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Compartir los océanos, compartir el futuro
Cuestiones Mundiales, abril de 2004
Rescatar el delta de LuisianaPor Kathleen Babineaux Blanco La cuenca hidrográfica del río Misisipí, el más largo de Estados Unidos, discurre hacia el océano en el Golfo de México luego de pasar por las zonas pantanosas del delta más grande del mundo. La correspondencia mutua entre una serie de complejos factores asociados a la tierra y el agua son los principales responsables de los graves problemas ecológicos que padece este delta, y que los funcionarios del estado se esfuerzan en resolver.
Al acceder en enero al cargo de gobernadora de Luisiana, nuestro estado afrontaba muchos retos, entre ellos la necesidad de seguir dando impulso y mantener las iniciativas en marcha que son fundamentales para nuestra población. Uno de esos retos son los esfuerzos que continuamos haciendo para contrarrestar la pérdida anual de 62 kilómetros cuadrados de tierras costeras, por causas artificiales o naturales; una pérdida cuyos efectos se reflejan en el ámbito local, nacional y mundial. Nuestro programa para la restauración costera se encuentra en un momento crítico. Los funcionarios estatales y federales se esfuerzan por resolver el problema de la financiación de una compleja labor de restauración que, a la larga, costará miles de millones de dólares y de la elaboración de un plan de corto plazo que ponga en marcha una iniciativa de largo plazo. Les hablaré sobre algunas iniciativas que han dado buenos resultados, pero primero quiero describir el contexto de los urgentes retos que tenemos por delante. Efectos ecológicos y económicos para la nación y el mundo Las importantes zonas pantanosas que existen a lo largo de la costa de Luisiana son verdaderamente "las zonas pantanosas de Estados Unidos", una de las extensiones de tierras pantanosas más productivas de las costas de Estados Unidos. Este vasto paisaje representa más del 90 por ciento del total de pérdida de zonas pantanosas salinas de las costas continental de Estados Unidos. Durante los pasados 50 años, hemos perdido más de 5.000 kilómetros cuadrados de tierra. En los próximos 50 años habremos perdido otros 2.500 kilómetros si no hacemos nada. Las zonas pantanosas de Luisiana, el séptimo delta más grande del planeta, tienen importancia ecológica mundial. Este complicado ecosistema trae enormes consecuencias ambientales para el hábitat silvestre y la vida acuática. Es también una zona pantanosa activa donde tiene lugar la producción y distribución del 80 por ciento de la reserva de petróleo y gas de costa afuera. Casi el 30 por ciento de todo el gas y petróleo que se consume en Estados Unidos llega hasta las orillas de la costa de Luisiana por buques tanques, barcazas, oleoductos o gasoductos y desde esta zona se inicia la distribución de energía al este de Estados Unidos. Al desaparecer las tierras pantanosas y barreras naturales que aportan protección, la infraestructura del petróleo y del gas a lo largo de la costa queda expuesta a las condiciones imperantes en el Golfo de México. Los pozos, oleoductos, gasoductos, puertos, caminos y diques se hacen más vulnerables, y aumenta la probabilidad de que ocurran perjudiciales derrames de petróleo. Según empeoran estas condiciones, el daño ambiental que se produciría en caso de un huracán o tormenta sería catastrófico, y la seguridad económica y energética de la nación estaría en situación vulnerable, al aumentar la probabilidad de un corte en la producción y distribución del gas y del petróleo. La protección de los puertos, ciudades y canales de la nación La zona pantanosa de Luisiana protege de las marejadas causadas por tormentas y huracanes a las más de dos millones de personas que residen en zonas costeras, incluyendo a la ciudad de Nueva Orleans, y sirve como zona amortiguadora del principal sistema portuario de Estados Unidos, responsable del transporte de la mercancía nacional a los mercados internacionales. Las vías navegables y las instalaciones portuarias para el comercio y la defensa nacional son de un valor que supera los 15.000 millones de dólares anuales. Zona muerta, criaderos y hábitat silvestre Los terrenos pantanosos de Luisiana reciben el drenaje de dos terceras partes de las aguas de Estados Unidos por el río Misisipí, con elevadas concentraciones de nitrógeno del escurrimiento agrícola. Esta abundancia de nitrógeno propicia el crecimiento de algas, que absorven el oxígeno del agua hasta el punto que ninguna otra forma de vida puede sobrevivir. Es una condición llamada hipoxia y causa lo que los científicos llaman la "zona muerta". Esta mancha de agua muerta aparece en océanos de todo el mundo, pero la del Golfo de México, ubicada a poca distancia de la costa, ahora mide más de 18.000 kilómetros cuadrados. Más del 30 por ciento de la captura de las pesquerías de los estados continentales de la nación proviene de la zona frente a la costa de Luisiana. Nuestro delta es el criadero natural de una gran parte de los mariscos que se consumen en el país y 95 por ciento de toda la vida marina del Golfo de México reside durante parte de su ciclo de vida en estas zonas pantanosas de la costa. Estas zonas pantanosas están además situadas en la trayectoria migratoria de millones de aves acuáticas y canoras que emigran en busca de un hábitat invernal por las rutas de migración sobre Misisipí y el centro del país. Con la desaparición de las zonas pantanosas, se pierde también el hábitat, con la consecuente puesta en peligro de los refugios nacionales y especies bajo amenaza o a punto de extinción. Causas de la pérdida Existe una combinación de causas de origen tanto artificial como natural que contribuyen a la pérdida de terrenos costeros. Las zonas pantanosas de Luisiana sufrieron de diversas maneras de las consecuencias imprevistas de políticas federales aplicadas sin la debida información, que produjeron un efecto de largo plazo en el ambiente. Han contribuido los siguientes factores:
Pague ahora o pague después El delta de Luisiana es una zona rica, de vital importancia para la nación y para el mundo, pero son pocas las personas que han tomado conciencia de los beneficios de este sistema ecológico o de lo que está en riesgo si no ganamos la batalla. Si no hacemos nada, las consecuencias ecológicas y económicas tendrán repercusiones en generaciones futuras. La rehabilitación de este sistema ecológico y la protección de sus recursos supone un costo de miles de millones de dólares y requiere el apoyo continuo del gobierno federal y del estatal. El costo de no actuar con la premura necesaria se calcula en más de 100.000 millones de dólares y ese monto sólo considera la infraestructura. Resolver el problema En 1990 Luisiana y sus socios en el gobierno federal elaboraron un plan para restaurar las zonas costeras de Luisiana, llamado Ley de Planificación, Protección y Restauración de Zonas Pantanosas Costeras (CWPPRA). El estado de Luisiana y cinco agencias federales bajo la dirección del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, con científicos, gobiernos locales, ambientalistas, terratenientes, representantes de la industria, pescadores de recreo y comercio y ciudadanos interesados, llegaron a un consenso sin precedente sobre un anteproyecto para la restauración de las costas llamado Costa 2050. Las principales estrategias de Costa 2050 son para el manejo de la cuenca hidrográfica, como la desviación del curso de las aguas del río y mejoras de drenaje y la reparación de estructuras de la cuenca, como la restauración de las barreras naturales. Este plan supera en alcance, complejidad y extensión geográfica a los esfuerzos en curso para restaurar los Everglades en el estado de Florida. Aunque la ley CWPPRA ha proporcionado unos 40 millones de dólares anuales al esfuerzo para la restauración costera, la complejidad del problema requerirá proyectos de una envergadura mayor que los fondos disponibles. Las proyecciones son que la restauración de los pantanos de América se convertirá en el proyecto más importante de ingeniería que se haya intentado hacer en el mundo. Un llamado al Congreso CARA En años recientes, los miembros de la delegación de Luisiana en el Congreso han sido partidarios de la legislación denominada Ley de Conservación y Reinversión (CARA) para reinvertir los ingresos obtenidos de la sobreexplotación de los recursos no renovables, como el gas y petróleo fuera de la plataforma continental, en la conservación de los recursos no renovables, incluyendo la restauración de las zonas pantanosas de la costa. Esta legislación es particularmente importante para Luisiana ya que la mayoría de los ingresos provenientes del petróleo y gas de costa fuera proviene de la zona frente a la costa Luisiana, y que la pérdida de las tierras pantanosas que protegen la distribución y la producción se produce a un ritmo tan acelerado. Esta legislación está todavía pendiente ante el Congreso. Legislación energética La legislación energética pendiente en el Congreso proporcionará financiamiento a los estados con producción de gas y petróleo fuera de costa para proteger las instalaciones críticas de infraestructura energética contra las amenazas humanas o naturales, para apoyar los servicios públicos o las actividades de transportación necesarias para mantener la seguridad y la operación de las instalaciones de la infraestructura energética fuera de la plataforma continental, y para restaurar tierras pantanosas de la costa que protegen las condiciones imperantes en el Golfo. Sin embargo, las disposiciones sobre gastos directos, que hubieran proporcionado un flujo constante de fondos a estados que restauran, fueron recientemente retiradas del proyecto de ley. Luisiana insta al Congreso a que restituya esas disposiciones. Ley para el Fomento de los Recursos Hídricos (WRDA) El Congreso considera en la actualidad el proyecto de ley para el fomento de los recursos hídricos, que incluye la restauración del ecosistema de Luisiana. En alianza con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, mi administración está elaborando una disposición que autorizaría la primera etapa de un plan de largo plazo, con un programa permanente de ciencia y tecnología de apoyo a los esfuerzos de restauración, proyectos de corto plazo y estudios sobre estrategias más complejas y de largo plazo. Constancia de impulso y de esfuerzos Se han establecido varios mecanismos para asegurar la continuidad del programa de restauración de las costas de Luisiana: alianzas entre el sector privado y el sector público, y entre el gobierno estatal y el gobierno federal, una comisión costera asesora de la gobernadora, una iniciativa estatal y nacional para crear conciencia en el público y difundir el mensaje sobre las consecuencias de la pérdida de terrenos de Luisiana y un enfoque no partidista a las soluciones.
Luisiana seguirá librando su batalla para salvar este valioso paisaje para las futuras generaciones y da la bienvenida a quienes quieran sumarse a este esfuerzo. Les insto a que visiten el sitio electrónico de esta campaña enwww.americaswetland.com En este sitio encontrarán un caudal de información, con enlaces a otros sitios del gobierno, que detallan las tareas de restauración y las alianzas formadas. Si desea obtener más información o si tiene preguntas, favor llamar a la Oficina de Actividades Costeras de Luisiana al teléfono 225-342-3968. Kathleen Babineaux Blanco, la primera mujer en ocupar la gobernación del estado de Luisiana, comenzó su mandato de cuatro años en enero. Es funcionaria pública desde hace 20 años. Las opiniones expresadas en este artículo por el autor no necesariamente reflejan los puntos de vista o las políticas del Departamento de Estado de Estados Unidos. |