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Cooperación para observar un eclipse total

Joseph Davila, PhD

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ÍNDICE
Acerca de este número
Ciencia y tecnología: puente entre culturas y naciones
Naciones en el espacio
En la Ciudad de la Educación
Curar la desigualdad
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Cooperación para observar un eclipse total
Curación virtual
ITER: futuro de la energía con la fusión atómica
BOTUSA: una asociación para investigar las enfermedades
GLORIAD: cooperación para la educación y la investigación
Bibliografía (en inglés)
Recursos en la Internet (en inglés)
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Joseph Davila
Joseph Davila
Cortesía de Joseph Davila, PhD

Joseph Davila, PhD, es astrofísico en la División de Heliofísica del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en Maryland. Sus intereses en lo que respecta a la investigación incluyen el campo de la interacción de las ondas-partículas en el sol, la estructura tridimensional de la corona solar y el campo magnético del sol.

En marzo de 2006, durante un excepcional eclipse solar total de cuatro minutos de duración, astrofísicos de la NASA y científicos de instituciones de investigación en Libia colaboraron por primera vez en ese país norafricano en actividades científicas conjuntas. Los científicos que visitaron el histórico desierto en el sur de Libia, lugar de mejor visibilidad del eclipse, estudiaron la corona solar y ayudaron a difundir las noticias del acontecimiento a todo el mundo.

El eclipse total del sol ocurre en alguna parte de la tierra casi una vez por año, por término medio. El 29 de marzo, el eclipse total del sol, que duró cuatro minutos y seis segundos, ocurrió cuando, visto desde la tierra, la luna pasó frente al sol y pareció ser casi del mismo tamaño que el sol. Durante los últimos cincuenta años, los científicos han aprendido mucho acerca de la corona solar—de dónde proviene su energía y cómo está conectada con el resto del medio interplanetario—pero hay muchos detalles que siguen siendo misteriosos.

De lo que mucha gente no se da cuenta es que el sol no termina en el disco amarillo. La atmósfera del sol se extiende por todo el sistema solar. La Tierra viaja a través de la atmósfera del sol, la que termina en una región llamada límite de la heliopausa—los límites exteriores del campo magnético del sol y del viento solar—una distancia de entre 18.000 millones y 22.000 millones de kilómetros del sol.

El próximo eclipse total, que tendrá lugar el 1 de agosto de 2008, podrá verse en el norte de Canadá, Groenlandia, Siberia, Mongolia y China septentrional. Su duración será de unos dos minutos. Uno de los eclipses más prolongados tendrá lugar el 22 de julio de 2009, cuando el fenómeno durará más de seis minutos, visto desde un lugar en el Océano Pacífico.

Pronosticar lun eclipse es más fácil que pronosticar las condiciones meteorológicas en el espacio, que son similares a las de la Tierra pero que originan en el sol. La actividad en la superficie del sol, como las erupciones solares, puede causar altos niveles de radiación espacial, que pueden aparecer como plasma (partículas) o radiación electromagnética (luz). En la Tierra, las condiciones meteorológicas del espacio pueden interferir con la transmisión de radio por onda corta y los sistemas de distribución de energía eléctrica. En el espacio, las condiciones meteorológicas espaciales pueden causar pérdidas en las órbitas de los satélites y pueden ser un peligro de radiación para los satélites y los astronautas durante ciertas fases de las misiones espaciales.

Al estudiar el sol y la corona, quisieramos desarrollar nuestra ciencia para que sea compatible con las observaciones y los pronósticos del clima en la actualidad, de modo que cuando una persona o un robot viaja al espacio, podamos saber cómo será el clima. Para ello necesitamos mucha más información que la que tenemos al presente. En este momento, tenemos esbozos de cómo funcionan las cosas, por lo tanto no es un misterio desde ese punto de vista. Pero en términos de hacer pronósticos reales de lo que ocurrirá mañana en el espacio, no estamos todavía tan adelantados como para eso.

El eclipse es un acontecimiento especial para nosotros en la Tierra, porque nos da una oportunidad para comprobar nuestros instrumentos en condiciones similares a las del espacio. Es más barato viajar a un sitio de observación de un eclipse y comprobar allí estos instrumentos que lo que costaría construir una nave espacial y probarlos en el espacio. Estamos hablando de cientos de millones de dólares en el espacio comparado con decenas de miles de dólares en un viaje. Ninguno de los dos es barato, pero es mucho más barato que viajar en el espacio con un instrumento nuevo.

Después que el explorador portugués Fernando de Magallanes circunnavegó por primera vez la tierra, el mundo se achicó y de pronto se necesitó una ciencia para entender los océanos, las corrientes oceánicas, las corrientes de chorro, los vientos de gran escala y los vientos alisios. Se necesitó conocer las características en gran escala en la atmósfera de la Tierra porque se viajaba en esa atmósfera. En el espacio es similar. Hemos dado apenas un paso en el espacio, pero tal vez en los próximos cincuenta a cien años, se viajará en el espacio, y por lo tanto necesitamos conocer más acerca del entorno espacial.

Para demostrar las nuevas técnicas de observación de la atmósfera del sol y los prototipos de los instrumentos que se usarán en las misiones espaciales futuras, hemos realizado en conjunción con nuestros colaboradores libios dos experimentos durante el eclipse.

En uno de los experimentos instalamos un pequeño telescopio equipado con una cámara que emplea filtros para captar la luz de la corona solar y separarla en diferentes colores del espectro. Otro experimento con un Espectómetro de Apertura Múltiple para Corona (MACS) utiliza un espectrógrafo para separar la luz en colores individuales. El método de los filtros es más simple de aplicar, pero el espectrógrafo es más preciso. Compararemos las dos técnicas cuando hayamos procesado todos los datos. Se necesita hacer mucho análisis antes de publicar los resultados en la comunidad científica, pero hasta el momento los resultados son muy prometedores.

Con estos experimentos podemos medir las propiedades de los electrones que dispersan la luz—la densidad, la temperatura y la velocidad del movimiento de los electrones en la corona. Necesitamos esta información para mejorar los modelos computarizados del sistema solar.

El día después del eclipse viajé a la Universidad de Sebha, a 800 kilómetros al sur de Trípoli, para tratar la participación científica en programas relacionados con el Año Heliofísico Internacional 2007, programa internacional cuyo propósito es unir a la comunidad científica mundial de los 191 estados miembros de las Naciones Unidas en una colaboración científica para estudiar la tierra, el sol y el sistema solar como un solo sistema.

Durante todo el viaje a Libia, la actitud de la gente hacia nosotros fue generalmente muy positiva.

Los jóvenes estuvieron muy interesados en hablar con nosotros y fueron muy amistosos. Algunas personas de mayor edad fueron más recelosas, pero todos conocían la NASA y deseaban algo que con el logo de la NASA. Les dimos todas nuestras lapiceras, botones y etiquetas de la NASA.

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