernamentales combinados con más de 4.600 millones de dólares en recursos de los asociados.

La medida última del éxito de las asociaciones es si producen resultados concretos en el terreno. Cuando hablamos de resultados mensurables surge una historia realmente positiva de algunas de las asociaciones iniciadas hace casi cuatro años en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible en Johannesburgo. Un ejemplo es la Asociación para Vehículos y Combustibles Limpios, una de las cuatro asociaciones basadas en el desempeño y orientación de mercado, creadas bajo la Iniciativa de la Energía Limpia del presidente Bush, un método multifacético sobre el acceso a la energía y mejora de la eficiencia energética y calidad medioambiental. En 2002 se usaba gasolina con plomo en todos los países africanos al sur del Sahara menos uno. Para fines del 2005 con ayuda de la Asociación para Vehículos y Combustibles Limpios, los 49 países africanos al sur del Sahara han dejado de refinar y de importar gasolina con plomo. Este cambio tendrá un impacto de salud importante en muchas de las 733 millones de personas que viven en estos países.

Estados Unidos está dedicado a la información transparente sobre las asociaciones en las cuales participamos. Para ello hemos creado un sitio web -www.SDP.gov - para proveer continuamente información acerca de los esfuerzos de Estados Unidos con asociaciones de desarrollo sostenible.

Formulación de política eficaz y estructuras reguladoras

La planta experimental de energía solar Eurelios, de la Unión Europea, en Sicilia.
La planta experimental de energía solar Eurelios, de la Unión Europea, en Sicilia.
AP/Wide World Photo

Una de las claves para difundir las tecnologías de energía limpia es asegurar el desarrollo de mercados para que las adopten. La política eficaz y las estructuras reguladoras en el ámbito nacional y local son absolutamente necesarias para estimular el nivel de inversión del sector privado que se necesitará en las décadas venideras.

El gobierno de Estados Unidos está haciendo progresos importantes en la construcción de capacidad a través de todo el mundo en desarrollo. Desde nuestro trabajo en la provisión de servicios energéticos confiables en los barrios pobres de la India hasta el establecimiento de normas para las transacciones energéticas en Sudáfrica y la mejor participación pública en las decisiones mundiales del sector energético, estamos trabajando con ministerios, compañías de electricidad y usuarios en el mundo en desarrollo para crear la clase de estructuras institucionales y de mercado que alentará inversiones en el sector energético.

Estados Unidos también se siente orgulloso de trabajar con sus colegas del G-8 y varios otros asociados en la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractoras (EITI). La EITI apoya mejores prácticas de gobierno en los países ricos en recursos por medio de la publicación plena y la verificación del pago de las compañías y los ingresos del gobierno por el petróleo, el gas y la minería.

Fomento de los hábitos democráticos a nivel popular

El acceso cada vez mayor a servicios energéticos modernos, limpios, saludables y eficientes puede ayudar a sacar a la gente de la pobreza y a proteger el medio ambiente. Quizás sea igualmente importante el hecho de que el hecho mismo de proveer servicios energéticos ofrece oportunidades enormes a las comunidades para que se unan para aprender y practicar el fino arte de cómo se toman decisiones en una democracia.

La raíz de las democracias fuertes es mucho más profundas que el acto de votar, pues reside en una base de cohesión social y de instituciones participantes. Para el residente en una aldea rural o para el habitante de un barrio miserable urbano la búsqueda de energía depende de si las instituciones que sirven a la comunidad son o no responsables ante sus representados. Con demasiada frecuencia las necesidades de los ciudadanos no se incorporan plenamente a las decisiones políticas acerca de quien recibe qué, cuándo, dónde y cómo.

Una cantidad de iniciativas innovadoras para la electrificación en diversas partes del mundo están atendiendo este problema al fomentar estructuras comunitarias locales que pueden cerrar la brecha entre las familias y los proveedores de servicios. Por ejemplo USAID apoyó una alianza en Ahmedaban, India, en la cual organizaciones no gubernamentales locales actuaron como intermediarias, ayudando a los residentes de barrios miserables a financiar y adquirir la documentación apropiada para la propiedad de la tierra para que calificaran para recibir servicio eléctrico legalmente. Los resultados son impresionantes. En el proyecto piloto 820 familias fueron favorecidas del servicio ilegal e informal al suministro regularizado de electricidad. La compañía eléctrica ahora está extendiendo el programa a 115.000 familias urbanas pobres adicionales. En Salvador, Brasil, la compañía COELBA contrató "agentes comunitarios" locales para trabajar con los ciudadanos y líderes comunitarios para identificar y resolver problemas, así como brindar educación sobre prácticas de conservación de energía. Hasta ahora COELBA ha suministrado electricidad a más de 200.000 familias. Agregando a este éxito USAID y la Asociación de Energía de Estados Unidos apoyan un intercambio sur-sur entre COELBA y la empresa de electricidad angoleña EDEL.

Al involucrar a intermediarios comunitarios en las acciones para suministrar electricidad, estos programas fortalecen los hábitos democráticos a nivel popular. Crean confianza, forman capital social y permiten a la gente que exprese sus preocupaciones. Al hacerlo, no solamente conectan a los clientes con la electricidad sino que también habilitan a los ciudadanos para que aprendan lo que significa participar en procesos democráticos. Esta experiencia y estas nuevas destrezas recién adquiridas pueden aplicarse fácilmente a otros aspectos de la vida social y política, contribuyendo últimamente a una cultura democrática más fuerte, más robusta y más segura.

Haciendo frente al desafío

Estados Unidos busca un futuro con energía limpia, lo que nos plantea un desafío importante. Nuestro método es procurar los mejores estudios científicos, aprovechar el poder de los mercados, fomentar la creatividad de los empresarios y trabajar con el mundo en desarrollo para satisfacer nuestra doble aspiración de tener economías vibrantes y un medio ambiente limpio.

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