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Auge y declive del periodismo en la República de Georgia

Karl Idsvoog


Las nuevas tecnologías mediáticas y el cambio político y social

"DICE
Acerca de este número
Tecnología nueva, voces nuevas
Del periodismo ciudadano al contenido generado por el usuario
Cada ciudadano es un reportero
Algunos gobiernos y empresas inhiben la libre expresión en Internet
El dilema de la industria de la información
Auge y declive del periodismo en la República de Georgia
Los nuevos medios de comunicación y la política estadounidense
Los principales sitios de noticias - Tabla
Los nuevos medios de información frente a los antiguos
Grupo especial para la libertad mundial en Internet
A escala local — Realmente local
Recursos de Internet (en ingl?
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Ciudadanos georgianos resisten firmemente los disparos de los cañones de agua de las fuerzas de seguridad en la capital de Tbilisi.
Ciudadanos georgianos resisten firmemente los disparos de los cañones de agua de las fuerzas de seguridad en la capital de Tbilisi.
© AP Images/George Abdaladze

Si la política en el mundo real fuera un cuento de hadas la caída de un gobierno represivo y la instauración de la democracia se traduciría en una prensa libre, ciudadanos con poder de decisión y una población mejor informada para tomar decisiones nacionales. Sin embargo, el nuestro no es un mundo de fábula.

En Georgia, una ex república soviética, una revolución pacifica llevó a la desaparición de un gobierno represivo y corrupto en 2003. En los años posteriores, este país del Cáucaso sólo ha progresado en forma vacilante hacia su final feliz. Inmediatamente después de lo que se denominó la Revolución Rosa, el nuevo gobierno inició reformas y comenzó un acercamiento con Occidente, pero posteriormente se fraccionó debido a disputas internas. En las semanas anteriores a esta publicación, el gobierno enfrentaba protestas callejeras y acusaciones de una alianza con Rusia. El presidente respondió declarando el estado de excepción. Esta orden forzó el cierre de todas las organizaciones noticiosas privadas, situación que se prolongó durante semanas y ocasionó la reprobación internacional.

Los medios de información georgianos no han gozado de la liberación experimentada por colegas de otros países donde se han logrado reformas políticas, y las razones para ello no se comprenden bien. El documento Freedom of the Press 2007, publicado por Freedom House, una organización de defensa sin fines de lucro, hizo la siguiente evaluación del entorno en el que operan estos medios:

La constitución georgiana y la ley de Libertad de Palabra y Expresión garantizan la libertad de expresión, pero en 2006 el gobierno restringió progresivamente la libertad de prensa. Las restricciones rara vez tomaron la forma de presión directa, auque se informó de casos de hostigamiento y abuso físico de periodistas por parte de funcionarios gubernamentales. … los propietarios y administradores de estos medios siguen ejerciendo presión sobre los periodistas, en un esfuerzo por mantener relaciones amistosas con las autoridades. Como consecuencia, los periodistas a menudo practican la autocensura.

El profesor y periodista de televisión estadounidense, Kart Idsvoog, viajó varias veces a Georgia entre 2002 y 2006 para enseñar periodismo en la Escuela de Periodismo del Cáucaso. Idsvoog, profesor en la Escuela de Periodismo y Comunicaciones de la Universidad Estatal Kent, en Ohio, ha mantenido contacto con periodistas georgianos, quienes le describen su desilusión por la forma en que la Revolución Rosa afectó su profesión.

En 2001 la República de Georgia era un lugar duro para los periodistas. Hubo un medio de información que no se amilanó, que no se echó atrás y que resistió como ninguna otra entidad noticiosa en el mundo postsoviético: el canal de televisión Rustavi 2.

En 2001 los reportajes duros provocaron reacciones duras. El presentador de Rustavi 2, Giorgi Sanaya, de 26 años, fue asesinado. Muchos creen que en venganza de sus reportajes. Sanaya puso en entredicho las políticas y prácticas del presidente Eduard Shevernadze, pero no fue el único que retó al gobierno de Tbilisi.

Akaki Gogichaishvili, presentador y creador del programa de noticias 60 Minutes de este canal de televisión aseguró que su padre fue despedido de su puesto en el gobierno debido a los reportajes que realizaba Akaki. Agregó este periodista de investigación que todos sus empleados habían sido amenazados. Cuando contestaban el teléfono oían una voz que decía: "mañana estarás muerto" o "vamos a violar a tus padres".

En 2001 no era suficiente amenazar a los periodistas. El director de noticias de Rustavi 2 y presentador principal Nick Tabatadze recibió una llamada que amenazó a la estación entera. Según Tabatadze, el ministro de Interior de Georgia amenazó con enviar tropas militares a saquear la estación. Tabatadze respondió informando sobre la amenaza durante el noticiario de la noche. A la semana siguiente, el gobierno reaccionó. Esta vez el ministro de Seguridad envió agentes a requerir los documentos financieros de la estación. Una vez más, Tabatadze respondió informando sobre lo que estaba sucediendo; sólo que en esa ocasión lo hizo en directo. Ordenó a sus fotógrafos que rodaran las cámaras y en minutos Rustavi 2 estaba transmitiendo a todos los televisores en Georgia imágenes de la incursión del gobierno en la sala de redacción. Los ciudadanos acudieron a la estación y mantuvieron vigilia toda la noche para demostrar su apoyo a Rustavi 2; al día siguiente, marcharon hasta el parlamento.

Era una época peligrosa pero interesante para los periodistas de Georgia.

Luego llegó la Revolución Rosa. Shevernadze dejó el poder y Mikhail Saakashvili, líder del movimiento pro democracia, ascendió al poder. Los periodistas en Georgia dicen que los medios de información no participaron de los beneficios de la Revolución Rosa.

La tensión emocional fue elevada durante los enfrentamientos callejeros en Tbilisi entre manifestantes que se oponían al gobierno y las fuerzas de seguridad, en noviembre de 2007.
La tensión emocional fue elevada durante los enfrentamientos callejeros en Tbilisi entre manifestantes que se oponían al gobierno y las fuerzas de seguridad, en noviembre de 2007.
© The New York Times/Redux/Justyna Mielnikiewicz

Adopción de la línea ideológica del Partido

Dos canales de televisión, el Canal 9, que había intentado informar diligentemente sobre las noticias en forma precisa, e Iberia, cerraron sus operaciones. La administración del canal Rustavi cambió, así como su enfoque de las noticias.

Natia Abramia, que ya no vive en el país, dedicó ocho años a difundir información en Georgia y trabajó en Rustavi 2 antes y después de la revolución. A pesar del clima amenazante durante la época de Shevernadze, Abramia recuerda que había bastante libertad de prensa. "No era un entorno profesional ni responsable, pero era libre".

Después de la Revolución Rosa, dice Abramia que todos comenzaron a hablar de la "autocensura". Rustavi 2, el canal que en otro tiempo había desafiado temerariamente a los funcionarios del gobierno para que explicaran sus acciones, ahora les llamaba por teléfono para pedirles consejo sobre qué información transmitir. "Presencié personalmente cómo los periodistas leían sus artículos por teléfono a los funcionarios del gobierno", dice Abramia. Agrega que los periodistas que no seguían la línea oficial tenían "problemas".

Un periodista profesionalmente capacitado, que no quiso dar su nombre porque necesita su empleo en Rustavi 2, describe el ambiente de trabajo para los periodistas con una sola palabra: "degradante".

El proceso de edición de las noticias que describe parece haber salido directamente de la época soviética. "No se nos permite criticar al presidente, al ministro de Economía, al ministro de Defensa, ni al ministro de Gobierno. Sólo se cubren los aspectos "buenos" referentes a estas estructuras gubernamentales".

Otro productor veterano, redactor y videógrafo, que ya no trabaja en la sala de redacción pero que mantiene el contacto con los reporteros de todos los canales de televisión de Tbilisi, dice tristemente: "Esta situación no debería darse". Por razones de negocios pidió también que no se le identificara. Al pedirle que comparara la situación actual del periodismo en Georgia con la que existía antes de la Revolución Rosa, dijo simplemente, "Es peor".

Natia Abramia coincide al decir: "Los periodistas locales encuentran cada vez más peligroso investigar, dudar o criticar las acciones del gobierno".

Esfuerzo por cambiar las cosas

Vídeo cedido por Karl Idsvoog
(Uso autorizado)

idsvoog video

Incursión en Rustavi 2

El periodista Karl Idsvoog estaba en Georgia en 2001 el día en que la televisión demostró su poder para influir en la población e inquietar al gobierno.

Transcription

La periodista Nino Zuriashvili y el redactor y videógrafo Alex Kvatashide solían producir algunas de las crónicas de investigación más completas de Rustavi 2. Sin embargo, Zuriashvili ahora califica al canal que antes adoptaba una posición periodística tan dinámica, de "nada más que una voz del gobierno".

No cree que Georgia se beneficiará con la compañía de televisión MZE, que fue adquirida por el hermano del ministro de Asuntos Exteriores. En enero de 2007, frustrados por el deterioro del periodismo serio desde la Revolución Rosa, Zuriashvili y Kvatashidze comenzaron su compañía de producción investigativa Monitor Studio, con financiación de la Comisión Europea. No fue problema encontrar noticias bien fundamentadas, pero encontrar a alguien dispuesto a transmitirlas lo ha sido.

Zuriashvili y Kvatashidze recibieron información confidencial sobre dos ciudadanos georgianos inocentes que habían sido encarcelados, torturados y condenados en base a pruebas falsas colocadas por agentes de seguridad bajo la dirección de un alto funcionario del gobierno.

Estos dos periodistas no fueron los únicos que habían confirmado los hechos; también lo hizo, por parte del gobierno, el defensor del pueblo de Georgia.

Sozar Subari convocó a una conferencia de prensa para anunciar sus conclusiones. Fue una presentación típica de una conferencia de prensa. Allí se encontraban todos los micrófonos de todas las estaciones. "Sorprendentemente", dice Alex Kvatashidze, esa noche, en el noticiero nocturno, "no hubo nada". En los noticieros de televisión no se informó sobre las conclusiones negativas del caso, aunque se habían originado en una fuente gubernamental.

Zuriashvili y Kvatashidze hicieron una presentación especial de su investigación, a la que invitaron a funcionarios de embajadas, directores de organizaciones no gubernamentales, periodistas y redactores jefe de los principales medios de Tbilisi, capital de Georgia. Ofrecieron su investigación completa a cualquier medio que estuviera interesado en tenerla, sin costo alguno, pero ninguna estación de Tbilisi quiso transmitir el informe.

Aún cuando las cadenas de televisión no quieren informar, la tecnología actual hace prácticamente imposible que los gobiernos y las empresas controlen las comunicaciones. Como dicen sus críticos, quizá Rustavi 2 se haya convertido en la voz del gobierno. Sin embargo, la tecnología permite a los periodistas hacer lo que han hecho siempre: informar sobre las noticias que les importa a la gente.

Es esa combinación de tecnología y tenacidad periodística lo que sostiene el optimismo de Kvatashidze. "Nosotros (y otros como nosotros) todavía tratamos de hacer llegar el mensaje al público", dice, agregando con seguridad: "El periodismo no está muerto en Georgia".

La investigación de Monitor Studio del encarcelamiento por razones falsas de dos ciudadanos georgianos se encuentra en http://tinyurl.com/2rpo3g (en inglés).

Las nuevas tecnologías mediáticas y el cambio político y social

Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos.

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