LOS PROGRAMAS DE TRATAMIENTO REDUCEN EL CONSUMO DE DROGAS
Un estudio de cinco años de duración realizado por
el Centro de Investigación de la Opinión Nacional, de la
Universidad de Chicago.
Un estudio de los programas de tratamiento de la adicción a las
drogas, financiado por el gobierno federal, revela una reducción
general de 50 por ciento en el consumo de drogas y reducciones
considerables en el consumo de alcohol, un año después del
tratamiento.
El estudio, el mayor de su clase, también pone de relieve grandes
cambios en la conducta delictiva, un aumento de 19 por ciento en el
empleo y una reducción de 42 por ciento en el número de
entrevistados desamparados. El estudio incluyó entrevistas con
pacientes antes y después del tratamiento.
El Estudio Nacional de Evaluación de la Mejora de los Tratamientos
(NTIES), dado a conocer en septiembre de 1996, examinó el resultado
del tratamiento por consumo de drogas y alcohol en una muestra de
5.300 participantes en programas auspiciados por el Centro de
Estados Unidos para el Tratamiento del Consumo de Sustancias
Químicas (CSAT). Este Centro es parte de la Administración de
Servicios Relacionados con el Consumo de Sustancias Químicas y
Salud Mental (SAMHSA) del Departamento de Salud y Servicios Humanos
(HHS).
La administradora de la SAMHSA, Nelba Chávez, ha observado que el
tratamiento es mucho menos costoso que otras opciones probables.
Por ejemplo, un año de tratamiento con metadona para el vicio de la
heroína cuesta 3.500 dólares, en tanto que un año de
encarcelamiento puede costar hasta 40.000 dólares.
A continuación se presenta un resumen de las conclusiones del
estudio titulado "The Persistent Effects of Substance Abuse
Treatment -- One Year Later." (Efectos persistentes del tratamiento
del consumo de sustancias químicas -- Un año más
tarde)
Conclusiones Generales:
Los participantes en los programas de tratamiento financiados
por el CSAT redujeron considerablemente su consumo de alcohol y
drogas.
Los tratamientos produjeron beneficios duraderos, se vieron
reducciones considerables en el consumo de drogas y alcohol un año
después del tratamiento.
La información suministrada por los participantes también
revela un aumento en el empleo y el ingreso y mejoría en la salud
física y mental, y disminución en la actividad delictiva, en el
número de desamparados y en la conducta que conlleva el riesgo de
infección de VIH/SIDA, un año después del tratamiento.
Consumo Reducido de Drogas y Alcohol:
Usualmente, inmediatamente después del tratamiento se encuentran
reducciones considerables en el consumo de sustancias químicas. Lo
que es más importante, sin embargo, es que el estudio NTIES muestra
que los participantes en estos programas de tratamiento financiados
por el gobierno federal habían podido reducir su consumo de drogas
en aproximadamente 50 por ciento, aún un año después de haber
dejado el tratamiento. Este análisis incluyó participantes que
completaron una entrevista de admisión y es posible que hayan
vuelto al programa sólo una vez (es decir que realmente no llegaron
a tomar parte en un tratamiento). Por consiguiente estos
resultados deben considerarse estimados conservadores de la
eficacia de los tratamientos del consumo de sustancias químicas.
El estudio NTIES comparó el consumo de drogas entre los
participantes un año antes del tratamiento y un año después de
dárseles de alta y encontró que:
(El número de participantes que consumen) sus drogas primarias
(las drogas que los llevaron a buscar tratamiento) disminuyó de
72,8 por ciento, antes del tratamiento, a 37.7 por ciento, un año
después del tratamiento.
El consumo de cocaína disminuyó considerablemente de 39,5 por
ciento, antes del tratamiento, a 17,8 por ciento, 12 meses después
de haber terminado éste, una reducción de 55 por ciento.
El consumo de heroína, que según la mayoría de los expertos es
más resistente al tratamiento que el consumo de otras drogas, se
redujo en aproximadamente la mitad, de 23,6 por ciento, entre los
entrevistados que declararon haberla consumido durante los 12 meses
anteriores al tratamiento, a sólo 12,6 por ciento, un año después
de haber sido dados de alta.
El consumo de "crack", droga de preferencia de aproximadamente
la mitad de los entrevistados para el NTIES, reveló una reducción
grande y estadísticamente significativa, después del tratamiento;
el consumo disminuyó de 50,4 por ciento antes del tratamiento a
24,8 por ciento en los 12 meses después de éste.
Como grupo los entrevistados por el NTIES también demostraron
un avance considerable en la apreciación de su problema con el
consumo de alcohol: 23 por ciento indicó que representaba un
problema antes del tratamiento y sólo 7 por ciento lo señaló como
tal después de del mismo.
Validez de las Declaraciones del Consumo de Drogas:
La información revelada en este estudio parece indicar que los
participantes fueron en general francos al divulgar su consumo de
drogas. Alguna información subestimó el consumo reciente (en los
últimos 30 días) de heroína y cocaína. Entre los participantes
entrevistados 20,4 por ciento indicaron que habían consumido
cocaína y crack y 11,3 por ciento heroína, en tanto que las pruebas
de orina (que revelan el consumo muy reciente y reciente) fueron
28,7 por ciento positivas para la cocaína y el crack y 16,2 por
ciento positivas para el consumo de opiáceos (e.g. heroína). Sin
embargo, cuando las preguntas se referían a períodos más largos
(los últimos 12 meses), la información suministrada sobre el
consumo de marihuana (27,8 por ciento) y de cocaína y crack (33,5
por ciento) indicaron un consumo más elevado que el detectado por
las pruebas de orina (ya mencionadas). Las declaraciones y las
pruebas de orina referentes a la heroína fueron aproximadamente
iguales (16,5 por ciento y 16,2 por ciento, respectivamente).
Reduccion en la Actividad Delictiva:
La relación entre el consumo de sustancias químicas y la actividad
delictiva ha sido bien establecida. Los resultados del NTIES
suplementan la información según la cual el tratamiento para el
consumo de sustancias químicas puede tener un papel importante en
la reducción del crimen. Los entrevistados en este estudio
revelaron reducciones estadísticamente significativas en
indicadores múltiples de participación en actividades delictivas.
Aproximadamente la mitad (49,3 por ciento) de los
entrevistados para el NTIES informaron que habían "golpeado a
alguien" durante el año anterior al tratamiento y sólo 11 por
ciento indicaron ocurrencias similares un año después del
tratamiento.
Reducciones considerables semejantes (ocurrieron) en otros
campos ... en los arrestos (de 48,2 por ciento a 17,2 por ciento)
y ... en la mayoría del apoyo financiero derivado de actividades
ilegales (17,4 por ciento a 9 por ciento).
Mejor Empleo, Ingreso y Vivienda:
Además de una actividad delictiva menor, como se observó
anteriormente, parece que los avances en el empleo y la vivienda
son beneficios accesorios del tratamiento del consumo de sustancias
químicas.
Poco más del 60 por ciento de todos los entrevistados
informaron que tenían ingresos del trabajo después del tratamiento,
un aumento de 50 por ciento sobre la cifra anterior al tratamiento.
Además, hubo una disminución pequeña, pero estadísticamente
significativa, en el número de entrevistados que reciben pagos de
asistencia general.
Según las respuestas, el número de desamparados descendió de
19 por ciento antes del tratamiento a 11 por ciento después de
éste.
Mejor Salud Fisica y Mental:
Se reconoce que el consumo de sustancias químicas es un factor
importante en el deterioro de la salud.
El número de visitas al médico relacionadas con el alcohol y
las drogas ... disminuyó en más de la mitad durante el año
siguiente al tratamiento, en comparación con el año anterior a
éste.
Los entrevistados para el estudio NTIES también indicaron un
número significativamente menor de intentos de suicidio (tanto en
los relacionados directamente con el alcohol y las drogas como en
los no relacionados directamente) después del tratamiento, en
comparación con el año anterior a éste.
El estudio NTIES reveló también una reducción menor, pero
importante, en la proporción de entrevistados hospitalizados por
problemas de salud mental...
Menor Riesgo de Infeccion por el de VIH/SIDA
Se considera que el comportamiento sexual de las personas que
consumen sustancias químicas constituye un riesgo importante para
la transmisión del VIH, el virus que causa el SIDA.
En comparación con la información obtenida antes del
tratamiento, las respuestas de los entrevistados indicaron que
éstos lograron controlar la conducta que los pone en riesgo de
contraer la infección por VIH, lo que incluye una reducción
relativamente grande en relaciones heterosexuales sin el uso de
protectores, en las relaciones sexuales múltiples y en las
relaciones sexuales por dinero o drogas.
Aunque pequeña en números absolutos, según la información de
los hombres entrevistados, durante el año siguiente al tratamiento
... (hubo una disminución significativa) en la conducta homosexual
que conlleva alto riesgo, incluso las relaciones sexuales sin el
uso de protectores y las relaciones sexuales con más de un
compañero ...
Antecedentes del Estudio:
El NTIES entrevistó un total de 6.593 participantes durante la
admisión al tratamiento. De éstos, 5,274 fueron entrevistados
también al dárseles de alta y 5,388 durante el seguimiento, que,
para la mayor parte de la muestra, se realizó un año después del
tratamiento.
Se logró una tasa excelente de seguimiento de 83 por ciento,
lo que dio origen a una base grande de datos sobre los resultados
de los tratamientos del consumo de sustancias químicas financiados
por el gobierno federal.
Los datos recogidos cubren los resultados generales en varios
campos, el consumo de drogas y alcohol, la salud física y mental,
la actividad delictiva, el comportamiento social y el empleo.
Para una muestra aleatoria de aproximadamente 50 de los
entrevistados, se tomaron pruebas de orina, durante el seguimiento,
para corroborar su información sobre el consumo de sustancias
químicas.
Originalmente, el NTIES había sido financiado para cumplir con
requisitos específicos del Congreso sobre la evaluación de las
actividades de los programas de demostración auspiciados por el
CSAT (antes Oficina de Mejora de los Tratamientos), actualmente
parte de la SAMHSA y el HHS.
Los programas de demostración se concentraron en la población
vulnerable y que no disponía de servicios, cuyos problemas de
drogas tienden a ser más agudos y que cuenta con poco apoyo social
para ayudarla en su recuperación (e.g. grupos minoritarios, mujeres
con hijos, mujeres embarazados, habitantes de las zonas pobres de
las ciudades, residentes en edificios de vivienda pública,
beneficiarios del servicio social y personas sometidas a proceso en
el sistema de justicia penal).
Cuestiones
Mundiales Publicación Electrónica del USIS,
Vol. 2, No. 3, Julio de 1997