eJournal USA: Perspectivas Económicas

Facultar a la mujer
una inversión inteligente

Emily Sollie

Metas de desarrollo internacional: progresos

ÍNDICE
Acerca de este número
Impulso al crecimiento económico mediante políticas de desarrollo acertadas
Aspectos del desarrollo
La Alianza Mundial para el Desarrollo
Combatir la pobreza con ganancias
Iniciativa para la Educación en África
El tratamiento de la malaria infantil en las comunidades rwandesas
El mejoramiento de la salud materna
La batalla contra la pandemia del SIDA
Facultar a la mujer — una inversión inteligente
La protección de los recursos naturales de Namibia
Bibliografía (en inglés)
Recursos en Internet (en inglés)
Download Adobe Acrobat (PDF) version
 
Recuadro
Promoción de los derechos legales de la mujer en Benín

Candidatas camboyanas para la paz

Para muchas mujeres en todo el mundo, y especialmente las que se encuentran en zonas rurales, un "ciclo demasiado común" de pobreza, analfabetismo y tradiciones y normas culturales opresivas le impide "participar plenamente y prosperar en la sociedad", dice la autora. En una época, ese era el caso de las mujeres de la región rural de Boulgou, en Burkina Faso. Pero con las nuevas tecnologías y el asesoramiento empresarial práctico de la organización luterana de ayuda Lutheran World Relief y su asociada, la entidad local DAKUPA, las mujeres de Boulgou aprovechan actualmente el mercado mundial de manteca de karité. Hoy día disfrutan de ingresos estables y una nueva confianza en su habilidad para administrar con éxito un proyecto comunitario.

Emily Sollie es directora de relaciones con los medios y de servicios editoriales de Lutheran World Relief, una organización no gubernamental con sede en Baltimore, Maryland, que fue fundada en 1945 para responder a las necesidades de las comunidades devastadas por la segunda guerra mundial. Desde entonces, ha evolucionado de un organismo de socorro que enviaba recursos materiales a una Europa destruida por la guerra a una agencia que trabaja con socios en 50 países para ayudar a la gente a producir comida, mejorar la salud, fortalecer comunidades, poner fin a conflictos, crear medios de vida y recuperarse de desastres.

Las mujeres de Boulgou elaboran y venden manteca de karité como parte de un proyecto de Lutheran World Relief. Este pequeño negocio les permite sostener a sus familias y participar en sus comunidades.
Las mujeres de Boulgou elaboran y venden manteca de karité como parte de un proyecto de Lutheran World Relief. Este pequeño negocio les permite sostener a sus familias y participar en sus comunidades.
Foto de S. Colvey, IRDC/CRDI

Setenta y cinco por ciento de los pobres en el mundo son mujeres y niños. Este hecho lamentable significa que la mujer sufre desproporcionadamente en los conflictos. Significa también que, por lo general, la mujer carece de acceso a la educación, al crédito, a la propiedad de la tierra y a la participación en las decisiones de la familia y de la comunidad. Y sugiere que la transformación de la vida de la mujer podría ser una clave para erradicar la pobreza y crear un mundo más justo y pacífico.

En su función como cuidadora, sostén de la familia y miembro de la comunidad, la mujer es esencial para el desarrollo social y económico de su familia, su sociedad y su país. Pero las mujeres en todo el mundo, particularmente las que viven en zonas rurales, enfrentan una lucha crónica contra la discriminación. Un ciclo demasiado común de pobreza, analfabetismo, y tradiciones y normas culturales opresivas y una falta de conocimiento sobre los derechos humanos básicos les hace difícil a las mujeres participar plenamente y prosperar en la sociedad.

APERTURA DE OPORTUNIDADES

Lutheran World Relief (LWR) y otras organizaciones no gubernamentales ayudan a crear lazos y relaciones respetuosas con personas que sufren opresión y pobreza. Al centrar gran parte de nuestra atención en las mujeres hemos visto una y otra vez en cada una de las áreas en que trabajamos que la mujer recién facultada se convierte en motor del cambio en su familia y en su comunidad. LWR ha encontrado a través de las mujeres maneras de cambiar las tradiciones y normas culturales opresivas que privan a la gente de su dignidad.

Inclusive antes de que las Naciones Unidas identificaran la potenciación de la mujer como una de las Metas del Desarrollo del Milenio, LWR reconoció el impacto poderoso que pueden tener las mujeres en sus comunidades cuando se les dan las oportunidades apropiadas, y nosotros en LWR hemos adoptado la equidad entre los sexos como tema transversal que incide en toda nuestra labor para alentar la participación activa de los hombres y mujeres en todos los aspectos de los procesos de toma de decisiones.

En África, LWR y sus grupos de desarrollo asociados habilitan a las mujeres a aumentar sus ingresos, enseñándoles destrezas útiles y ofreciéndoles préstamos y capacitación para iniciar pequeños negocios. En Asia, trabajamos para educar a las mujeres, especialmente las de comunidades marginales, acerca de sus derechos legales y de cómo abogar por sus derechos en el ámbito local y nacional. En América Latina, respondemos a la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres al ayudar a las familias a aumentar sus ingresos a través de métodos agrícolas más productivos y sostenibles. En Estados Unidos, abogamos por mayor sensibilidad a la equidad entre los sexos en las políticas de nuestro propio gobierno, las políticas de las instituciones multilaterales, la comunidad empresarial y la sociedad civil.

Nuestra labor con las mujeres se ilustra fácilmente en los relatos de los proyectos que emprendemos con asociados locales en las comunidades donde trabajamos. Son relatos de mujeres fuertes y asombrosas, y de los beneficios que hacen realidad cuando se les brinda una oportunidad para salir de la pobreza a largo plazo. Uno de esos casos tiene lugar en Burkina Faso, una de los países más pobres del mundo.

DESAFÍOS Y LUCHAS

Las mujeres en la región rural de Boulgou, en Burkina Faso, se despiertan cada mañana en un clima cálido y un paisaje hermoso de pajonales marrones y árboles verdes dispersos. También al despertarse encaran una serie de desafíos: el analfabetismo, la inseguridad alimentaria, poco dinero para comprar ropas o medicamentos, acceso insuficiente al agua potable y con frecuencia servicios de salud muy limitados.

Tanto la pobreza como las tradiciones locales impiden a la mayoría de las mujeres asistir a la escuela y adquirir las capacidades que podrían usar para ganarse un ingreso. Luchan por participar en las decisiones familiares y de la comunidad. Raramente aprenden técnicas que puedan prevenir enfermedades comunes como la diarrea y el cólera. La mayoría de las familias en Boulgou dependen de la agricultura para conseguir comida y ganarse la vida; utilizan técnicas anticuadas que filtran los nutrientes del suelo y producen menos y menos cosechas cada año.

El efecto combinado de estas condiciones es para las mujeres una lucha diaria para alimentar a sus familias, mantenerse saludables, participar en las decisiones que afectan sus vidas y ganar dinero suficiente para comprar los artículos básicos necesarios. Pero hay esperanza para estas mujeres, esperanza en sus corazones y en los árboles verdes que salpican el horizonte.

Esos árboles - los árboles de karité - representan un recurso natural valioso. Producen frutos cuya nuez puede usarse para elaborar una variedad de productos, incluida la manteca de karité, un ingrediente común en productos cosméticos como lociones corporales y protectores solares. Las mujeres de Boulgou ya procesaban las nueces a mano y las usaban para elaborar aceite de cocina, cremas corporales y jabón para uso casero. También utilizaban la cáscara de las nueces como combustible para el fuego, lo cual crea un repelente natural de mosquitos, efecto secundario protector en una región donde la malaria mata a miles de personas al año.

COMERCIALIZACIÓN Y MECANIZACIÓN

Pero para capitalizar en el mercado mundial de manteca de karité y ganar un ingreso estable, las mujeres necesitaban procesar grandes cantidades de nueces. Precisaban prensas motorizadas para procesar volúmenes más grandes de nueces más rápidamente y producir más manteca para venderla a las compañías con una ganancia mayor. Lutheran World Relief y su asociada, la organización local DAKUPA, compraron prensas motorizadas para dos grupos de mujeres en la región. DAKUPA entrenó a las mujeres en el funcionamiento y mantenimiento de las prensas y en la confección de horarios de producción, administración de finanzas y mantenimiento de buenos registros de gastos y ganancias. Después de la capacitación, las mujeres recibieron préstamos pequeños para comprar grandes cantidades de nueces a otras mujeres que se especializan en recoger el fruto de los árboles.

Antes, las mujeres tenían que moler las nueces a mano, caminar varios kilómetros hasta otra aldea para prensarlas y luego volver caminando a casa para hervirlas y filtrarlas. Debido a que era una tarea demasiado ardua y rendía pocas ganancias, muchas mujeres simplemente vendían las nueces enteras a un precio muy bajo. Pero ahora, al vender el aceite y la manteca, pueden conseguir cuatro veces el precio que obtenían antes por las nueces enteras. Además, pueden alquilar las prensas a gente de otras aldeas cuando ellas no las utilizan, lo cual les brinda otra fuente adicional de ingresos.

Ahora que las mujeres elaboran con éxito la manteca de karité, LWR y DAKUPA les enseñan a comercializar su producto. Las mujeres tienen un contrato con una compañía de cosméticos en Uagadugu, la capital de Burkina Faso, y tienen previsto diversificar sus puntos de venta para aprovechar el mercado internacional de la manteca de karité.

Este proyecto les ha ayudado a las mujeres de Boulgou a asumir el control de sus vidas. Ahora ganan dinero suficiente para comprar ropas y medicamentos y poseen una empresa que es completamente de ellas. Los hombres de sus aldeas las toman con más seriedad y comienzan a incluirlas en la toma de decisiones de la comunidad. Y ahora que no trituran nueces a mano o caminan grandes distancias para venderlas, tienen más tiempo para otras actividades como pequeños comercios, elaborar hilos para coser y preparar la tierra para plantar los cultivos. Su negocio del karité les ha infundido confianza y camaradería y han aprendido cómo administrar un proyecto comunitario con éxito.

Este es sólo un ejemplo de lo que pueden hacer las mujeres cuando tienen oportunidades. Uno de los legados más importantes que Lutheran World Relief puede dejar a las comunidades es: mujeres facultadas y hombres que participan de modo que entienden que se trata de un cambio positivo. Esto puede dar ocasión a que la gente asuma nuevas funciones, lo cual permite que hombres y mujeres realicen mejor su potencial. LWR considera que su labor con la mujer es un imperativo moral. Y también es una inversión muy inteligente para reducir la pobreza y crear familias y comunidades saludables.

Metas de desarrollo internacional: progresos

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.

La erradicación del trabajo infantil abusivo