El nuevo lugar de trabajoEntrevista con Daniel Pink
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P: ¿Qué entiende usted por globalización? Pink: Globalización es el amplio movimiento entre economías, sociedades y tecnología que está acercando más a gentes de todo el mundo y afectando los mercados de capital, la tecnología y el intercambio de información.
P:¿Qué es lo que hace que esto suceda? Pink: Creo que es una serie de cosas. Una de ellas es, sin duda, el advenimiento de nueva tecnología, como la Internet, que permite a un niño en Zambia encontrar información casi con la misma rapidez con que la encontraría el director de la biblioteca de la Universidad de Cambridge. Facilita a la gente mantenerse en contacto con su país de origen, permite el movimiento del capital a través del mundo al lugar donde puede ser utilizado con más ventaja, confiere un mayor grado de transparencia a los gobiernos e instituciones políticas que en cualquier momento anterior y derriba barreras comerciales. Cuando pienso en globalización, pienso, básicamente, en movimientos, ya sea movimiento de ideas, movimiento de capital, movimiento de bienes y servicios, movimiento de personas, todo lo cual se ha hecho más fácil y se ha acelerado a causa de la globalización. P. ¿Estamos mejor o peor, como resultado? Pink: Estamos mejor. En mi opinión, la globalización es una buena cosa, aunque no perfecta. Y no podemos dejar que lo perfecto sea enemigo de lo bueno. La globalización, en general, ha mejorado el nivel de vida en todo el mundo. Evidentemente, ha dado lugar a algunos desbarajustes. Si usted es un obrero estadounidense y su trabajo industrial se va a un país del mundo en desarrollo, donde alguien va a percibir un salario equivalente a la quinta parte de lo que usted está ganando, usted se ha visto, de algún modo, perjudicado por la globalización. Al mismo tiempo, el obrero y su familia se benefician del abaratamiento de los bienes y servicios resultante de la eliminación de las barreras comerciales. Y se benefician, evidentemente, de toda la tecnología que contribuye a la globalización. Por tanto, a mi modo de ver, la globalización es, en su mayor parte, beneficiosa. La tarea de la política pública, la tarea de los dirigentes políticos nacionales y transnacionales es asegurar que la gente reciba los beneficios de la globalización, y que, en cuanto a las desventajas de la globalización, los gobiernos y las instituciones políticas intervengan para mitigar sus efectos negativos. P: ¿Hay estadísticas que demuestren que la globalización pone a flote todos los barcos? Pink: Depende de qué nivel de vida se tome en cuenta. Ciertamente, el PIB de Estados Unidos en los últimos 50 años se ha triplicado. Estoy seguro de que el nivel de vida de gran parte del resto del mundo también ha mejorado. Dicho esto, todavía quedan más de mil millones de personas en este planeta que tienen menos de un dólar al día para vivir. De manera que no todo el mundo está viviendo, ni mucho menos, en el país de Jauja, pero, en general, la globalización ha mejorado las cosas, en vez de empeorarlas y el presente es mejor que el pasado. En general, estoy casi seguro, no porque sea un optimista nato, sino porque soy realista, que el futuro será mejor que el presente. P: En su obra A Whole New Mind, usted vaticina que más trabajos ordinarios de oficina saldrán de los países desarrollados y se trasladarán a los países en desarrollo, y dice que esta fuga se compensará con más trabajos creativos en Estados Unidos y otros países desarrollados. No obstante, esto presupone que la mayor parte de la gente es capaz de ser sumamente creativa. Supongamos que la mayor parte no lo somos. Pink: No estoy de acuerdo con la premisa de que la mayor parte de la gente no tiene esa clase de habilidades. Mi argumento es que las economías están automatizando y exportando trabajos ordinarios de oficina: contabilidad básica, análisis financieros básicos, incluso servicios jurídicos básicos, y ésta es la misma norma que hemos visto con los trabajos ordinarios de manufacturas. Hoy, todo lo que es ordinario, es decir, todo lo que se pueda reducir a un guión, una hoja de especificaciones, una serie de reglas, esta clase de trabajo va a ser cada vez más rara en Estados Unidos, Canadá, Europa occidental y Japón, porque se puede hacer a un costo mucho más bajo por computadoras o gente de otros países. Ahora bien, lo que esto significa es que para sobrevivir en la economía es preciso hacer algo fuera de lo ordinario. Esto tiende a ser el trabajo artístico, creativo, sensible y conceptual. Y creo que la idea de que los seres humanos, en general, y los estadounidenses, en particular, no pueden ser creativos, sensibles y capaces de ver una cuestión desde todos sus ángulos, es completamente equivocado. Por ejemplo, piense en la época en que Estados Unidos se estaba transformando de una economía agraria en una economía industrial, y la gente decía: "No todo el mundo puede ir a la escuela secundaria, no todo el mundo puede aprender a leer y escribir. Una buena educación está reservada exclusivamente para un sector selecto de la población". Lo que quiero decir con esto es que no todo el mundo tiene que ser Salvador Dalí, pero que todo el mundo puede ser capaz de conceptualizar y mostrar creatividad y sensibilidad. Yo creo que es eminentemente factible. Nadie diría: "No se puede alfabetizar a las masas". No todo el mundo puede ser Toni Morrison, pero casi todo el mundo puede aprender a leer y escribir. "Las masas no pueden aprender aritmética". Pues, yo no estoy de acuerdo. No creo que todo el mundo pueda ser un Albert Einstein, pero todos pueden ciertamente aprender los rudimentos de la aritmética. Y pueden ir mucho más allá. P: ¿Qué le sucede a la gente de los países desarrollados cuando la de los países en desarrollo alcanza un grado de educación igual al suyo y descubre su propia creatividad? Pink: Excelente pregunta. Tom Friedman se ha ocupado de esta cuestión en sus escritos. Hay dos corrientes de opinión distintas. Una es que China e India nos han echado una carrera para ver quién llega el último. La otra es que están compitiendo con nosotros por el primer puesto. Friedman opina, y yo estoy de acuerdo, que nos están retando a ver quién llega el primero, de nuevo, no porque que soy optimista, sino porque ésta siempre ha sido la norma; ésta siempre ha sido la trayectoria. Eso no significa que sea 100 por ciento seguro que sea de nuevo la trayectoria, pero eso es por lo que yo apostaría. También estoy de acuerdo en que los estadounidenses no tenemos, en absoluto, el monopolio de esta clase de habilidades y lo que tenemos que hacer es no dormirnos en los laureles y prepararnos para estar en la mejor forma en esta lid porque, como dice Tom Friedman, estos otros países están compitiendo con nosotros por el primer puesto. P: La índole del trabajo también está cambiando de otras formas. Las computadoras son cada vez más complejas y hábiles. ¿Cuándo podemos esperar que las computadoras compitan con los humanos en trabajo de categoría profesional? Pink: Creo que en algunos aspectos ya están haciendo determinadas clases de trabajo profesional. Ahí tiene a Turbo Tax [un programa de software que ayuda a la gente a preparar su declaración de impuestos]. A todos nos preocupa el tema de la deslocalización y la subcontratación de servicios. El año pasado, se prepararon en la India, por personal indio, más de tres millones de declaraciones de impuestos sobre la renta de los Estados Unidos, pero a través de Turbo Tax se prepararon 21 millones. Así pues, en cierto modo, los programas de computadora ya pueden hacer determinados elementos de trabajo profesional, y esta tendencia va a ir continuamente en aumento. Lo que esto significa es que los contables que quieran sobrevivir no pueden ganarse la vida haciendo el mismo trabajo que puede hacer un programa que cuesta 39,95 dólares. Tienen que hacer otras cosas que sean más difíciles de reducir a un código de computadora, dedicarse a algún tipo de asesoramiento, averiguar cuáles son las necesidades financieras de la gente y ofrecer consejos financieros de alto nivel. Lo mismo ocurre, hasta cierto punto, con los agentes de bolsa y con las inversiones. Ahora, muchos estadounidenses hacen sus inversiones por vía electrónica. Disponen de toda clase de información. Las operaciones bursátiles por Internet son baratas porque se pueden hacer a través de la propia computadora y ya no hacer falta tener al teléfono a un agente de bolsa para llevar a cabo transacciones ordinarias. En algún momento, ese agente de bolsa va a tener que pasar a ser asesor financiero, a enterarse con más detalle de la situación del inversionista y a darle consejos que un programa de computadora nunca podrá darle. P: ¿Y en cuanto a los robots? ¿Qué efecto cree usted que tendrán en el trabajo? Pink: Si usted visita hoy una fábrica, lo que ve en la planta no es la fábrica de los años veinte o, incluso, los cincuenta, donde una serie de obreros, con monos grasientos, apretaban tornillos en una cadena de montaje. Lo que usted ve son individuos, a menudo con títulos académicos, que dirigen esos robots. Los robots no tienen autonomía ni voluntad propia. Responden a un código del programa informático. De manera que alguien tiene que escribir ese programa, alguien tiene que vigilar a estos robots. Por eso, éste es cada vez más el tipo de trabajo de la industria fabril. Requiere, evidentemente, un grado mucho más alto de conocimientos. P: ¿Tiene la mayoría de los trabajadores del mundo la inteligencia, el coeficiente de inteligencia, para adaptarse a todo esto? Pink: Permítame que disienta de la premisa de esta pregunta, que el coeficiente intelectual es una medida de aptitud. El coeficiente intelectual es una medida de una clase determinada de razonamiento, pero es, difícilmente, la única forma de razonamiento y existen pruebas abrumadoras de que la correlación entre el coeficiente intelectual y el éxito profesional es, prácticamente, nula. Con lo que el coeficiente intelectual está correlacionado es con la clase de profesión que se sigue. Además, el coeficiente de inteligencia medido por las pruebas estándar ha ido aumentando con el tiempo. Es parte de lo que significa ser inteligente, pero es sólo un pequeño aspecto de ello. Consulte el trabajo de Dan Goleman con respecto a la inteligencia emocional, el trabajo de Howard Gardner, de Harvard, y sus inteligencias múltiples. Yo no le doy mucho crédito al coeficiente intelectual como medida de la capacidad humana. P: ¿Cree usted que la dignidad humana está amenazada por algunas de las consecuencias de la globalización? Hay quienes afirman que los vínculos de familia, clan, comunidad, jerarquía se están relajando, que, incluso, la dignidad del logro individual basado en el desarrollo de las aptitudes individuales tiene menos valor, porque los papeles cambian con tanta frecuencia en una economía mundializada. Pink: Es una pregunta interesante. Si consideramos el mundo occidental como heraldo del futuro, las conexiones familiares aquí son mucho más difusas que en otras partes del mundo. Existe mucha más movilidad y la gente no vive necesariamente donde viven sus padres o donde viven sus hermanos o hermanas. En la actualidad existe una gran variedad de modalidades de familia que ponen en tela de juicio la familia nuclear. La cuestión sobre la identidad derivada de las aptitudes adquiridas a lo largo de toda una vida es interesante. Yo creo que hay un cambio aquí, porque la semivida de cada clase de habilidad hoy está menguando sin cesar. No es posible ganarse la vida ejerciendo el mismo tipo de trabajo durante 40 años, porque no es así como funciona la sociedad. La duración de una serie determinada de aptitudes es, literalmente, de un par de años. Por tanto, se da un gran valor al aprendizaje y a aprender a aprender y perfeccionar los conocimientos continuamente. Ahora, yo no sé si eso menoscaba la dignidad humana. Se puede argumentar que la puede mejorar. Permite a la gente perfeccionarse continuamente, no quedarse estancada, tener más posibilidades de medrar. Pero, evidentemente, cada cual tiene su propia experiencia y la pregunta es válida. P: En A Whole New Mind, usted suele referirse a la gente como "ella". ¿Cree usted que la globalización resalta el papel de la mujer? ¿Trata usted también de insinuar que el lado andrógino del espíritu humano tiene algún tipo de ventaja en la nueva economía? Pink: Hay numerosas pruebas de que las personas con una mentalidad más andrógina, capaces de razonar tanto en una forma típicamente masculina, propia del hemisferio izquierdo del cerebro, como en una forma típicamente femenina, propia del hemisferio derecho, tienen una ventaja comparativa en la economía moderna. Yo creo que muchas de las facultades que con frecuencia se pasan por alto como "femeninas" o "blandas", como la empatía y, hasta cierto punto, la creatividad misma, son más valiosas en la actualidad, y esto puede dar una ligera ventaja a la mujer. Pero yo creo que el futuro pertenece a las personas con mentalidad andrógina, que tienen una capacidad analítica, pero que también tienen dotes artísticas y de empatía. P: ¿Es eso realmente cierto? ¿No se siente la gente más cómoda con actitudes tradicionalmente consideradas propias de uno u otro sexo? Pink: Piense usted en las fuerzas armadas de los EE.UU., en muchos aspectos, profesión típicamente masculina. Muchas mujeres prestan servicio en las fuerzas armadas y las tareas que se espera que lleven a cabo los soldados de hoy, a veces requieren una serie de aptitudes más refinadas. Tienen que comprender la cultura local; existen misiones de mantenimiento de la paz; mantener la paz es algo muy distinto de entrar directamente en combate. A mi modo de ver, todos los hombres tienen alguna capacidad de pensar de manera andrógina, y los que no están dispuestos a adquirirla pueden estar en dificultades. P: Uno de los cambios vinculados de algún modo a la globalización es el uso generalizado de los teléfonos celulares, la Internet e, incluso, los juegos de computadora. ¿Están estos juegos, en su aspecto lúdico, realmente vinculados a una economía mundializada? Pink: Es difícil saberlo. Pero incluso los videojuegos, como toda forma de pasatiempo, pueden llegar a ser una lingua franca de diversas culturas. Incluso la constante interconexión a través de los teléfonos celulares puede estar relacionada con la globalización, aunque como pariente lejano. P: En su libro, usted dice que la globalización parece haber conducido a una búsqueda más intensa de espiritualidad en Estados Unidos ¿A qué se debe esto? Pink: Existen numerosas pruebas de que, una vez superado un cierto nivel, relativamente modesto, más dinero no proporciona mucha más satisfacción y felicidad en la vida y que lo que últimamente proporciona satisfacción y felicidad son las cosas sin valor monetario: un trabajo satisfactorio, relaciones estrechas, una vida con sentido. Creo que a medida que más gente se libere de la lucha por la supervivencia, vamos a ver a más personas que se permiten el lujo de buscar un sentido a la vida, un sentido de finalidad, de trascendencia. Piense usted en la obra del economista Robert William Fogel, ganador del premio Nobel, en la que habla del "cuarto gran despertar". Se refiere a cómo la búsqueda de la realización de uno mismo se ha extendido de una pequeña fracción del planeta a un sector mucho más amplio, en particular en el mundo desarrollado. Otros lo llaman "deseo de sentido" : partes del planeta han pasado del deseo de bienes materiales al deseo de sentido. Ronald Inglehart, de la Universidad de Michigan, lo define como movimiento de los valores materialistas a los valores posmaterialistas. Yo creo que es un cierto lujo, que es posible cuando la gente ha alcanzado una situación material segura que le deja en libertad de buscar algo más. P: En su obra anterior, Free Agent Nation, usted dice que una fuerza de trabajo mundializada consiste cada vez más en personas que trabajan por cuenta propia. ¿Qué quiere usted decir con esto?
Pink: Yo defino un agente libre como alguien que trabaja sin ataduras con una organización importante: un contratista, un propietario único, el encargado de un negocio muy pequeño. Esta forma de trabajo se está generalizando gracias a la tecnología, gracias al contracto social radicalmente distinto entre individuos y organizaciones, gracias al cambio estructural dentro de las organizaciones mismas y, en parte, gracias a la búsqueda de sentido a la que nos hemos referido. Éstas son las fuerzas que están haciendo que muchas personas abandonen el barco corporativo y emprendan su propio camino, y que otros sean expulsados de él. En cuanto a la conexión de todo esto con la globalización, existe en la medida en que da a la gente más movilidad. Muchas personas que trabajan para empresas norteamericanas pueden vivir en Europa o en otros países. Los compradores de talento tienen ahora acceso a un mercado de trabajo que no es sólo local, sino, potencialmente, mundial, aunque está empezando a desarrollarse. Yo creo que, a medida que vayan evolucionando las economías, vamos a ver un número creciente de personas de todo el mundo que tratan de inventar sus propias formas de trabajo, en vez de unirse permanentemente a una organización.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.
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