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La integración eficaz de la Internet en las escuelas

Por Janet Ward Schofield
Catedrática de Sicología y científica titular
Centro de Investigación y Desarrollo de la Enseñanza
Universidad de Pittsburgh

La instalación de computadoras y el acceso a la Internet en las escuelas debe ir precedida de una cuidadosa determinación sobre su uso más eficaz y el apoyo que requiere esta tecnología.

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El acceso a la Internet se ha ido propagando aceleradamente en las escuelas primarias y secundarias de todo el mundo. Casi un 100 por ciento de las escuelas en Estados Unidos, Australia, Finlandia, Canadá y el Reino Unido están conectadas a la Internet. La disponibilidad de la Internet también se extiende amplia y rápidamente en las escuelas desde Escandinavia hasta Israel y Corea.

Día tras día, los países adoptan decisiones sobre cómo se integrará la Internet en las escuelas, qué tipo de conexiones se utilizarán y qué usuarios tendrán acceso, todo ello con enormes consecuencias educativas y financieras. Desafortunadamente, los funcionarios de los sistemas de educación no siempre hacen un examen detenido de la inserción de la Internet o de otras tecnologías por computadora en las escuelas. A veces la tecnología por computadora se adquiere como un símbolo de modernismo más que para la consecución de fines educativos cuidadosamente evaluados1. Además, debido a que la Internet se considera generalmente como un recurso conveniente, se presiona mucho a las escuelas para que faciliten su acceso en las aulas mucho antes de que se hayan formulado planes para su uso óptimo en el ámbito escolar.

En el presente artículo se exponen brevemente cuatro cuestiones que se deberán tener en cuenta al tomar la decisión de integrar la Internet en las escuelas primarias y secundarias: su costo frente al de otras opciones, el requerimiento de apoyo considerable de tipo técnico y pedagógico, la armonización de las normas escolares y costumbres de la comunidad con la Internet, y la compatibilidad de los objetivos de la escuela con el potencial educativo de la Internet. Gran parte de la exposición de estos temas se fundamenta en un estudio realizado durante cinco años sobre la utilización de la Internet en grandes distritos escolares de zonas urbanas de Estados Unidos 2, 3, 4, 5, 6, 7. Además, la presente monografía hace eco de las opiniones y experiencias de eruditos y educadores de todo el mundo. Algunas de las cuestiones antes mencionadas, como es el costo, son obvias. Otras no son tan evidentes, pero no por ello se descarta su posible y significativo efecto en la manera que el acceso a la Internet influye sobre los procesos y resultados de la educación.

El costo frente a otras opciones

La integración de la Internet a las escuelas no es una propuesta de bajo costo. La provisión de acceso a la Internet a los estudiantes de Estados Unidos requirió una inversión inicial de casi 110.000 millones de dólares y supone un gasto permanente de casi 30.000 millones anuales 8. De hecho, desde 1997, el gobierno de Estados Unidos ha desembolsado más de 7.000 millones de dólares en subsidios para la conexión de Internet en las escuelas9. India ha anunciado su intención de gastar el equivalente de casi $2.500 millones de dólares para impartir enseñanza por vía electrónica a 600.000 escuelas durante los próximos cuatro años 10. Los gastos son particularmente elevados cuando las escuelas deben adquirir computadoras con potencia suficiente para navegar por la Internet y cuando a todos los estudiantes se les proporciona una computadora portátil de uso personal, con acceso a la Internet incluido, como sucede en algunos programas en Estados Unidos.

El servicio de la Internet aumenta los gastos permanentes de operación de las escuelas. Por ejemplo, las innovaciones tecnológicas a menudo causan que computadoras en perfecto estado de funcionamiento se vuelvan obsoletas en cuestión de cinco o siete años, ya que a los modelos no actualizados les es imposible comunicarse con una red con requerimientos y recursos en constante evolución 8. Además, el mantenimiento y el apoyo técnico que requiere la Internet supone también un gasto continuo.

Dado el elevado costo del acceso a la Internet y el apoyo que requiere su utilización eficaz, cabe preguntarse si el dinero que se requiere para dar a todos las aulas acceso amplio a la Internet no estaría mejor empleado en otros menesteres, como es aumentar el número de maestros, sobre todo en aquellos países donde la remuneración por su trabajo es inferior al costo del equipo y las conexiones de computadora. Por otra parte, y dados los rápidos cambios en la tecnología, se deben evaluar con detenimiento los cambios tecnológicos previstos y su efecto en los costos y las capacidades antes de invertir elevadas sumas en el acceso a la Internet.

Datos sobre la Internet en evolución

  • En el otoño de 2002 el 99 por ciento de las escuelas públicas de Estados Unidos tenían algún acceso básico a la Internet, en contraste con el 35 por ciento en 1994, año en que el Centro Nacional para Estadísticas de la Educación comenzó a estimar el acceso a la Internet en las escuelas.

  • Las escuelas públicas de Estados Unidos han realizado progresos continuos en la expansión del acceso a la Internet, desde el 3 por ciento en 1994 al 77 por ciento en 2000 hasta el 92 por ciento de acceso en las aulas de enseñanza en 2002, porcentaje que incluye aulas, laboratorios de computadoras, otros laboratorios, bibliotecas y centros de medios.

  • En 2002, la proporción de estudiantes por computadora con acceso a la Internet en las escuelas públicas era del 4,8, una mejora sobre el 12,1 en 1998, fecha en que se midió la proporción por primera vez.

(Fuente: "Acceso a la Internet en escuelas públicas de Estados Unidos, otoño de 2002", publicado en octubre de 2003, Centro Nacional para Estadísticas de la Educación (NCES), Departamento de Educación de Estados Unidos.)

Necesidad de apoyo tecnológico y pedagógico

Sucede con frecuencia que los encargados de proporcionar computadoras a las escuelas gastan mucho dinero en el equipo y las conexiones, y muy poco en actividades necesarias para usar las computadoras eficientemente cursos profesionales y apoyo para los maestros11. Los países que ya han hecho una inversión cuantiosa para llevar la Internet a las escuelas, cada vez más reconocen la importancia de destinar una suma considerable de fondos para cursos de desarrollo profesional y apoyo técnico permanente 12, 13. No obstante, lograr el balance perfecto entre los gastos de equipo, programas y apoyo es un problema difícil que aún no tiene solución. La falta de maestros con buenas destrezas de informática es un impedimento para el uso de la tecnología de la información y de la comunicación en muchos países.14

Para que el uso de la Internet sea eficaz, los educadores deberán perfeccionar sus destrezas técnicas y sus conocimientos sobre la Internet. También deberán tener una idea clara de cómo la Internet puede ayudar de manera productiva en su trabajo. Esto no es tarea fácil. Cada vez más se desarrollan recursos para ayudar a los educadores en este sentido, si bien su disponibilidad varia dependiendo del idioma 15. Por último, es posible que a muchos maestros no les interese hacer uso de estos recursos, o no dispongan de tiempo para ello, por lo que es importante poner a su disposición actividades de desarrollo profesional y apoyo permanente 16, 4.

Armonización de normas escolares y costumbres
de la comunidad con la Internet

Por medio de la Internet, los estudiantes pueden tener acceso a información y conectarse con gente de todo el mundo. La Internet les posibilita la participación en cursos que no se imparten en sus escuelas, la interacción con expertos no disponibles en sus comunidades, el intercambio con un público nuevo para sus trabajos y la colaboración en proyectos que les sería imposible en su localidad. Por ejemplo, en un proyecto realizado mediante la Internet, los estudiantes acompañaron a una expedición científica en Antártida. En otro, los estudiantes de diversas comunidades de Estados Unidos colaboraron con científicos en la labor de recolección y análisis de datos sobre la lluvia ácida, junto con otros estudiantes de escuelas distantes que aportaban datos sobre sus propias regiones. Sin embargo, esta misma conexión con el resto del mundo puede igualmente exponer a los estudiantes a contenidos inaceptables en sus comunidades, o a personas cuyas ideas o comportamientos no son bien vistos por padres y maestros17.

Las normas, principios y comportamientos varían muy marcadamente de una cultura a otra. Cuando los contenidos de la Internet no se conforman con los principios que rigen a una comunidad, los educadores a veces limitan el uso de la Internet en las escuelas 18. De hecho, puede suceder que su uso sea tan restringido que incluso llegue a socavar una gran parte del valor educativo potencial de la Internet. Tómese por ejemplo el caso de una escuela en la que los docentes sólo permitieron que los alumnos de secundaria visitaran sitios en la Internet previamente aprobados, por temor a que encontrasen material impropio. Esta práctica redujo enormemente el acceso de estos estudiantes a recursos e impidió el desarrollo de ciertas destrezas relacionadas con la Internet4.

Es por esta razón que se han formulado estrategias para atender las incompatibilidades entre las normas y principios de una localidad y el material accesible por medio de la Internet. Las normas que rigen el uso aceptable de la Internet a menudo especifican el tipo de material al que los estudiantes pueden tener acceso. Además, se pueden instalar filtros para intentar bloquear el acceso al material inadecuado, aunque a veces sin quererlo también aíslan material inobjetable y potencialmente útil 19. Los recursos en línea y de otro tipo pueden ayudar también a los estudiantes a evitar los peligros o la explotación por personas que ellos puedan conocer a través de la Internet. Por ejemplo, hay muchas organizaciones que han establecido sitios que proporcionan consejos sobre seguridad en la Internet a los estudiantes. Dos de ellos son www.NetSmartz.org y www.CyberSmart.org. Sin embargo, este tipo de recursos está disponible en inglés y en otros idiomas, pero no siempre en todos los idiomas de muchos países con escuelas conectadas a la Internet. Allí donde se produzca un choque serio y profundo entre las costumbres locales y la información disponible en la Internet, y allí donde pese la influencia de la comunidad sobre el sistema de educación, el uso de la Internet será más restringido o muy controlado, lo que limita su valor potencial en la educación.

Compatibilidad de los objetivos de la escuela
con el potencial de Internet en la educación

La mera instalación de las computadoras en las escuelas no garantiza su uso eficaz 20, 1, 6. Su utilización depende de factores tales como la medida en la que los educadores consideran que la tecnología contribuye al logro de sus objetivos más estimados y la facilidad con la que se adapta su uso en la práctica diaria21. Por ejemplo, los maestros que consideran prioritario el aprendizaje de información e ideas nuevas por sus estudiantes utilizan más la red mundial "World Wide Web" que aquellos que hacen mayor hincapié en el dominio de destrezas básicas por los estudiantes22.

Si bien la Internet fomenta la adquisición de destrezas y experiencias que las pruebas estandarizadas subrayan, es probable que también influya grandemente en el grado en que se la usa en las escuelas. El uso de diversos tipos de aplicaciones de computadora puede facilitar el desempeño académico del estudiante. En realidad, un amplio análisis reciente de los estudios realizados entre 1994 y 2000 sobre la eficacia de los programas computadora para la educación concluyó que su uso en las escuelas está relacionado con el progreso en las destrezas en lectura y matemáticas23. Sin embargo, la Internet es un instrumento tan novedoso que no es mucha la evidencia disponible que corrobore su eficacia en la obtención de mejores resultados académicos24, si bien es cierto que muchos maestros valoran mucho su uso en la labor docente25, 4.

Una de las grandes ventajas de la Internet es que puede ayudar a los estudiantes a desarrollar sus propios intereses 4. Sin embargo, en muchos países, los exámenes administrados a nivel regional o nacional inciden mucho en la determinación del futuro de los estudiantes y en la reputación de las instituciones educativas. Estos exámenes suelen medir un conjunto presupuesto de conocimientos y destrezas. Si la Internet conduce al aprendizaje más diverso e individualizado de los estudiantes, es poco probable que este tipo de enseñanza eleve sus calificaciones en los exámenes estandarizados. Este hecho bien podría disuadir a los maestros y a las instituciones educativas de aprovechar al máximo lo que ofrece la Internet.

Conclusión

Hay muchos beneficios que en potencia se desprenden del uso de la Internet en las escuelas primarias y secundarias26, 4. La Internet puede ayudar a los maestros a obtener e intercambiar información con facilidad, a desarrollar destrezas en muchas áreas y a comunicarse con otros educadores y con la comunidad donde se encuentra la escuela. Para los estudiantes, la Internet puede ser potencialmente una herramienta valiosa para la recolección de información, así como de comunicación y colaboración con el mundo fuera de sus escuelas y comunidades.

De modo que, aun cuando el uso de la Internet en las escuelas primarias y secundarias guarda enormes promesas, quedan aún pendiente cuestiones importantes sobre sus ventajas y desventajas frente a la inversión financiera necesaria para obtener un nivel elevado de acceso en las aulas, cómo lograr la realización óptima de su potencial educativo y cómo medir su eficacia.

Notas bibliográficas

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3. Davidson, A. L., Schofield, J. W., & Stocks, J. E. (2001). Professional cultures and collaborative efforts: A case study of technologists and educators working for change. The Information Society, 17, 21-32.

4. Schofield, J. W. & Davidson, A. L. (2002). Bringing the Internet to school: Lessons from an urban district. San Francisco, CA: Jossey-Bass.

5. Schofield, J. W., & Davidson, A. L. (2003). The impact of Internet use on the relationships between teachers and students. Mind, Culture and Activity, 10, 62-79

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Este ensayo se basa en un trabajo financiado por el Contrato No. RED-9253452 con la Fundación Nacional de las Ciencias y la Donación No. 199800209 de la Fundación Spencer.

Las opiniones expresadas en este artículo son las de la autora y no reflejan necesariamente las opiniones o políticas del gobierno de Estados Unidos.



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