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Compartir los océanos, compartir el futuro
Cuestiones Mundiales, abril de 2004

 

Anteproyecto oceánico para el siglo XXI

Por James D. Watkins
presidente de la Comisión de Política Oceánica de Estados Unidos

El Congreso de Estados Unidos ha establecido una comisión encargada de elaborar un plan detallado para aplicar una nueva política integral y sostenible para los océanos.

En el albor del siglo XXI, el efecto acumulado de las actividades humanas amenazan la sostenibilidad a largo plazo de los océanos y las costas, además de nuestro uso permanente de sus inapreciables recursos. En Estados Unidos ya hemos agotado algunos de nuestros principales recursos pesqueros, perdido zonas de recreo muy apreciadas y dañado zonas pantanosas que contribuyen a mantener la pureza de nuestras corrientes de agua. En muchos casos, hemos pagado un alto precio en pérdida de puestos de trabajo, degradación de la calidad del agua, aumento de los costos de atención de la salud y merma en los ingresos.

Pese a estas dificultades, Estados Unidos y otros países tienen una oportunidad sin precedentes. Hoy comprendemos, como en ningún otro momento, la necesidad de tratar a la Tierra, sus océanos y la vida humana, como parte de un sistema interconectado más amplio. También tenemos acceso a tecnología avanzada e información científica oportuna y de alta calidad. Asimismo, reconocemos el efecto acumulado y perjudicial de la influencia humana. El terreno está abonado para aplicar nuevas ideas en las que el océano es saludable y productivo y nuestro uso de los recursos marinos, sostenido y económicamente pródigo

Para alcanzar estos objetivos, se encomendó a la Comisión de Política Oceánica de Estados Unidos la tarea de establecer conclusiones y presentar recomendaciones al presidente y al Congreso para una política nacional de océanos, coordinada e integrada. La ley aprobada por el Congreso encarga concretamente a la comisión plantear recomendaciones sobre una serie de cuestiones sobre los océanos, incluidas estrategias para una política nacional de los océanos que "mantenga el liderazgo de Estados Unidos en las actividades relacionadas con océanos y costas". El presidente nombró 16 comisionados que representan un amplio espectro de intereses oceánicos. Doce de ellos figuraban en una lista de candidatos presentada por los líderes del Congreso y cuatro fueron nombrados directamente por el presidente.

Un mensaje sorprendente

A partir de septiembre de 2001, la comisión llevó a cabo una serie de reuniones públicas, hizo visitas a 17 lugares y escuchó a centenares de personas de todo el país, desde los Grandes Lagos, a Alaska, el Golfo de México, las costas de los océanos Atlántico y Pacífico y los territorios insulares. La comisión también escuchó el testimonio de expertos internacionales sobre una variedad de cuestiones, entre ellas el establecimiento de un sistema mundial de observación de los océanos, la importancia de las exploraciones oceánicas y la necesidad de realizar nuevas investigaciones sobre la variabilidad y previsibilidad del clima.

Estados Unidos y los expertos internacionales insistieron en un punto común: es necesario efectuar urgentemente cambios fundamentales en la forma en que manejamos, protegemos y estudiamos los océanos, las costas y los recursos marinos. El mensaje era sorprendente y urgente.

En la fase de indagación, pudimos constatar directamente que el sistema nacional actual de manejo de los océanos no nos permite gestionar debidamente nuestros recursos preciosos para hoy o para el futuro. También pudimos constatar que las inversiones de Estados Unidos en oceanografía, tecnología y educación en cuestiones oceánicas son insuficientes y que nuestra infraestructura nacional en ciencia y tecnología de los océanos ha quedado anticuada rápidamente. La mayoría de los estadounidenses no comprende la importancia de los océanos ni cómo sus propias actividades cotidianas afectan al mar. La falta de formación científica y lo que significa para el mantenimiento de una fuerza de trabajo debidamente preparada en cuestiones oceánicas en el futuro son motivos de creciente inquietud. En nuestras audiencias también dejamos constancia de que ahora es el momento de hacer los cambios, cuando todavía es posible dar marcha atrás, remediar los efectos adversos y proteger los valiosos recursos de los océanos para las generaciones futuras.

El informe preliminar

Las fases de indagación y deliberaciones de la comisión ya han concluido. El 20 de abril de 2004 se hará público un informe preliminar, como parte de un proceso de dos etapas. En la primera etapa, el informe estará disponible para su examen y formulación de observaciones por los gobernadores del país y las partes interesadas. El plazo para la presentación de observaciones expira el 21 de mayo de 2004. En el sitio electrónico de la comisión (www.oceancommission.gov) se podrán obtener ejemplares del informe con las instrucciones para presentar observaciones.

La segunda etapa comienza al expirar el plazo de presentación de observaciones públicas, el 21 de mayo de 2004. Después de estudiar las observaciones presentadas por los gobernadores y otras partes interesadas, la comisión preparará y entregará un informe final al presidente y al Congreso. En un plazo de 90 días a partir de la fecha de recibo del informe final, el presidente debe presentar al Congreso una declaración de propuestas para poner en práctica o responder a las recomendaciones de la comisión.

Las conclusiones y recomendaciones del informe preliminar responden al llamado de acción de Estados Unidos que la comisión ha escuchado en sus conversaciones con tantos ciudadanos preocupados por la suerte de los océanos. En el informe se presenta un plan detallado de gran alcance para el cambio, basado en recomendaciones orientadas a la acción en favor de una nueva política de los océanos, que contribuya a asegurar el uso sostenible de los océanos y sus recursos. La comisión propondrá soluciones que transcienden las demarcaciones políticas estatales y locales, que pongan de relieve la necesidad de un manejo basado en el ecosistema, que tenga en cuenta las relaciones mutuas de todos los elementos del ecosistema, incluidos los seres humanos y otras criaturas vivas y sus respectivos medios habitables. El plan presentado en el informe preliminar se expondrá en cerca de 200 recomendaciones sobre una gran variedad de temas que abarcan la buena administración de la cosa pública, la ciencia, la educación, las pesquerías, el comercio marítimo y los nuevos usos de los mares.

Las iniciativas internacionales

Si bien la política nacional es el objeto principal de nuestro informe y nuestras recomendaciones, la comisión también se ha interesado vivamente por las repercusiones internacionales de la política de los océanos. De hecho, un capítulo íntegro del informe preliminar se ha dedicado a cuestiones internacionales de los océanos. En ese capítulo, la comisión afirma que para influir en la gestión de los océanos en el ámbito mundial, Estados Unidos debe comenzar por promulgar y aplicar políticas ejemplares en el ámbito nacional. Ahora bien, también se necesita la acción internacional coordinada. Para ello Estados Unidos debe trabajar con otros países y organizaciones internacionales en la elaboración de políticas y mecanismos para mejorar todos los aspectos del manejo de los océanos.

Estados Unidos tiene un largo historial de líder en la formulación y prestación de apoyo a iniciativas esenciales para la salud de los océanos y las costas del mundo. Estados Unidos ha participado con la comunidad mundial en actividades destinadas a proteger el medio ambiente marino, proteger a los mamíferos marinos, aplicar prácticas pesqueras responsables, proteger los arrecifes de coral y mejorar la seguridad portuaria. En el capítulo internacional del informe se señala que la mejor manera con que Estados Unidos puede proteger y promover sus intereses marítimos es mediante su participación activa y permanente en la formulación de política internacional, iniciativas científicas mundiales y programas que refuercen los medios científicos y de manejo de los océanos de otros países.

En particular, es imperativo que Estados Unidos ratifique la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), marco jurídico preeminente para tratar las cuestiones internacionales de los océanos. (El 23 de marzo de 20004, la administración Bush anunció su apoyo a la ratificación de la UNCLOS. El Senado todavía debe someter a voto la ratificación). Hasta ese paso, Estados Unidos no podrá participar directamente en los órganos establecidos al amparo de la Convención, que toman decisiones sobre cuestiones de importancia para todos los países costeros y marinos. Asimismo, mientras permanezcamos fuera de la Convención, no tendremos la credibilidad y posición que nos hacen falta para dirigir la evolución del derecho y la política de los océanos.

La comisión se ocupó de la adhesión a UNCLOS en una etapa temprana de su labor. En su segunda reunión, en noviembre de 2001, los comisionados escucharon el testimonio de miembros del Congreso, organismos federales, sindicatos, organizaciones ecológicas, comunidad científica y estados costeros, todos los cuales apoyaron la ratificación de la Convención. Tras estudiar estas declaraciones y la información conexa, los comisionados aprobaron por unanimidad una resolución en apoyo de la adhesión de Estados Unidos a UNCLOS. El hecho de que esa resolución fuera la primera declaración de política de la comisión demuestra el sentido real de urgencia e importancia concedida a esta cuestión.

La resolución de la comisión fue transmitida al presidente, al Congreso, a los secretarios de Estado y de Defensa y a otras partes interesadas. Las repuestas fueron positivas. El secretario de Estado Colin Powell dijo que compartía nuestra opinión sobre la importancia de la Convención, y el almirante Vern Clark, jefe de operaciones navales, declaró "creo firmemente que la adhesión a esta convención beneficiará a Estados Unidos al promover nuestros intereses de seguridad nacional y asegurar nuestro continuo liderazgo en la formulación e interpretación del derecho del mar". Nuestras reuniones públicas siguientes y la información adicional que hemos reunido han servido para reforzar nuestra firme convicción de que la ratificación de la UNCLOS redundará en nuestro interés nacional.

La función de Estados Unidos

Ahora bien, las conclusiones y recomendaciones de la comisión en el sector internacional abarcan mucho más que el Derecho del Mar. En el informe preliminar, establecemos una serie de principios rectores. En uno de ellos se pide que Estados Unidos "actúe en cooperación con otros países en elaborar y poner en práctica una política internacional de los océanos, que refleje las profundas conexiones entre los intereses de Estados Unidos y el océano mundial". Este principio es la base de los tres sectores de interés en la esfera internacional.

Primero, Estados Unidos debe asumir una función rectora en la efectiva formulación, aplicación y ejecución de políticas de los océanos elaboradas en la escena mundial Luego, debemos profundizar nuestro entendimiento de los océanos del mundo y reforzar las asociaciones oceanográficas. Tercero, Estados Unidos deben intensificar su compromiso al establecimiento de capacidad a largo plazo en oceanografía y manejo de los océanos de otros países, con el financiamiento, educación y capacitación, asistencia técnica e intercambio de información en técnicas de gestión y prácticas óptimas.

En base a estos sectores prioritarios, el informe preliminar se ocupa de la importancia de :

  • cumplir los compromisos financieros adquiridos en virtud del tratado;

  • perfeccionar las comunicaciones, la coordinación y colaboración entre los organismos oficiales de Estados Unidos, para mejorar el desempeño de Estados Unidos en las negociaciones internacionales y permitir al país ejercer más influencia en la formulación y ejecución de la política mundial de los océanos;

  • encontrar mecanismos mundiales apropiados para asegurar que las nuevas cuestiones relativas a océanos y zonas marinas protegidas, la pérdida de la capa de hielo en las regiones polares y la retención del carbono en los océanos, se traten de conformidad con principios racionales de gestión que tengan en cuenta el ecosistema;

  • incorporar la experiencia científica en el proceso de política exterior del país, en particular en el Departamento de Estado;

  • reforzar las asociaciones científicas internacionales para mejorar la comprensión mundial de los océanos.

La gran variedad de partes interesadas en cuestiones oceánicas puede no estar de acuerdo con todas las recomendaciones contenidas en el informe preliminar. Alguien puede pensar que las cuestiones que le interesan especialmente no han recibido suficiente atención. Esto es comprensible e inevitable, pero no debe impedir a nadie apoyar el establecimiento de una política nacional de océanos integral y coordinada. En los últimos años se ha manifestado mucho interés, tanto nacional como internacional, por las cuestiones marinas y no debemos perder el impulso. Es la mejor oportunidad que tenemos desde la publicación del informe Stratton 1 en 1969, de dirigir la atención nacional a la infinidad de cuestiones marinas y costeras y poner en práctica una nueva y audaz política nacional de océanos que proteja y sostenga los recursos costeros y oceánicos para beneficio de todos. El momento es ahora y la ésta oportunidad - podemos hacer un cambio positivo y duradero en la forma en que se manejan nuestros inapreciables recursos marinos. Insto a toda la comunidad interesada en los océanos a que nos ayuden a que este plan oceánico para el siglo XXI pueda lograr un cambio significativo.

(1) El informe Stratton se conoce oficialmente como Nuestro País y el Mar: Plan de Acción Nacional. El informe fue publicado en 1969, durante el gobierno del presidente Reagan, por la Comisión de Ciencia, Ingeniería y Recursos Marinos, presidida por Julius A. Stratton. Está considerado como el último estudio exhaustivo de la política oceánica de Estados Unidos.

James Watkins, presidente de la Comisión de Política Oceánica, es almirante de la Marina de Estados Unidos, en retiro, y ex jefe de operaciones navales del gobierno del Presidente Ronald Reagan, ex secretario de Energía del gobierno del presidente George H.W. Bush, y fundador del Consorcio de Investigaciones y Educación Oceanográficas.

La dirección electrónica de la Comisión de Política Oceánica es: http://www.oceancommission.gov/welcome.html

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones o la política del gobierno de Estados Unidos.




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