The Global War on Terrorist Finance

La respuesta a Bali — Crónica de un éxito internacional

Por Celina Realuyo y Scott Stapleton

La guerra mundial contra el financiamiento del terrorismo

Tras los atentados terroristas en Bali, la comunidad internacional se unió rápidamente para ayudar a Indonesia a desarrollar la capacidad que necesita para combatir más la actividad terrorista. Estados Unidos, Japón y Australia encabezaron una acción internacional para proveer entrenamiento para la ejecución de la ley y fortalecer la capacidad de Indonesia para combatir el financiamiento del terrorismo. La respuesta de Indonesia y de las naciones donantes brinda un ejemplo de cómo debería realizarse la creación de capacidad.

Los atentados con bombas en Bali en octubre de 2002 y la respuesta del gobierno indonesio y de la comunidad internacional a los ataques ofrece un poderoso caso de estudio de la estrategia contra el financiamiento del terrorismo. Esta estrategia se ha traducido en acción a través de operaciones de aplicación integral de la ley, designación pública y creación de capacidad. Indonesia sufrió el 12 de octubre de 2002 lo que era hasta ese momento el ataque terrorista más grande desde el 11 de septiembre de 2001. Los atentados de Bali despertaron abruptamente a Indonesia a la realidad del terrorismo internacional. Tras los atentados, Indonesia trabajó incansablemente con sus asociados internacionales para fortalecer sus defensas contra las amenazas del terrorismo, incluidos sus esfuerzos para contener el flujo de fondos a los terroristas.

Arresto de los responsables

Los atentados de Bali comenzaron a las 11:05 p.m. del 12 de octubre de 2002, cuando se hizo detonar electrónicamente un artefacto explosivo colocado en el interior de un concurrido club nocturno en el corazón del distrito del entretenimiento del balneario insular. Segundos más tarde, cuando las víctimas huían corriendo del sitio de la primera explosión, estalló en las inmediaciones una furgoneta cargada de explosivos. Los terroristas habían seleccionado estratégicamente como víctimas a turistas jóvenes en lugares de diversión nocturna populares, dejando 202 muertos, entre ellos 88 australianos, 38 indonesios y 7 estadounidenses. La devastadora pérdida de vidas y el ataque a civiles inocentes fueron agravados por las dramáticas consecuencias económicas para Indonesia. La operación terrorista, que costó alrededor de 35.000 dólares, destrozó la industria turística de Bali, causando pérdidas calculadas en millones de dólares. Indonesia, carente de preparación para contrarrestar el peligro creciente de los grupos terroristas, acudió ansiosamente a una coalición de países dispuestos y capaces de proveer amplio asesoramiento y asistencia al antiterrorismo.

Con ayuda de sus aliados internacionales, Indonesia inició rápidamente una campaña policial creíble y profesional para investigar y capturar a los terroristas responsables del ataque. Expertos policiales australianos y estadounidenses fueron enviados a Indonesia para ayudar en diversos aspectos de la investigación de los atentados de Bali, desde identificar a las víctimas hasta seguir la pista del dinero. Hasta la fecha han sido arrestados 80 miembros de Yemaah Islamiya en relación con la operación de Bali. Como resultado de las acciones policiales coordinadas para preparar conjuntos de pruebas firmes, las autoridades judiciales indonesias han logrado procesar con éxito a los perpetradores de los atentados de Bali y hasta junio de 2004 obtuvieron 33 declaraciones de culpabilidad, con tres condenas a muerte y numerosas sentencias a cadena perpetua.

Designación pública de Yemaah Islamiya

Inicialmente se vinculó con el ataque a Yemaah Islamiya (YI), red terrorista vinculada a al-Qaida y con base en el sudeste de Asia. YI está consagrada a la creación de un califato islámico en el sudeste de Asia. Aunque se sabe poco sobre la cantidad de sus miembros, éstos reciben contribuciones sustanciales de partidarios en el Medio Oriente y el sudeste de Asia, incluida al-Qaida. YI reclutó y entrenó a extremistas durante la década de 1990, lo cual resultó en una serie de ataques que comenzaron en el 2000.

Tras los atentados, la indignación internacional dio lugar a una respuesta inmediata. El 23 de octubre de 2002 una asociación de 52 países solicitó o apoyó la designación de Yemaah Islamiya como terrorista por las Naciones Unidas. Más de 150 jurisdicciones acordaron bloquear los bienes de objetivos relacionados con YI. Esta designación representó la alianza más amplia y destacada contra un grupo terrorista desde la designación de al-Qaida y el Talibán tras los ataques del 11 de septiembre. Se instruyó a los miembros de las Naciones Unidas para que congelaran y confiscaran los bienes vinculados con YI. Las designaciones públicas internacionales sirven como un instrumento eficaz de la estrategia de "identificar y avergonzar" para limitar la capacidad de maniobra de YI.

Para destacar la importancia de la cooperación internacional para combatir el terrorismo y revivir la economía local, Indonesia y Australia fueron anfitriones el 17 y 18 de diciembre de 2002 de una Conferencia Sobre Combate al Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo, en la que participaron representantes de 33 países y de 14 organizaciones internacionales. La conferencia elogió la acción internacional a través de las Naciones Unidas para designar a Jemaah Islamiya e hizo un llamado a aumentar la cooperación internacional por medio de operaciones policiales, de inteligencia y de creación de capacidad en el sudeste de Asia y en el Pacífico.

Creación de capacidad antiterrorista

Entrenamiento en la ejecución de la ley - Inmediatamente después de los atentados de Bali, Estados Unidos, Japón y Australia encabezaron una acción multinacional para ayudar a Indonesia a contrarrestar el terrorismo. Indonesia, enfrentada a una amenaza real, ha trabajado con empeño para crear la capacidad de prevenir ataques terroristas en el futuro. En 2003 la Oficina del Coordinador de Antiterrorismo del Departamento de Estado trazó planes y asignó presupuesto para que la Oficina de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado pusiera en práctica un programa de asistencia antiterrorista de 8 millones de dólares para entrenar, equipar y organizar una unidad antiterrorista dentro de la Policía Nacional Indonesia. Esta unidad especializada es conocida como el Destacamento Especial 88 (DE-88). Sesenta y nueve oficiales ya han sido capacitados por Estados Unidos, y hay programas adicionales con los que se espera instruir a 279 oficiales para el año 2005. DE-88 ha comenzado a integrarse con la Fuerza de Tareas Yemaah Islamiya de Indonesia, fortaleciendo las defensas del país contra la principal amenaza terrorista en el sudeste de Asia. Más aún, el Programa Regional de Asociación de Defensa Antiterrorista del Departamento de Defensa ha gastado 2,3 millones de dólares en cursos de inglés, profesionalismo militar y antiterrorismo para capacitar a 78 oficiales de inteligencia indonesios.

Ayuda financiera al antiterrorismo - Además de la creación de capacidad en el área de aplicación de la ley, la asistencia multinacional a Indonesia ha incluido una amplia acción para ayudar a defender el sistema financiero de los abusos de los terroristas. Se han asignado más de 820.000 dólares a organismos estadounidenses para asistencia técnica y entrenamiento en Indonesia en antiterrorismo financiero y contra el lavado de dinero (CTF/ALD). En septiembre de 2002, un mes antes de los atentados de Bali, Estados Unidos había tomado las medidas iniciales para la creación de capacidad CTF/ALD con una evaluación preliminar del régimen de antiterrorismo financiero de Indonesia. En septiembre de 2003 se envió un segundo equipo de expertos al terreno para evaluar la capacidad de Indonesia. Indonesia ha hecho progresos importantes en el refuerzo de su capacidad para combatir el financiamiento del terrorismo en cinco elementos claves para un régimen eficaz de antiterrorismo financiero.

    La escena despues del atentado terrorista de octubre de 2002 en Bali, en el que murieron 202 personas.

    La escena despues del atentado terrorista de octubre de 2002 en Bali, en el que murieron 202 personas.
    AP/Wide World Photos

  1. Estructura legal: El procesamiento judicial exitoso de los terroristas depende de una fuerte estructura legal, y Estados Unidos y sus asociados han ayudado a Indonesia a desarrollar fuertes leyes ALD/CT. Desde julio de 2002 Estados Unidos ha estado entrenando funcionarios judiciales indonesios y de otros lugares del sudeste de Asia en la redacción y modificación de legislación pata permitirles que adopten las convenciones de la ONU relacionadas con el terrorismo y para que cumplan con la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU para penalizar el financiamiento del terrorismo y el lavado de dinero. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y su contraparte australiana han venido suministrando asistencia en la redacción de documentos legales al Banco Central de Indonesia y a su Unidad de Inteligencia Financiera para promover reformas económicas y financieras. Indonesia tenía un historial débil en la lucha contra delitos financieros y en el 2001 fue agregada a la lista del Grupo de Tareas de Acción Financiera (FTAF) de Países y Territorios que No Cooperan. Sin embargo, en 2003, la asistencia técnica de un equipo interdepartamental de Estados Unidos le ayudó a Indonesia a enmendar adecuadamente su legislación contra el lavado de dinero para satisfacer las normas internacionales y evitar contramedidas FTAF adicionales. Como resultado de este progreso legislativo, el FTAF observa ahora la aplicación de la ley ALD.

  2. Finanzas/Reglamentaciones: Los bancos centrales desempeñan un papel decisivo en la vigilancia y suspensión de los flujos de dinero a grupos terroristas. Indonesia ha estado trabajando con el Banco Asiático de Desarrollo y otros donantes internacionales para modernizar su sector financiero. En octubre de 2003, los banqueros centrales indonesios participaron en un curso de reglamentación financiera brindado por la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado y la Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos. Este taller para banqueros centrales del sudeste de Asia ofreció asistencia técnica a los reguladores bancarios sobre la manera de combatir el financiamiento del terrorismo y el lavado de dinero y cómo detectar actividades sospechosas en los bancos privados. Esta capacitación condujo al Banco de Indonesia a desarrollar un programa de auditoría de cumplimiento de ALD/CTF y planes para efectuar supervisión y exámenes completos de bancos en el lugar a partir de fines de este año.

  3. Unidad de Inteligencia Financiera (UIF): La ubicación remota y la preparación inadecuada de Bali ante un ataque en gran escala significa que los agentes policiales nacionales e internacionales no podían depender solamente de las pruebas en el lugar del delito para rastrear y capturar a los terroristas responsables. Uno de los instrumentos de investigación más poderosos en los atentados de Bali fue el análisis de las comunicaciones y de las transacciones financieras entre los miembros de YI. En un esfuerzo por fortalecer este componente crítico de la guerra de Indonesia contra el terrorismo, hemos trabajado estrechamente con nuestros asociados de la unidad de inteligencia financiera de Australia para desarrollar la UIF de Indonesia. Estados Unidos invitó a la UIF de Indonesia (PPATK) a participar en un seminario de entrenamiento de una semana titulado "Análisis básico e información de transacciones sospechosas" para personal de la UIF y otros funcionarios del gobierno responsables de combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. La conferencia, auspiciada por el Centro Regional de Antiterrorismo del Sudeste de Asia, de Malasia, en agosto de 2003, fue parte de una campaña regional continua para cooperar y coordinar con los gobiernos vecinos contra el terrorismo. Estados Unidos, por medio de un subsidio de USAID para adquirir equipo esencial de tecnología de información, asistió directamente a PPATK en octubre de 2003 a poner en línea su sistema de información electrónica y poder así recibir informes del sector privado sobre transacciones sospechosas. Con esta ayuda de Estados Unidos y de Australia, PPATK alcanzó un hito histórico importante en junio de 2004 cuando se incorporó oficialmente como miembro del Grupo Egmont de UIF.

  4. Aplicación de la ley: En enero de 2004 la Sección de Operaciones contra Financiamiento del Terrorismo, del FBI, ofreció cursos de entrenamiento sobre investigaciones de financiamiento del terrorismo y lavado de dinero a 69 miembros de la Policía Nacional de Indonesia y otros funcionarios responsables de combatir esa clase de actividades. En un esfuerzo por fomentar la cooperación interdepartamental en casos de financiamiento del terrorismo, entre los participantes hubo personal de la unidad antiterrorista SD-88 de la Policía Nacional de Indonesia, de la Unidad de Delitos Financieros y de la Unidad de Inteligencia Financiera. Como resultado de esta capacitación, las autoridades policiales de Indonesia han iniciado 30 investigaciones de lavado de dinero, dos tercios de las cuales han sido referidas a la Oficina del Secretario de Justicia.

  5. Procesamiento/Proceso Judicial: La División de Desarrollo de Procesamiento, Asistencia y Entrenamiento en el Extranjero del Departamento de Justicia ayudará a un asesor legal residente en Yakarta a trabajar con el gobierno anfitrión en la aplicación de nueva legislación antiterrorista y contra el lavado de dinero. El asesor legal residente asistirá en la aprobación y aplicación futura de nueva legislación de asistencia legal mutua.

Conclusión

En vista de la continua amenaza de ataque por redes terroristas del sudeste de Asia como Yemaah Islamiya, Indonesia ha colaborado con Estados Unidos, Australia y Japón, entre otros aliados, para reforzar su régimen antiterrorista. A través de operaciones policiales y designaciones públicas, Indonesia respondió rápidamente a los atentados de Bali e hizo progresos importantes para erradicar la célula de YI responsable de esos ataques. El entrenamiento y la creación de capacidad brindados por el gobierno de Estados Unidos y otros donantes internacionales ha tenido un impacto importante en la capacidad de Indonesia para prevenir y responder al financiamiento del terrorismo y al terrorismo internacional en general. Indonesia se ha beneficiado significativamente con la asistencia continua de sus aliados, desde programas policiales hasta una reorganización integral de las estructuras financieras y legales, y sirve como un ejemplo positivo de los esfuerzos internacionales de creación de capacidad.

La guerra mundial contra el financiamiento del terrorismo

Celina Realuyo es directora de Programas Contra el Financiamiento del Terrorismo en la Oficina del Coordinador de Antiterrorismo del Departamento de Estado. Scott Stapleton es estudiante de último año de la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown y pasante en el Departamento de Estado.

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