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Alimentar a los hambrientos mediante
la biotecnología


ÍNDICE
Acerca de este número
Colaborar para acabar con el hambre
Alimentar a los hambrientos mediante la biotecnología
La revolución verde
Romper el ciclo del hambre
La administración diplomática de la ayuda alimentaria de EE.UU.
Actores claves en la ayuda alimentaria
El agricultor estadounidense y la ayuda alimentaria de EE.UU.
Afrontando la realidad del hambre
La triple amenaza en el sur de África
Ayuda para los pastores de ganado en el Cuerno de África
Abordando la desnutrición infantil en zonas costeras de Bangladesh
Video en línea video feature icon
Acabar con el hambre infantil
Los niños combaten el hambrer
Recursos adicionales
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Puesto que las Naciones Unidas calculan una población mundial de cerca de 10.000 millones para el 2050, las cifras aproximadas indican que los agricultores necesitarán producir el doble de alimentos que hoy. El efecto es particularmente significativo para los países con el mayor crecimiento de la población y las deficiencias nutricionales más extendidas. Se necesitarán muchas herramientas y recursos agrícolas para satisfacer estas demandas. Dados los límites de la tierra disponible para el cultivo y la capacidad de las técnicas actuales para producir alimentos en zonas áridas e infestadas de plagas y agua salada, la biotecnología agrícola ofrece ahora uno de los enfoques más prometedores.

La función potencial de la biotecnología en la atención de la deficiencia de vitamina A es un ejemplo. La Organización Mundial de la Salud calcula que de 140 a 250 millones de niños, que en su mayoría viven en países en desarrollo, sufren síntomas graves de deficiencia de vitamina A, la causa principal de la ceguera evitable y otras enfermedades. El llamado “arroz dorado”, enriquecido con vitaminas, y los aceites comestibles derivados de la biotecnología pueden ayudar a resolver este reto. Enfoques similares toman como objetivos la escasez de hierro, zinc y otros nutrientes esenciales en la dieta.

El primer alimento biotecnológico llegó al mercado en 1994: un tomate de maduración mejorada. El maíz protegido de los insectos se introdujo en 1996, seguido del maíz, el algodón y la soja resistentes a las plagas y tolerantes a los herbicidas. Si bien los primeros en adoptar la tecnología fueron países desarrollados, entre ellos Estados Unidos, Canadá y Argentina, los cultivos biotecnológicos crecen ahora en 22 países del mundo a cargo de más de 10,3 millones de agricultores, de los cuales 9,3 millones son agricultores en pequeña escala que viven en países en desarrollo. El maíz, el algodón y la soja constituyen la mayor porción de las cosechas que se producen actualmente mediante la biotecnología; sin embargo, hay ahora disponibles otros cultivos mejorados por la biotecnología, entre ellos la papaya y la calabaza resistentes a las enfermedades y el maíz, la soja y la colza de valor nutritivo mejorado. El cultivo de cosechas biotecnológicas aumentó el ingreso de los agricultores en alrededor de 27.000 millones de dólares entre 1996 y 2005, y 13.000 millones de esa cantidad fueron a manos de los agricultores en los países en desarrollo.

Pero todos estos adelantos han originado diferencias de opinión e incluso polémica. Aunque los datos demuestran que la mayoría de los consumidores estadounidenses piensan que no saben lo bastante acerca de la biotecnología alimentaria como para opinar, entre los que expresan una opinión las actitudes positivas son dos veces más comunes que las preocupaciones. En una encuesta realizada en el 2006 por el Consejo Internacional de Información Alimentaria, el 75 por ciento de los consumidores estadounidenses indicaron que confían, por lo menos en cierta medida, en la inocuidad de sus alimentos. En contraste, en Europa las percepciones de los consumidores han sido históricamente más negativas, derivadas probablemente de una serie de crisis de inocuidad alimentaria sin relación alguna con la biotecnología de los alimentos. Con todo, la aceptación por parte de los consumidores parece que aumenta lentamente en Europa. Los consumidores encuestados por Eurobarómetro en el 2005 expresaron una creciente opinión positiva hacia los descubrimientos de índole médica y farmacéutica y una opinión moderadamente positiva acerca de la tecnología en conjunto.

Como ocurre con muchos acontecimientos importantes en la ciencia, las dudas e incertidumbres iniciales pueden convertirse en aceptación y optimismo a medida que aumentan el conocimiento y la comprensión. La biotecnología agrícola encuentra creciente aceptación en países de todo el mundo, ayudando a los agricultores y productores de alimentos a ponerse a la altura del reto de producir suficientes alimentos para cubrir las necesidades de las crecientes poblaciones en el siglo XXI y después.

— Rachel Cheatham, directora de comunicaciones de ciencia y salud, y Andrew Benson, vicepresidente de relaciones internacionales, Consejo Internacional de Información Alimentaria.

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos.

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