C   U   E   S   T   I   O   N   E   S       M   U   N   D   I   A   L   E   S
     El Cambio Climático Las Opciones



LAS COMPAÑIAS CAMBIAN DE ACTITUD
Y BUSCAN SOLUCIONES

Por Jim Fuller

Un creciente número de dirigentes de la industria de Estados Unidos empieza a prestarle atención al efecto del calentamiento de la Tierra y a la necesidad de diseñar nuevas tecnologías para reducir las emisiones de gases del efecto de invernadero, a los que se atribuyen los cambios climáticos.

Representantes de más de 160 países reunidos en Kioto, Japón, en diciembre de 1997, redactaron un protocolo en el que se pide a los países desarrollados que reduzcan sus emisiones de gases del efecto de invernadero entre el 2008 y el 2012 en un promedio de 5,2 por ciento por debajo de los niveles de 1990. Estos gases -- sobre todo el bióxido de carbono -- que atrapan el calor, se desprenden al quemar combustibles fósiles para calentar hogares, propulsar automóviles y mantener la producción industrial.

Para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones, los gobiernos deben pedir a la industria que diseñe productos y tecnologías que usen la energía con eficacia y no degraden el medio ambiente. En un discurso pronunciado ante la Conferencia de la Casa Blanca sobre el Cambio Climático, en octubre de 1997, el presidente Clinton dijo que la industria tiene una función esencial en la solución del problema del cambio climático. "Debemos trabajar con los círculos empresariales e industriales para hallar los medios apropiados de reducir las emisiones de gases del efecto de invernadero", afirmó Clinton. "Debemos promover tecnologías más eficaces de producción y consumo de energía".

El presidente Clinton señaló también que muchas compañías ya habían empezado a adoptar medidas tendientes a reducir la amenaza del calentamiento de la tierra. Por ejemplo, dijo que una serie de compañías de electricidad trabajan con los propietarios de viviendas para promover una nueva tecnología llamada "geo-intercambio", que utiliza bombas geotérmicas para calentar y enfriar las casas. Este método cuesta mucho menos que los sistemas tradicionales y reduce al mismo tiempo las emisiones de gases del efecto de invernadero en un 40 por ciento o más.

Un elemento importante del plan nacional del presidente Clinton para reducir los gases del efecto de invernadero es el establecimiento de asociaciones con las principales industrias que generan energía y emiten gases a fin de elaborar iniciativas para cada uno de los sectores. Daniel Dudek, economista principal del Fondo para la Defensa del Medio Ambiente, señala que el plan del presidente también promete conceder créditos fiscales a las reducciones tempranas de emisiones por la industria. Dijo que "las compañías tienen la oportunidad de anticiparse a los acontecimientos y servir a sus propios intereses".

Hasta ahora, los medios empresariales de Estados Unidos han expresado, en general, su oposición al acuerdo de Kioto, con el argumento de que pondrá en peligro los empleos al acumular costos adicionales sobre unas compañías que ya están debatiéndose con la competencia internacional. Pero también ha habido indicios de un cambio de actitud entre los directivos de la industria, y cada vez son más las compañías que empiezan a buscar medios de reducir las emisiones de gases del efecto de invernadero.

En los últimos meses, los directivos de compañías petroleras que representan a importantes empresas como Texaco, Sun y Shell han sugerido que los combustibles fósiles pueden estar cambiando el clima de la Tierra y que las empresas deben empezar a ocuparse del problema.

Robert Campbell, director ejecutivo de la principal refinería de la costa este, Sun Oil, envió al presidente una carta en la que le informaba que la conferencia de la Casa Blanca "me ha reafirmado en mi opinión de que existen suficientes motivos de inquietud científica ante los efectos del hombre sobre el clima para justificar que se empiece ahora a adoptar medidas prudentes de mitigación".

Peter Bijur, jefe de Texaco, dijo a comienzos de este año en una reunión de alto nivel de dirigentes del mundo de las finanzas, que "el debate ya no es sobre la ciencia. Es sobre lo que las compañías están haciendo, y lo que están haciendo es mirar a la generación siguiente de tecnología y mejorar la eficacia de las operaciones, reducir las emisiones de las refinerías y cosas de ese estilo".

Un portavoz de Texaco dijo a los periodistas que las observaciones de Bijur se referían al uso de la tecnología y otros medios de los que dispone Texaco para ser más competitiva en el siglo próximo. Por ejemplo, afirmó que Texaco tiene tecnologías que pueden convertir el gas natural en combustible diesel sumamente limpio y eficaz, que ayudarían a reducir la cantidad de gas natural que arrojan las chimeneas de las fábricas y contribuyen a la acumulación de los gases del efecto de invernadero.

Clement Main, vicepresidente de relaciones internacionales de Texaco, declaró que la mejor forma de conseguir la participación de los países en desarrollo en medidas destinadas a mitigar el cambio climático es poner a su disposición inversiones, tecnologías y experiencia administrativa a través de inversiones directas y operaciones conjuntas.

Afirmó que "la capacidad de los países en desarrollo de reemplazar infraestructuras industriales anticuadas y utilizar nuevas tecnologías más eficaces será vital para que se puedan lograr resultados mundiales significativos".

Red Cavaney, que dirige el Instituto Norteamericano del Petróleo, señaló que, al margen de los recelos de la industria ante el acuerdo de Kioto, se oyen distintas opiniones de los directivos sobre cómo van a reducir las emisiones y cómo cada compañía busca otras fuentes de energía.

Dudek indicó que, aparte de las petroleras, él también había observado un cambio de actitud entre las compañías de gas y electricidad y los fabricantes de automóviles, que quieren contribuir a la elaboración de las nuevas normas de urgencia para reducir las emisiones. Dijo que Kioto fue una llamada de atención para esas industrias.

Los directivos de la industria también señalaron que los ciclos de inversión en muchos sectores, por ejemplo, la generación de energía eléctrica, pueden extenderse a lo largo de varios decenios, y las flotas de automóviles no se reemplazan de la noche a la mañana sino cada 10 años o más. Las medidas que adopten el gobierno y la industria deben tener en consideración estos factores. Los fabricantes de automóviles ya trabajan en una variedad de nuevos vehículos que ofrecen máxima movilidad y producen un mínimo de contaminación. Las tres grandes compañías de automóviles del país y Toyota Motor Corporation, a través de la Asociación para una Nueva Generación de Vehículos, del gobierno de Clinton, han acordado fabricar automóviles de pilas de combustión de hidrógeno y un automóvil familiar de tamaño mediano equipado con un motor moderno de combustión interna que reduce las emisiones actuales de hidrocarburos en un 70 por ciento. Se prevé que para 1999 ya estarán en el mercado las primeras versiones de este automóvil.

En la exposición del automóvil de este año en Detroit, los principales fabricantes presentaron prototipos de automóviles híbridos, eléctricos y de gasolina, que tendrán un rendimiento de 34 kilómetros por litro, y anunciaron una eliminación gradual, a lo largo de 20 ó 30 años, del motor de combustión interna. Los directivos de la industria del automóvil manifestaron que después de la reciente firma del tratado de calentamiento de la Tierra y la adopción de normas más estrictas de aire limpio en Estados Unidos, Europa y otros lugares, la industria ya no puede seguir actuando como si nada hubiera cambiado.

"Necesitamos hacerlo", declaró Harry Pearce, vicepresidente de General Motors Corporation. "Queremos hacerlo. Y lo vamos a hacer. Estamos absolutamente dispuestos a ello".

En el sector del gas y la electricidad, dos compañías pioneras, una de Estados Unidos y otra de Canadá, firmaron recientemente un acuerdo transcendental que se considera como el primer paso hacia el establecimiento de un sistema de intercambio internacional para la reducción de las emisiones de gases del efecto de invernadero. El establecimiento de un sistema mundial de intercambio de emisiones es una de las principales propuestas del Protocolo de Kioto.

Con arreglo al último acuerdo, la compañía canadiense de gas y petróleo Suncor Energy comprará el equivalente de 100.000 toneladas métricas de créditos de reducción de emisiones a Niagara Mohawk Power Corporation, de Syracuse, Nueva York, con la opción de comprar otros 10 millones de toneladas de créditos a lo largo de un período de 10 años. Durante la vigencia del acuerdo, Suncor podrá lograr sus objetivos voluntarios de reducción de emisiones a un costo menor, mientras que Niagara Mohawk tendrá unos ingresos extra para futuros productos de energía no contaminante.

El vicepresidente Gore elogió el acuerdo y señaló que, aunque las normas de intercambio de emisiones no se han finalizado, "el mercado mismo ya está surgiendo".

Michael Marvin, director ejecutivo del Consejo Empresarial para la Energía Sostenible, grupo que incluye a compañías de gas y electricidad, gas natural, eficiencia energética y energía renovable, dijo que "no hay duda" de que las compañías se orientan hacia la reducción de las emisiones.

Según Marvin, "si bien todavía perduran puntos de vista divergentes sobre si el gobierno debería o no ordenar las reducciones de las emisiones, en Estados Unidos cada vez es mayor el número de industrias que empiezan a aprovechar los adelantos tecnológicos para ayudar a reducir las emisiones, y las ventajas competitivas de tales medidas se reflejarán en los resultados".

Marvin citó la decisión de Georgia-Pacific, una de las mayores compañías de productos forestales del mundo, de aislar 450 metros de sus tuberías de vapor industriales para la producción de madera contrachapada. La compañía calcula que el aislamiento puede reducir el uso de vapor en 2.700 kilogramos por hora, lo que supone un ahorro diario de 16 toneladas métricas de combustible y entre el 5 y el 6 por ciento de las emisiones de bióxido de carbono.

Marvin también se refirió a los adelantos económicos que va logrando la industria de la energía renovable. Dijo que en todo el país se abren fábricas que aprovechan la energía solar. El empleo aumento un 30 por ciento al año y se van perfeccionando los generadores solares fotovoltaicos, sistemas de calefacción de piscinas por energía solar y tecnologías térmicas solares.

No obstante, pese al creciente número de directivos de la industria que reconocen la necesidad de reducir las emisiones de gases del efecto de invernadero, muchas compañías siguen oponiéndose al Protocolo de Kioto. Constance Holmes, directora de la Coalición del Clima Mundial, que representa a 230.000 compañías, declaró recientemente ante el Congreso que la ratificación del acuerdo sobre los cambios climáticos provocaría considerables perjuicios económicos y pérdidas de empleos y no lograría su objetivo de estabilizar las concentraciones de gases del efecto de invernadero.

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Jim Fuller es redactor del Servicio Informativo y Cultural de Estados Unidos y se especializa en el medio ambiente y otras cuestiones de interés mundial.


Cuestiones Mundiales
Revista electrónica de USIA, Vol. 3, No.1, abril 1998