IntroducciónMike Leavitt
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La prevención es el camino que conduce a la salud. Es por eso que las vacunas son tan importantes. No sólo pueden prevenir un malestar temporal o incluso una incapacidad permanente, pueden erradicar una enfermedad y hasta prevenir la muerte. Desde que Edward Jenner empezó a vacunar contra la viruela hace más de doscientos años, las vacunas literalmente han salvado millones de vidas. Eliminaron por completo la viruela como una enfermedad que puede presentar una amenaza de forma natural. Hicieron que enfermedades una vez comunes, como el sarampión y la poliomielitis, fuesen poco frecuentes o casi no existentes en aquellos países en que se las utiliza ampliamente. Las vacunas hasta pueden prevenir algunos tipos de cáncer. Los científicos estadounidenses continúan desarrollando nuevas vacunas contra muchas otras enfermedades firmemente establecidas y nuevas amenazas que van surgiendo. Estados Unidos sigue comprometido a crear nuevas vacunas y a extender sus beneficios a aquellos en necesidad. Las vacunas que los científicos estadounidenses crearon contra la bacteria haemophilus influenzae tipo b, o Hib, prácticamente eliminaron una de las principales causas de pulmonía, meningitis y las graves discapacidades con efectos a largo plazo entre los niños en los países desarrollados. Los estudios realizados confirmaron su inocuidad y eficacia en los países desarrollados. El extender la distribución de las vacunas Hib promete reducir la carga que las infecciones causadas por esa bacteria representan para el mundo, que todos los años causan de dos a tres millones de casos graves y más de 380.000 muertes en el mundo. Desde que se comenzó en 1988 con la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio, los casos de poliomielitis disminuyeron en más de un 99 por ciento, de 350.000 casos calculados en 1988 a menos de 2.000 casos en 2006. Gracias a la iniciativa para la erradicación se logró prevenir más de cinco millones de casos de parálisis por causa de la poliomielitis y más de 250.000 muertes relacionadas con esta enfermedad. Solamente en cuatro países: Nigeria, Afganistán, Pakistán e India, la poliomielitis continúa siendo endémica, y Estados Unidos sigue involucrado en el esfuerzo continuado de terminar con esta agobiante enfermedad en estos países restantes. Nos preocupa también el surgimiento de las enfermedades. Es por esta razón que el Departamento de Salud y Servicios Sociales otorgó el año pasado más de 1.000 millones de dólares en contratos para desarrollar una tecnología basada en las células para las vacunas tanto contra la influenza estacional como pandémica. Los beneficios probablemente irán más allá de las fronteras de Estados Unidos; no simplemente en lo que respecta a las nuevas vacunas y la protección que éstas proporcionarán contra las enfermedades, sino también respecto a las técnicas avanzadas empleadas para crearlas. Los virus y las bacterias están constantemente mutando, se adaptan y atacan. Por lo tanto no alcanza crear una vez una vacuna eficaz para derrotar una enfermedad. Más bien, es crítico mantener una infraestructura que permita desarrollar nuevas vacunas y descubrir nuevas curas. La infraestructura de la adaptabilidad es algo más que edificios o bancas para sentarse. Es libertad y responsabilidad, competición y transparencia. La innovación y la inventiva prosperan en lo intangible. Estados Unidos lidera el mundo en lo que respecta al descubrimiento y desarrollo de nuevas vacunas. Estoy resuelto a que continuemos haciéndolo: seguiremos creando nuevas vacunas y continuaremos extendiendo sus beneficios a aquellos en necesidad. Las vacunas ofrecen posibilidades y oportunidades. Es por esta razón que seguiremos trabajando para expandir su disponibilidad: para dar a la gente una esperanza, una promesa, y un futuro. Mike Leavitt Secretario de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos |
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