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Del periodismo ciudadano al contenido generado por el usuarioBertrand Pecquerie y Larry Kilman
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El 7 de julio de 2005 tuvo lugar una revolución en los medios de comunicación, aunque en ese momento no muchos la percibieron. Ese fue el día en que los terroristas explotaron bombas en el metro de Londres. Los ciudadanos en la escena inundaron los periódicos y las cadenas de televisión con fotografías, grabaciones e informes de lo que había sucedido. Muchos medios utilizaron rápidamente el contenido generado por usuarios. Sin embargo, un hecho quizá más decisivo ocurrió el 11 de diciembre de 2005, cuando una explosión en el depósito petrolero Buncefield, en el Reino Unido, produjo una respuesta sin precedentes por parte de ciudadanos periodistas, quienes enviaron miles de mensajes electrónicos, fotografías y vídeos del desastre a las páginas web de medios informativos mucho antes de que los periodistas profesionales llegaran al lugar de los acontecimientos en las primeras horas de la mañana, a 43 kilómetros de Londres. La BBC, por ejemplo, recibió más de 6.500 mensajes electrónicos con vídeos y fotos de la explosión y de los incendios de petróleo, comparado con los 1.000 recibidos a raíz de las explosiones en el metro de Londres. Las primeras fotos y vídeos llegaron minutos después de la explosión. El jefe de BBC News Interactive, Pete Clifton, dijo lo siguiente a la página web del medio informativo MediaGuardian, sobre el impacto del contenido producido por los ciudadanos periodistas: "El alcance del material que recibimos de nuestros lectores fue absolutamente extraordinario. Desde el momento en que ocurrió la explosión comenzaron a llegar vídeos, fotografías y mensajes electrónicos, todo lo cual tuvo un papel central en la forma en que informamos sobre el acontecimiento". El día de la explosión medio millón de usuarios visitaron la página web de la BBC para ver las fotos y los vídeos. La difusión de información por parte de los ciudadanos periodistas se convirtió en un elemento permanente y esencial de la estructura. La democratización de los medios Hoy es raro el medio de comunicación que no está en el proceso de ampliar la calle de doble sentido que ha creado el periodismo digital entre los medios informativos y sus usuarios. La multitud de nuevos canales de distribución electrónica ha dado a todo el mundo la posibilidad de producir por si mismo, con sólo un teclado, contenido noticioso, ello es cierto en el mundo desarrollado y cada vez más en el mundo en desarrollo también. O como dijo el pionero del periodismo ciudadano Dan Gillmor: "en un mundo con infinitas herramientas de comunicación, que ya está aquí prácticamente, siempre habrá alguien en el lugar preciso". Año tras año, la expansión de los medios de información digitales ha democratizado la publicación de textos y fotografías de todo tipo, lo que era antes el monopolio de la prensa y las cadenas de televisión. Por ejemplo:
La idea del periodismo ciudadano fue propuesta por primera vez en la obra de Dan Gillmor, de 2003, We the Media: Grassroots Journalism By the People, For the People con esta afirmación, ahora famosa: "Las noticias ya no son una lección, sino una conversación". El argumento de Gillmor, similar al de la enciclopedia electrónica Wikipedia, era que "el conocimiento y la sabiduría colectivos exceden enormemente la comprensión de una sola persona, en casi cualquier materia". Durante este período, los proyectos nuevos a nivel popular estaban ganando impulso y credibilidad. Se decía que si los periódicos hacían caso omiso de ellos arriesgaban parte del número habitual de sus lectores, y una gran parte de su futuro. ¿En quién confías? No obstante, actualmente la etiqueta "periodismo ciudadano" desaparece cada vez más para ser reemplazada por el concepto más completo de contenido generado por el usuario. Ya no se hace referencia al periodismo, profesión especializada con un conjunto singular de reglas y ética, a diferencia de los blogueros que ya no son periodistas que compiten sino productores de contenido complementario. La expresión "contenido generado por el usuario" también descarta la idea de ciudadanía y participación cívica. El contenido puede ser producido lo mismo por consumidores, lectores o comentaristas, pero se necesitan redactores profesionales para convertir el contenido en "periodismo". La magnitud de las nuevas fuentes presenta un problema difícil que se remonta a la alborada del periodismo: decidir qué fuente es fidedigna. Según el director de la edición del sábado de The Times de Londres, George Brock, "La interrogante más importante que se formula el consumidor de noticias y de opinión es la misma que siempre se ha formulado: ¿confío en esta fuente? Algunas fuentes pasan la prueba, otras no. Las sociedades abiertas que quieran permanecer abiertas deben mantener esa pauta". La aparición de contenido generado por el usuario, una verdadera revolución cultural, trae consigo tanto oportunidades como peligros considerables que requieren la atención de la sociedad. Por el lado positivo, los ciudadanos tienen ahora mucho más control de la forma y frecuencia con que reciben la información. Pueden reaccionar a ella y participar en ella, si así lo desean. La diseminación de noticias se está convirtiendo más en un diálogo entre el proveedor y el receptor de la información, en lugar de la imposición de opiniones y perspectivas por una minoría selecta. Por el lado negativo, la Internet ha proporcionado posibilidades nuevas extraordinarias para la manipulación generalizada, y algunas veces peligrosa, de la información, que es difícil, si no imposible, de contener.
Este fenómeno pondrá cada vez más una pesada responsabilidad en los periodistas profesionales de mantener pautas elevadas de comprobación de los hechos, probidad y objetividad. Los directores ya dedican enorme cantidad de tiempo a verificar y autenticar las fotografías y los textos generados por usuarios y en el futuro esa labor supondrá una mayor parte de su actividad. Las bitácoras y los comentarios requieren un examen cuidadoso y habitual. Aunque puede que los blogueros no se sometan a códigos de ética estrictos, en lo que se refiere a las bitácoras profesionales están sujetas a una buena cantidad de reglamentación que se origina en la comunidad. El escándalo de The Huffington Post en marzo de 2006, en el que estuvo implicado el actor George Clooney, ilustra los fuertes contrapesos y frenos de la comunidad de blogueros. Cuando el equipo de Ariana Huffington publicó en la web un artículo basado en una mezcla de entrevistas de Clooney por televisión y los hizo pasar por sus escritos, el actor no ocultó su desaprobación. Aunque la fundadora y autora de la página web Arianna Huffington originalmente restó importancia al asunto, en última instancia se vio obligada a pedir disculpas debido al desdén abrumador originado en el mundo de los blogueros. Los fundamentos mismos de nuestras sociedades democráticas y la credibilidad de los medios de comunicación establecidos se perderán si no podemos distinguir entre la información verdadera y la información falsa. La responsabilidad de los medios es, por tanto, considerable. Por el momento, subsiste una preferencia significativa, entre la mayoría de los lectores, por información obtenida de los productos impresos tradicionales. Hay 1.600 millones de lectores de periódicos en todo el mundo. Las encuestas de opinión pública indican invariablemente que los consumidores de noticias son más propensos a confiar en fuentes bien conocidas y establecidas y consideran las bitácoras y el material generado por los ciudadanos con más escepticismo. Por ejemplo, un análisis de consumidores de noticias por el periódico francés gratuito 20 minutes encontró que dos terceras partes de los que respondieron a las preguntas piensan que las noticias publicadas en directo en sitios web participativos "no pueden considerarse noticias" y dudan de la "veracidad de esas noticias". Es esencial para los periodistas incrementar sus conocimientos básicos sobre los medios, y para los ciudadanos también, a fin de ayudarles a determinar el valor y la veracidad de la información que reciben. En la Asociación Mundial de Periódicos y el Foro Mundial de Editores nos esforzamos por mantener nuestra industria informada de estos hechos y de la forma en que pueden afectar nuestras empresas y la sociedad en general. Periódicamente lanzamos campañas para recordar al público la cuestión fundamental que está en juego, cuando hablamos de la libertad de prensa. Una de las frases de la campaña, "La libertad de prensa es la libertad del ciudadano", nunca fue más cierta que en estos momentos. La Asociación Mundial de Periódicos y el Foro Mundial de Editores representan a editores y directores en más de 100 países, de 18.000 publicaciones, entre ellas miles de páginas web y bitácoras electrónicas de noticias e información (editorsweblog.org, sfnblog.org, trends-in-newsrooms.org) que actualmente forman parte integral del mundo de las noticias.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente el punto de vista ni la política del gobierno de Estados Unidos. |
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