eJournal USA: Cuestiones Mundiales

Proteger a la juventud del SIDA en el mundo en desarrollo

Constance A. Carrino

Crecimiento y salud

Indice
Acerca de este número
La salud en los adolescentes: problemas mundiales, retos locales
En mis propias palabras: Mia Hamm habla de la autoestima y el deporte.
KidsHealth ofrece respuestas
Proteger a la juventud del SIDA en el mundo en desarrollo
En mis propias palabras: Shawn Bradley habla de lo que significa ser diferente
La epidemia mundial de la obesidad
En mis propias palabras: Marvin Lewis habla sobre cómo encontrar su propio camino
Promesas que no defraudan
En mis propias palabras: Eliseo Quintanilla habla de la experiencia de hacerse adulto rápidamente
Peligros ambientales para la salud de los jóvenes
Bibliografía
Recursos en la Internet
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La generación que surge en el mundo en desarrollo desempeñará un papel decisivo en el futuro y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) la ayuda a prepararse para los retos del mañana. Una funcionaria de la USAID explica la importancia que el Plan Presidencial de Emergencia para el Alivio del SIDA le da a la juventud y a la prevención del VIH.

Los jóvenes de la actualidad 1, cuyo número asciende a 1.700 millones, representan la generación más numerosa que jamás haya iniciado la transición hacia la edad adulta. Los jóvenes, que representan el 30 por ciento de la población del mundo en desarrollo, plantean una serie de urgentes retos económicos, sociales y políticos que son de importancia crucial para el progreso y la establidad a largo plazo. Los valores, las actitudes y las pericias adquiridas por esta generación de hombres y mujeres jóvenes, y lo que estos eligirán hacer, influirán el curso de los acontecimientos actuales y determinarán fundamentalmente el futuro de nuestro mundo.

Los jóvenes enfrentan etapas formativas en sus vidas. Cuando se les da la oportunidad de participar, desempeñan un papel catalítico en promover la democracia, aumentar los ingresos, ayudar al desarrollo de las comunidades y refrenar la epidemia del SIDA. En Uganda y Zambia, los adolescentes y los adultos jóvenes han sido la clave para reducir las tasas de infección con el VIH, al adoptar conductas más responsables.

Aquellos que carecen de oportunidades de educación y adelanto son más susceptibles al crimen y a ser inducidos a participar en conflictos armados y en actos de terrorismo, socavando con ello la cohesión social. Los jóvenes marginados son también más propensos a conductas peligrosas que pueden resultar en embarazo no intencional, consumo crónico de sustancias adictivas e infección con el VIH. Cuando los hombres y las mujeres jóvenes carecen de las pericias, el apoyo y las oportunidades para llegar a ser ciudadanos productivos, su potencial de contribuir a la sociedad está siendo desaprovechado. En estas circunstancias, es más probable que los jóvenes sean una carga a largo plazo para los recursos públicos y privados en lo que se refiere a un mayor desempleo, costos más altos de asistencia social y de salud y un menor crecimiento económico. Uno de los costos intangibles es la menor calidad del liderazgo de que disponen los países y la comunidad internacional.

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), en su calidad de institución de desarrollo multisectorial, aborda temas juveniles que abarcan muchas dimensiones. Las tasas de desempleo de la juventud han subido en los años recientes. En muchos de los países en desarrollo y en transición, de un tercio a una mitad de los jóvenes de 15 a 24 años están desempleados. La violencia política y el aumento de la pobreza y deterioro de la cohesión social trastocan las estructuras de las comunidades y las familias, dejando a millones de jóvenes abandonados, huérfanos o forzados a alistarse en el servicio militar. En respuesta a esto, la USAID aumenta la relevancia que el adiestramiento tiene en las vidas de los jóvenes adultos, capacitándolos para que puedan ganarse la vida. En las repúblicas de Asia Central, la USAID dirige sus esfuerzos hacia los jóvenes con el fin de fomentar los valores democráticos y crear un electorado en pro de reformas económicas y políticas. Los temas de la salud y el estilo de vida también requieren nuestra atención. Al nivel mundial, la USAID está comprometida a ayudar a los países en desarrollo a proveer a los jóvenes el conocimiento, las pericias, el sostén y los servicios que necesitan para protegerse del VIH.

La juventud y el SIDA

El VIH/SIDA representa ahora una amenaza mayor para los jóvenes. Aproximadamente una mitad de todas las infecciones del VIH ocurren entre los jóvenes de 15 a 24 años. En los países más afectados, se pronostica que cerca de un 75 por ciento de las personas que ahora tienen 15 años de edad morirán eventualmente por causa del SIDA. Sin embargo los jóvenes presentan una oportunidad para revertir las tasas del VIH, especialmente cuando tienen acceso a programas efectivos de prevención antes de que adopten conductas peligrosas.

El Plan Presidencial de Emergencia para el Alivio del SIDA, un programa quinquenal de 15.000 millones de dólares, refuerza el compromiso estadounidense a la prevención del VIH. El mismo procura prevenir siete millones de infecciones nuevas y hace hincapié especial en los jóvenes mediante intervenciones en pro de la abstinencia y el cambio de conducta. El veinte por ciento de los fondos del Plan Presidencial de Emergencia es destinado a la prevención, y un tercio a programas de abstención hasta el matrimonio. LA USAID está expandiendo su sostén a actividades que reflejan este enfoque.

El entorno en que viven estos jóvenes influye profundamente en su conducta. La USAID procura fortalecer los factores de protección en la sociedad que ayudan a los jóvenes a tomar decisiones saludables. En particular, las buenas relaciones con los padres y con otros adultos, la asistencia escolar y las normas del apoyo comunitario forman los cimientos para una conducta positiva de los jóvenes. En cambio, los jóvenes que experimentan inestabilidad familiar, asumen conductas peligrosas y emulan a modelos negativos, son más propensos a experimentar relaciones sexuales sin protección y a temprana edad. La pobreza, incluso el impacto que el SIDA tiene en los ingresos de la familia, fuerza a muchos jóvenes a abandonar los entornos protectores del hogar y de la escuela, lo que aumenta el peligro de explotación y conducta sexuales sin protección. Los jóvenes de la calle y los jóvenes desplazados y huérfanos son particularmente vulnerables. Los jóvenes pueden también no reconocer los peligros personales por falta de conocimiento y entendimiento del VIH.

Las mujeres jóvenes son considerablemente más vulnerables a la infección por el VIH. En algunas comunidades africanas, las tasas de infección por el VIH entre las mujeres jóvenes de 15 a 19 años son seis veces más altas que entre los varones de igual edad. La pobreza, la vulnerabilidad a la explotación y coerción sexual, y las relaciones con hombres de mayor edad, mayor experiencia sexual, ponen a las muchachas en situaciones de peligro. Las muchachas pueden estar sometidas también a presiones económicas que las impulsan a practicar el sexo por dinero. La USAID ayuda a las comunidades a reconocer y abordar las normas sociales que hacen que las muchachas y los jóvenes sean más vulnerables a ser infectados por el VIH.

Conductas cambiantes

El cambio de conducta es la piedra fundamental de la prevención del VIH. Más del 70 por ciento de las muertes prematuras entre los adultos está vinculado a conductas que tuvieron su comienzo durante la adolescencia, como fumar y tener relaciones sexuales peligrosas. La USAID apoya el modelo "ABC", famoso por el éxito que ha tenido en Uganda. La "A" significa abstinencia (incluso demorar la iniciación de las relaciones sexuales de las personas jóvenes), la "B" significa fidelidad, y la "C" consecuencia y uso correcto de preservativos. Se debe adaptar el planteamiento ABC al contexto particular del país o de la población que se desea alcanzar. En el caso específico de la juventud, la USAID hace hincapié especial en "A" y "B". La USAID apoya la educación sobre el VIH basada en la pericia con el fin de proveer a los jóvenes un conocimiento básico sobre el VIH, ayudarles a personalizar los riesgos, y desarrollar las habilidades de autoestima, comunicación y toma de decisiones que necesitan para hacer elecciones positivas en sus vidas.

En muchos de los países más afectados por el VIH/SIDA, la actividad sexual empieza a edad temprana, antes del matrimonio. Las encuestas demuestran que algo más de un 40 por ciento de las mujeres en el Africa al sur del Sahara ha tenido relaciones sexuales prematrimoniales antes de alcanzar los veinte años; entre los hombres jóvenes, el tener relaciones sexuales antes del matrimonio es más común aún. Además, una minoría considerable de los jóvenes tuvo su primera experiencia sexual antes de los quince años de edad. Los programas de abstinencia hasta el matrimonio son un recurso particularmente importante para los jóvenes porque la mitad de todas las infecciones nuevas ocurren en el grupo de los jóvenes de quince a vienticuatro años. El demorar la iniciación sexual hasta por un año puede tener un efecto importante en la salud y el bienestar de los adolescentes y en el progreso de la epidemia del VIH/SIDA.

En 2004, la USAID inició 117 millones de dólares en nuevos acuerdos sobre programas de abstinencia y cambio de conducta para jóvenes en catorce de los quince países contemplados por el Plan de Emergencia del Presidente. Catorce organizaciones ganaron las subvenciones quinquenales en un proceso de adjudicaciones competitivas. Un nuevo asociado de base religiosa trabajará con más de 1,8 millones de jóvenes en Haití, Kenia, Mozambique y Ruanda, y con los padres, las iglesias, las escuelas y otros asociados locales para ayudar a los jóvenes a optar por la abstinencia como el mejor medio de prevención del VIH. Otro asociado nuevo colaborará con filiales de la Cruz Roja y organizaciones de voluntarios en Guayana, Haití y Tanzanía para alcanzar a más de 760.000 jóvenes con un programa interactivo de educación mutua. Por medio de eventos teatrales, deportivos y musicales se ayudará a las comunidades a movilizarse en apoyo a las conductas saludables.

La naturaleza descentralizada de la USAID permite que ésta responda a las necesidades variantes en situaciones diversas, al armonizar los mensajes sobre la prevención al nivel de la comunidad. Las campañas en los medios de comunicación incluyen el uso creativo de videos, conciertos y programas de radio y televisión que atraen a los jóvenes. En Tanzanía, 35.000 jóvenes celebraron recientemente la Semana de la Juventud, una fiesta popular, y participaron en competencias deportivas, musicales, de drama y redacción. Más de 1.000 participantes, cuarenta elegidos de cada una de las treinta y dos escuelas primarias, estaban vestidos de camisetas que decían, "Elogia el trabajo, el ejercicio y los estudios, NO EL SEXO" o "No ganas nada con un minuto de placer, ESPERA." Integrados en las competencias había mensajes educativos sobre abstinencia y fidelidad en las relaciones sexuales, y había exámenes, juegos de preguntas y respuestas y otras actividades. En Jamaica, una campaña en los medios de comunicación que exhortaba a la abstinencia a los jóvenes de menor edad y a una conducta responsable a los jóvenes de más edad produjo una reducción significativa en el número de embarazos en las adolescentes.

La educación mutua se basa en las redes orientadas a la juventud que existen actualmente para proveer un entorno seguro y confortable en el que los adolescentes pueden explorar temas delicados. En Kenia, la USAID apoya a la Asociación Nacional de Muchachas Exploradoras para aumentar entre sus miembros la conciencia sobre el VIH, sosteniendo concursos pertinentes al VIH y haciendo que las exploradoras trabajen para ganar distintivos por méritos relacionados con varios aspectos del VIH. El programa ofrece a las muchachas y mujeres jóvenes un foro donde pueden hablar sobre el VIH y ayudarse mutuamente para evitar conductas peligrosas.

Si bien la prevención es primordial cuando se trabaja con los jóvenes, los programas deben incluir toda la gama de servicios relacionados con el VIH, incluso el cuidado y los tratamientos. Los jóvenes con VIH positivo necesitan una serie de servicios, incluso sostén sicosocial, prevención de contagio materno-infantil, cuidado paliativo y terapia antiretroviral. La USAID apoya la expansión del acceso a los servicios para los jóvenes sexualmente activos, incluso la educación sobre el uso correcto y consecuente de preservativos, el tratamiento de infecciones sexualmente transmitidas y las pruebas del VIH.

La prueba del VIH es importante para que los jóvenes conozcan su estado de salud y adopten conductas más seguras. En Zimbabwe, la USAID sostiene catorce centros New Start que proveen servicios de asesoramiento y pruebas del VIH de alta calidad. Estos servicios son ofrecidos a personas vulnerables al contagio del VIH, incluso a parejas jóvenes y a adolescentes. A los pacientes con VIH positivo y negativo, los centros New Start les ofrecen asesoramiento con el fin de alentarlos a que adopten conductas que eviten y reduzcan el riesgo.

Nuestro futuro

La juventud de hoy es nuestro recurso más preciado y su bienestar en el mundo, hoy y en el futuro, es una piedra angular del desarrollo continuado. Los países más pobres y con frecuencia los políticamente más inestables del mundo tendrán hasta el año 2020 las poblaciones más grandes de personas jóvenes. Por lo tanto, la USAID y sus asociados se esfuerzan en expandir los programas para la juventud en áreas como la salud, la educación, la capacitación, la democracia y el gobierno, entre otras. El invertir en la juventud ayudará a los países en desarrollo a promover estilos de vida más saludables, un crecimiento económico equitativo y una sociedad civil más fuerte. El invertir en estos hombres y mujeres jóvenes ofrece a las generaciones venideras esperanzas para un futuro mejor.

1 Se entiende por jóvenes a las personas en transición entre la niñez y la edad adulta. Esta cifra se refiere a personas de diez a veinticuatro años de edad.

Crecimiento y salud

La Dra. Constance A. Carrino es directora de la Oficina VIH/SIDA en la Dirección de Asuntos de Salud Mundial de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. La Dra. Carrino tiene un doctorado en economía, habiéndose especializado en finanzas públicas y comercio, y es ganadora del Premio Arthur Fleming por excelencia en administración del gobierno de Estados Unidos.

Crecimiento y salud