eJournal USA: Perspectivas Económicas

El tratamiento de la malaria infantil en las comunidades Rwandesas

Julia Ross

Metas de desarrollo internacional: progresos

ÍNDICE
Acerca de este número
Impulso al crecimiento económico mediante políticas de desarrollo acertadas
Aspectos del desarrollo
La Alianza Mundial para el Desarrollo
Combatir la pobreza con ganancias
Iniciativa para la Educación en África
El tratamiento de la malaria infantil en las comunidades rwandesas
El mejoramiento de la salud materna
La batalla contra la pandemia del SIDA
Facultar a la mujer — una inversión inteligente
La protección de los recursos naturales de Namibia
Bibliografía (en inglés)
Recursos en Internet (en inglés)
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Recuadro
El mejoramiento de la atención de salud en la Etiopía rural

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) están desempeñando una función decisiva en la prestación de ayuda a los países en lo que atañe acercarse a los objetivos de desarrollo que tratan de conseguir importantes reducciones en los Índices de mortalidad maternoinfantil y adelantos en la lucha contra el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades graves. En Rwanda, tres ONG han unido fuerzas con el gobierno nacional para introducir una atención comunitaria eficaz contra la malaria.

Julia Ross es directora de comunicaciones del grupo CORE, una coalición de ONG con sede en Washington, D.C. que trabaja en el sector de la salud infantil y el desarrollo.

La malaria continúa haciendo estragos en la salud mundial. Las enfermedades transmitidas por los mosquitos se cobran todos los años más de un millón de vidas, en su gran mayoría niños africanos menores de cinco años.

En el país centroafricano de Rwanda, la malaria es la causa principal de morbilidad y mortalidad, responsable de 43 por ciento de todas las muertes y de 40 por ciento de las visitas a los centros sanitarios. Pero las visitas a los establecimientos de salud en Rwanda son infrecuentes y muchos niños aquejados de malaria acaban muriendo en casa, sin tratamiento adecuado. En el distrito de Rwinkwavu, por ejemplo, los trabajadores sanitarios de la comunidad dieron cuenta de 588 muertes de niños menores de cinco años en 2002, de las que casi tres cuartas partes fueron debido a fiebres palúdicas. Sólo 42 de estas muertes ocurrieron en centros sanitarios.

Una encuesta realizada en dos distritos sanitarios por el Programa nacional de Rwanda para el control de la malaria reveló que los niños menores de cinco años recibían tratamiento apropiado para la malaria, por término medio, tres días después de la aparición de la fiebre, es decir, mucho después de las 24 horas que recomienda la Organización Mundial de la Salud en estos casos.

Madres y niños reciben capacitación a través del programa contra la malaria en Rwanda
Madres y niños reciben capacitación a través del programa contra la malaria en Rwanda.
Foto cortesía del grupo CORE

Los motivos de este retraso incluyen la distancia a un centro sanitario local y el costo del tratamiento. Muchos padres o cuidadores rwandeses prefieren comprar tratamiento a farmacéuticos locales y vendedores de píldoras que están más cerca de su domicilio y cobran menos por las medicinas que los centros sanitarios, pero que con frecuencia no proporcionan medicamentos de alta calidad ni dan la información correcta respecto a la dosis y duración del tratamiento. Estos factores dan cuenta del uso infrecuente en Rwanda de los establecimientos sanitarios sancionados por el gobierno: menos de 0,24 visitas por persona al año.

Otras encuestas realizadas en 2004 por tres ONG que trabajan en Rwanda—Concern Worldwide, el Comité Internacional de Rescate (IRC) y World Relief—señalaron que pocos niños pequeños aquejados de fiebre reciben tratamiento contra la malaria como recomienda el Ministerio de Salud de Rwanda. Sólo 16 por ciento de los niños objetos del estudio en el distrito de Kibilizi, 9 por ciento en el distrito de Kirehe y 20 por ciento en el distrito de Kibogora recibieron tratamiento adecuado y oportuno. Cerca de la tercera parte de los niños no recibió ningún tipo de tratamiento.

PROGRAMA PILOTO PARA CINCO DISTRITOS

En respuesta a estas encuestas y a la evidente falta de tratamiento de los menores con fiebres palúdicas, el Programa nacional de Rwanda para el control de la malaria unió fuerzas en 2004 con las tres ONG para poner en marcha un programa piloto en cinco distritos para distribuir en la comunidad misma los medicamentos contra la malaria.

El programa, financiado por el grupo CORE, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria (GFATM), trata de enseñar a los padres a reconocer las señales de peligro de las fiebres palúdicas y a tratar la enfermedad con ayuda de un distribuidor de medicamentos cercano, de la comunidad, a las pocas horas de la aparición de la fiebre, cuando hay más probabilidades de salvar la vida del niño. En casos más complicados, se recomienda a los padres que acudan a un centro sanitario en busca de ayuda.

Con el apoyo del gobierno de Bélgica, el Programa nacional de Rwanda para el control de la malaria compró el otoño pasado cerca de 450.000 ampollas que contienen medicamentos contra la malaria para dar tratamiento a menores de cinco años. La distribución local empezó en noviembre de 2004, con la oferta de paquetes a un costo muy bajo (10 céntimos) o a crédito. Mientras que el gobierno de Rwanda tiene a su cargo la supervisión general del programa, las ONG y sus socios locales llevan a cabo y vigilan la labor de distribución de los medicamentos. Los trabajadores de salud de la comunidad, elegidos por las comunidades y capacitados por los distritos de salud y las ONG con las que están asociados, se encargan de distribuir los medicamentos.

RESULTADOS PROMETEDORES

En abril de 2005 el programa ya estaba dando resultados esperanzadores. En los cinco primeros meses de la iniciativa, más de 85 por ciento de los niños de los cinco distritos estaban siendo tratados a las 24 horas de la aparición de la fiebre. World Relief capacitó a 329 distribuidores locales de medicinas y dio cuenta de que no se habían registrado muertes entre los niños que habían recibido tratamiento a través de esos distribuidores. En el período comprendido entre noviembre de 2004 y febrero de 2005, en el distrito de Kibilizi, Concern Worldwide informó de que los casos de niños que habían respondido satisfactoriamente al tratamiento de la fiebre en la comunidad había aumentado de cero a 795.

Según informes del Comité Internacional de Rescate, para mayo de 2005, 280 distribuidores comunitarios del distrito de Kirehe estaban tratando más de 3.000 casos de fiebre infantil al mes. El doctor Emmanuel d'Harcourt, asesor técnico principal del IRC en supervivencia infantil, dice que el programa de Kirehe ha sido acogido con el mismo entusiasmo por los padres, los distribuidores de medicamentos y el personal de los establecimientos sanitarios. Según d'Harcourt, "el personal de los centros sanitarios asegura estar gratamente sorprendido por el cuidado con que los distribuidores están llevando a cabo su trabajo. Afirman que tienen plena confianza en los distribuidores y que, ahora que la malaria sin complicaciones está siendo tratada en la comunidad, se pueden dedicar a la atención de los niños más enfermos."

"La distribución en la propia comunidad de medicamentos contra la malaria es un elemento clave para alcanzar la meta de Abuja de tratar a 60 por ciento de los niños menores de cinco años en las primeras 24 horas de la aparición de los síntomas", declara el doctor Jules Mihigo, antiguo especialista en salud maternoinfantil de la USAID en Rwanda.

Las metas de Abuja para la reducción de la malaria se fijaron en la Cumbre africana sobre la lucha contra el paludismo celebrada en Abuja, Nigeria, en 2000.

Rwanda ha recibido fondos del GFATM para ampliar el programa piloto de cinco distritos a todo el país, que se empezará a llevar a cabo con la adición de cinco distritos al programa actual en septiembre de 2005.

Metas de desarrollo internacional: progresos

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.

El grupo CORE, asociación internacional de organizaciones no gubernamentales con sede en Washington, D.C., promueve y mejora la salud y el bienestar del niño y de la mujer en los países en desarrollo a través de la colaboración y el aprendizaje. Colectivamente, las 38 organizaciones integrantes del grupo CORE trabajan en más de 140 países.