Naciones en el espacioScott Horowitz, PhD
| ||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
|
Durante los últimos 50 años, el hombre ha dado pasos significativos en la exploración espacial. Pero lo que surge por encima de los detalles específicos de estos logros es el esfuerzo y la cooperación mundial que los hicieron posibles. Creo que el creciente espíritu de colaboración, con la creciente cantidad de naciones y organizaciones involucradas en el espacio y el alcance en aumento de la actividad espacial mundial, ofrecerán el marco estructural que requieren los logros aún más grandes.
La cantidad de países involucrados en la exploración espacial ha aumentado de un grupo pequeño y selecto, que comenzó en la década de 1950, hasta llegar a las más de 80 naciones que hoy han organizado esfuerzos para usar la exploración espacial en beneficio de sus sociedades. El futuro de la exploración espacial estará basado en esa participación internacional y, lo que es más importante, en la colaboración entre las naciones para beneficiar a la gente de todas partes. La historia de la exploración del espacio es rica. En 1609 la gente empezó a explorar los cielos visualmente, gracias a las mejoras que le hizo al telescopio el astrónomo italiano Galileo Galilei. Galileo, a quien se le acredita haber sido el primero en usar el telescopio con propósitos astronómicos, hizo posible observar montañas y cráteres en la superficie de la luna. Con tales comienzos nació el sueño de la exploración lunar y planetaria. A estas alturas, 12 hombres han caminado sobre la Luna y se ha completado una amplia gama de misiones no tripuladas a la Luna y a otros planetas. Sólo en los últimos 10 años, se han descubierto 150 planetas más allá de nuestro sistema solar. Más cerca de nosotros, los ciudadanos de todo el mundo han cosechado enormes beneficios de la exploración espacial mediante satélites que sirven de apoyo a las comunicaciones, la navegación, la observación meteorológica y otras disciplinas de percepción a distancia. Las tecnologías relacionadas con el espacio y el conocimiento científico han contribuido a la computación y a los artefactos robóticos de alto desempeño, lentes resistentes al rayado, imágenes de cánceres mamarios y muchas cosas más. Para el futuro próximo hay en trámite planes de exploración espacial aún más ambiciosos. Al completarse la misión Nuevos Horizontes, la primera nave espacial en visitar en 2016-2917 el planeta enano Plutón y su luna Carón, las naciones que llevan a cabo viajes espaciales habrán enviado naves robóticas espaciales a todos los planetas de nuestro sistema solar. Esperamos que los seres humanos caminen otra vez en la Luna no más tarde del 2020. A medida que aumenta la magnitud de la exploración espacial, también lo hace el esfuerzo colaborador internacional. Un buen ejemplo de una temprana cooperación espacial es el estudio del cometa Halley durante su aproximación al sol en 1986. Cinco años antes, en 1981, las agencias espaciales de la Unión Soviética, Japón, Europa y Estados Unidos formaron el Grupo Consultivo Interagencial (IACG) para coordinar de modo informal los asuntos relacionados con las misiones espaciales se que planeaban para observar el cometa. En 1986 cinco naves espaciales de estas naciones se reunieron con el cometa Halley. La vital información intercambiada como resultado de la colaboración dentro del IACG fue de inapreciable valor para el estudio del cometa. En los vuelos espaciales tripulados, la colaboración internacional ha ido creciendo desde las semillas de los programas iniciales como Skylab, el Proyecto de Ensayo Apollo-Soyuz y el Programa Espacial Conjunto Shuttle-Mir, hasta el actual esfuerzo internacional de la Estación Espacial, uno de éxitos de ingeniería más increíbles de la historia.
El Proyecto de Ensayo Apollo-Soyuz, del 15 al 24 de julio de 1975, fue el primer vuelo espacial internacional tripulado. La misión fue concebida para probar la compatibilidad de los sistemas de encuentro y acoplamiento de las naves espaciales estadounidenses y soviéticas y abrir el camino de los rescates espaciales internacionales y los futuros vuelos tripulados conjuntos. El Programa Conjunto Transbordador Espacial-Mir, de febrero de 1994 a junio de 1998, fue mucho más allá del alcance de los programas iniciales en colaboración, al abarcar 11 vuelos espaciales en el transbordador y siete estadías de astronautas estadounidenses, denominadas incrementos, en la estación espacial rusa Mir. Los transbordadores espaciales llevaron a cabo también intercambios de tripulaciones y entregas de suministros y equipo. Shuttle-Mir demostró que la exploración espacial ya no tenía que ser definida como una competencia entre naciones, y ayudó a norteamericanos y rusos a desarrollar la pericia necesaria para construir y mantener la Estación Espacial Internacional.
La Estación Espacial Internacional es el ejemplo más importante de colaboración científica en el espacio hoy día. Estados Unidos, Canadá, Rusia y once países representados por la Agencia Espacial Europea se han unido para construir y habitar la estación. A través de la labor científica que se lleva a cabo allí, estas naciones buscan mejorar la vida en la tierra y allanar el camino hacia la futura exploración espacial. La asociación de la estación espacial ha dado muestras de su fortaleza y dedicación a través de diversos episodios de tensión, incluso la conmoción que siguió a la pérdida transbordador espacial estadounidense Columbia en 2003. Tales esfuerzos cooperativos sirven de inspiración para el futuro. Cuando las grandes naciones emprenden grandes esfuerzos, logran más éxito con sus aliados y asociados. La exploración espacial es el gran esfuerzo de nuestra época.
Con todo lo que puede enorgullecernos nuestros logros anteriores, está por delante el amanecer de una nueva era espacial. Creo que los habitantes de la tierra, en un lapso relativamente breve, observarán la Luna con sus telescopios para contemplar las pruebas de la actividad de explotación humana y robótica, que beneficia a la gente de todas partes. Podrán ver una estación de investigación en la superficie, operada por una tripulación internacional que trabaja para obtener recursos útiles del regolith lunar - una capa de roca suelta que descansa sobre el lecho de roca - como parte de un esfuerzo para permitir a las tripulaciones vivir más independientemente de la tierra. En el lado de la Luna más alejado de la tierra podrán desplegarse antenas que enlazadas en fase para formar el mayor radiotelescopio que se haya construido jamás, libre de la interferencia de ruido radial procedente de la tierra. Otros astronautas podrán ser exploradores geológicos, en busca de indicios sobre los orígenes del sistema Tierra-Luna y de la vida misma. Mientras tienen lugar estas actividades, otros podrán alistar una nave espacial de 500 toneladas para el primer viaje de la humanidad a Marte. Muchas naciones han iniciado ya esfuerzos de exploración lunar. La Pequeña Misión de Investigación Avanzada en Tecnología de la Agencia Espacial Europea orbitó la luna en 2004. En los próximos años la seguirán otras naves espaciales, entre ellas el Explorador Selenológico y de Ingeniería de Japón, Chandrayan, de India; Chang'e de China, y el Reconocimiento Lunar Orbiter y su tripulación y equipo secundarios, el Satélite de Observación y Percepción de Cráteres Lunares, de Estados Unidos. En 2006 las naciones que navegan por el espacio comenzaron a discutir cómo trabajar unidas para impulsar el progreso científico, económico y exploratorio en la Luna. Este esfuerzo comienza ahora, con la planificación y ejecución de las misiones robóticas precursoras. Estas acciones recíprocas son las semillas de los futuros esfuerzos en colaboración. La NASA recopila aportes de varias comunidades, entre ellas las agencias espaciales internacionales, para trazar una estrategia mundial de objetivos en la exploración lunar. La NASA presentó esta estrategia en su Conferencia sobre la Próxima Generación de la Exploración, una reunión de líderes espaciales mundiales en surgimiento que tuvo lugar en agosto del 2006. A medida que las naciones que navegan por el espacio desarrollan una visión de intereses comunes y exclusivos en la Luna, podemos echar las bases para un trascendental salto hacia delante en la exploración espacial. Algunos de nosotros pueden considerar la Luna como un fin en sí mismo; con una ubicación única en su género desde donde se pueden investigar los procesos que formaron nuestro sistema solar y una ubicación cercana a nosotros, donde colonias humanas autosuficientes podrán preparar el terreno para que la gente viva y trabaje en otros mundos. Otros podrán considerar la Luna como un campo de pruebas de tecnologías y técnicas operativas que algún día se aplicarán en la exploración humana de Marte y otros destinos. Y otros más podrán considerar la Luna como un recurso increíble que puede ayudarnos a resolver los problemas con la energía y otros problemas aquí en la Tierra. La exploración lunar sostenible a largo plazo requerirá los esfuerzos de todos nosotros, con nuestras muchas opiniones sobre el papel que desempeña la Luna en la exploración y el desarrollo humano.
Cuando yo era astronauta, experimenté personalmente los beneficios de la cooperación espacial en la exploración espacial. Creo en el gran valor que la exploración espacial tiene para los pueblos de todo el mundo. Aunque los primeros pasos de la humanidad en otros mundos fueron dados por una docena de los primeros exploradores de Estados Unidos, harán falta todas nuestras naciones, trabajando juntas, para materializar la gran empresa de la exploración espacial que tenemos ante nosotros, y permitir a las futuras generaciones de exploradores hacer las cosas que hoy sólo podemos imaginar. |
||||||||