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Ayuda para los pastores de ganado en el Cuerno de África

Anne Marie del Castillo y John Graham


ÍNDICE
Acerca de este número
Colaborar para acabar con el hambre
Alimentar a los hambrientos mediante la biotecnología
La revolución verde
Romper el ciclo del hambre
La administración diplomática de la ayuda alimentaria de EE.UU.
Actores claves en la ayuda alimentaria
El agricultor estadounidense y la ayuda alimentaria de EE.UU.
Afrontando la realidad del hambre
La triple amenaza en el sur de África
Ayuda para los pastores de ganado en el Cuerno de África
Abordando la desnutrición infantil en zonas costeras de Bangladesh
Video en línea video feature icon
Acabar con el hambre infantil
Los niños combaten el hambrer
Recursos adicionales
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 USAID dirige sus esfuerzos a ayudar a los pastores africanos a mantener su sustento, como esta mujer conduciendo ganado cerca de Zeway (Etiopía).
USAID dirige sus esfuerzos a ayudar a los pastores africanos a mantener su sustento, como esta mujer conduciendo ganado cerca de Zeway (Etiopía). Foto cedida por PMA/Melese Awoke

En Etiopía, un novedoso programa de colaboración entre una agencia de ayuda exterior del gobierno de Estados Unidos y organizaciones no gubernamentales ha permitido a los pastores de ganado no sólo sobrevivir las sequías, sino también reconstruir sus vidas.

Anne Marie del Castillo y John Graham trabajan para la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Castillo es asesora de políticas en la Oficina de Alimentos para la Paz, en Washington, y Graham es asesor principal de política en la Misión USAID/Etiopía.

Abdul Hussein es un hombre envejecido, con pelo canoso, veterano de muchas sequías en las tierras áridas de la región de Borena, en el sur de Etiopía. Está sentado con otros ocho ancianos en la oficina del gobierno municipal, sus rodillas tocando las de los observadores del equipo de USAID, hablando acerca de la última sequía, mientras que afuera la lluvia tan deseada finalmente azota la tierra. Al igual que los demás pastores que se encuentran allí, Abdul es pastor y depende del ganado para alimentar a su familia y comprar lo que necesita, plantando ocasionalmente algunos cultivos cereales cuando las condiciones de lluvia son particularmente buenas en esta reseca tierra. El pastoreo de ovejas, cabras y camellos supone la migración estacional hacia las tierras de pastoreo.

“Nunca nos ha sucedido esto. Nuestros animales se han muerto muchas veces a consecuencia de una sequía, pero esta vez el personal de (la organización humanitaria) CARE nos ayudó a vender nuestro ganado antes de que muriera”, dijo. “Vendí una vaca, y pude utilizar el dinero para alquilar un camión con el fin de llevar a mis otras vacas a un lugar más al norte, donde podrían sobrevivir. Ahora que la sequía ha pasado, aún tengo mi ganado”.

Muchos expertos en cuestiones de desarrollo interpretan mal la supuesta vulnerabilidad de los pastores de ganado en el Cuerno de África como señal de que su sustento ya no es viable y, por consiguiente, les recomiendan a menudo que se dediquen a la agricultura o a otras actividades productivas más sedentarias.

Pero estos expertos no tienen en cuenta la notable eficiencia inherente en la forma de vida de los pastores, socavadas a causa de la marginalización política, social y económica. Pocos gobiernos nacionales reconocen suficientemente la importancia que tienen las formas de sustento de los pastores, ni proporcionan el apoyo que se necesita. El apoyo que se da para vender o mantener los animales durante una sequía y para tener mayor acceso a los mercados ganaderos y obtener en ellos precios más altos, ha demostrado tener un efecto extraordinario.

Iniciativas de USAID

Desde finales de los años noventa, USAID ha prestado apoyo a las poblaciones que practican el pastoreo en el Cuerno de África a través de proyectos como Iniciativa Sur y Enfoques emergentes, con los que se ha abordado la salud, la educación y los servicios de veterinaria. Además, ha suministrado asistencia humanitaria masiva durante las sequías de 1999-2000, 2002-2003 y 2005-2006, tanto en ayuda alimentaria como no alimentaria. Como consecuencia de las sequías y la resultante pérdida de ganado, los recursos de más de un millón de pastores se vieron reducidos hasta el punto en que dependen ahora de la ayuda alimentaria durante varios meses cada año.

En octubre de 2005, la misión de USAID en Etiopía puso en marcha la Iniciativa del Sustento de Pastoreo (PLI), con una inversión de 29 millones de dólares, programada para un período de dos años, que está cambiando la manera en que USAID aborda la vulnerabilidad de los pastores en el Cuerno de África. La iniciativa contó con el apoyo del Fondo para la Prevención de Hambrunas, un fondo de USAID para gastos imprevistos que se utiliza para prevenir y mitigar rápidamente las hambrunas.

El proyecto PLI tiene como propósito abordar las causas subyacentes del hambre en una forma que produzca un cambio positivo a largo plazo. USAID lanzó esta iniciativa dada la urgencia de la situación, y debido a indicaciones de que hay perspectivas comerciales para el mercado de las carnes, el enorme interés del sector privado, el apoyo del gobierno y la presencia de una red regional de organizaciones no gubernamentales (ONG) con experiencia en el lugar.

El proyecto empleó un planteamiento de desarrollo—la creación y modernización de vínculos entre los pastores y los mercados modernos de carnes y ganado—en el contexto de una emergencia. De esta manera, protegió satisfactoriamente el sustento durante la sequía de 2005-2006 y estableció relaciones comerciales sostenibles que aumentarán en forma significativa la habilidad de los pastores para superar futuras sequías.

Los pasos iniciales

La misión de USAID en Etiopía actuó a través de un consorcio de ONG, así como del Centro contra Hambrunas de la Universidad Tufts y la Cooperativa Agrícola para el Desarrollo Internacional / Voluntarios en Asistencia Cooperativa Internacional (ACDI/VOCA), una organización privada sin fines de lucro. Los objetivos originales del proyecto PLI eran crear medios de sustento a largo plazo para los destinatarios de la ayuda, mediante el apoyo y la comercialización del ganado, la mejora de los mecanismos de respuesta a las emergencias y la promoción de reformas normativas para mejorar el acceso a los mercados. El proyecto tuvo lugar en tres regiones ganaderas de Etiopía: la región Somalí (3,8 millones de habitantes), la región de Afar (1,8 millones de habitantes) y las zonas de pastoreo de la región de Oromia (2,4 millones de habitantes). El proyecto ayudó directamente a 400.000 pastores e indirectamente a cerca de dos millones de personas.

La rapidez con que se inició el proyecto resultó ser fortuita. En diciembre de 2005, apenas dos meses después de la inauguración oficial del proyecto, fue evidente que había caído poca lluvia en la parte meridional de la zona donde se estaba llevando a cabo el proyecto. Los socios que colaboraban en la iniciativa PLI reasignaron sus recursos para responder a los efectos de la sequía. Emplearon mecanismos flexibles, entre ellos la compra urgente de los animales antes de que perecieran, tanto para fines de comercio como para su matanza y uso como ayuda alimentaria; el cuidado de emergencia de la salud de los animales; y la protección de los rebaños de cría por medio de la dotación de forraje y agua.

En un mes, la iniciativa PLI había facilitado la venta de los animales, concertando reuniones entre los mercaderes que normalmente comprarían su ganado en las regiones del norte y los vendedores que habían sido afectados por la sequía en el sur. PLI facilitó la compra y la matanza del ganado por parte de los mercaderes y los mataderos, suministró agua de emergencia y contribuyó a mantener los rebaños de cría suministrando forrajes y vacunas animales. Gracias a estas operaciones de emergencia, los pastores obtuvieron ingresos de la venta y un núcleo para un rebaño de cría con el que podrían empezar a reconstituir sus manadas.

Lo que hizo que las ventas fueran factibles fue un programa novedoso de préstamos. Los colaboradores de la iniciativa PLI pusieron a disposición de los mercaderes préstamos por un total de 250.000 dólares y depositaron 50.000 dólares adicionales en un fondo para préstamos administrado por una ONG, sumas que fueron reembolsadas en su totalidad. Con el dinero adicional, los mercaderes pudieron comprar muchísimos más animales. Los mercaderes comprometieron además aproximadamente un millón de dólares de su propio capital para la compra de ganado en emergencias.

Cómo funcionó

Para las familias ganaderas, la reducción de sus rebaños les proporcionó la mayor parte del dinero para cubrir sus necesidades durante la sequía; cerca de la mitad del dinero se utilizó para la compra de alimentos y forrajes. La Universidad de Tufts calculó la relación costo-beneficio en 1 a 41. A través de la reducción de los rebaños, los mercaderes privados compraron decenas de miles de animales de pastores que de otra manera hubieran terminado indigentes, proporcionándoles dinero en efectivo para comprar animales después de la sequía.

Para complementar estas actividades hubo programas de forrajes para los animales con el objeto de preservar el núcleo de los rebaños de cría. En colaboración con los gobiernos de la región y con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los asociados de PLI contribuyeron a la vacunación de tres millones de animales y el tratamiento veterinario de más de 2,8 millones de animales. Tan solo como resultado de la respuesta de la iniciativa PLI a la emergencia, el índice de supervivencia del ganado aumentó un diez por ciento y el valor del ganado protegido superó más de 22 millones de dólares.

Una vez que volvieron las lluvias en abril, los colaboradores de la iniciativa PLI y sus homólogos en el gobierno reanudaron las actividades que se habían aprobado al principio para fortalecer el sustento de los pastores, como la reconstitución y comercialización del ganado. Coincidiendo con la iniciativa PLI, se produjo un cambio fundamental en las rutas comerciales de carnes y ganado en la región. Al presentar a los pastores del sur a los mercaderes del norte, la respuesta de la iniciativa PLI a la emergencia ayudó a que los primeros se beneficiaran de las tendencias cambiantes del mercado.

Tradicionalmente, el ganado vacuno en el sur de Etiopía se destinaba a los mercados kenianos, y las ovejas y las cabras a Somalia. Ahora, al exceder la demanda de carne los abastecimientos que provienen del norte, los mercaderes se dirigen al sur para obtener abastecimientos adicionales. Como resultado de ello, los pastores tienen acceso a los mataderos y mercados de animales en el norte. Además, los pastores somalíes cambiaron el comercio de camellos de la tradicional ruta hacia los mercados del sur por los mercados de camellos vivos más lucrativos en Egipto y Arabia Saudita.

Nuevos mercados

En Filtu, una región en el sur de Somalia, las mujeres beneficiarias hablaron acerca de la ayuda que recibieron de la Asociación de Intereses de Pastoreo de Etiopía, entidad vinculada con la iniciativa PLI.

“Antes, vendíamos nuestras ovejas y cabras a Somalia, en el sur, y algunas veces en el mercado de Mandera, en Kenia”, dijo Aisha Abdulahi. “Ahora esas personas vienen aquí para vender sus ovejas y cabras. Cada animal que vendemos va hacia el norte, a Negelle y Addis Abeba, y obtenemos mejores precios que nunca”.

“Cuando había una sequía o una guerra en Somalia, solíamos sufrir”, dijo. “Ahora no importa, vendemos nuestros animales en Etiopía. Muchos miembros de nuestra caja de ahorro y crédito para mujeres utilizan créditos para comprar ovejas y cabras en el mercado aquí, y luego los venden con una ganancia en Negelle”.

El impacto de la iniciativa PLI fue evidente también en el crecimiento dinámico de las economías locales. La iniciativa PLI reemplazó los mercados informales con instalaciones modernas para el ganado, incluso recintos permanentes cercados, con corrales y abrevaderos. Esto hizo posible tratos más ordenados y proporcionó condiciones sanitarias para el ganado, lo que atrajo a los mercaderes del norte, quienes despacharon sus flotillas de camiones hacia los mercados con corrales e instalaciones de carga apropiados.

Tal vez de mayor importancia fueron las empresas asociadas que empezaron a prosperar en torno a las nuevas instalaciones. En las dos semanas posteriores a la inauguración en Harobake de una de las 25 instalaciones para ganado que hizo posible PLI, surgieron varios restaurantes pequeños, hoteles, farmacias y tiendas.

Fofu Gezu, el organizador local de ACDI/VOCA, explicó el impacto electrizante del nuevo mercado: “Hablamos con la comunidad cuando planeamos todo esto, y nos dijeron que éste era el lugar para el mercado. Debido a que fue su elección, los funcionarios locales dijeron que sí, y ahora vemos el resultado. La comunidad sabía que este lugar podía crecer y lo apoyaron. Ahora están planeando construir todo un pueblo aquí, y dicen que éste será el nuevo centro para toda la zona”.

Lecciones aprendidas

A pesar de ser un pueblo nómada, los pastores no siempre están en movimiento. Las mujeres y los niños de las familias que practican el pastoreo tienden a ser relativamente sedentarias y viven en pequeños poblados rurales al menos seis meses al año. Los programas pilotos de microfinanciación de USAID han ayudado a las mujeres a establecer o ampliar cooperativas lucrativas; a operar pequeños molinos de granos; y a comerciar en pequeña escala, en rumiantes pequeños y en otras empresas. La constante corriente de ingresos derivados de estas actividades complementa el ingreso más estacional que generan las actividades pastorales.

En el Cuerno de África, los pastores de cabras y de otros animales necesitan dinero y conocimientos técnicos.
En el Cuerno de África, los pastores de cabras y de otros animales necesitan dinero y conocimientos técnicos. Foto cedida por USAID

Basándose en el éxito de estas actividades, USAID propuso al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Etiopía crear un Foro sobre Política Ganadera. Cinco grupos de trabajo han formulado políticas de gobierno sobre la reducción de rebaños en situaciones de emergencia, el cuidado de emergencia de la salud animal, el abastecimiento de forraje de emergencia, la reconstitución de los rebaños y la gestión de los recursos naturales. Un resultado ya obtenido: el gobierno de Etiopía se ha comprometido a hacer préstamos en condiciones favorables a los mercaderes, para la compra de ganado en casos de emergencia.

La iniciativa PLI ayudó a los pastores a resistir la sequía, a mantener su autosuficiencia y a preservar sus rebaños. Una lección clave ha sido que las instituciones que han tenido una presencia y experiencia a largo plazo tienen la capacidad de ejercer flexibilidad al redestinar los fondos inmediatamente para proteger al ganado. Esta capacidad técnica y flexibilidad en la financiación deben ser la norma en las emergencias futuras. Debe disponerse de fondos suficientes para situaciones imprevistas a nivel nacional y de fuentes donantes bilaterales y multilaterales. No es necesario que las repetidas sequías en el Cuerno de África se traduzcan en aflicciones repetidas para las comunidades pastorales. Los gobiernos nacionales y regionales deben poner en marcha políticas e intervenciones para fortalecer, no para mermar, los sistemas de sustento pastorales.

Una segunda lección clave es que el sustento pastoral es viable cuando existen lazos fuertes con los sistemas económicos y financieros nacionales y regionales. La Iniciativa del Sustento de Pastoreo fortaleció la elasticidad del sustento pastoral reforzando simplemente los vínculos entre los pastores y los mercados comerciales de carne y ganado. Esto, a su vez, tuvo un impacto positivo y dinámico en la economía local.

La iniciativa PLI abordó rápidamente y con éxito las causas primordiales de la vulnerabilidad que existe en las comunidades de pastoreo, y les ayudó a mantener su sustento al fomentar la integración financiera y económica con la sociedad general. Si bien este programa ha completado sus objetivos, también ha encontrado nuevos ámbitos para los programas.

Debido a que la financiación inicial solamente abarcaba dos años, es necesario encontrar fuentes alternativas de financiación para fundamentar las valiosas lecciones aprendidas. Las instituciones que llevaron a cabo los programas, USAID, y el gobierno de Etiopía confían en que el progreso hecho en la primera etapa convencerá a otros donantes, tanto bilaterales como multilaterales, a proporcionar la ayuda necesaria para que seguir fortaleciendo la capacidad de estos pastores de prosperar en la economía moderna.

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