La función de los medios de difusión independientes en la construcción de la democracia
Por Frederick W. Schieck
Viceadministrador, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
Los medios de difusión independientes pueden contribuir al mejoramiento de naciones y sociedades. Pero, para hacerlo así, deben pasar a menudo por su propio proceso de automejoramiento.

Panorama general
Los medios de difusión independientes de todo el mundo han surgido como una de las fuerzas más poderosas en la lucha para transformar regímenes cerrados y represivos en sociedades abiertas y productivas. El avance hacia la democracia y los mercados libres se lleva a cabo con entusiasmo en el mundo entero, especialmente desde que terminó la Guerra Fría, pero el resultado no es siempre predecible ya que fuerzas oscuras surgen luego de haber sobrevivido durante décadas bajo la máscara de la represión.
Los racistas, terroristas, miembros de grupos tribales étnicos, organizaciones criminales, pandillas de narcotraficantes y caudillos políticos han surgido o vuelto a surgir en demasiados países. Estos individuos ponen a prueba si los estados recientemente independizados de la ex Unión Soviética y las naciones en desarrollo de Asia, Africa y América Latina adoptarán formas de gobierno democráticas y representativas que ofrezcan educación, servicios de salud, seguridad, oportunidad y una economía sólida para promover la inversión y el comercio.
En medio de esta lucha, Estados Unidos trata de ayudar a estos países a avanzar hacia la democracia ayudando en la formación, capacitación y protección de periódicos, radio y televisión independientes. Creemos que se puede ayudar a los medios de difusión independientes a desempeñar dos funciones importantes: vigilar al gobierno y educar al pueblo acerca de los asuntos que afectan su vida.
Hace doscientos años el presidente Thomas Jefferson lo expresó mejor: "La única garantía reside en una prensa libre". En 1823 Jefferson dijo : "La fuerza de la opinión pública no puede ser resistida cuando se le permite expresarse libremente. La agitación que produce debe ser atendida. Es necesario, para mantener puras las aguas".
De 1990 a 2001, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) gastó 270 millones de dólares en apoyar medios de difusión libres en el ex bloque soviético y en países en desarrollo. Alrededor de 182 millones de estos fondos se concentraron en Europa Oriental y los países satélites de la ex Unión Soviética, incluso en grandes inversiones en campañas de medios de difusión independientes en Serbia y Bosnia justo antes de que los votantes derrotaran en 2000 al presidente Slobodan Milosevic, que había dirigido guerras sangrientas en Croacia, Bosnia y Kosovo.
El Servicio Informativo y Cultural de Estados Unidos (USIA), que desde entonces se ha incorporado al Departamento de Estado, envió también periodistas y miembros de los círculos académicos a entrenar reporteros, redactores y presentadores de televisión y radio en Nigeria, Guinea, Costa de Marfil y docenas de otros países que emergen de décadas de regímenes de partido único.
Programas del gobierno de Estados Unidos para apoyar medios de difusión independientes
Los programas de apoyo a los medios de difusión, financiados por el Departamento de Estado y la USAID, incluyen cuatro aspectos principales. El primero es la educación periodística. Se envía al extranjero a periodistas y maestros estadounidenses para que, junto con expertos locales, les hablen a los periodistas que ejercen la profesión sobre estilos de reportaje, exactitud, equilibrio, equidad, recopilación de información, redacción clara, separación del comentario y el reportaje y protección de las fuentes. Se los guía también en cuestiones difíciles de abordar, tales como el conflicto étnico, los derechos de la mujer y el VIH/SIDA. Además, a Estados Unidos se trae periodistas extranjeros para que visiten periódicos y estaciones de radio estadounidenses y observen cómo opera una prensa libre en el contexto estadounidense. Los periodistas visitantes pueden asistir también a seminarios y cursos especiales en la Voz de América o en instituciones de educación superior.
Se envía al extranjero a periodistas y editores estadounidenses para que enseñen los principios básicos de la prensa libre, tales como la objetividad, exactitud y equidad, y no para que defiendan la política exterior de Estados Unidos. De hecho, una de las grandes lecciones que dictan es que en una sociedad libre la función de un periodista en ejercicio de su profesión es criticar la política gubernamental y que ni el presidente de los Estados Unidos es inmune a los ataques de una prensa libre.
El segundo aspecto del apoyo a los medios de difusión libres se relaciona con el desarrollo de empresas de medios de difusión. Para librarse del control gubernamental, los medios necesitan ser capaces de sostenerse a sí mismos, pagar salarios decentes y cubrir los costos de producción, desde el papel periódico hasta los transmisores. En algunos países pobres, a los reporteros se les paga tan poco que algunos aceptan sobres con dinero en efectivo de sus fuentes o cuando asisten a conferencias de prensa. Los programas estadounidenses les enseñan a los dueños y gerentes de medios de difusión publicidad, mercadeo y administración financiera, de modo que puedan sostenerse a sí mismos. Los programas los ayudan también con estudios de viabilidad, planes empresariales y la creación de oficinas de auditoría para certificar la circulación a fin de determinar las tarifas de anuncios.
El tercer aspecto del apoyo de Estados Unidos a los medios de difusión consiste en ayudar a los grupos locales de periodistas, dueños de periódicos, defensores de los derechos humanos o legisladores a redactar leyes que protejan la capacidad de la prensa de informar sobre el gobierno y otros temas sin temor a hostigamiento. También se destina fondos estadounidenses a educar a los abogados de los periodistas y apoyar la defensa legal de los medios de difusión.
El cuarto aspecto es ayudar en la formación de asociaciones profesionales de periodistas, editores y dueños de medios de difusión. Tales organismos se convierten en una fuerza de protección de los miembros individuales, a la vez que desempeñan funciones típicas de una asociación, tales como establecer normas; alentar a los miembros a que mejoren su calidad y fiabilidad; y presionar en favor de un mayor acceso a documentos y reuniones públicas y entrevistas con funcionarios públicos.
Otras formas de ayuda a los medios de difusión independientes
La ayuda estadounidense incluye en ciertos casos el apoyo financiero a las inversiones de capital, tales como la compra de imprentas, transmisores, equipos de difusión y computadoras de sala de redacción.
Si bien el objetivo primordial de Estados Unidos es ayudar a los medios de difusión privados e independientes, en algunos casos la ayuda se dirige a entrenar también al personal y los gerentes de los medios de difusión de propiedad estatal. Sin embargo, el objetivo a largo plazo de esta ayuda es hacer a los medios de difusión estatales más independientes, más profesionales y, posiblemente, que se privaticen. Cuando los medios de difusión de propiedad estatal siguen normas profesionales, es más probable que sirvan el interés público en lugar de sostener al gobierno de turno.
El apoyo estadounidense a los medios de difusión independientes encara alguna controversia. En ocasiones los medios de difusión libres, cuando aparecen por primera vez, carecen de experiencia y dan noticias no verificadas, falsas, engañosas, exageradas o difamatorias. En algunos países, el apoyo estadounidense a los medios de difusión libres es considerado intromisión extranjera. En otros, en ocasiones los medios de difusión libres expresan opiniones antiestadounidenses o que están en desacuerdo con las políticas de Estados Unidos y de sus aliados.
A pesar de estas controversias, y de la crítica de los medios de difusión incipientes, la USAID sigue dedicada a esta actividad. La construcción de medios de difusión independientes y responsables es un proceso de evolución que llevará décadas en países que no tienen una tradición de tolerancia de una gama amplia de opiniones en conflicto. La ayuda a los medios de difusión latinoamericanos ha terminado en su mayor parte en años recientes, a medida que cada país, excepto Cuba, ha avanzado hacia la democracia. Sin embargo, se brinda alguna ayuda al reportaje investigador, que se necesita para bregar con la corrupción y las drogas ilegales.
La Oficina de Iniciativas de Transición de la USAID
En 13 países que se encaminan hacia la democracia, como Afganistán, la ayuda de la USAID a los medios de difusión se canaliza mediante la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI), que opera en regiones de conflicto reciente o de conflicto actual.
El apoyo de la OTI a los medios de difusión independientes -- además de proveer capacitación y desarrollo de infraestructuras -- incluye la programación de mensajes de paz, tolerancia y participación democrática. Este intento de difundir noticias positivas e información que apoye los valores y procesos democráticos es muy diferente del apoyo directo a los medios de difusión independientes, el cual procura solamente apoyar el periodismo responsable y no la promoción de mensajes específicos.
Otro apoyo de la USAID
Otros programas de la USAID que atienden necesidades claves del desarrollo, tales como la educación y la salud, pueden incluir también elementos de apoyo a los medios de difusión. Estos programas pueden utilizar la radio, la televisión y los periódicos para promover programas sociales. En Ruanda, Estados Unidos ayudó a la radiodifusión de los juicios por genocidio y otras cuestiones consideradas esenciales para superar el legado de la "radio del odio" que se usó para alentar el odio étnico y el genocidio en 1994.
Enfoques nuevos e innovadores
Una de las lecciones que aprendió la USAID luego de administrar durante más diez años programas que tienen que ver con los medios de difusión, ha sido que en lugar de tratar de crear medios enteramente nuevos, es mejor ayudar a los medios de difusión ya existentes, incluso si esto significa comprar transmisores y papel periódico mediante donaciones directas.
Otra lección es que cuando los gobiernos prohíben la crítica directa de las autoridades gobernantes, hay que tratar de apoyar el reportaje crítico en áreas menos amenazantes, como los informes locales sobre carreteras, salud y medio ambiente. Los periodistas han usado tal información como un punto de partida para comenzar el reportaje crítico sobre temas gubernamentales, mucho antes de que pudieran abordar cuestiones más serias, como la necesidad de elecciones libres y un poder judicial independiente. La ayuda estadounidense también entrena a los periodistas para que traten de establecer relaciones cordiales con los funcionarios gubernamentales, lleven a cabo reportajes de investigación e informen sobre el terrorismo. Un esfuerzo reciente respaldado por Estados Unidos ayudó a los periodistas búlgaros a rastrear el flujo de drogas y dinero que vinculaba a Osama bin Laden con Europa a través de Bulgaria.
El poder y la influencia de los medios de difusión nunca han sido más importantes que ahora. Las comunicaciones vía satélite e Internet hacen posible que grupos pequeños de extremistas envíen mensajes de odio e intolerancia a millones de personas, de manera amplia y con sólo oprimir un botón. La ayuda estadounidense a la creación de medios de difusión equilibrados e imparciales sigue siendo una prioridad importante, especialmente después de los ataques del 11 de septiembre, mientras buscamos cómo crear un mundo más informado y tolerante.
Principio de página

|