La protección de los recursos naturales de NamibiaKristina Stefanova
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Namibia, extenso y árido país del sudoeste de África, tiene un gobierno democrático, una infraestructura relativamente satisfactoria y abundantes recursos naturales. Si bien la minería, la pesca y el turismo son los motores que impulsan la economía, la mayor parte de la población vive de la agricultura de subsistencia y de la explotación de los recursos naturales. El turismo representa cerca del 10 por ciento del producto interno bruto de Namibia y es una importante fuente de empleo e ingreso en las zonas rurales. Namibia es el primer país del mundo que ha incorporado la protección ambiental en su constitución. El artículo 95 dispone que "El Estado promoverá activamente y mantendrá el bienestar del pueblo mediante la adopción, inter alia, de normas dirigidas a los fines siguientes: el mantenimiento de los ecosistemas, los procesos ecológicos esenciales y la diversidad biológica de Namibia, y la utilización de los recursos naturales vivos, sobre una base sostenible, para beneficio de todos los namibios, tanto actuales como futuros". Asimismo, el artículo 91 estipula que un mediador estará encargado de investigar las quejas "sobre el aprovechamiento excesivo de recursos naturales vivos, la explotación irracional de recursos no renovables, la degradación y destrucción de ecosistemas y la negligencia en la protección de la belleza y el carácter de Namibia". Hoy, alrededor de 14 por ciento de la superficie del país está cubierta de zonas protegidas. A medida que se extiende la superficie de terreno protegido, se va imponiendo con más apremio la necesidad de ayudar a las comunidades rurales que viven en las zonas de conservación o en sus inmediaciones a beneficiarse de la protección de la tierra y sus recursos. LOS BENEFICIOS DE LOS DISTRITOS DE CONSERVACIÓN Desde 1992, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), a través de su misión en Namibia, ha apoyado el desarrollo de estructuras comunitarias para conservar y explotar el medio ambiente, de gran riqueza biológica, de Namibia. Hasta la fecha, la USAID ha invertido cerca de 40,3 millones de dólares en este programa, a los que se han sumado contribuciones aun más cuantiosas de inversionistas privados y otros donantes a lo largo de 2004. En 2005, la USAID financió la tercera fase (2005-2010) del programa de Gestión comunitaria de los recursos naturales (CBNRM), que está siendo ejecutado por un consorcio dirigido por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en asociación con el Gobierno de Namibia y una red de organizaciones no gubernamentales (ONG) locales. El programa de gestión comunitaria de los recursos naturales contribuye a la creación y el desarrollo de distritos comunales de conservación que están facultados para gestionar la flora y fauna silvestres y otros recursos naturales que generan ingreso y empleo para las comunidades rurales. También promueve la ordenación integrada de todos los recursos de propiedad comunal en dichos distritos. Estos recursos se administran a través de diversas leyes que velan por que no haya incompatibilidades. Por ejemplo, la legislación sobre tierras asegura que los planes de gestión de los distritos de conservación no se infrinjan durante los procesos de asignación y administración de tierras. Los miembros de cada distrito eligen un comité encargado de supervisar el desarrollo y la ordenación de los recursos comunales. El comité está integrado por hombres mujeres de las comunidades, lo que le da voz en las decisiones de gobierno local. Los representantes de la comunidad que sirven en los comités dan cuenta a sus comunidades de las tareas de los comités en diversas reuniones y, con frecuencia invitan a representantes del gobierno local a intercambiar información. Sólo las comunidades que reciben cuotas de flora y fauna silvestres rinden cuenta al gobierno nacional de la utilización de las cuotas. "Dada su estructura orgánica, los distritos de conservación son importantes vías a través de las cuales podemos transmitir información sobre el VIH/SIDA y educación cívica en las zonas rurales," afirma Tina Dooley-Jones, directora de programas técnicos de la USAID en Namibia. Los distritos de conservación obtienen considerables ingresos de sus empresas conjuntas con inversionistas privados para establecer albergues para safaris o negociar acuerdos de concesión de caza de trofeos. Los miembros individuales también ganan dinero de la manufactura y venta de artículos de artesanía. Con la salvedad de este ingreso personal, las ganancias de los distritos van a un fondo común. Una parte se destina a proyectos comunitarios como escuelas, clínicas y carreteras. Por ejemplo, en 2003, Torra Conservancy contribuyó más de 2.000 dólares a la renovación de su escuela local y compró una fotocopiadora para la encuesta. También contribuyó cerca de 1.000 dólares a su casa cuna o guardería diurna local. En 2003, Khoadi Hoas Conservancy contribuyó más de 3.000 dólares a sus dos escuelas locales y suministró combustible diesel a los agricultores para bombear agua para sus propios ganados y para los elefantes. En 2004, Nyae Nyae Conservancy proporcionó fondos para el mantenimiento y la protección de aguadas contra los elefantes, a fin de garantizar el agua para el consumo humano y de la fauna silvestre. Los fondos restantes de estas cuentas se suelen distribuir a los residentes individuales como dividendo de su asociación en el distrito de conservación. Con arreglo a su estrategia para 2005-2010 en Namibia, la USAID está ampliando sus actividades de la ordenación de la flora y fauna silvestres del distrito a la supervisión comunitaria de una serie más vasta de recursos naturales, en particular bosques, pesquerías y pastizales. También está dando más importancia a las aptitudes comerciales y los proyectos de capacitación para actividades de generación de ingreso. LOS RESULTADOS PRÁCTICOS Las ganancias de los 31 distritos de conservación registrados en Namibia ascendieron a 2,35 millones de dólares en 2004, frente a menos de 100.000 dólares nueve años antes, en 1995. Cuatro de los distritos son ahora financieramente autosuficientes y se espera que otros seis obtengan beneficios para 2006. Aunque 11 de los distritos no han tenido beneficios para finales de 2003, ello se debió en gran parte a se habían registrado recientemente y todavía estaban estableciendo sus empresas. El resto de los distritos se encontraban en distintas etapas de desarrollo y están haciendo contribuciones mínimas a sus costos de operación, incluidos los salarios del personal. Casi 100.000 namibios residen en distritos de conservación, y alrededor de 3.800 personas están empleadas como guardas cinegéticos, cazadores, artesanos y personal de servicio en albergues y campamentos. Los distritos de conservación son entidades autónomas, con su propia constitución, normas y procedimientos así como planes de gestión. Los residentes individuales están sujetos al derecho consuetudinario de sus respectivas autoridades tradicionales. Los distritos de conservación registrados protegen alrededor de ocho millones de hectáreas de terrenos comunales, que se vienen a sumar a los 11,2 millones de hectáreas ya protegidos por el gobierno. Según Gary Newton, director de la misión de la USAID en Namibia, "Para 2010, cuando termine nuestro apoyo a los distritos de conservación de Namibia, cerca de 18 por ciento de las tierras del país estará sometido a un sistema de ordenación de recursos naturales y la biodiversidad habrá experimentado una considerable mejora." En 2003, Torra Conservancy, el primero en alcanzar la autosuficiencia, distribuyó cerca de 75 dólares a cada uno de sus miembros, cantidad equivalente a la mitad del ingreso anual medio. No obstante, en 2004 no se hicieron distribuciones en metálico. En su lugar, el distrito compró dos vehículos, uno de los cuales se está utilizando como ambulancia para transportar a los enfermos que necesitan atención médica avanzada a un hospital situado a 300 kilómetros del distrito. El distrito también repartió indemnizaciones en metálico por valor de cerca de 16.000 dólares a agricultores locales por la pérdida de cabezas de ganado a causa de los depredadores. Planes de indemnización similares se están aplicando al menos en otros cinco distritos de conservación. En 2004, Torra Conservancy fue uno de los seis ganadores de un premio internacional concedido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Este año, el Damaraland Camp, alojamiento de safari situado dentro del distrito de conservación, ganó el Premio de conservación del turismo de mañana de 2005, por el que se recompensan las mejores prácticas de turismo responsable del mundo. Para 2005, Torra Conservancy ha asignado recursos a tres importantes proyectos. El primero es la construcción de un campamento, cuyo costo se calcula en 50.000 dólares, que se espera que genere de 10 a 15 empleos adicionales para los miembros de la comunidad local. El segundo es un proyecto de jardín por un costo de 20.000 dólares, que producirá pimentón y cítricos en tierras comunales para la venta comercial y verduras para el consumo local. Las verduras se suministrarán a título gratuito a los enfermos y a las personas de edad y los excedentes, si los hubiera, se venderán a la comunidad para sufragar los gastos. Para este proyecto se está solicitando apoyo adicional del Gobierno de Namibia con arreglo a Plan verde establecido por el Ministerio de Agricultura, Agua y Silvicultura. El tercer proyecto entraña la construcción de una nueva casa cuna a un costo de 6.500 dólares. AUMENTO DE LAS POBLACIONES DE FAUNA SILVESTRE La fauna silvestre de Namibia sufrió importantes pérdidas por la caza furtiva hasta mediados del decenio de 1990. A partir de entonces, la caza furtiva ha disminuido enormemente, en parte gracias a la labor de los guardas cinegéticos y al mayor valor que se está dando en las comunidades a los animales silvestres. En consecuencia, la fauna silvestre está volviendo a los distritos de conservación. Ahora hay más elefantes, antílopes, búfalos, cebras Hatmann, gacelas y leones que en cualquier momento anterior en tiempos modernos. Namibia también posee la población más numerosa de rinocerontes negros en libertad, y su número se ha duplicado en la región septentrional de Kunene en los últimos 12 años. El país cuenta asimismo con 2.500 guepardos, la población más numerosa de grandes felinos. "Las donaciones de animales, en particular procedentes de granjas privadas y del gobierno, han ayudado a los distritos de conservación a aumentar las poblaciones de fauna silvestre y reflejan una creciente confianza en la capacidad de los distritos de administrar con acierto el medio ambiente", declara Tina Dooley-Jones. El proyecto tiene éxito, afirma, porque "afecta directamente al aspecto de gobiernoestamos trabajando con una población rural que puede tener una gran fuerza política en lo que se refiere a su gobierno local y al uso de sus recursos. También tiene que ver con la biodiversidad y la conservación. La gente no conservará ni usará de manera sostenible los recursos naturales a menos que pueda ver beneficios de la conservación. Y, por supuesto, está el aspecto de los medios de vida. Aquí, la gente puede no tener absolutamente ninguna otra fuente de ingreso o puede tener muy pocas. Todo ello hace que éste sea un programa muy tangible de alivio de la pobreza".
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