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Pequeñas medidas que ahorran mucha energía

Mark D. Levine

Soluciones para tener energia limpia

ÍNDICE
Presentación
Energía limpia para el futuro
Reinvención de la rueda: revolucionar la eficiencia de los automotores
Renacer de la energía nuclear
Energía renovable: en busca de la fuente inagotable
Pequeñas medidas que ahorran mucha energía
Soluciones para generar electricidad limpia
Mercados para crear tecnologías con energía limpia
Guía para la inversión en energía sostenible
Seguridad energética, componente de la alianza mundial
Bibliografía (en inglés)
Recursos de Internet (en inglés)
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RecuadroS

En Estados Unidos los constructores de viviendas optan por el "verde"

Ahorrar energía - una decisión individual

 

Es hora de que los responsables de la formulación de políticas reconozcan que pueden desempeñar un papel más activo para estimular a los consumidores a invertir en la eficiencia energética y sacar provecho de ella. Las medidas tomadas por muchos individuos pueden ahorrar gran cantidad de energía e impulsar tanto a los mercados locales como a la economía nacional.

Mark D. Levine es director de la División de Tecnologías Energéticas Ambientales en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en California, que es parte del Departamento de Asuntos Energéticos.

En general se considera a la eficiencia energética como una actividad personal que puede ser recomendarse para los individuos, pero que tiene un impacto limitado en la nación. Esta percepción errónea es lamentable. La eficiencia energética no sólo es una herramienta para alcanzar la seguridad energética; es la más poderosa de todas las herramientas en nuestro arsenal. Las políticas de eficiencia energética bien diseñadas y aplicadas pueden no sólo reducir substancialmente la demanda de energía, sino también darle impulso a una economía.

Conservación de energía vs. eficiencia energética

La conservación de energía ha llegado a significar las acciones emprendidas por los individuos para usar menos energía para practicar sus actividades diarias, o incluso no llevar a cabo ciertas actividades para así ahorrar energía. En Estados Unidos la conservación de energía fue puesta en vigor una sola vez, como política formal. Ocurrió durante la crisis de electricidad en California en 2001. El estado se encontraba en una situación desesperada: no había tiempo para construir más plantas generadoras e importar electricidad de fuera del estado no era viable. La eficiencia energética, tal como se la define más abajo, no podía entrar en juego lo bastante rápido.

California propuso maneras creativas de inducir a la conservación energética, en especial el programa 20/20, que daba a los consumidores un reembolso del 20 por ciento en sus facturas de electricidad si reducían un 20 por ciento su consumo de electricidad. Durante las decisivos meses del verano del 2002, la conservación rindió ahorros del 11 por ciento en electricidad y 16 por ciento en las horas pico. El estado pagó por los ahorros. Pero el dinero se quedó en California, para los consumidores de electricidad, y el costo del reembolso fue una fracción del costo del suministro, especialmente a los precios muy inflados que prevalecían en ese momento.

La conservación energética no es una política favorita, excepto cuando hay crisis. La estrategia más efectiva involucra invertir en eficiencia energética. Sírvase tomar nota de la palabra "invertir". La eficiencia energética es una estrategia de inversión, y para que tenga éxito la política gubernamental es tan importante como lo son las decisiones del banco central de un país para su política macroeconómica. La eficiencia energética no es una política de corto plazo; es, de hecho, efectiva sólo si se la aplica constantemente durante años y décadas.

La economía de la eficiencia energética

Energy Intensity in the United States, 1949 - 2005
Nota: Una British Thermal Unit (Unidad Térmica Británica - BTU) es la cantidad de calor necesaria para elevar en un grado Fahrenheit la temperatura de una libra (453 gramos) de agua.
Fuente: Derivado de datos en http://www.eia.doe.gov/emeu/aer/overview.html.

Para mucha gente, la eficiencia energética es algo etéreo, o tan pequeño que importa poco. La gente la relaciona con facilidad con instalaciones de energía solar (por ejemplo, células fotovoltaaicas en los techos), o energía eólica. Pero la eficiencia energética no se presta a que la vean. Y se la alcanza mediante la aplicación de muchas medidas, cada una de las cuales contribuye con una pequeña cantidad para reducir el consumo de energía.

Debido a que los que formulan políticas no reconocen, de manera tipica, la importancia de la eficiencia energética como medida de política, a medida pasa desapercibida. Las figuras 1 y 2 aclaran estos puntos para Estados Unidos en conjunto. La Figura 1 compara la intensidad energética [el consumo de energía por unidad de producto interno bruto (E/PIB)] a medida que evolucionó durante las más de tres décadas posteriores a 1973, con lo que habría ocurrido si hubieran prevalecido las tendencias anteriores.

La Figura 2 muestra los espectaculares resultados de este cambio en la intensidad energética. Si la demanda de energía hubiera mantenido sus tendencias de crecimiento previas, ahora consumiríamos 75 por ciento más de energía de la que consumimos.

Energy Consumption in the United States
Nota: Un quad es una unidad de energía igual a 10 15 BTU.
Fuente: Derivado de datos en http://www.eia.doe.gov/emeu/aer/overview.html.

La reducción de la intensidad energética es resultado de un cambio estructural en la economía estadounidense. El movimiento de la manufactura hacia los servicios, como la banca y la tecnología de la información, ha contribuido con alrededor de un tercio de las ganancias en intensidad. Dos tercios provienen de inversions en eficiencia energética. De modo notable, esto significa que la eficiencia energética contribuyó en Estados Unidos casi cuatro veces, como nuevo suministro de energía, a la satisfacción de la demanda de servicios de energía durante las tres décadas posteriores al embargo petrolero de 1973. Teniendo en cuenta que es algo virtualmente invisible y de lo que raramente se ocupan en los altos círculos que bregan con cuestiones de seguridad energética, la eficiencia energética ha sido una fuerza poderosa.

Las cinco principales políticas de eficiencia energética

Las ganancias reportadas por la eficiencia energética en Estados Unidos han sido resultado de cinco políticas explícitas y una implícita. Las cuatro políticas explícitas han implicado lo siguiente:

  • normas de eficiencia para los artefactos;

  • programas de administración del lado de la demanda (DSM - inversión en servicios públicos para aumentar la eficiencia energética de los consumidores);

  • creación de normas de energía;

  • normas corporativas de economía de combustible en los automóviles

(CAFE).

La política implícita se ha caracterizado por que el gobierno federal no obstaculiza los cambios modestos en el precio de la energía. Es decir, al contrario de otros países industrializados en los cuales los precios de la energía son mucho más altos, Estados Unidos no aplica impuestos al petróleo para reflejar una amplia gama de costos externos.

De las cuatro políticas explícitas, en Estados Unidos se siguen activamente tres de ellas. La Ley de Política Energética del 2005 estableció niveles que condujeron a 15 normas para artefactos. El Departamento de Asuntos Energéticos de Estados Unidos, por orden judicial, procura con empeño obtener normas que se emitirán durante los próximos dos a cinco años para otros 17 productos.

Los DSM— programas de compañías de servicios públicos que trabajan para aumentar la eficiencia energética en el lado del vatiómetro que corresponde al consumidor - parecieron por un momento haber quedado detenidos debido a la reestructuración de las compañías de servicios públicos - para han vuelto clamorosos. Uno de los programas DSM de servicios públicos que llevan a cabo muchas compañías de estos servicios ha involucrado reembolsos por reemplazar con lámparas eficientes iluminación fluorescente ineficiente.

Las compañías de servicios de California invertirán en DSM 2.000 millones de dólares en tres años, casi el doble del nivel anterior y cuatro veces la media de la última década. De acuerdo con los pronósticos de las compañías, esto reducirá el crecimiento de la demanda de electricidad de 2 por ciento a 0,5 por ciento anual en la próxima década. California figura entre los estados más emprendedores en la promoción de la eficiencia energética. Se espera que el crecimiento de la demanda se reduzca alrededor del 85 por ciento en la próxima década, en comparación con un estimado sin los programas DSME de eficiencia energética para artefactos/edificios y programas de compañías de servicios públicos. Como lo demuestra la búsqueda de eficiencia emprendida en este estado en el consumo final de electricidad durante por lo menos dos décadas, las buenas políticas de inversión en eficiencia energética pueden ocasionar resultados significativos en el largo plazo. Ni el público ni los responsables de la formulación de políticas públicas reconocen ampliamente esto.

La tercera política implica normas de eficiencia energética para los edificios. Las normas para edificios, al igual que el manejo de los servicios públicos del lado de la demanda, se establecen generalmente a nivel estatal y se las pone en vigor a nivel local. Por ello, el desempeño varía grandemente entre los estados. Debido en parte a logros importantes alcanzados en los programas federales de investigación y desarrollo (I&D), el consumo de energía en edificios nuevos es de entre dos tercios y la mitad del consumo en los edificios existentes, lo que resulta en una garantía de ahorros durante la vida útil del edificio.

Hay dos factores críticos que son necesarios para continuar con estos éxitos: (1) la revitalización del esfuerzo federal de I&D sobre eficiencia energética en edificios, esfuerzo que ha producido tecnología que ha permitido mejoras en la eficiencia energética; y (2) el fortalecimiento de las normas de energía de los edificios. Varios estados - especialmente los de ambas costas de Estados Unidos - tienen programas para actualizar y fortalecer las normas, pero la mayoría de los estados no las tienen.

La cuarta política - y la que se relaciona directamente con la seguridad de la oferta de petróleo - se refiere a las normas de economía para el combustible de automóviles. A largo plazo, resolver las importaciones de petróleo requerirá reemplazar el petróleo de un modo económica y ambientalmente viable. Pero esto no ocurrirá pronto. Las importaciones de petróleo seguirán subiendo en las próximas décadas. Aun cuando hay acuerdo universal en cuanto a que Estados Unidos necesita reducir importaciones, no se atiende el problema. Esto aumenta nuestro peligro en el mundo.

El problema no es imposible de resolver, salvo, quizás, desde un punto de vista político. Fortalecer las normas de economía del combustible para automóviles que deben seguir las corporaciones, en gran medida como ocurre con las normas de eficiencia para los artefactos, tiene la belleza de la simplicidad: se aplica sólo a un pequeño número de manufactureros que pueden hacer la inversión necesaria para alcanzar una mayor eficiencia y pasarle el costo a los consumidores. Hay también un punto débil, en el sentido de que unas pocas compañías manufactureras fuertes pueden oponerse a esta política en el Congreso de Estados Unidos y salir victoriosas. A los manufactureros les preocupa que las normas de economía de combustible más vigorosas causarán desagrado entre los consumidores al hacerles perder algunas comodidades - en el caso de los automóviles, tamaño, seguridad y potencia (aceleración). De hecho, la experiencia, inclusive las normas CAFÉ originales en Estados Unidos en 1975, demuestran que la industria ha podido innovar y satisfacer las que se creían eran normas severas, sin comprometer estas características.

Comparison of Auto Fuel Economy Standards Among Countries, Normalized to U.S. Test Procedures
Nota: Las líneas de puntos denotan normas propuestas.
Fuente: Feng An and Amanda Sauer, "Comparison of Passenger Vehicle Fuel Economy and GHG Emission Standards Around the World," Pew Center on Global Climate Change, October 27, 2004.

Tales mejoras en la economía del combustible de automóviles puede obtenersem en otros países a satisfacción de decenas de millones de consumidores. La Figura 3 muestra las normas de economía de combustible en Estados Unidos y varias regiones. Mirando esta figura, uno se pregunta si puede haber, en los mercados mundiales, algunas nubes en el horizonte de los fabricantes de automóviles estadounidenses.

Estados Unidos puede aspirar a alcanzar las normas de economía de combustible de la Unión Europea en el 2005, y que todos los vehículos, inclusive los deportivos utilitarios (SUV) y otros camiones ligeros y pesados, tengan el mismo porcentaje de aumento que los automóviles. Podría también acordar alcanzar, para el 2020, la norma europea del 2012. Aunque es improbable que los formuladores de políticas establezcan una u otra de tales metas, el resultado de tales políticas, que nos dejaría aún bien a la zaga de los europeos, sería disminuir nuestra dependencia del petróleo importado, de lo que se estima sería un 56 por ciento en 10 años a alrededor de un 40 por ciento; y del 62 por ciento en 20 años a un 25 por ciento.

Para muchos, la motivación primordial de la economía en el combustible de automóviles es la seguridad energética. Hay otros beneficios económicos, ambientales y de seguridad. La política es casi con certeza efectiva desde el punto de vista del costo - la inversión en eficiencia energética paga un saludable rendimiento. En gran medida como los beneficios en eficiencia energética para toda la economía que muestra la figura 2, tales inversiones en automóviles más eficientes resultan en beneficios significativos para toda la economía estadounidense - rendimientos anuales del 20 por ciento o más, comparados con inversiones en la oferta que no rinden beneficios netos.

Función de la política pública

Villagers erect a solar photovoltaic panel in Mindanao, Philippines.
Una etiqueta fijada en un artículo en una tienda minorista ofrece información sobre la eficiencia energética de un acondicionador de aire.
William Thomas/Getty Images

A las políticas que se ocupan de la eficiencia energética no se las reconoce apropiadamente como las principales herramientas para aumentar la seguridad energética. Aun cuando esas políticas sólo han obtenido atención y apoyo limitados, los ahorros resultantes de la eficiencia energética en las tres últimas décadas han tenido cuatro veces más impacto en la satisfacción de la demanda, que la nueva oferta de energía. Hoy, la factura anual de energía de Estados Unidos llega a 1 billón de dólares. Sin la eficiencia energética previa, sería de 1,5 billón de dólares.

La eficiencia energética es una inversión con un mecanismo de recuperación que se entiende bien. El rendimiento de la inversión es generalmente alto, en tanto la política haya sido bien diseñada y aplicada. El rendimiento financiero de esta política es, en cada aspecto, tan cierto como el rendimiento de una inversión en un nuevo pozo de petróleo o una nueva mina de carbón, sólo que generalmente es mejor. La gran diferencia entre las inversiones en la oferta y la demanda es que las primeras se dirigen a compañías que tienen firmes incentivos para buscarlas. Las últimas se distribuyen generalmente entre millones de consumidores. A menudo estos consumidores no están al tanto de los beneficios.

Dado que las inversiones en eficiencia energética no se hacen a menudo en ausencia de políticas vigorosas para promoverlas y debido a que el crecimiento de la demanda de energía ha tenido grandes efectos en la nación, puede argumentarse con fuerza a favor de la función de la política pública. Una política apropiada de demanda de energía puede inducir a los consumidores a hacer inversiones y, en consecuencia, no requiere subsidios gubernamentales, al contrario de algunas políticas que afectan la oferta de energía.

Es deseable que la política energética se convierta en una prioridad para los toman decisiones en el gobierno, especialmente los que están interesados en la seguridad energética de la nación.

Soluciones para tener energia limpia

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o políticas del gobierno de Estados Unidos.

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