El cuidado de los ríosEntrevista con David Allan y Brian Richter | ||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Pregunta: Sr. Richter, en su libro Rivers for Life, publicado en 2003, usted y Sandra Postel, coautora de la obra, exhortan a que se adopte una nueva mentalidad en que la meta explícita del desarrollo y la ordenación de los recursos hídricos sea la preservación de la salud de los ecosistemas. ¿Hasta qué punto se ha implantado esa idea hoy en Estados Unidos? Richter: Curiosamente, el desarrollo dentro de Estados Unidos es, en mi opinión, un poco más lento que en otros países. Se trata también de una coincidencia extraña porque Estados Unidos empezó a ocuparse seriamente de estos temas a finales de los años sesenta, conforme se promulgaron las leyes ambientales nacionales. Los científicos y autoridades decisorias de Estados Unidos empezaron entonces a lidiar con muchos de estos problemas, pero en la comunidad científica los pareceres acerca de la ordenación de los recursos hídricos eran en aquel entonces diferentes de lo que son ahora.
P: ¿Con respecto a qué? Richter: En ese tiempo, los ecólogos que se ocupaban de los ríos tenían un conocimiento bastante amplio y general acerca de la importancia de la variabilidad hidrológicalos cambios en las corrientes fluviales y las influencias que estos cambios podrían ejercer sobre las plantas, los animales y el ecosistema en su totalidad. Las autoridades normativas se basaron en ese conocimiento para tomar decisiones sobre disposiciones reglamentarias, y adoptaron un planteamiento con el que generalmente decían que lo más crítico era a cuánto bajaba el nivel del río durante una época seca del año o durante un período de sequía. Lo que vimos que sucedió en Estados Unidos fue una fuerte orientación hacia la pregunta: ¿Cuál es el mínimo nivel de corriente que se necesita para mantener en buen estado a las plantas y los animales de este río?" Nos mantuvimos apegados a ese enfoque durante casi tres décadas, y recién a principios de los años noventa se empezaron a vislumbrar diferencias de opinión y preocupación de que debíamos prestar mayor atención a otros datos, además del nivel mínimo de los ríos y arroyos. Necesitábamos abordar la importante función que desempeñan las crecientes de los ríosy hasta las inundacionespara sostener la diversidad y el funcionamiento correcto de un ecosistema fluvial. Ha sido difícil lograr que los gerentes de los recursos hídricos y operadores de las represas comprendan que se necesita cierto nivel de inundación para mantener la salud de los ríos. P: Profesor Allan, su especialidad es la gestión de los ecosistemas. ¿De qué manera ha evolucionado con el tiempo el pensamiento científico? Allan: Brian lo dijo correctamente. Por mucho tiempo se pensó que lo importante era los niveles mínimos. ¿Hasta qué nivel podían bajar las aguas? ¿Hasta qué nivel podía bajar la calidad de las aguas? ¿Cuál era la norma mínima basada en la cantidad de oxígeno disuelto [burbujas microscópicas de oxígeno en el agua, esenciales para la vida acuática] que respondería a la carga de desperdicios orgánicos? En general, era un modo de abordar la cuestión en que se daba poca importancia a la protección del medio ambiente y mucha importancia al uso que podría hacerse de ese recurso. Lo que aporta hoy el terreno de la gestión de ecosistemas es el reconocimiento de que nuestras aguas ofrecen muchos beneficios que tal vez hayamos pensado son beneficios intangibles, pero que parecen ser cada vez más concretos. Estos beneficios provienen únicamente de un ecosistema saludable. Por ejemplo, los problemas del agua hacen peligrar la salud de las poblaciones de peces; o la capacidad de purificación de las aguas del ecosistema acuático; o la salud del ecosistema ribereño, la vegetación y los árboles que viven en las riberas de los ríos y arroyos y que tienen raíces en las aguas subterráneas poco profundas. Hemos visto el modo en que todas estas consecuencias ecológicas se han hecho cada vez más evidentes y es lo que nos lleva a pensar cada vez más en cómo preservar esos beneficios. Nos damos cuenta de que el ecosistema está siendo dañado y que ello nos está resultando en una disminución de los servicios [los servicios del ecosistema son procesos a través de los cuales el medio ambiente produce agua y aire limpios, madera, hábitat para los peces y polinización de las plantas], a los que empezamos a asignar cada vez más un valor monetario. P: Sr. Richter, empezó usted diciendo que puede que algunos países se estén adelantando a Estados Unidos en lo que respecta a desarrollar un planteamiento totalizador en la gestión de cuencas hidrográficas y sistemas fluviales. Por favor desarrolle un poco más este punto. Richter: En Estados Unidos, en los años cincuenta y sesenta empezamos a desarrollar seriamente nuestros recursos hídricos y a construir represas, y poco después empezamos a notar problemas ambientalescomo la pérdida de especies o la reducción de poblaciones de peces. Otros países fueron más lentos al desarrollar sus recursos hídricos. Cuando empezaron a surgir problemas en esos países, en los años ochenta y noventa, sus científicos se fijaron en cómo abordaban los mismos problemas científicos en otras partes del mundo, cómo se desarrollaba el conocimiento en el correr de las décadas. Terminaron por producir planteamientos fundamentalmente diferentes en torno a cuestiones críticas para la gestión equilibrada del recurso: ¿Cuánta agua necesita el río? ¿Qué variabilidad natural se necesita en las corrientes de agua para sostener los beneficios sociales que obtenemos de un ecosistema saludable? En Rivers for Life, destacamos los progresos que se lograron en lugares como Sudáfrica, Australia y algunos países europeos. Los científicos examinan nuevamente cómo abordar estas cuestiones. Esos países, en colaboración con sus autoridades y planificadores de recursos hídricos, han desarrollado planteamientos que abordan mejor los intereses actuales. Estados Unidos terminó heredando leyes ambientales que fueron creadas décadas atrás, y quedó demostrado que en algunos respectos ha sido más difícil modificar aquí la legislación y los planteamientos normativos que en países que abordaron los problemas como algo nuevo. Esos países, desde un punto de vista normativo o de políticas, han superado, en mi opinión, a Estados Unidos. P: La legislación a la que se refiere usted es la Ley de Agua Limpia, que fue aprobada en Estados Unidos en los años setenta, y que supuso un progreso significativo al exigir reglamentación para el tratamiento y descarga de aguas residuales, y que eliminó en todo respecto la descarga de desagües crudos y de residuos en nuestras vías fluviales. Profesor Allan, ¿produjo la Ley de Agua Limpia lo que queríamos que produjera? Allan: La Ley de Agua Limpia ha hecho mucho para nosotros. Concuerdo con lo que dijo Brian acerca de que gran parte de nuestra legislación sobre el agua data de los años setenta. De hecho, otras leyes sobre el agua datan de mucho antes, a la era del salvaje oeste en Estados Unidos. Pero la Ley de Agua Limpia ciertamente nos hizo mucho bien. Instituyó el tratamiento de aguas residuales en el nivel secundario. Sin duda hizo que el agua fuese más limpia e introdujo en la ley terminología acerca de la integridad física, química y biológica del agua dulce que durante los años ochenta y noventa, llevó paulatinamente al establecimiento de una serie de métodos de evaluación biológica que ahora utilizan los estados en forma generalizada para evaluar la salud ecológica del agua dulce. Creo que la Ley de Agua Limpia sigue guiando esa actividad de manera muy eficaz. Pero entonces se nos presentan nuevos problemas y no tenemos nada a modo de guía. Aquí en la región de los Grandes Lagos 1 estamos luchando con el problema de la exportación del agua. No está claro cuáles leyes y regulaciones podrían o deberían prevenir la exportación del agua de los Grandes Lagos fuera de la cuenca o fuera de los límites de los estados que rodean la cuenca. Buques cisternas llenos de agua dulce de los Grandes Lagos rumbo a Asia ¿Quién hubiera predicho eso? Por lo tanto, nos esforzamos por encontrar la respuesta apropiada y los instrumentos apropiados con que formular una respuesta. P: Seguramente en este tipo de situación hay muchos intereses encontrados que necesitan ser satisfechoslos gobiernos nacionales, los estados, los gobiernos locales, los científicos y los ambientalistas. Se hace más difícil tomar la decisión correcta acerca del recurso cuando tanta gente y tantos grupos tienen un interés en él. Richter: Sí. Es importante que se comprenda que es difícil mantener la política, la toma de decisiones y la planificación perfectamente a la par con los avances del conocimiento científico. Siempre van a estar a la zaga del avance científico. Eso es un reto universal y algunos países son mejores que otros en traducir la ciencia a la política y la ley. En todas partes del mundo se crearon sistemas, leyes y prácticas para administrar el agua, basándose en el nivel de conocimientos que existía en algún momento del pasado. Por lo tanto debemos considerar que la ordenación de los recursos hídricos es algo que siempre está en un estado de transición muy largo, algo que data desde hace miles de años cuando se construyeron las primeras obras de irrigación y las primeras represas en China. Frente a esa larga historia, vemos a los países entrar en diferentes fases o eras de gestión de las aguas y decisiones acerca del desarrollo de los recursos hídricos, y algunos son mejores que otros en capturar los valores sociales en evolución de nuestra era moderna. Como científico que debe trabajar con las autoridades decisorias, creo que ciertas formas de toma de decisiones parecen facilitar y acelerar más que otras la traducción de la ciencia a la política, la legislación y la planificación. Por ejemplo, algunos países ofrecen a sus habitantes oportunidades para expresar sus valores e intereses en un entorno seguro y constructivo, en el que otras partes interesadas les puedan oír. Esos países parecen fomentar más rápidamente y con mayor éxito una evolución en la política y la toma de decisiones. P: Profesor Allan, con respecto al tema del establecimiento de normas, de toma de decisiones basadas en la mejor información disponible, escribió usted recientemente un artículo en el Journal of Applied Ecology en el que sugiere que los planes de restauración de los ríos deberían apuntar a que el río logre un estado menos degradado y lo más ecológicamente dinámico posible. ¿Es la identificación de ese objetivo tan sencillo como suena? Allan: Concuerdo en que es una meta ambiciosa, pero disponemos de muchas ciencias que nos pueden guiar en esa dirección. El énfasis está en proceder en la dirección correcta, hacia un sistema saludable y dinámico. La investigación científica nos ha conferido un caudal de conocimientos sobre cómo hacer que el sistema sea más saludable y sostenible, y hemos aprendido mucho a través de la práctica y la aplicación. Los objetivos que propusimos en ese artículoel plan de cinco fases para los ríos ecológicamente saludables y para juzgar el éxito de las iniciativas de restauraciónse evalúan de manera cualitativa. 2 Podemos determinar con bastante certeza que esta acción llevará al sistema en la dirección en que esperamos que vaya, que podría basarse en condiciones de referencia, comparaciones con otros ríos saludables de la zona, o la experiencia con sistemas similares. Por lo general sabemos cuándo vamos en la dirección correcta y cuando no lo hacemos. Lo que intentamos hacer en ese artículo era expresar los aspectos claves de la dirección correcta.
P: Permítanme hacer de abogada del diablo por un momento. El Sr. Richter mencionó el largo historial de gestión de las aguas, y ciertamente hubo momentos en que la gente tomó una decisión, al decirse: "Construyamos esta represa. Es una gran idea", o se dijo: "Construyamos estos diques y contengamos este río para prevenir una inundación". Las décadas pasan y resulta que esas ideas no fueron muy buenas en lo que respecta a los ecosistemas. Con ese conocimiento histórico, ¿qué grado de confianza tienen ustedes en que ahora se está tomando las decisiones correctas? Allan: Esa es una postura válida, contra la cual es muy difícil defenderse. Existe el riesgo de que la arrogancia de la generación actual nos lleve a la convicción de que "sabemos cómo hacer las cosas correctamente. No cometeremos errores. Se cometieron errores en los años cincuenta y sesenta, pero nosotros somos ahora más inteligentes". Considero que se trata de una advertencia razonable, pero tenemos hoy mejores oportunidades para avanzar en la dirección correcta que dirigirnos en la dirección equivocada. El sentido común, junto con el conocimiento científico, son una guía útil para adoptar decisiones sensatas sobre la gestión del recurso. Richter: Esto data de cuando la Comisión Brundtland produjo hace algunos años la definición de sostenibilidad. 3 En ella hicieron mucho hincapié en no reducir o impedir las posibilidades para generaciones futuras. Es una norma sabia que debemos tener presente. Muchos de los cambios que se hicieron en el pasado a los recursos hídricos y ecosistemas de aguas dulces son sumamente difíciles de revertir hoy en día. Algunas de nuestras decisiones sobre el desarrollo privarán de opciones a las generaciones futuras, y debemos siempre tener presente esto. Dicho esto, las sociedades en diferentes partes del mundo tienen imperativos diferentes. Acabo de pasar un par de semanas muy educativas en China occidental, donde se habla mucho acerca de la construcción de nuevas represas hidroeléctricas. Lo que les motiva a ellos es el interés en proveer electricidad a los poblados distantes de la China occidental. Consideran que es un aspecto muy importante del alivio de la pobreza y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos en esa región del país. Estas cuestiones son muy difíciles desde el punto de vista social, pero necesitamos considerar que debemos ejercer el principio preventivo hasta donde podamos y cuidarnos de no privar de opciones a las generaciones futuras. Allan: Vivimos en un mundo de cambios constantes. Este semestre dicto un curso sobre el cambio ambiental mundial y examinamos en él la letanía de cosas que han cambiado drásticamente después de 1950. En esa época la gente se preocupaba mucho menos por los límites. Se construían represas, se ampliaban las ciudades, se aumentaba la extracción del agua; y sigue habiendo hoy mucha gente que considera que los recursos son algo esencialmente ilimitado, que debe ser utilizado por la generación actual. Por lo tanto es una transición notable el que hoy estemos discutiendo a favor de los límites y derechos de los ecosistemas y de las necesidades de las generaciones futuras. Se trata de transiciones bastante importantes y muy recientes. Para repetir lo que dijo Brian, las prioridades sociales se manifiestan de manera distinta en diferentes lugares, según las necesidades inmediatas. A finales de la década de los noventa viví durante un tiempo en una región rural de Venezuela y me di cuenta de que entre el 80 y 90 por ciento de la electricidad en ese lugar era hidroeléctrica. Si a uno no le gustaban las represas, era igual que decir que no deseaba tener electricidad para tener medicinas en los hospitalesque no se tendría refrigeración. Ciertas necesidades humanas básicas dominarán el debate en otras partes del mundo, pero es sólo desde hace poco que hemos adquirido la noción de que tenemos perspectiva de futuro. Estamos lidiando aún con lo que significa elegir entre oportunidades futuras y oportunidades presentes. Es muy difícil reconciliarlas. Richter: Yo soy optimista porque hay dos cosas que han cambiado considerablemente en décadas recientes. Una de ellas es la capacidad científica o técnica de comprender y comunicar lo que se está cambiando cuando se toman estas decisiones sobre el desarrollo. David mencionó anteriormente que la sostenibilidad saludable de las pesquerías podría servir de ejemplo de un servicio muy importante para el ecosistema. En muchas partes del mundo en desarrollo la gente depende, al nivel de subsistencia, del acceso a la pesca. La proteína del pescado es una parte muy importante de sus dietas. Y ahora podemos prever y, en cierto grado limitado, pronosticar cuáles serán los cambios que probablemente ocurrirán en campos como la pesca. La sociedad puede ponderar la pérdida de capacidad de las pesquerías con el desarrollo de los recursos energéticos disponibles o el control de las inundaciones. Tenemos la capacidad de tomar decisiones al estar mejor informados. Eso me infunde mucha esperanza. El segundo aspecto que me infunde esperanza es que los gobiernos avanzan cada vez más hacia modelos de toma de decisiones más transparentes e incluyentes. Muchas de estas decisiones solían ser tomadas unilateralmente por las burocracias centrales o por un número limitado de individuos en las agencias de recursos hídricos o energéticos de un país, o por el sector privado motivado puramente por consideraciones económicas. El proceso de toma de decisiones se está empezando a abrir y a ser más receptivo a las aportaciones de otros grupos de interés u otras partes interesadas con una serie de valores diferentes. P: Profesor Allan, ¿para finalizar, puede decirnos algo que nos infunda esperanza? Allan: El conocimiento de que los ecosistemas brindan servicios de muchísimo valor empieza a valorarse recién hoy, incluso en este país. Con sólo mencionar los usos valiosos del agua dulce uno se queda impresionadoel agua que tenemos para beber, para uso doméstico, para la agricultura y la industria, para los empleos y para sostener a poblaciones de peces saludables, que son una fuente importante de proteína, etcétera. Un ecosistema saludable ayuda a controlar las inundaciones y asiste en la purificación de las aguas. Hay valores culturales que residen en la sensación de bienestar que siente la gente cuando visita un parque, una reserva natural o la ribera de un río. El ciclo del agua se relaciona con el estado de la vegetación terrestre y la habilidad de mantener bosques saludables. A medida que uno empieza a valorar más las razones por las que son importantes estos sistemas, aprende que la salud de los ecosistemas está estrechamente relacionada con la salud de las poblaciones humanas.
(1) Los cinco lagos de los Grandes Lagos, en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, contienen aproximadamente una quinta parte de todo el agua dulce del mundo, y suministran agua potable a casi 33 millones de personas. (2) Palmer, M.A., E.S. Bernhardt, J.D. Allan, et al. 2005. "Standards for ecologically successful river restoration." Journal of Applied Ecology 42:208-217. (3) El Informe Brundtland, conocido también por su título: Our Common Future (Nuestro futuro común), influyó la opinión que el mundo tenía acerca de la urgencia de avanzar hacia un desarrollo económico que pudiera sostenerse sin agotar los recursos naturales o perjudicar el medio ambiente. Un grupo internacional de políticos, funcionarios públicos y expertos en materia de medio ambiente y desarrollo, presidido por Gro Harlem Brundtland, de Noruega, definió el desarrollo sostenible como "aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades". Esta definición se ha convertido en uno de los principios esenciales del desarrollo sostenible.
Las opiniones expresadas en esta entrevista no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.
|
||||||||