El medio ambiente
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El historial estadounidense de atención a los problemas ambientales en los últimos 30 años es impresionante. Hoy valoramos los cielos despejados en nuestras grandes ciudades, las aguas de los lagos y ríos en que se puede nadar y nuestros parques, bosques y zonas en estado natural nacionales. El símbolo de nuestro país, el águila calva, puede verse una vez más en sus nidos a 35 kilómetros de la capital del país. El movimiento ambiental moderno en Estados Unidos comenzó con el establecimiento del primer Día de la Tierra, el 22 de abril de 1970. Posteriormente siguieron piezas claves de legislación ambiental estadounidense, entre ellas: la Ley de Política Ambiental Nacional de 1970, la Ley del Aire Limpio de 1970, la Ley del Agua Limpia de 1972, la Ley sobre Especies en Peligro de Extinción de 1973, la Ley de Conservación y Restauración de Recursos de 1976 y la Ley del Superfondo de 1980, cuyo propósito es limpiar vertederos de desechos sumamente contaminados. Muchas de estas leyes e iniciativas ambientales fueron las primeras de su tipo en el mundo. Al compartir con otros países nuestras experiencias de los últimos 30 años, hemos aprendido que el aire limpio, el agua limpia y los ecosistemas florecientes son metas fundamentales que comparten todos los países. También hemos aprendido que las cuestiones ambientales no están restringidas por fronteras nacionales y que la Tierra es un sistema interconectado. Para abordar los problemas mundiales del medio ambiente Estados Unidos figura como miembro activo en más de 200 negociaciones de tratados internacionales sobre el medio ambiente, lo que incluye acuerdos para proteger la capa de ozono, conservar las zonas pantanosas, proteger las especies en peligro, conservar los recursos naturales, promover las pesquerías sostenibles y reducir las sustancias químicas peligrosas. Estados Unidos toma también medidas concretas para encontrarle solución a algunos de los desafíos de desarrollo más difíciles del mundo, como por ejemplo mejorar la salud humana, conservar los recursos naturales, incrementar el desarrollo económico y aliviar la pobreza. Durante la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible 2002 (WSSD) en Johannesburgo, Sudáfrica, Estados Unidos encabezó los esfuerzos internacionales para abogar en favor del desarrollo sostenible. Estados Unidos contribuyó cerca de mil millones de dólares como parte de nuestra Iniciativa de Agua para los Pobres, con el objeto de hacer realidad para 2015 la meta de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas de reducir a la mitad la cifra de personas que carecen de agua limpia. Durante los dos años y medio desde la WSSD, esta asociación ha mejorado los servicios de agua e higienización de más de 8 millones de personas. También, hemos colaborado con los gobiernos y el sector privado para formar la Asociación Forestal de la Cuenca del Congo a la cual hemos dedicado 53 millones de dólares, con un efecto multiplicador de decenas de millones de dólares más. Esta iniciativa promueve el desarrollo económico, el alivio de la pobreza y un mejor ejercicio del poder local mediante la conservación de los recursos naturales y mejor ordenación de los recursos, lo cual incluye el control de la explotación forestal ilegal y la sustracción y tráfico de la fauna silvestre.
Estados Unidos está comprometido a ayudar a otros países, en particular los países en desarrollo, a satisfacer las necesidades de energía de sus pueblos, hacer crecer sus economías y abordar los problemas ambientales que presentan la contaminación de aire y las emisiones de efecto invernadero. Estos objetivos múltiples pueden lograrse con el desarrollo a largo plazo de las tecnologías de energía limpias, eficientes, de precio razonable, al mismo tiempo que se mejora y distribuye la generación actual de tecnologías de baja emisión. Este año solamente, Estados Unidos gastará más de 3.000 millones de dólares para el desarrollo, aplicación y comercialización de tecnologías de energía más limpias y más eficientes, como el hidrógeno, la energía nuclear, el carbón limpio y los materiales renovables. Estados Unidos está también a la cabeza de las iniciativas internacionales para crear un Sistema de Sistemas de Observación Mundial de la Tierra (GEOSS) coordinado, sostenido y de vasto alcance. Una vez en marcha el GEOSS nos ayudará a mejorar los pronósticos ambientales y a proveer alertas tempranas de desastres naturales. Puesto que las políticas efectivas se basan en información científica sólida y en datos exactos, este sistema mundial de medidas ayudará a la comunidad internacional a tomar medidas apropiadas para proteger el medio ambiente y las personas y fomentar el crecimiento económico. El pueblo de Estados Unidos se siente orgulloso de proteger su medio ambiente y permanecemos comprometidos en este empeño para el beneficio de futuras generaciones. Participamos plenamente en importantes esfuerzos internacionales a fin de enfrentar los retos complejos que presentan las cuestiones ambientales y reafirmamos la función vital de todos los países en esta misión compartida de proteger la salud de nuestro planeta.
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