La Exposición Universal
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Tal vez la exposición más famosa del período de la Guerra Fría fue la Exposición Universal e Internacional de Bruselas (Expo '58). El hecho de haber sido la primera celebrada después de la Segunda Guerra Mundial, le dio un mayor significado: los gobiernos de los aliados de Europa OccidentalFrancia y Alemaniaaprovecharon la ocasión para demostrar sus éxitos de posguerra, mientras que los países del EjeAlemania, Japón e Italiavieron en ella una oportunidad de pulir su imagen internacional. No obstante, lo más destacado entre la general exuberancia de la feria fue la tensión evidente entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que utilizaron sus respectivos pabellones para promover sus regímenes políticos en pugna.
El tema de la exposición de Estados Unidos, "Asuntos pendientes", trataba, entre otras cuestiones, de problemas sociales, incluida la segregación. Los senadores sureños se sintieron ultrajados y cortaron el presupuesto restante de la muestra de Estados Unidos. En consecuencia, se redujo el número de exhibiciones científicas estadounidenses y Rusia se instaló en el espacio dejado vacante por Estados Unidos en el Salón Internacional de Ciencias, que utilizó con gran efecto, como medio de propaganda de los adelantos tecnológicos soviéticos: por ejemplo, una muestra de usos de la energía atómica con fines pacíficos por los soviéticos contrastaba con el uso de la potencia nuclear por Estados Unidos "para la destrucción de la humanidad." El centro de atracción de la exhibición soviética lo constituían modelos de sus recién lanzados satélites Sputnik, pioneros del programa espacial ruso inaugurado el año anterior, que incluía un vuelo con un perro a bordo llamado Laika. Aunque Estados Unidos había lanzado con éxito su propio satélite Explorer, en 1958, no llevó a la feria su artefacto espacial. Sputnik alcanzó una gran popularidad entre los visitantes y los soviéticos utilizaron su pabellón, tributo de la tecnología avanzada al comunismo, como una oportunidad para convencer a los visitantes de que una URSS superior en las esferas de la ciencia y la tecnología no tardaría en sobrepasar a Estados Unidos en la producción de bienes materiales. Estados Unidos acudió mejor preparado a ferias mundiales posteriores. Aparte de las rivalidades culturales de la Guerra Fría, la feria fue notable por la variedad de productos científicos presentados, entre ellos, una audio-enciclopedia, un diccionario electrónico, queso pasteurizado, cinta magnética capaz de transmitir millones de caracteres en pocos segundos y una máquina postal que podía clasificar miles de cheques en 15 minutos. La misma Bélgica, que había organizado la feria para promover su crecimiento económico, impresionó al público con su símbolo, el gigantesco Atomiumconstrucción futurista que realzaba el aspecto positivo de la era atómica y su chocolate, del que produjo cinco toneladas al día mientras duró la Expo '58.
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