Exportar la "mejor idea" de Estados Unidos
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Más de 270 millones de personas visitaron los parques nacionales de Estados Unidos el año pasado, atraídas por su belleza y condición agreste. El sistema de parques de nuestro país, descrita en una ocasión como la "mejor idea" de Estados Unidos, incluye 388 parques y abarca unos 34 millones de hectáreas, un área aproximadamente del tamaño de Alemania. Además, Estados Unidos ha creado 545 refugios nacionales para vida silvestre, en los que se protegen más de 36,4 millones de hectáreas en beneficio de la fauna silvestre, los recursos pesqueros y la biodiversidad. El gobierno administra otros 186 millones de hectáreas de tierras protegidas, entre ellas bosques nacionales, zonas en estado natural y refugios marinos. Los estadounidenses valoran mucho sus tierras públicas porque ofrecen oportunidades para el solaz y el ocio y una oportunidad de tener un contacto directo con la naturaleza, aprender sobre la historia de nuestro país y reponer nuestras energías. Brindan un hábitat crítico para la vida silvestre, un recurso ecológico y económico vital que también abarca importantes valores científicos, culturales, estéticos y espirituales. Más aún, las tierras públicas sirven de impulsoras del desarrollo económico al atraer turistas y, en algunos casos, son una fuente de recursos para escuelas, transporte y otras necesidades. Nos enorgullecemos del hecho de que en nuestra nación se encuentra el Parque Nacional Yellowstone, el primer parque nacional del mundo. La creación de este parque en 1872 inició una ética de conservación en Estados Unidos e impulsó la preservación de lugares y recursos silvestres por sus propios valores intrínsecos y para el beneficio de generaciones futuras. Los estados, los grupos de conservación, las comunidades locales y los propietarios privados de tierras han protegido vastas extensiones de espacio abierto, cuencas y hábitat de especies silvestres. Compartimos con otras naciones las experiencias que hemos adquirido en el desarrollo de una red de tierras protegidas. Esta es una tarea importante debido a que la competencia cada vez mayor por recursos naturales, la creciente escasez de los mismos, los cambios en la utilización de la tierra, el desarrollo económico, la estabilidad política y el cambio climático pueden tener efectos enormes en el bienestar de nuestras tierras. La gente en todo el mundo está abordando estos problemas, procurando crear un movimiento de conservación duradero que llegue a todos los rincones del planeta. Hay actualmente más de 102.000 áreas protegidas en el mundo, que cubren más del 10 por ciento de la superficie terrestre. Abarcan ecosistemas ecológica y económicamente importantes, desde cadenas montañosas hasta arrecifes de coral, y suman 18,8 millones de kilómetros cuadrados, un área que es dos veces el tamaño de Europa. El número de estas áreas va en aumento. En los últimos años, los países en desarrollo han marcado el camino en destinar tierras para parques nacionales y reservas protegidas. Al hacerlo, demuestran un compromiso con la conservación que da ejemplo de gran valentía y audacia.
Estados Unidos se enorgullece de haber ayudado a otras naciones interesadas en crear sistemas de áreas protegidas. Por ejemplo, lo hacemos a través de la Asociación Forestal de la Cuenca del Congo, una iniciativa que une a más de 30 gobiernos, organizaciones internacionales, empresas y grupo de defensa del medio ambiente. La asociación se propone establecer redes nacionales de zonas protegidas a través del África centro-occidental a fin de salvaguardar uno de los dos bosques tropicales intactos más grandes del mundo. Al mismo tiempo, la Asociación del Congo ofrece a los habitantes locales un interés en el bosque al promover la tala sostenible y proveer medios de vida como el ecoturismo. Los seis países de la cuenca del Congo, que valientemente han apostado su bienestar futuro a los beneficios de la conservación del bosque, son la fuerza impulsora de esta asociación. Estas naciones ven un futuro fundado en el respeto a la naturaleza, no su explotación. Estados Unidos contribuirá 53 millones de dólares durante cuatro años para crear los programas de capacitación, la infraestructura y los regímenes de administración y aplicación necesarios para concretar esta visión de un sistema de áreas protegidas y una administración sostenible del bosque. Esta empresa podría desarrollar en total unos 27 parques nacionales y proteger más de 10 millones de hectáreas. La Asociación Forestal de la Cuenca del Congo es también un mecanismo poderoso para frenar la matanza de animales de la selva por su carne y avanzar la lucha contra la tala ilegal de árboles. La tala ilegal destruye ecosistemas y amenaza áreas protegidas en todo el mundo, y les cuesta a los gobiernos entre 10.000 y 15.000 millones de dólares anuales en ingresos perdidos, según cálculos del Banco Mundial. Por ese motivo el presidente George W. Bush inició la Iniciativa Contra la Tala Ilegal a fin de ayudar a los países en desarrollo a reducir las amenazas a las áreas protegidas. Por medio de la Iniciativa colaboramos con otros gobiernos y organizaciones no gubernamentales para mejorar la aplicación de la legislación forestal en África, proteger el hábitat de los orangutanes en Indonesia y vigilar los bosques de Brasil mediante sistemas de detección a distancia, entre muchas otras acciones. Estados Unidos también promueve áreas protegidas en otros países mediante canjes de deuda por naturaleza. Estos innovadores acuerdos permiten que las naciones en desarrollo que reúnen las condiciones reduzcan su deuda con Estados Unidos al tiempo que generan fondos para proteger sus boques tropicales. Desde el año 2000 hemos concertado nueve acuerdos que generarán 95 millones de dólares para la conservación de bosques en ocho países durante las próximas dos décadas. Tres organizaciones no gubernamentales internacionales con sede en Estados Unidos han contribuido 7,5 millones de dólares, además de los fondos de alivio de la deuda asignados por el Congreso, para hacer posibles estos acuerdos. 1 Recientemente Estados Unidos concertó un acuerdo con la República de Panamá que, con la ayuda de una contribución de 1,3 millones de dólares de la organización no gubernamental internacional The Nature Conservancy, generará 10 millones de dólares para proteger y preservar el Parque Nacional Chagres de Panamá, de 129.000 hectáreas, durante los próximos 12 años. El Parque Nacional Chagres suministra el 50 por ciento del agua necesaria para operar el canal de Panamá, abastece de agua potable a las dos ciudades más grandes del país y alberga un hábitat para especies en peligro de extinción como jaguares, monos aulladores de manto y águilas harpías. Otro acuerdo con Panamá conservará los bosques de excepcional riqueza biológica del Parque Nacional del Darién, que contiene un puente biológico único donde se juntan América del Norte y del Sur y que alberga una gama diversa de flora y fauna. En ambos casos, los fondos resultantes de estos acuerdos apoyarán actividades específicas de conservación en los parques nacionales y crearán legados permanentes para proveer financiamiento sostenido a los parques. Los estadounidenses nos enorgullecemos de compartir nuestro acervo de conservación terrestre con aquellas naciones que desean crear áreas protegidas. Al ayudar a los ciudadanos de todo el mundo a administrar sus recursos naturales sobre una base sostenible, fomentamos un mundo de más esperanza para millones de seres humanos y preservamos grandes lugares silvestres para que los disfruten generaciones futuras.
(1) Las naciones que participan actualmente en el canje de deuda por naturaleza son Bengala, Belice, Colombia, El Salvador, Jamaica, Panamá, las Filipinas y Perú. Las organizaciones no gubernamentales participantes son The Nature Conservancy, Conservation International y el World Wildlife Fund.
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