El mejoramiento de la salud maternaDonna Vivio y Barbara Kinzie
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Cada año mueren más de 500.000 mujeres y niñas 14.000 cada díadebido a complicaciones durante el embarazo y el parto. El noventa y nueve por ciento de estas muertes ocurre en el mundo en desarrollo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) está consagrada a mejorar la salud y supervivencia de mujeres y niños en todo el mundo mediante su inversión en programas de salud materna y del recién nacido. Gran parte de su actividad destinada a garantizar que las mujeres tengan acceso a la atención que necesitan durante el embarazo y el parto, la lleva a cabo distintas organizaciones no gubernamentales. JHPIEGO es una organización afiliada a la Universidad Johns Hopkins y socia de la USAID en la ejecución del esfuerzo para reducir la muerte y discapacidad materna y del recién nacido. Desde 1998, JHPIEGO ha contribuido en numerosos países a la salud y supervivencia materna y del recién nacido a través de iniciativas internacionales financiadas por la USAID, como por ejemplo el programa de Acceso a Servicios Clínicos y Comunitarios Maternos, Neonatales y de Salud Femenina (ACCESS) y su predecesor, el Programa de Salud Materna y Neonatal (SMN), así como mediante programas bilaterales en Afganistán, Zambia, Haití y otros países. Algunas de las principales contribuciones de JHPIEGO al mejoramiento de la salud materna se han hecho a través de programas y proyectos que respaldan la formación del asistente especializadoes decir, profesionales de salud acreditados (parteras, médicos o enfermeras) que han recibido formación y capacitación para atender los embarazos, partos y períodos de posparto normales (sin complicaciones) y para identificar, atender y derivar a las mujeres y recién nacidos que sufren complicaciones. LA FORMACIÓN DEL ASISTENTE ESPECIALIZADO La formación y capacitación de alta calidad del asistente especializado fomentan su conocimiento práctico y las habilidades necesarias para salvar vidas, entre ellas la resolución de problemas, el buen criterio y la toma decisiones, en lugar de simple memorización de hechos. Recalca también la importancia de respetar y responder a las necesidades de la mujer y de su familia. Entre los elementos básicos de un programa que promueva estos conocimientos, capacidades y actitudes cabe mencionar los currículos y métodos apropiados de formación previa a la entrada en funciones, y durante la misma, que empleen un planteamiento que evalúe la competencia; los materiales de enseñanza completos, basados en la evidencia y aplicables a las condiciones locales; y los maestros e instructores especializados que puedan guiar a los estudiantes en sus experiencias de aprendizaje en la clase, la clínica y la comunidad. Año tras año, JHPIEGO ha desempeñado su labor en más de 25 países y ha fortalecido y desarrollado programas de educación para enfermeras, parteras y doctores, preparándolos para salvar las vidas de mujeres. Un buen ejemplo de ello es en Afganistán, donde JHPIEGO ha establecido un cuadro de parteras. Debido en gran parte a la falta de acceso a proveedores de salud especializados, las complicaciones en el parto cobran la vida de una mujer afgana cada treinta minutoscon mayor frecuencia que la desnutrición y la guerra. A través del programa REACH, de la USAID, y de sus socios principales, Management Sciences for Health y Save the Children, JHPIEGO ha respaldado al Ministerio de Salud de Afganistán en la creación de un programa de dos años de duración para parteras, que incluye el aprendizaje presencial y el trabajo clínico en hospitales de la zona. Se ha establecido hasta la fecha escuelas de parteras en Herat, Mazar As-Shariif, Jalalabad, Kandahar, Kabul, Badakshan, Bamiyan, Jawzjan, Khost y Takhar, y dos clases ya se han graduado. El programa instruirá a 299 parteras nuevas en 2005, cifra que supone un aumento de 64 por ciento sobre el número de parteras capacitadas en Afganistán cuando se derrocó a los talibanes. Si bien algunas de las escuelas de parteras en Afganistán son instituciones académicas vinculadas a los hospitales urbanos, cinco de ellas son programas comunitarios para parteras que se establecieron para que las mujeres en localidades remotas tengan acceso a una atención especializada. Cuando concluya el programa REACH en mayo de 2006 se habrá entrenado a 830 parteras nuevas. Pero es sólo un comienzo. Afganistán necesitará, tarde o temprano, más de 5.000 parteras para satisfacer la necesidad básica de una asistente especializada en cada parto. El programa de JHPIEGO no tiene por objeto formar solamente a unos pocos centenares de parteras, sino que fomenta un cambio fundamental en la forma en que se selecciona, instruye, utiliza y respalda a las parteras en su función de participantes claves para reducir la mortalidad materna. Las parteras que ya se han graduado del programa han demostrado una motivación tremenda y consagración a su profesión de partera y a las innumerables mujeres de Afganistán que necesitan su ayuda. De hecho, en mayo de 2005 la nueva Asociación de parteras afganas celebró su primera reunión, en la que se adoptaron estatutos y se eligió una junta directiva y en la que la asociación fue reconocida por la Confederación Internacional de Parteras.
EL ACCESO DE LA MUJER A LA ATENCIÓN ESPECIALIZADA Aumentar el porcentaje de los partos atendidos por una asistente especializada es una meta en la que concuerda todo el mundo. Sin embargo, la falta de acceso a la atención especializada hace que en muchos países siga siendo escasa la cobertura de las parteras. Nepal es un país de terreno accidentado con una alta tasa de mortalidad materna (539 muertes por cada 100.000 nacimientos). En 2001, sólo 13 por ciento de las mujeres nepalesas contaron con la presencia de una atención especializada durante el parto. Para que las mujeres en las zonas rurales, donde vive la mayor parte de la población de Nepal, accedan a los servicios de una asistente especializada, debe haber en esas zonas los servicios adecuados para los partos. En colaboración con el Programa de Salud Familiar de Nepal (NFHP), financiado por la USAID, JHPIEGO ayuda a desarrollar el conocimiento y la capacidad de las actuales enfermeras parteras auxiliares para que puedan proveer a toda mujer embarazada una atención de urgencia y servicios de planificación familiar. JHPIEGO desarrolla también la capacidad en las escuelas previa a la entrada en funciones, para que formen a más asistentes especializadas que puedan llegar a más mujeres aún. La labor del NFHP se extiende también a los trabajadores sanitarios de la comunidad y a las mujeres trabajadoras sanitarias con el fin de establecer un nexo entre la comunidad y los trabajadores sanitarios en los "centros sanitarios periféricos", que pueden ser hospitales de distrito, centros de salud, puestos sanitarios, o subpuestos sanitarios, de manera que los servicios sean más accesibles a las mujeres rurales. APOYO A LA ASISTENTE ESPECIALIZADA La formación y competencia de las parteras no significa necesariamente que podrán llevar a cabo eficazmente su labor de salvar las vidas de mujeres. Para que puedan reducir la tasa de mortalidad materna, necesitan un entorno que facilite y respalde su trabajo. Entre los factores de importancia crítica en ese entorno figuran las políticas, leyes y reglamentaciones favorables; una infraestructura eficaz del sistema de la salud; asociaciones de profesionales; y una formación de calidad y sistemas eficaces de supervisión. JHPIEGO ha colaborado con socios en todo el mundo para ayudar a crear el entorno que necesitan los proveedores especializados. Se necesitan pautas clínicas para atender las complicaciones durante el embarazo y el parto. Las mismas son un requisito indispensable para que puedan establecerse las normas que ayudarán a crear un entorno favorable, así como para crear los protocolos clínicos y los materiales auxiliares que equiparán a los proveedores sanitarios para que puedan realizar su trabajo. En colaboración con distintas organizaciones, donantes y organismos técnicos, y a través del programa de Salud Materna y Neonatal, JHPIEGO fue uno de los contribuidores principales a la redacción del manual Manejo de las Complicaciones del Embarazo y el Parto, de la Organización Mundial de la Salud. Este documento ha sido traducido a dieciséis idiomasentre ellos el español, el francés, el laosiano, el bahasa y el chino mandaríny es ahora un texto estándar en cuarenta escuelas de medicina. Se ha utilizado como fuente de información para el diálogo normativo y ha contribuido al establecimiento de normas nacionales en África, Asia y América Latina. Por lo tanto, los gobiernos en todo el mundo disponen ahora de una guía práctica basada en la evidencia, y los proveedores de cuidados de la salud tienen un manual que les dice cómo atender las complicaciones que surgen durante el embarazo y el parto. Las asociaciones de profesionales proveen apoyo a las parteras para que mantengan altas las normas de su profesión. En Indonesia, por ejemplo, además de su apoyo a la Asociación de Parteras de Indonesia a través de actividades profesionales y capacitación, el programa MNH movilizó hace poco a las parteras para responder a las necesidades de las mujeres en Aceh después del maremoto, a finales del 2004. Aún tras haber perdido a familiares, arrastrados por las olas, las parteras de Aceh respondieron a las necesidades de las parturientas. Utilizaron refugios, armarios u otras estructuras que quedaron para ayudar en el nacimiento de los bebés y prestar atención de vida o muerte a mujeres necesitadas. Muchas de las parteras de Aceh perdieron la vida en el maremoto, y muchas otras se quedaron sin su equipo, materiales e instalaciones básicas para realizar su labor y proporcionar una atención sanitaria sin riesgos. Con la financiación de la Oficina para la Asistencia en Desastres en el Extranjero, de la USAID, y de otras fuentes, JHPIEGO apoya a la Asociación de Parteras de Indonesia en movilizar a parteras de otras regiones de Indonesia para que entrenen a nuevas parteras de Aceh en conocimientos sobre el parto. Casi cien parteras se han trasladado a Aceh y muchas otras fueron instruidas en las habilidades necesarias para desempeñarse como asistentes especializadas. VINCULACIÓN DE LAS PARTERAS CON LA COMUNIDAD El programa de Salud Materna y Neonatal en el distrito de Koupela, en Burkina Faso, es un ejemplo que ha producido un cambio en lo que respecta a vincular a las mujeres con un asistente especializado. Según informan los organismos de las Naciones Unidas, en Burkina Faso mueren 498 mujeres por cada 100.000 nacimientos, principalmente a causa de hemorragia e infección. El programa MNH colaboró con distintos socios, entre ellos el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Plan Burkina, Family Care International, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y Mwangaza, organización estadounidense sin fines de lucro, para fortalecer el sistema de prestación de servicios de salud y facultar al mismo tiempo a las comunidades para que exijan y utilicen los servicios que salvan las vidas de mujeres. El programa MNH trabajó con la División de Salud Familiar y Reproductiva en Burkina Faso para llevar a la práctica una política de maternidad sin riesgos, que sirve como fundación para las otras actividades del programa. Se crearon auxiliares de trabajo para los proveedores de servicios de salud, utilizando políticas, normas y protocolos basados en la evidencia, para una maternidad sin riegos. El programa incorporó aspectos del cuidado clínico y de la participación comunitaria en su actividad con las comisiones regionales del Ministerio de Salud, los trabajadores de la salud y la comunidad, a fin de establecer normas de atención de salud y mejorar los servicios y el desempeño para poder alcanzarlas. Se incluyeron también en el proceso a las parteras tradicionales para asegurar que los servicios fuesen culturalmente apropiados y aceptables para las mujeres y sus familias. Para 2004, el quinto año del proyecto, el porcentaje de mujeres que tuvieron un mínimo de cuatro visitas de atención prenatal había aumentado de 21 a 44 por ciento, y el porcentaje de partos atendidos por una asistente especializada había aumentado de 39 a 58 por ciento. EL OBJETIVO FINAL Cerca del año 1870, más de 600 mujeres morían por cada 100.000 partos en los países industrializados. En 1900, la tasa de mortalidad materna en Suecia había disminuido a la mitad y en Inglaterra, Gales y otros países occidentales había bajado casi 25 por ciento. Todo esto ocurrió antes de la llegada de la obstetricia modernaes decir, antes del desarrollo de los antibióticos, las transfusiones de sangre y los partos por operación cesárea. Entre los factores decisivos que produjeron estas reducciones en la mortalidad materna cabe mencionar una mayor toma de conciencia del problema, la adopción de leyes que fomentaron la atención especializada durante el parto, los programas nacionales que formaron y utilizaron cifras adecuadas de asistentes especializadas y la creación y aplicación de normas asistenciales para los asistentes especializados. Los entes públicos de Estados Unidos, como la USAID, colaboran con organizaciones no gubernamentales y con otros grupos para ampliar y aprovechar los programas y progresos que se han logrado en el pasado y que se logran en la actualidad. Gracias a los esfuerzos de estas organizaciones, en el futuro habrá más mujeres que sobrevivirán el parto y que tendrán la oportunidad de cuidar a los niños del mundo.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.
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