Victoria contra el sarampión
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Primero afloran síntomas como fiebre y tos. Al poco tiempo aparece una erupción cutánea que comienza en la cara y se extiende por todo el cuerpo. En algunos niños, la infección se complica con neumonía o encefalitis, lo que puede producir convulsiones o causar retraso mental. El sarampión, una de las enfermedades más contagiosas, causa la muerte de entre 1 y 3 por ciento de niños infectados en los países en desarrollo. En el caso de niños que viven en entornos como campos de refugiados o que son víctimas de la desnutrición, el índice de mortalidad se dispara a uno de cada cuatro niños expuestos a esta enfermedad. La vacuna contra esta infección viral fue inventada hace décadas y, desde entonces, es parte del calendario de vacunas al que rutinariamente se someten los niños del mundo desarrollado. La adopción de la vacuna contra el sarampión registró un progreso más lento en el mundo en desarrollo, pero en los últimos cinco años, los gobiernos de la región y las organizaciones internacionales de salud han logrado avances notables en la expansión de los programas de inmunización para proteger a los niños contra esta enfermedad. En 2001, la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros de Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Cruz Roja de Estados Unidos, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y otras organizaciones pusieron en marcha la Iniciativa contra el Sarampión, dando así comienzo a un programa acelerado de las actividades de control de esta enfermedad, con el fin de reducir en la mitad el número de muertes debidas al sarampión en un período de cinco años. El éxito de esta iniciativa se dio a conocer en enero de 2007 con al anuncio de que el número de muertes por sarampión en el mundo había disminuido en un 60 por ciento y que sólo en África, había sido registrada una reducción de las muertes a causa de esta enfermedad de un 75 por ciento. “Uno de los mensajes más claros de este logro es que con estrategias adecuadas y una fuerte alianza de gobiernos y organizaciones comprometidas es posible reducir rápidamente la mortalidad infantil en los países en desarrollo”, afirmó la doctora Julie Gerberding, directora de los CDC. En la campaña para alcanzar la reducción de casos de sarampión fue fundamental una estrategia con cuatro componentes: la administración rutinaria de la vacuna; una segunda oportunidad de vacunación de todos los niños, generalmente mediante campañas adicionales de vacunación; la mejora de la asistencia sanitaria en casos de sarampión; y una vigilancia eficaz de la enfermedad. Entre 1999 y 2005, la inmunización rutinaria mundial aumentó del 71 al 77 por ciento. Se calcula que entre este incremento de cobertura y las campañas nacionales de vacunación contra el sarampión en más de 40 países, se evitaron alrededor de 2,3 millones de muertes por sarampión durante ese período. Los progresos contra la enfermedad en África no tienen precedente. En 1999, la OMS anunció que, según sus cálculos, el número de muertes infantiles por sarampión ascendía a 506.000 en la región de África. Para 2005, la cifra estimada era de 126.000, lo que representaba una reducción del 75 por ciento de la mortalidad por sarampión, según se desprende de los datos de la investigación publicados en la edición del 20 de enero de 2007 de la revista The Lancet. En los más de 40 países participantes, los ministerios nacionales de salud pública y la Iniciativa contra el Sarampión proporcionaron apoyo técnico y financiero a las campañas nacionales (véase http://www.measlesinitiative.org). |
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