La política económica estadounidense de transformación. La relación entre el comercio, el crecimiento y el desarrollo
Josette Sheeran Shiner
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¿Por qué algunos países gozan de un crecimiento económico robusto y otros no? Entre 1975 y 2003 más de la mitad de los países del mundo registraron tasas anuales de crecimiento del PIB per cápita inferiores al uno por ciento. De hecho, alrededor de la tercera parte de todos los países se empobrecieron. La cifra sería aún mayor si se pudiera incluir información de los más de 35 países adicionales cuyas instituciones son demasiado débiles para recopilar datos confiables. Los economistas y expertos de desarrollo que buscan respuestas a esta situación están observando cada vez más un vínculo con el comercio. Si consideramos la situación del mundo durante el último siglo, es difícil encontrar pruebas sistemáticas de los beneficios del proteccionismo. Sin embargo, abundan los ejemplos de políticas proteccionistas mal concebidas: el aislamiento de Estados Unidos tras el desastre bursátil de 1929 precipitó la era de la llamada Gran Depresión; los esquemas de sustitución de importaciones aplicados por los países en desarrollo durante los años sesenta y setenta desalentaron el crecimiento económico; y el comunismo atrofió la productividad, la innovación y la libertad económica. El proteccionismo no ofrece beneficios sostenibles. Por el otro lado, la liberalización del comercio está haciendo una contribución importante al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza y a la estabilidad en todo el mundo. Los estudios económicos confirman que los países con economías más abiertas participan en un creciente comercio internacional y tienen tasas de crecimiento más altas que las de las economías más cerradas. Entre los países en desarrollo, los que más participaron en el comercio internacional durante la década de 1990 registraron tasas de crecimiento tres veces más altas que las de los países con menos comercio. China y la India son los dos ejemplos más visibles del poder de la liberalización comercial. Hace treinta años ambos países sufrían una pobreza generalizada. En la actualidad tienen aún esencialmente las mismas bases de recursos naturales que tenían entonces y sus sistemas políticos han permanecido relativamente inalterados con el paso de los años. Sin embargo, ambos disfrutan hoy de tasas de crecimiento económico que se cuentan entre las más altas del mundo. ¿Qué ha cambiado? Abrieron sus mercados al mundo y como consecuencia se produjo la mayor disminución de la pobreza en la historia del mundo. La organización no gubernamental Oxfam revela que si África, Asia oriental, Asia meridional y América Latina aumentasen en uno por ciento su participación en las exportaciones mundiales, las ganancias en ingresos nacionales que se cosecharían podrían sacar de la pobreza a 128 millones de personas. Estados Unidos se destaca por promover este tipo de oportunidades económicas en todo el mundo, al favorecer políticas económicas nuevas e innovadoras que vinculan el comercio, la ayuda y el desarrollo. La secretaria de Estado Condoleezza Rice ha recalcado el poder del comercio y del crecimiento para transformar sociedades: "En nuestras consideraciones sobre la propagación de la democracia y la libertad, quizás no haya instrumento más importante para Estados Unidos que el uso de nuestra diplomacia económica, los beneficios del libre comercio, los beneficios de la ayuda al desarrollo…".
Reducción de los obstáculos al comercio A través de negociaciones comerciales mundiales en la Organización Mundial de Comercio (OMC) hemos presentado audaces propuestas para eliminar aranceles aduaneros, cuotas y subsidios que distorsionan el comercio. Alentamos a otros países a que hagan lo mismo. La fortaleza de la economía estadounidense se puede atribuir en gran medida a la reducción de obstáculos al comercio por parte de Estados Unidos y de sus principales socios comerciales. En lo que respecta a bienes, las tasas arancelarias medias se redujeron de cerca del 40 por ciento durante la época de la Segunda Guerra Mundial a menos del cuatro por ciento en la actualidad, entre países de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos). Los aranceles más bajos estimulan la competencia, la innovación, la asignación eficiente de los recursos, el intercambio de ideas y tecnología y la inversión extranjera. También reducen los costos de producción de las industrias y las ayudan a competir a nivel mundial. Los países en desarrollo tienen una oportunidad única de cosechar los beneficios de mayor libertad comercial, puesto que los aranceles medios de esos países son considerablemente más altos que los del mundo desarrollado y el 70 por ciento de los aranceles que se pagan en los países en desarrollo son sobre artículos importados de otros países en desarrollo. Se reconoce ampliamente que la reforma del comercio agrícola es un paso importante para la expansión del desarrollo económico, y que la apertura de acceso a los mercados agrícolas a través de las negociaciones actuales en la OMC podría sacar de la pobreza a millones de personas. Según el Banco Mundial, un mayor acceso a los mercados representaría el 93 por ciento de los beneficios de las reformas mundiales del comercio agrícola. Para los países en desarrollo, casi todos los beneficios provendrían de la reducción de sus propios aranceles de importación. Pero el comercio solo no genera automáticamente crecimiento, empleos y reducción de la pobreza. Si los países quieren aprovechar el libre comercio y estimular el crecimiento económico, tienen que aplicar además otras políticas nacionales acertadas: buen gobierno, imperio del derecho, instituciones fuertes, políticas monetarias y macroeconómicas viables y un compromiso a invertir en la gente. Este tipo de políticas racionales puede ser difícil de sostener incluso en los mejores entornos. Sin embargo, muchos países en desarrollo se ven paralizados por sus propias políticas que limitan la iniciativa empresarial. En el África al sur del Sahara, tarda un promedio de 63 días abrir un nuevo negocio y más del 200 por ciento del ingreso anual per cápita para inscribirlo. En Australia el mismo trámite tarda dos días y el 1,9 por ciento. A medida que los países toman medidas para desarrollar economías sostenibles, los inversionistas sienten más confianza para comerciar e invertir en esos mercados. Un entorno favorable para los negocios ayuda a atraer más inversión extranjera directa, contribuyendo de esa manera a la creación de más empleos, ingresos y crecimiento económico. La Cuenta del Desafío del Milenio En reconocimiento de ello, el presidente Bush propuso un nuevo programa de ayuda al desarrollo denominado Cuenta del Desafío del Milenio (MCA, siglas en inglés). La Corporación del Desafío del Milenio (MCC, siglas en inglés), que administra la MCA, se nutre de las lecciones aprendidas sobre el desarrollo en los últimos 50 años, al vincular políticas económicas viables con nuevas oportunidades comerciales y de inversión. La MCC funciona primordialmente como un programa de asistencia, pero también ayuda a crear un clima que apoye los beneficios de un comercio más libre. Estados Unidos ha sido también precursor de programas que vinculan iniciativas de creación de capacidad comercial con iniciativas comerciales, y ha hecho de la creación de capacidad una parte esencial de nuestra agenda de comercio mundial, regional y bilateral, al otorgar a países en desarrollo los instrumentos que necesitan para aprovechar el libre comercio. De hecho, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha creado un departamento especial para trabajar concretamente con asuntos de creación de capacidad comercial. Mediante estas actividades Estados Unidos se ha convertido en el primer país donante de ayuda de creación de capacidad comercial al proporcionar más de 1.300 millones de dólares en 2005 y al prometer duplicar esa cifra a 2.700 millones de dólares anuales para el 2010. El novedoso planteamiento de Estados Unidos de vincular el comercio, la ayuda y el desarrollo, está produciendo resultados reales. El Acuerdo de Libre Comercio (ALC) entre Estados Unidos y América Central fue la primera vez en que la creación de capacidad comercial formó parte integral de las negociaciones de un ALC. A modo de ejemplo, Estados Unidos ayudó a los agricultores de El Salvador a ampliar sus mercados al mejorar sus técnicas de comercialización, normas alimentarias, productividad y servicios de apoyo empresarial a sus cultivos. Sus ingresos medios han aumentado más del doble. Desde entonces Estados Unidos ha empleado este modelo en las negociaciones de ALC con los países andinos, la Unión Aduanera del África Meridional, Tailandia y otros. La MCC también ha contribuido a este historial. Desde su creación en 2004, ha suscrito programas de asistencia que superan los 900 millones de dólares, con Madagascar, Honduras, Cabo Verde, Nicaragua y Georgia. Poco más de dos años después de que se anunciasen los indicadores de la MCA en febrero de 2003, la media del plazo de días que tarda abrir un negocio bajó de 61 a 46 para los países candidatos de la MCA. Funcionarios del Banco Mundial sostienen que debido al incentivo de la MCA, Paraguay adoptó en 2004 importantes reformas políticas que mejoraron su calificación en el indicador de la MCA del "plazo de días para abrir un negocio" y produjo un aumento en registros de negocios alrededor del 20 por cierto más de lo normal. La liberalización del comercio es un ingrediente clave y necesario para lograr un programa de crecimiento económico exitoso. Estados Unidos se ha comprometido a ayudar a los países a prosperar económicamente y a reducir la pobreza mundial. Y estamos al frente, trabajando duramente con la comunidad internacional y países individuales para crear esas oportunidades. Nuestras 135 embajadas y consulados en todo el mundo se dedican activamente a promover esa política. Muchos países en desarrollo reconocen ahora el vínculo vital entre la liberalización comercial y el crecimiento económico. Es cada vez más importante que pongamos en marcha programas que apoyen este esfuerzo. Confiamos en que al trabajar juntos podamos aumentar la prosperidad económica mundial según nos adentramos en el siglo XXI.
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