eJournal USA

La revolución verde

Norman Borlaug


ÍNDICE
Acerca de este número
Colaborar para acabar con el hambre
Alimentar a los hambrientos mediante la biotecnología
La revolución verde
Romper el ciclo del hambre
La administración diplomática de la ayuda alimentaria de EE.UU.
Actores claves en la ayuda alimentaria
El agricultor estadounidense y la ayuda alimentaria de EE.UU.
Afrontando la realidad del hambre
La triple amenaza en el sur de África
Ayuda para los pastores de ganado en el Cuerno de África
Abordando la desnutrición infantil en zonas costeras de Bangladesh
Video en línea video feature icon
Acabar con el hambre infantil
Los niños combaten el hambrer
Recursos adicionales
versión Adobe Acrobat (PDF)
 

Norman Borlaug
Norman Borlaug en 1970. ©AP Images

Norman Borlaug, nacido en Iowa, obtuvo un doctorado en patología vegetal en 1942. Su obra desató lo que hoy se conoce como la revolución verde. En 1970 se le concedió el Premio Nobel y en el 2006 la Medalla de Oro Congresional. El texto que sigue a continuación fue extraído de su discurso del Nobel, pronunciado en el Instituto Nobel de Oslo (Noruega), en diciembre de 1970. El texto completo puede leerse, en inglés, en http://nobelprize.org/nobel_prizes/peace/laureates/1970/borlaug-lecture.html

La prensa ha empleado el concepto “revolución verde” para describir el aumento espectacular de la producción de granos cereales durante los últimos tres años. Quizás el término “revolución verde”, tal como se emplea comúnmente, sea prematuro, demasiado optimista o demasiado amplio en alcance. Con demasiada frecuencia, parece comunicar la impresión de una revolución general en rendimientos por hectárea y en la producción total de todos los cultivos en una vasta extensión que comprende muchos países. A veces implica también que todos los agricultores resultan uniformemente beneficiados por el importante avance de la producción.

Estas inferencias simplifican en exceso y distorsionan los hechos. Los únicos cultivos que, hasta hoy, se han visto impactados considerablemente son el trigo, el arroz y el maíz. Los rendimientos de otros cereales importantes, como el sorgo, el mijo y la cebada sólo han sido afectados levemente, y tampoco ha habido un aumento apreciable en el rendimiento o la producción de leguminosas, que son esenciales en las dietas de las poblaciones que consumen cereales. Aun más, debe recalcarse que hasta ahora el gran aumento de la producción ha ocurrido en zonas irrigadas. Los agricultores de cereales en las zonas irrigadas tampoco han adoptado o se han beneficiado del uso de las nuevas semillas y la nueva tecnología. No obstante, el número de agricultores que ha adoptado las nuevas semillas y la nueva tecnología aumenta rápidamente y el aumento en los últimos tres años ha sido espectacular. La producción de cereales en las zonas de cultivos de secano sigue sin sentir demasiado el impacto de la revolución verde, pero los cambios importantes y el progreso se han hecho patentes en varios países. [...]

La revolución verde logró un éxito temporal en la lucha del hombre contra el hambre y las privaciones, le ha dado al hombre un respiro. De aplicarse completamente, la revolución verde puede brindar suficiente alimento para sostenerse durante las tres próximas décadas. [...]

Malthus dio la señal de peligro hace más de siglo y medio. Pero recalcó principalmente el peligro de que la población aumentaría más rápidamente que el suministro de alimentos. En su época, no podía haber previsto el tremendo incremento del potencial humano en la producción de alimentos. Ni tampoco podía prever las inquietantes y destructivas consecuencias físicas y mentales de la grotesca concentración de seres humanos en el tóxico entorno de megalópolis patológicamente hiperatrofiadas. ¿Pueden los seres humanos aguantar la carga? La tensión y el estrés anómalos tienden a acentuar los instintos animales del hombre y a provocar conductas sociales irracionales y conflictivas entre las personas menos estables de la enloquecedora muchedumbre.

Debemos reconocer el hecho de que la alimentación adecuada es solo el primer requisito de la vida. Para vivir una vida digna y humana debemos proporcionar también oportunidades para una buena educación, empleo remunerador, vivienda cómoda, indumentaria buena y atención médica eficaz y compasiva. A menos que podamos hacer esto, el hombre puede degenerar más pronto a consecuencia de las enfermedades ambientales que del hambre.

Con todo, me siento optimista en cuanto al futuro de la humanidad.

Principio de página


       La Oficina de Programas de Información Internacional produce y mantiene este sitio.
       La inclusión de otras direcciones de Internet no debe interpretarse como una aprobación de las opiniones contenidas en las mismas.