Guía para la inversión en energía sostenibleSteven Parry, Mark Cirilli, and Martin Whittaker
| |||||
|---|---|---|---|---|---|
A pesar de la avalancha de artículos sobre el cambio climático y el auge de la tecnología en el sector energético, poco se sabe sobre cómo vamos a financiar la adopción de tecnologías nuevas, Los retos tecnológicos son pequeños ante la magnitud de esta interrogante. La Agencia Internacional de Energía calcula que, durante los próximos 25 años, se necesitarán 17 billones de dólares para financiar la expansión energética mundial, incluyendo los proyectos para la energía limpia. En los países en desarrollo, solamente, se requerirán 5 billones de dólares.
Fuentes para financiar la energía La financiación para la energía sostenible proviene de alguna compañía o se relaciona con un proyecto. Puede suministrarse en cualquier etapa de la ejecución de éste, desde la primera, cuando los riesgos y las esperanzas de rendimiento son elevados, hasta la última, cuando la ejecución del proyecto ha avanzado y los riesgos y rendimiento son proporcionadamente más bajos. El gráfico ilustra el papel que juegan estas fuentes de financiación. En el caso de una compañía, las fuentes de capital incluyen:
En el caso de proyectos, su ejecución se financia por estos medios:
El alcance del proyecto también determina la fuente de capital. Los proyectos grandes, basados en tecnología establecida, tales como la energía hidroeléctrica o la energía eólica en plataformas marítimas, tradicionalmente reciben fondos de instituciones financieras grandes y requieren un financiamiento combinado de deuda, entrepiso y capital de múltiples fuentes. En tales proyectos el riesgo es mensurable y asegurable. A menudo estos proyectos se financian "fuera del balance general", es decir que, en caso de que el proyecto falle, quienes hayan prestado dinero para éste no pueden recuperar la pérdida por medio de reclamos al propietario del proyecto. Los proyectos de menor escala o los proyectos que utilizan tecnologías nuevas, tales como energía solar o de biomasa en pequeña escala, son diferentes. Estas formas de tecnología de energía implican un riesgo técnico, además de los riesgos asociados con todos los proyectos de energía, de tal manera que tienden a no atraer las fuentes tradicionales de capital de los mercados privados. En esos casos la financiación usualmente se suministra en forma de capital, porque los prestamistas generalmente consideran que el flujo de los fondos para amortizar la deuda contiene un alto riesgo, consideración que los hace renuentes a otorgar préstamos. Por tanto, es decisivo solucionar el problema del riesgo para poder elevar la producción de energía sostenible a un volumen significativo. Evaluación del riesgo El financiamiento de las tecnologías de energía sostenible necesariamente implica riesgos. Algunos de éstos son propios del sector energético, en tanto que otros son exclusivos de la tecnología de energía sostenible y de la miríada de cuestiones referentes a la técnica, los resultados, las normas y los contratos que la rodean. Estos riesgos son:
Alivio del riesgo financiero Hoy muchos de estos riegos se entienden muy poco o se enfocan inadecuadamente en el mercado. Como resultado, muchos proveedores financieros de primera línea no se sienten en posición de respaldar las tecnologías de energía sostenible, en lugar de inversiones más tradicionales. Estos financistas creen, a menudo erróneamente, que la financiación de la energía sostenible es una empresa socialmente motivada e incompatible con el deber fiduciario de buscar la mejor combinación de riesgo y recompensa. Han surgido recientemente varios medios de inversión sustitutivos, especialmente para el financiamiento de la energía sostenible, que aceptan la ecuación del riesgo inherente. Esto ha dado lugar a niveles significativamente mejores de inversión, por parte de la comunidad con capital de riesgo, en una categoría más amplia de tecnologías limpias, que incluye la energía sostenible. Las compañías con capital de riesgo actualmente dedican 10 por ciento del total de su inversión anual a las tecnologías limpias. Compañías como SunEdison LLC siguen un modelo de cobro por servicio, según el cual suministran el capital inicial para los proyectos de energía solar a cambio de cobros mensuales al cliente. Esta afluencia de innovación comercial coincide con otras tendencias (una alta volatilidad sin precedentes en los mercados de combustible fósil, avance de la tecnología, reformas normativas del mercado de energía e intensificación de las preocupaciones ambientales) que hacen la inversión en energía sostenible crecientemente más atractiva. Sin embargo, actualmente la gran mayoría de las iniciativas todavía requieren una combinación de reglamentación y participación de terceras partes. En los países en desarrollo y en las economías en transición los participantes claves en este enfoque de asociación semipública-privada incluyen a organizaciones multilaterales como el Banco Mundial y su brazo financiero, la Corporación Financiera Internacional; las organizaciones bilaterales como el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos y los programas nacionales unilaterales. En Estados Unidos, Canadá, Asia y Europa los gobiernos buscan aliviar el riesgo mediante subsidios tributarios, apoyo financiero directo e indirecto y uso de los mecanismos del mercado. Algunos ejemplos importantes son:
Las oportunidades para aplicar programas futuros, particularmente en proyectos de pequeña escala, incluyen el desarrollo de nuevas formas de seguro, tales como los programas para la protección del precio y derivativos de compras de energía en paquete, que ofrecen a los compradores y vendedores de energía mayor certidumbre en los precios, innovaciones en la financiación y, finalmente, el seguro contra los riesgos de la energía limpia. También comienzan a aparecer programas a nivel nacional dedicados a ayudar a financiar los proyectos de energía sostenible de los usuarios. En definitiva, ninguno de estos programas tendrá éxito sin una atmósfera favorable, con normas acertadas. Los países tendrán éxito solamente cuando las normas sean coherentes y duraderas, cuando se asegure la protección de la propiedad intelectual, cuando se cumplan los contratos y se hagan cumplir las reglas y cuando el apoyo financiero para los proyectos de energía sostenible incluya claridad en la fijación de los precios a largo plazo. Alternativa de financiación para las emisiones Los mecanismos del mercado relacionados con el medio ambiente que atribuyen valor financiero a los beneficios ambientales producidos por los proyectos de energía limpia están demostrando ser un medio efectivo de catalizar financiamiento adicional. En particular, los mercados de emisiones del tipo tope-intercambio (o sea cuando se fija un tope al total de las emisiones de un número de entidades reglamentadas, pero individualmente éstas pueden negociar entre ellas para poder satisfacer su límite al menor costo económico posible) han desviado cientos de millones de dólares hacia proyectos de energía limpia y han dado lugar a industrias dedicadas totalmente a la monetización de los créditos de las emisiones. Los programas con base en proyectos (en los que los créditos de las emisiones se adjudican a los proyectos en cantidad igual a la de las emisiones que se evitan, en relación con el punto de referencia de una operación en la que las emisiones no cambian) también han demostrado ser efectivos para encaminar el capital hacia los proyectos de energía limpia. Algunos de los programas exitosos son: el de Estados Unidos, de tope-intercambio de emisiones permitidas de anhídrido sulfuroso; el Plan de Intercambio de Emisiones de la Unión Europea y el Mecanismo de Desarrollo Limpio del protocolo de Tokio y los sistemas de ejecución conjunta. Con el tiempo, estos mercados tienen la posibilidad de alterar materialmente el aspecto económico de la generación de energía a favor de la energía limpia y las tecnologías para la reducción de las emisiones. El intercambio de certificados de energía renovable (CER) o su equivalente ("etiquetas verdes") constituye un mercado similar que crea dinero efectivo para los proyectos de energía limpia que califican, cuyas transacciones constan de la venta de unidades de energía renovable (típicamente un CER equivale a un megavatio-hora de electricidad de fuentes renovables) a los productores de energía mayoristas reglamentados por las normas de la cartera de fuentes renovables (NCR). En Estados Unidos varios estados, incluso Texas, Nueva Jersey y los estados de Nueva Inglaterra, han adoptado programas CER o están en proceso de hacerlo. A las empresas de servicios públicos reglamentadas de Connecticut, Maine, Massachussets y Rhode Island se les permite satisfacer los requisitos de las NCR mediante la compra de CER de los generadores de energía renovable en cualquier parte dentro del Consorcio de Energía de Nueva Inglaterra. Transición a una nueva era Los avances tecnológicos están disminuyendo rápidamente los costos de las tecnologías de energía sostenible hasta llegar a la paridad con el precio de las fuentes tradicionales de energía. La interrogante sigue siendo si habrá una infraestructura financiera establecida para apoyar una importante cantidad de tecnologías nuevas, cuando éstas estén disponibles. Las entidades dedicadas a la gestión financiera y la gestión de riesgos buscan con interés la forma de participar en la tarea monumental de apoyar estas nuevas tecnologías, pero lo harán solamente cuando las reglas sean claras, cuando los formuladores de las políticas gubernamentales ofrezcan compromisos de largo plazo y cuando haya un equilibrio apropiado entre los riesgos y la recompensa. Los países que tendrán éxito serán aquellos que proporcionen esta claridad junto con un marco regular bien pensado y estable y mercados financieros de riesgo mitigado.
Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan los puntos de vista o las políticas del gobierno de Estados Unidos. |
|||||