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Cuestiones Mundiales, abril de 2004

 

Oceanógrafo replantea sabiduría convencional

Entrevista con el Dr. Robert Ballard
fundador y presidente del Instituto de Exploración en Mystic Aquarium, Mystic, Connecticut

El oceanógrafo estadounidense Robert Ballard ha desempeñado un papel prominente en los descubrimientos geológicos y biológicos en las profundidades del mar.

Robert Ballard
El oceanógrafo Robert Ballard en vísperas de su expedición al Mar Negro en junio de 2003. (AP/WWP)
 

Cuando esta publicación entraba en la imprenta, Robert Ballard anunció que regresará al Titanic en junio de 2004 para realizar estudios adicionales sobre el legendario naufragio ocurrido en 1912, cuyos restos descubrió por primera vez en 1985. Buscan en Recursos Adicionales más detalles del anuncio hecho conjuntamente con la Administración Nacional de Asuntos Oceanográficos y Atmosféricos (NOAA) y la Sociedad Geográfica Nacional.

Es posible que el Dr. Robert Ballard sea más conocido por el público en general como el científico que dirigió una misión al fondo del Atlántico Norte para descubrir el casco hundido del crucero Titanic, uno de los naufragios más famosos de todos los tiempos. Ballard también es un pionero en la ciencia de las profundidades oceánicas, disciplina que comienza a desarrollarse. Se lo vincula con históricos descubrimientos científicos, que cambiaron los conocimientos imperantes en su época. Ballard es miembro también de la Comisión de Política Oceánica de Estados Unidos, que pronto emitirá un informe proponiendo cambios importantes en la política oceánica. Ballard habló con Charlene Porter, editora de Cuestiones Mundiales.

Pregunta: Miembros de su personal dicen que usted suele señalar con la mano los enormes espacios azules de los mapas del mundo, diciendo: "no sabemos nada de esto". Sin embargo usted está en la profesión oceanográfica desde hace más de 40 años, con seguridad usted sabe algo al respecto, ¿no es cierto?

Ballard: Lo único que sabemos es de lo mucho que no sabemos.

P: Entonces, la pregunta es ¿Cual es hoy la situación de la oceanografía en lo que respecta al conocimiento acumulado sobre las profundidades marinas?

Ballard: En primer lugar, comenzamos con que el 72 por ciento de la Tierra está debajo del agua. Luego, que la mayor parte de esa masa, un 80 por ciento, son aguas profundas. Una gran parte se encuentra en alta mar, fuera de las zonas económicas exclusivas de otras naciones. Gran parte de todo eso, la mayor parte de ello, se encuentra en el hemisferio sur. Nosotros somos una civilización concentrada en el hemisferio norte. Con la mayor parte del agua en el hemisferio sur, la mayor parte de la tierra está en el norte. Como resultado, todas las guerras que hemos librado, las líneas de comercio [se encuentran principalmente en el hemisferio norte], en los lugares más cercanos a casa. Tendemos a pasar mucho tiempo allí.

Durante los siglos 18 y 19 Inglaterra tenía más barcos de exploración en el hemisferio sur que los que nosotros tenemos hoy. Rara vez pasamos por esos lugares. Hay enormes extensiones del océano sobre las que jamás ha navegado un barco oceanográfico.

Aunque ya estamos en Marte, tenemos mejores mapas de Marte de los que tenemos de la superficie de la Tierra, si incluimos todo el territorio que hay debajo del mar. No tenemos muy buenos mapas oceánicos, particularmente del hemisferio sur. Es algo irónico, por ejemplo, que Neil Armstrong y Buzz Aldrin 1 fueron a la Luna antes de que los exploradores oceánicos fueran a la cordillera montañosa más grande en la Tierra 2, lo cual ocurrió en 1973.

Al mirar donde estamos actualmente en la exploración, el presupuesto de exploración de la NOAA es un décimo del uno por ciento del presupuesto de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA). Estamos bastante en la fase de Lewis y Clark. 3

A pesar de lo poco que conocemos, de lo poco que hemos explorado, hemos hecho recientemente algunos descubrimientos bastante sensacionales en las regiones que hemos explorado.

P: Uno de ellos es el descubrimiento de las fumarolas hidrotermales, las grietas calientes en el suelo marino por donde brota el magma desde el centro de la Tierra para formar una nueva corteza oceánica y dar calor a las profundidades más frías del mar.

Ballard: Yo fui el científico principal de esa expedición en 1977, trabajando con un maravilloso equipo del Instituto Oceanográfico Woods Hole, de la Universidad del Estado de Oregón, y del Instituto de Tecnología de Massachussets.

P: Además del descubrimiento geológico de las fumarolas, describa el sorprendente descubrimiento biológico, formas de vida de las profundidades submarinas que nunca se habían visto antes.

Ballard: La ironía es que ni siquiera las estábamos buscando a ellas. Fue pura casualidad. Ni siquiera teníamos un biólogo en la expedición cuando hicimos el descubrimiento más grande e importante en la Tierra. Ni siquiera estábamos preparados para el descubrimiento. Imagínese todo lo que hay allí que no buscamos y que tendrá repercusión incomparable.

Antes del descubrimiento no comprendíamos la química del océano mundial. No podíamos explicar por qué el océano es tan salado. Hasta que descubrimos otro sistema completo de circulación, además del ciclo hidráulico, que había un ciclo hidrotermal del cual ni teníamos conocimiento. Ahora sabemos que el volumen de los océanos del mundo entra a la Tierra con un sistema caliente cada 6 a 8 millones de años. Una vez que descubrimos ese sistema - y comprendimos su magnitud - y cuando comenzamos a estudiar su química, fuimos finalmente capaces por primera vez en la década de 1980 de equilibrar las ecuaciones. Podíamos hacer los cálculos matemáticos y explicar finalmente por qué el océano es salado.

Al mismo tiempo que hicimos el descubrimiento del sistema de circulación - que era lo que buscábamos - hicimos este descubrimiento biológico de este nuevo sistema que no se basa en el Sol con el proceso de fotosíntesis. Es lo que se nos enseñó a todos en los libros de escuela: que la vida en la Tierra se debe al Sol, y que el Sol envía sus fotones por el espacio, y que los fotones son capturados por la clorofila de las planta, y que las plantas son la base de la cadena alimentaria, y hacia arriba, a través de los órdenes de vida hasta llegar a los humanos.

Ahora nos damos cuenta de que hay todo un otro sistema, un sistema basado en extremófilos, es decir, bacterias que viven en medio ambientes muy hostiles, capaces de replicar la fotosíntesis químicamente en la oscuridad. Es algo enorme. Grande.

P: ¿Qué sintió en ese momento de "!Eureka¡" como ese?

Ballard: Fue asombroso. Quedamos pasmados. Estábamos estupefactos. Simplemente estábamos tratando de comprenderlo. Fue realmente un momento cuando uno se siente algo descabellado, o como si tuviera alucinaciones hasta que comienza a darse cuenta de lo que uno ha descubierto.

Ahora eso nos ayuda a comprender los orígenes de la vida en la Tierra. También nos ayuda en nuestra exploración de si hay vida en Marte y nuestra futura exploración para ver si hay vida en las lunas de Júpiter, particularmente Europa, donde creemos que hay un océano bajo una capa de hielo y allí podría haber vida.

Súbitamente, cambiaron las reglas para buscar vida en otras partes. De pronto habían más posibilidades de las que habíamos imaginado antes. Descubrimos que la vida tiene muchos más recursos, que es mucho más sólida de que lo que nunca antes habíamos pensado. Le dio una forma totalmente nueva a nuestro pensamiento, de una manera muy dramática.

He tenido la suerte de participar en varios de esos "!te pesqué¡", [esos descubrimientos que contradicen la ciencia aceptada]. El de las placas tectónicas fue ciertamente uno de ellos, en nuestros primeros descensos en la cordillera en medio del océano en la década de 1970, seguido del descubrimiento de las fumarolas hidrotermales en 1977, seguido por el descubrimiento de las chimeneas negras y los grandes depósitos de minerales en 1979. Luego pasé a la historia humana con el descubrimiento del Titanic y una serie de cosas después de eso.

De manera que realmente ha sido una gran aventura, y espero con impaciencia la próxima, y estoy seguro de que está ahí afuera.

P: Cuando usted experimenta un momento como este - cuando ve como cambia radicalmente el conocimiento convencional — ¿sigue cuestionando el conocimiento convencional en todo su trabajo después de eso?

Ballard: !Absolutamente¡ La ciencia es una obra en progreso. Todo lo que me enseñaron de geología antes de graduarme resultó estar errado. Los libros estaban absoluta, categóricamente errados. Primero tiramos al cesto los libros de geología. Luego tiramos los libros de biología y de química y ahora estamos comenzando a tirar los libros de antropología y de arqueología.

P: Usted se refiere al reciente trabajo en arqueología submarina, en el que ha encontrado restos de naufragios antiguos en el Mediterráneo y el Mar Negro. ¿Qué conocimiento convencional se ha desechado con esos descubrimientos?

Ballard: El hecho de que esos restos estaban allí, para empezar. El conocimiento convencional era que los marinos antiguos navegaban junto a las costas. Estamos descubriendo que esa es una tontería. Estamos descubriendo que se internaban en el mar profundo. Apenas estamos comenzando a ver lo aventureros que eran. También estamos descubriendo que los restos están en un alto grado de preservación, lo que desafía también el conocimiento convencional, que dice que no estarían intactos.

P: Usted llama "museo de las profundidades" a estos restos de naufragios. ¿Por qué? ¿Qué nos pueden decir?

Ballard: Son cápsulas del tiempo. Ahora creemos que hay un millón de barcos de la antigüedad hundidos en el océano.

P: ¿En base a qué hace usted ese cálculo?

Ballard: Por medio de los cálculos de los estudiosos sobre las pérdidas de barcos en el tiempo. Recuerde que las sociedades han estado navegando durante miles de años, particularmente los romanos. Ellos tenían muy buenos registros y uno tiene una buena idea de la mortalidad. Tenían una pérdida de barcos de alrededor del 10 por ciento; con eso se calcula miles de años. Luego se tiene en cuenta las batallas navales en las cuales perdieron mil por aquí, mil por allá. Realmente comienzan a acumularse. Incluso si la cifra correcta fuese la mitad, todavía medio millón es un montón.

Los restos de naufragio son momentos puros en el tiempo; son cápsulas del tiempo. Dondequiera que uno va a un sitio arqueológico en tierra y comienza a cavar, hay alguien arriba de alguien que está arriba de alguien. La cultura más reciente tomó prestado de la anterior. Se entremezclan. Resulta complicado comprender lo que ocurría.

Un barco se hunde un día y la sociedad a bordo del barco en ese momento va a un museo en el fondo del océano. Estuvimos en un sitio en el Mar Negro donde no había oxígeno, y lo que descubrimos ahora es que los barcos están perfectamente preservados, y sospechamos que vamos a comenzar a extraer seres humanos absoluta y perfectamente preservados.

P: ¿Cómo servirá a nuestro conocimiento para saber quienes somos hoy y de donde venimos?

Ballard: Ese es el punto. Lo hará, pero no lo sabremos hasta que abramos las cápsulas del tiempo y las leamos. Es una obra en progreso.

No ha ocurrido todavía, pero si encontrásemos restos de naufragios fenicios frente a Brasil. ¿Cómo afectará eso nuestro pensamiento? ¿Qué serán esos descubrimientos? No lo sabremos hasta que los hagamos.

P: ¿De manera que los restos de naufragios antiguos podrían reformular toda nuestra comprensión de la historia y de la civilización mundial?

Ballard: Vamos a definir mejor quienes eran estas gentes. Sacaremos sus cuerpos y haremos pruebas de ADN. Descubriremos quienes eran los fenicios. ¿Quiénes eran los minoicos? No lo sabemos.

Es por ello que el descubrimiento de estos antiguos marinos va a cambiar nuestra manera de pensar.

P: En años recientes ha progresado rápidamente la tecnología para que los oceanógrafos puedan llegar a las profundidades donde se hacen esos descubrimientos. ¿Qué adelantos ulteriores ve usted en ese campo?

Ballard: Estamos avanzando a lo que llamamos "acceso remoto por tele presencia". Por ejemplo, por cable podemos ver al Titanic o algunos de esos restos de naufragios, como museos en el lugar. Vemos la instalación de cables en el fondo del océano, ya sea para vigilar terremotos o actividad volcánica o control medioambiental, o si estamos creando campos de batalla bajo el agua, monumentos bajo el agua y museos bajo el agua a los que se tiene acceso con el Internet 2. E; Internet 2 es una nueva tecnología que está revolucionando el acceso a todo lo remoto y la tele presencia, y estamos en medio de todo eso. Vemos a Internet 2 como un enorme auxiliar para la gente que puede ir a áreas remotas sin tener que hacerlo físicamente y toda la evolución de las tecnologías en base a vehículos autónomos es lo más avanzado. Allí es donde está la acción y eso es lo que acelera el proceso.

P: Otro proyecto al que usted está muy dedicado es la educación. Hemos hablado en este país durante algunos años sobre la necesidad de mejorar la educación en ciencias y matemáticas. Desde su perspectiva, ¿cómo anda esa campaña?

Ballard: La manera de educar, motivar y cautivar a los jóvenes tiene que ser muy diferente. La manera es utilizar la tecnología que ponga al estudiante en contacto directo con el científico en el campo de batalla. Es lo que hace el Proyecto JASON 4. Tenemos 1.700.000 niños en nuestro programa y 38.000 maestros.

P: Usted inició el Proyecto JASON después de recibir numerosas cartas de jóvenes que le preguntaban "¿Cómo encontró el Titanic?". ¿Cómo involucra el proyecto a los niños en la oceanografía?

Ballard: Tienen que ir al campo. Con la tecnología de la tele presencia se lleva con uno a los estudiantes y maestros al campo y se los convierte en émulos conectados al maestro y al estudiante en la clase. Ellos interactúan entonces a nivel de compañeros, estudiante a estudiante y maestro a maestro, con un científico que se encuentra en una frontera interesante. El ambiente de aprendizaje es entonces mucho más atractivo para los chicos, en contraste con la interacción estática con un científico en un laboratorio o material en un libro.

¿Libros? Olvídelos. Tírelos a la basura. Ya están atrasados el momento que llegan a manos del estudiante. Al ritmo en que avanza hoy la información, un libro de texto se convierte en un libro de historia. No se puede usar esa forma tradicional. Hay que tener un programa que está fresco, que usted preparó, que sea casi noticia del momento. Cuando es noticia, resulta excitante. De manera que cuando uno entra en esa clase de formato, lo hace siguiendo la manera en que avanza nuestra sociedad, con el ritmo del entretenimiento y de las noticias. Es muy enérgico, mucho más de lo que haya sido nunca. La gente quiere estar donde está la acción - bám, bám, bám - quiere saber, entrar a Internet - boom, boom, boom. En esa clase de atmósfera social, no se puede esperar que los viejos métodos de clases sigan funcionando.

P: Así es como usted quiere que los jóvenes se interesen en la oceanografía, ¿qué pasa con los adultos? ¿Le parece que el público en general no comparte realmente su sentido de maravilla y descubrimiento sobre lo que hay allí afuera?

Ballard: Creo que es más que tratar de que la gente perciba lo poco que sabemos sobre nuestro propio planeta. Es una suposición decir que sabemos. La gente piensa "ahora que lo sabemos todo sobre la Tierra, vamos al espacio exterior". Al respecto yo tengo que responder "no, no y no. No hemos terminado con la Tierra".

Es difícil hacer entender eso. La gente cree que porque sabemos donde está la Tierra que hay, ya está. La tierra es sólo el 28 por ciento. Ese es nuestro mayor desafío.

(1) Los astronautas que primero caminaron en la Luna en 1969.

(2) La cordillera del Atlántico medio tiene más de 12.000 kilómetros de longitud, casi desde el Polo Norte hasta el Polo Sur.

(3) Meriwether Lewis y William Clark exploraron la región sin colonizar el norte de Estados Unidos en 1804-1806.

(4) Iniciado por Ballard en 1989, el Proyecto JASON es un programa educativo multidisciplinario que mejora la experiencia del aula. Toma su nombre del héroe mítico griego Jasón, quien exploró los mares en un buque llamado Argos.

La página del Instituto de Exploración se encuentra en http://www.mysticaquarium.org/ballard/home/.

La página del Proyecto JASON est en http://www.jasonproject.org.

El explorador y científico Robert Ballard también es explorador residente de National Geographic, profesor de oceanografía de la Universidad de Rhode Island, y autor de 18 libros.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del entrevistado y no representan necesariamente los puntos de vista del gobierno de Estados Unidos.




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