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La radio y la televisión están en línea electrónica, pero siguen en el aire

Michael Murrie

Eclosión en los medios de información

ÍNDICE
Acerca de este número
Nuevos medios de difusión reconfiguran la sociedad mundial
Los periódicos aplican nuevos recursos
Los periódicos comunitarios se adaptan a la nueva tecnología
La radio y la televisión están en línea electrónica, pero siguen en el aire
La Biblioteca Pública en la Era de Internet
Conectando culturas por Internet
Los lectores fabrican su propio periódico
Una computadora portátil de 100 dólares
Los "Bloggers" marcan nueva tendencia en las comunicaciones
Photo Story photo icon
El álbum de fotos en línea electrónica
Contactarse con el otro lado del mundo
Internet2 — Un consorcio para crear el Internet del mañana
La lucha contra el delito en línea electrónica
Lo que todo consumidor electrónico debe saber
La próxima novedad ya está disponible
vídeo (en inglés) vídeo (en inglés)  icon
Videoblogs en línea electrónica (570)
Bibliografía (en inglés)
Recursos en Internet (en inglés)
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En la industria de la radio y la televisión es importante adaptarse a medida que se ajustan para seguir los adelantos de la tecnología y para retener a su público.  Los canales de televisión por cable abundan de Nueva York a Nueva Delhi, al mismo tiempo que la radiodifusión y la televisión por satélite transmiten programas alrededor del mundo.  Al público le gusta la libertad de adaptar a su gusto los programas de noticias y entretenimiento con productos como el TiVo, los iPods y los DVD.
Fotomontaje: En la industria de la radio y la televisión es importante adaptarse a medida que se ajustan para seguir los adelantos de la tecnología y para retener a su público. Los canales de televisión por cable abundan de Nueva York a Nueva Delhi, al mismo tiempo que la radiodifusión y la televisión por satélite transmiten programas alrededor del mundo. Al público le gusta la libertad de adaptar a su gusto los programas de noticias y entretenimiento con productos como el TiVo, los iPods y los DVD. (Fotografías de AP/Wide World Photos).

La rapidez de los adelantos tecnológicos ha obligado a las radioemisoras y a la televisión a ajustarse a oleada tras oleada de cambios. La industria ha transformado casi cada aspecto de sus operaciones—la forma en que las emisoras presentan sus programas y la forma cómo los producen y, también, lo que sus oyentes y videntes quieren ver o escuchar y cuando quieren ver o escuchar.

Michael Murrie es profesor deTtelecomunicaciones en la Universidad Pepperdine, en Malibu, California. También escribe para publicaciones profesionales y académicas sobre temas relacionados con los medios informativos electrónicos.

La televisión y la radiodifusión de Estados Unidos son célebres por sus historias de supervivencia y éxito.

La radio sobrevivió el reto que la televisión le impuso medio siglo atrás, al convertirse en un medio portátil y al cambiar el énfasis en el drama por el de la música para el viajero suburbano. La radio AM sobrevivió el ascenso de la radio FM mediante la creación de programas noticiosos y difusión de debates provocadores.

En el transcurso de medio siglo la televisión se convirtió en el pasatiempo nacional de cada tarde y noche. Los estadounidenses se reunían para ver a sus personajes y sus deportes favoritos y los programas de noticias sobre acontecimientos históricos. La televisión continúa siendo para ellos su principal fuente de noticias y el medio publicitario que más atrae su atención.

Hoy en día, sin embargo, los cambios en la tecnología, en la conducta del público y en los modelos comerciales conmueven otra y otra vez a la trasmisión tradicional.

La radiodifusión vía satélite, la televisión interactiva y el video digital son solamente algunas de las innovaciones recientes en la tecnología de la difusión.
Fotomontaje: La radiodifusión vía satélite, la televisión interactiva y el video digital son solamente algunas de las innovaciones recientes en la tecnología de la difusión.
(Fotografías de AP/Wide World Photos).

Los competidores del pasado

A pesar de los Discos Compactos musicales de alta calidad, la radiodifusión se tornó más lucrativa que nunca en la década de 1990 cuando la reglamentación del gobierno de Estados Unidos permitió la consolidación y la transmisión simultánea de los mismos programas por múltiples estaciones en una misma zona metropolitana, así como a través de muchas zonas. El resultado, sin embargo, con frecuencia ha sido una programación sosa, carente de contenido local.

La Comisión Federal de Comunicaciones autorizó el funcionamiento de 13.450 estaciones radioemisoras en 2003, dos veces de la cantidad autorizada en 1970. Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo donde la radioemisión comercial, con 10.000 estaciones, excede a la radioemisión gubernamental.

La televisión tuvo su primer enfrentamiento cuando se empezó a importar señales de otras estaciones con antenas comunitarias o por medio del cable y, más tarde, se agregaron canales especializados como CNN y MTV. Las pequeñas franquicias individuales comenzaron a consolidarse en grupos, cuando en la década de 1980 se introdujo el sistema de transmisión por cable en las zonas metropolitanas. Las estaciones de televisión trataron de retener sus televidentes, insistiendo en que las reglamentaciones federales exigían que las estaciones locales usaran los sistemas de cable.

En la década de 1990 la competencia aumentó con la transmisión directa vía satélite, el primer servicio en emplear señales digitales. Los sistemas de cable iniciaron también servicios digitales, con lo que el número de canales aumentó de unas pocas docenas a cientos de canales.

Con el tiempo, especialmente al relajarse los reglamentos que gobiernan la propiedad de las emisoras, éstas enfrentaron el problema de la competencia adquiriendo intereses en las empresas competidoras y en las distribuidoras de programas. Ahora, de los cinco principales conglomerados de empresas de medios informativos en Estados Unidos, todos poseen canales de televisión por cable y producen por lo menos algunos programas de televisión, cuatro poseen sistemas de distribución por cable, cuatro poseen redes y estaciones de TV por antena, tres producen películas y dos manejan cientos de estaciones de radiodifusión. La interrelación entre estos y otros importantes conglomerados de medios informativos son complejas y difíciles de entender.

Entretanto, tanto la radio como la televisión enfrentaron a un público que podía ignorar el programa de la transmisión y grabar los programas en cintas de audio y de video para verlos u oirlos en otro momento. Durante décadas el proceso fue demasiado difícil y complicado para ser un factor importante, hasta que apareció el TiVo (grabador de video digital para televisión personal) y aparatos similares que incorporaron horarios de los programas, grabación simplificada y que eliminaba los anuncios comerciales. Fue el comienzo de una declinación en la importancia del horario de los programas y el principio de una tendencia hacia el control de parte del televidente.

Luego, durante la década de 1990, la cantidad de familias que miraba televisión declinó, tal vez debido a que la gente estaba demasiado ocupada como para ver televisión. Las películas en DVD, el Internet, los juegos de video y otros medios nuevos compitieron también. Según el banco de inversiones en medios informativos Veronis Shuler, la proporción del tiempo empleado para mirar televisión comparado con el tiempo usado para el Internet fue de 8 a 1 en 2000, pero sólo de 4 a 1 en 2005.

El Internet representó un desafío para las emisoras aunque ofrecía también oportunidades. Las investigaciones sugirieron que había gente que utilizaba Internet pero que al mismo tiempo miraba televisión. La televisión podía promover sus programas con noticias y con información en línea sobre la programación. Una radioemisora local podía presentar sus programas en casi todas partes del mundo con una conexión con Internet. Las emisoras podían dirigir al público hacia sitios afiliados en la Web para una cobertura más detallada de las noticias, pero les era más difícil dirigir al público que usaba la Web hacia los programas noticiosos.

Si bien en general el interés por las noticias ha aumentado, los productores de programas noticiosos encararon un público inconstante, más fracturado. CNN y otros ofrecían noticias, informes meteorológicos y deportes cuando quiera que el público lo deseaba. Otros canales regionales dedicados enteramente a las noticias les siguieron. Las estaciones de noticias locales y en cadena expandieron sus programas, especialmente en las mañanas.

Ya no había fecha límite. Las noticias se ofrecen y se actualizan constantemente. Los reporteros se quejaban de que no tenían tiempo para buscar noticias porque tenían que presentar constantemente nuevos reportajes en vivo. La rápida difusión de las noticias las veinticuatro horas del día y los mensajes instantáneos vía Internet hicieron que las fuentes de noticias, como los políticos y los profesionales de relaciones públicas, tuvieran poco tiempo para reaccionar o reflexionar, especialmente debido a que los canales dedicados enteramente a las noticias acaloraban la crisis del momento con nuevas entrevistas en vivo vía satélite. Muchos televidentes cambiaban constantemente entre los programas noticiosos, meteorológicos, deportivos y de entretenimiento. En algunos programas noticiosos hasta se anunciaban las horas en que se transmitirían noticias sobre algún acontecimiento como señuelo para volver a atraer a aquellos que hubieran cambiado a otros canales.

Los programas noticiosos de la noche, durante años la parte más importante de las noticias ofrecidas por las cadenas estadounidenses, fueron perdiendo su público a pesar de los esfuerzos para aumentar su exclusividad al darles más contexto y explicación. En 2005, tres cadenas perdieron a los presentadores de sus programa de punta—personalidades que por décadas habían sido presencias poderosas—por por razones de retiro o fallecimiento.

Sin embargo, los encargados de las transmisiones encontraron tecnologías innovadoras para mejorar sus programas noticiosos. Con las noticias presentaron nuevos gráficos realistas, especialmente las representaciones meteorológicas animadas que proyectaban las trayectorias de tormentas inminentes. Los reportajes en vivo venían de todas partes—hasta de un portaaviones o de un convoy militar que avanzaba en el desierto. Por primera vez, el ciudadano común presenciaba la guerra en ultramar a medida que ésta iba progresando. Los reporteros que acompañaron a las tropas en la última guerra de Iraq, además de sus reportajes regulares, ofrecían también relatos personales en Blogs del Internet. Los noticieros siguieron siendo atractivos para el público y también lucrativos.

En total, los ingresos de las radioemisoras (19.000 millones de dólares) y los de las compañías de televisión (44.800 millones de dólares) alcanzaron su nivel máximo en 2000 y bajaron en el año siguiente. La televisión se recuperó pero no así la radiodifusión. La transmisión por cable continuó aumentando constantemente.

Los problemas de la radiodifusión son más hondos, al haber perdido entre 1995 y 2005 el 13 por ciento de su público. La baja registrada en los ingresos publicitarios—y con esto el valor de las estaciones—resultó en que los propietarios de las cadenas sufrieran pérdidas enormes, por ejemplo 17.000 millones de dólares en 2002 y 4.900 millones de dólares en 2005 en Clear Channel, el grupo más grande de radioemisoras. En 2004, Clear Channel redujo en 20 por ciento el tiempo asignado a las promociones y anuncios comerciales para ayudar a seguir atrayendo a los radioescuchas que parecían estar descontentos por los muchos anuncios comerciales. La estrategia hizo que aumentaran los precios y alentó a que los anuncios fuesen más cortos. Este año, hay pruebas de que la estrategia puede dar resultados, pero aún así la radiodifusión encara otros problemas, entre ellos una nueva investigación de posibles pagos de coimas (el pago con dinero o regalos a cambio del tiempo en el éter). La radiodifusión vía satélite continúa creciendo como alternativa a la radiodifusión comercial, pero el iPod y otros aparatos digitales similares que hacen que la música sea portátil y conveniente representan otra competencia.

El iPod y sus análogos pueden almacenar el contenido de la radiodifusión y reproducirlo. El proceso, llamado "Podcasting", es para la radio similar a lo que TiVo es para la televisión. Su contenido abarca desde las transmisiones de las cadenas nacionales hasta las producciones caseras al estilo de los blogs.

Los radioescuchas desde hace mucho tiempo han podido grabar de la radio y reproducir lo grabado en aparatos portátiles, pero el público nunca ha tenido tanto contenido, tanta variedad, calidad y control, y la habilidad de manejar y manipular el contenido tan fácilmente.

Por muchos años la industria de la televisión ha estado anticipando su próximo paso en lo que respecta a mayor calidad—la Televisión de Alta Definición (TVAD). Ahora, por fin, está llegando, años atrasada.

La radiodifusión digital también estaba siendo desarrollada durante años, con la promesa de que ofrecería una recepción drásticamente mejorada, con la calidad propia de un CD, pero a la industria le faltó entusiasmo para hacer la enorme inversión que era necesaria para una modernización tan amplia. La tecnología permite que la estación siga transmitiendo su señal análoga regular y múltiples señales digitales.

Los nuevos competidores

Tal vez las emisoras de televisión por cable hubieran entrado al siglo XXI con TVAD, nuevos canales y no mucho más si no fuera por dos adelantos tecnológicos importantes en la década de 1990—el servicio Internet con acceso de banda ancha a precio razonable y la compresión de la señal de video.

Los servicios de banda ancha fueron el DSL (línea de abonado digital), desarrollado por las compañías telefónicas, y los módems de cable, desarrollados por la industria de la televisión por cable. Estos servicios ofrecieron servicio Internet de alta velocidad, a precios razonables, para la casa y la empresa pequeña.

La compresión de video digital describe numéricamente cada bit de información dentro de un marco de video, encuentra información redundante o información que los humanos no perciben, la resume y descarta cuando no es necesaria. La señal racionalizada resultante cabe en los discos duros de las computadoras y hasta viaja por Internet. Docenas de estas señales comprimidas caben en conductos y senderos electrónicos que antes podían manejarse solamente con señal de video. Con la mayor capacidad de almacenamiento y el mayor poder de procesamiento, las computadoras caseras pueden reproducir y hasta editar fácilmente videos, reduciendo drásticamente las barreras al acceso para los productores pequeños e independientes de videos.

La compresión de video digital hizo posible nuevas normas de televisión digital, aprobadas por el gobierno federal, las que exigen a las estaciones de televisión convertir para el año 2009 sus canales de transmisión análoga a transmisión digital. Luego de años de renuencia en hacer las inversiones para la conversión, la mayoría de las estaciones finalmente transmiten en una o más de las nuevas normas digitales, incluso muchas veces en TVAD. Los precios de los televisores digitales están más al alcance de los clientes y estos los están comprando finalmente. Las pantallas grandes de la TVAD hasta pueden lograr que la familia vuelva a reunirse en la sala de estar para ver televisión, excepto que además de agrandarse, las pantallas de los televisores también se están achicando y haciéndose más portátiles para el televidente individual.

Teniendo presente los desafíos que el iPod representa para la radiodifusión comercial, las cadenas emisoras se apresuraron a aprovechar la oportunidad de ofrecer programas de máxima audiencia por 1,99 dólar cada uno cuando Apple creó un nuevo iPod que podía mostrar video. Las pruebas iniciales indican que la decisión podría ayudar a los índices de audiencias.

Sin embargo, los nuevos medios amenazan el futuro del lucrativo y tradicional modelo de publicidad televisada. Dos métodos alternativos de financiación son cobrar por cada artículo y la subscripción. Cualquiera puede poner en Google videos para distribución gratuita o para la compra. Los programas "pagar par ver" transmitidos por las cadenas se ofrecen también en la televisión por cable y la televisión directa vía satélite, en forma muy similar a la de las películas "pagar para ver". Al presente las compañías de producción, los escritores, los actores, las cadenas y otros están discutiendo cómo deben distribuirse estos ingresos.

Las emisoras pueden esperar que haya otros competidores, grandes y pequeños dado que por Interne se puede difundir más videos. Las compañías de telecomunicaciones y de técnología de la información ya están introduciendo la televisión IPTV (Televisión Protocolo Internet). ¿Quién sabe qué nuevos videos serán producidos para Internet por las firmas nuevas y los jóvenes productores independientes? Se puede estar seguro, sin embargo, de que la mayoría de las transmisores tradicionales estarán presentes con sus considerables recursos, su experiencia y su historial de supervivencia y éxitos.

Eclosión en los medios de información

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista o las políticas del gobierno de Estados Unidos.

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