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Crear movilidad y habitabilidad en comunidades Por Rodney E. Slater Secretario de Transporte de Estados Unidos
Las cuestiones ambientales reciben atención especial en la planificación del transporte.Al cruzar el umbral del nuevo milenio, el problema que se nos presenta es satisfacer las futuras demandas del transporte y al mismo tiempo tratar de asegurar la salud de nuestro medio ambiente. La Agenda de Habitabilidad Clinton-Gore, iniciada el 11 de enero de 1999, sienta las bases para ayudar a nuestras comunidades a lograr una alta calidad de vida y posibilitar a todo norteamericano participar de la generosa prosperidad económica y al mismo tiempo proteger nuestro medio ambiente. El departamento de Transporte no sólo se ocupa de cemento, asfalto y acero. Somos la avanzada en la agenda de habitabilidad de la administración y nos proponemos encontrar nuevas formas de solucionar la congestión del tránsito, de mejorar la calidad del aire y de conservar los espacios verdes. Con visión y desvelo estamos atendiendo nuestras necesidades de transporte, para legar a las generaciones del siglo XXII una nación con aire y aguas limpias, "un lugar de encanto natural", como la describiera recientemente el vicepresidente Gore. La Ley de Igualdad en el Transporte en el siglo XXI (TEA-21), es un compromiso para mejorar el medio ambiente para las generaciones de hoy y las futuras --una herramienta que utiliza esta administración en apoyo de las comunidades habitables. Según esta ley de 1998, conocida como TEA-21, los estados y comunidades actualmente tienen más opciones que nunca para mejorar la movilización de pasajeros y de carga con moderada contaminación del aire y aguas, polución con ruidos y ayude a conservar los recursos históricos y naturales. El transporte afecta el medio ambiente y por tanto el gobierno de Estados Unidos está comprometido en hacer inversiones de infraestructura que salvaguarden tanto la salud humana como la planetaria. Es esencial que al proveer carreteras, parques de estacionamiento y combustible para vehículos e industrias, consideremos las decisiones que afectan nuestros ecosistemas y el hábitat de especies silvestres y suministremos ayuda para evitar y mitigar efectos adversos sobre el medio ambiente. La planificación eficaz del transporte, con amplia gama de opciones, que examine las consecuencias de las que se escojan, es la clave para llegar a decisiones de inversión atinadas. La TEA-21 faculta a nuestras comunidades para examinar sus necesidades y escoger las opciones de transporte que más les convengan a sus ciudadanos en este nuevo milenio. Estas opciones pueden incluir transporte público y carreteras, posibilidades alternativas a ferrocarriles, bicicletas, vías peatonales y programas de transporte compartido. Las alternativas amigables con la Tierra pueden ayudarnos a cumplir las metas de la TEA-21, reduciendo el total de kilómetros recorridos por vehículos en nuestras congestionadas zonas urbanas y disminuir las emisiones contaminantes y de gases que producen el efecto de invernadero que contribuyen al calentamiento de la atmósfera. La TEA-21 reemplaza una ley anterior, la Ley de Transporte Terrestre Plurimodal y Eficiente (ISTEA) aprobada en 1991. Estas dos leyes han hecho una contribución sin precedentes a la forma en que el transporte puede mejorar la calidad de vida. Actualmente quienes formulan las políticas incorporan los intereses de la comunidad en los planes de transporte y consideran los efectos sobre la seguridad y medio ambiente. La ISTEA también estableció el programa para mitigar la congestión del tráfico y mejorar la calidad del aire (CMAQ). Dicho programa subraya la importancia de la relación entre transporte y calidad del aire y ha suministrado unos 8.000 millones de dólares en financiación para que estados y ciudades apliquen proyectos de transporte y programas que aseguren la calidad del aire. En muchas áreas, por consiguiente, se podrán llevar a la práctica Medidas de Control del Transporte (TCM), en cumplimiento del mandato de la Ley del Aire Limpio, así como otros proyectos que reduzcan las emisiones del transporte. Un aspecto innovador del programa CMAQ es la flexibilidad que ofrece con proyectos y programas que reúnen condiciones para la financiación. El programa fue diseñado para apoyar los TCM tradicionales, pero también estimula la innovación en el diseño de estrategias y tecnologías nuevas para el control de emisiones. Comprende proyectos para mejorar la circulación del tráfico y el transporte, y proyectos como transporte compartido, inspección de emisiones y programas de mantenimiento de vehículos y programas para bicicletas y peatones. El programa CMAQ es una herramienta importante a disposición de planificadores y constructores que se esfuerzan por hacer realidad la nueva visión ambiental de nuestro país. En los años noventa las leyes ISTEA y TEA-21 crearon un enfoque sistemático para incluir las inquietudes ambientales en el diseño de planes de transporte, pero, por décadas el departamento de Transporte ha estado buscando métodos más favorables a la Tierra en la planificación y construcción de carreteras, puentes y demás enlaces de transporte. En 1969, antes que en 1970 se celebrara el primer Día de la Tierra en Estados Unidos, el ex Secretario de Transporte, John Volpe, creó un cargo en la oficina del Secretario para atender cuestiones del medio ambiente. Por esa época empezaron a surgir profundas inquietudes por el efecto ecológico de las decisiones. Un juicio entablado por ciudadanos contra un proyecto para la construcción de una discutida carretera en Memphis, Tennessee, concluyó en 1971 con el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que subrayó la prioridad de la conservación de los espacios verdes en la planificación del transporte. En el caso de Memphis los proyectistas proponían abrir una importante carretera interestatal a través de un parque muy apreciado por la localidad. La Corte Suprema de Estados Unidos, basándose en una disposición contenida en la ley que creó el departamento de Transporte, detuvo la propuesta con la opinión legal del entonces magistrado de la Corte, Thurgood Marshall, diciendo: "Los pocos refugios verdes que son parques públicos no deben perderse a menos que se presenten factores realmente inusitados". Con las medidas de la administración Clinton-Gore, la legislación promulgada por el Congreso y la orientación por la Corte Suprema estamos ayudando a que las comunidades consideren primero a los ciudadanos y logren metas que mejoren la vida de todos. Queremos que nuestros hijos respiren aire fresco y jueguen en los lugares de recreo del vecindario en los días soleados. Queremos que nuestros padres, en su vejez, disfruten del aire primaveral y puedan entretenerse en los parques. Queremos tener la posibilidad de hacer largos recorridos en bicicleta por caminos sin preocuparnos por automóviles que pasen zumbando, emitiendo gases dañinos. Unidos podemos garantizar la salud de nuestro medio ambiente, crear comunidades más habitables para nuestros ciudadanos y mantener la prosperidad económica que goza a nación. Unidos podemos preparar este mundo para el nuevo milenio y más allá.
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