Diálogo entre distintas religiones después del 11 de septiembre
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George Clack: ¿Cuál fue la reacción de los miembros de sus congregaciones tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, y cómo ustedes, como clérigos, hicieron frente a sus inquietudes? Imán Yahya Hendi: Lo primero que hicimos en la Universidad de Georgetown fue convocar a toda la comunidad para orar juntos en una ceremonia religiosa interconfesional. Cerca de 600 estudiantes y miembros de la facultad asistieron al mayor servicio interconfesional que he visto jamás. En el servicio religioso estaban representadas todas las confesiones: judíos, cristianos, musulmanes, budistas, hindúes y otros, que unieron sus voces en una plegaria por América y por la paz del mundo entero. Rabino Kenneth Cohen: A las pocas horas de los ataques, todos los clérigos y ministros religiosos de American University se habían congregado en la escalinata del Kay Spiritual Life Center, junto con centenares de estudiantes, profesores y personal administrativo. Yo les dije a todos que la comunidad universitaria no debía hacer blanco de su ira a la comunidad musulmana, porque no era más culpable de aquellos acontecimientos que cualquiera de nosotros. Era un mensaje muy importante, que halló eco universal en American University. Los primeros días después del 11 de septiembre algunos estudiantes musulmanes no fueron a clase. Los dirigentes estudiantiles y yo telefoneamos a los musulmanes que conocíamos y les dijimos: "Por favor, vuelvan a la universidad. No teman. Si tienen miedo les acompañaremos personalmente a las clases". El 11 de septiembre nos hizo sentirnos a todos mucho más unidos. Hay mucha mala religión en mundo, y el antídoto es la buena religión. Hemos visto mala religión y buena religión en todas las confesiones. Cuando nuestras religiones tratan de reducir a Dios a nuestra pequeñez, en vez de inspirarnos a ser grandes de espíritu como Él, no son mejores que tribus. Las religiones en su mejor aspecto pueden apelar a lo que es más noble en nosotros.
Reverendo Clark Lobenstine: Desde 1978, la Conferencia interconfesional de la zona metropolitana de Washington ha venido trabajando con las comunidades islámica, judía, protestante y católica. Por tanto, aquel día, emitimos una declaración que expresó nuestro pesar por todas las víctimas de los ataques. También dijimos que las acciones de unos pocos, que hacen mal uso de su religión para justificar la violencia, no se deben utilizar para condenar a toda una comunidad religiosa y que debemos llevar a los responsables a la justicia. En los seis meses siguientes al 11 de septiembre llevamos a 107 conferenciantes, cerca de dos terceras parte de los cuales, musulmanes, a 36 distintas congregaciones, escuelas y asociaciones comunitarias, para participar en distintos actos y debates sobre los ataques terroristas del 11 de septiembre. Imán Hendi: Inmediatamente después de los ataques en nuestro país el 11 de septiembre, le dije a mi esposa que no saliera de casa. Pero ella me respondió que nuestros vecinos cristianos le habían dicho que si tenía miedo podía quedarse con ellos en su casa o que ellos podían traerle comida y protegerla. En Hagerstown, Maryland, la comunidad cristiana proporcionó guardias para proteger la mezquita. Sr. Clack: ¿Por qué creen ustedes que el diálogo interconfesional es importante? Imán Hendi: A mí me gusta llamar a lo que hacemos diálogo entre religiones. La fe tiene distintas manifestaciones religiosas, pero nuestras tres religiones, por ejemplo, creen en la existencia de un creador. Aunque nuestras tres religiones creen que Dios nos ha sido revelado de distinta forma, cada una de ellas cree en los mismos principios morales y éticos, aunque difieran en los detalles. El diálogo entre religiones tiene por objeto acercar a distintas comunidades religiosas para aprender a celebrar las diferencias, no a ser una comunidad. Yo no quiero que judíos, cristianos y musulmanes se conviertan en una sola fe. Eso no puede ser y nunca será. El Corán dice que si Dios hubiera querido, nos habría hecho a todos de una misma nación. Es decir, Dios quiere que seamos distintos. Lo que tenemos hacer es mantener las diferencias de una forma humana y civilizada. Rabino Cohen: Yo creo que es importante estar consciente de que las religiones no dialogan, la gente dialoga. Y cuando llegamos a conocernos unos a otros vemos lo que tenemos en común. La religión nos da los medios espirituales de expresarnos. Comprendemos mejor nuestra religión cuando tenemos la oportunidad de entender cómo otros, de distintas comunidades religiosas, encuentran la divinidad. Rev. Lobenstine: La Conferencia interconfesional acerca a gentes de distintas religiones, con profundo respeto a cada tradición religiosa. Al compartir nuestras respectivas experiencias religiosas no abandonamos, sino que afianzamos, nuestras tradiciones religiosas y nuestro entendimiento de Dios. Un aspecto muy importante de la labor interreligiosa, tanto de la colaboración en pro de la justicia social como de la intensificación del entendimiento, es la creación de oportunidades de llegar a conocer a gente de otras confesiones; y una vez que conocemos a esas personas tenemos más interés en conocer las semejanzas y diferencias de nuestras creencias religiosas. Diana Eck, directora del Center for World Religious Pluralism de la Universidad de Harvard, dijo en una ocasión que las más profundas divisiones del mundo no se producen entre religiones, sino, en cada tradición religiosa, entre los que viven su religión de manera abierta y generosa y los que la viven con una mentalidad cerrada y estrecha. Es una diferencia entre quienes sólo sienten su fe segura si levantan murallas y los que saben su fe segura por virtud de profundas raíces. Rabino Cohen: En el Talmud, nuestros rabinos preguntan "¿Quién es esforzado?, ¿quién es valiente?" La respuesta es: aquél que transforma a un enemigo en amigo. Necesitamos ingentes reservas de buena voluntad. No hay necesidad de poner de relieve los aspectos hostiles y belicosos de nuestras tradiciones religiosas. Necesitamos concentrarnos en el diálogo y el entendimiento mutuo.
Imán Hendi: Yo hablo de la necesidad de que nuestras religiones dominen mejor el arte de escuchar que el arte de hablar. Con frecuencia nos hace sentirnos bien el presentarnos a nosotros mismos y nuestros puntos de vista. Tal vez necesitemos hacer una pausa y escuchar lo que otros tienen que decir y asimilarlo como si fueran nuestras propias experiencias. Rev. Lobenstine: Debemos tratar de crear oportunidades de que la gente se sienta acogida con agrado en nuestras distintas congregaciones. Debemos alentar a la gente a cruzar líneas divisorias, a salir de sus casas y de sus congregaciones y visitar otras casas y otras congregaciones. Rabino Cohen: Nada une tanto a la gente como la existencia de un enemigo común y tenemos un enemigo común. El enemigo común es el odio y la intolerancia. Si estamos conscientes de este hecho, nos acercaremos unos a otros, porque tenemos un propósito común. Imán Hendi: Una vez me invitaron a pronunciar la homilía en un servicio cristiano, un domingo. Mi homilía se refería a la historia de Jonás y la ballena. Al final, pregunté a los miembros de la congregación de dónde creían que procedía la historia que les había leído. Me respondieron: "Es de la Biblia". Pero yo les dije: "No, éste es el Corán". Y todos quedaron sorprendidos de que el Corán relatara la misma historia de Jonás que la Biblia y de que un imán se refiriese a la historia de Jonás en una iglesia. Así es como descubrimos las cosas que tenemos en común. Rabino Cohen: Yo creo que otro elemento que tenemos en común es la naturaleza humana. La gente movida por la ira, cualquiera que sea su religión, tendrá un Dios iracundo, y la gente movida por el amor tendrá un Dios de amor. Es importante que seamos capaces de trascender las diversas denominaciones, porque si una persona está llena de odio, si está dominada por la ira, va a encontrar textos en sus tradiciones religiosas que justifican el odio y justifican la ira. Pero si tiende a ser acogedora, abierta y amable, seguro que encuentra textos en su tradición religiosa que justifican también esta actitud. Los textos están ahí, tanto los teñidos de odio como los inspirados por el amor. ¿Cuál va a escoger usted? Sr. Clack: Ustedes han dicho que el judaísmo, el cristianismo y el Islam comparten tradiciones religiosas similares. ¿Qué nos pueden decir respecto a las religiones ajenas a esta tradición particular, como el hinduismo o el budismo? ¿Hay un lugar para estas religiones en lo que ustedes están diciendo? Imán Hendi: Sin duda. La esencia del budismo trata de cómo una persona puede cultivar lo mejor de sí misma y sacrificarse por el todo. La fe hindú trata de cultivar el verdadero sentido del "yo" para sacar lo mejor en beneficio del todo. Estos conceptos también están presentes en el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Rev. Lobenstine: Y el Corán dice que existen profetas de los que no tienen noticia. Imán Hendi: Ciertamente. El sagrado Corán, en su capítulo 49, verso 13, uno de mis versos favoritos del Corán, dice que Dios salva a la humanidad entera, que Dios nos ha creado de una pareja de un hombre y una mujer y nos ha hecho iguales, que nos ha constituido en naciones y tribus para que nos conozcamos unos a otros, no para que nos despreciemos unos a otros. Rabino Cohen: Yo creo que todos estamos escalando la misma montaña. Podemos haber partido de distintos lugares de la montaña o tener una vista distinta desde la cumbre, pero es necesario tener presente el hecho de que todos nos encaminamos a la misma cumbre. Mucho se ha hablado después del 11 de septiembre sobre fanatismo religioso. Yo definiría el fanatismo como toda manifestación de cualquier religión que menoscaba la dignidad humana y el valor del individuo. La buena religión realza la dignidad humana. Sr. Clack: Los ataques terroristas del 11 de septiembre fueron trágicos para las víctimas y sus familias. No obstante, las tradiciones religiosas ponen de relieve la posibilidad de que del mal se derive un bien. ¿Ven ustedes algún indicio de que haya surgido algún bien como resultado de estos ataques? Rev. Lobenstine: Gran parte del mundo vive en un ambiente donde reina la violencia y donde la vida diaria está amenazada. El 11 de septiembre fue una experiencia terrible, pero dio a los estadounidenses la oportunidad de conocer en carne propia el sufrimiento, de una forma sumamente dolorosa y emotiva. Nuestra sensación de seguridad se quebró, y si bien fue algo terrible, nos dio la oportunidad de reagruparnos y reflexionar sobre el hecho de que la libertad tiene un precio y que la seguridad no se puede tomar por descontado. Así pues, nos sobreponemos al trauma, nos sobreponemos a la amenaza, pero, al mismo tiempo, necesitamos afirmar la tolerancia frente a las distintas comunidades del país: cristiana, judía, musulmana, budista, hindú y no creyente. Todos somos parte de la misma familia. Rabino Cohen: Yo creo que nuestros valores, la manera abierta y generosa con que vivimos nuestra religión frente a la versión antagónica y amurallada de nuestra religión, nos brinda la oportunidad de trabajar unos con otros y comprender el llamamiento de Dios a que edifiquemos una comunidad, una nación de justicia. La curación del mundo es tarea común de todas nuestras comunidades religiosas, y los acontecimientos del 11 de septiembre lo llevaron a primer plano. Imán Hendi: Después del 11 de septiembre, los estadounidenses nos dimos cuenta de que no debemos tomar por descontadas nuestras libertades; que no debemos tomar por descontada nuestra seguridad y que necesitamos presentar un frente unido. Antes del 11 de septiembre, había algún diálogo entre judíos y musulmanes, pero era muy oficial. A partir del 11 de septiembre he visto más diálogo entre judíos y musulmanes que en cualquier momento anterior. El año pasado, un centenar de rabinos e imanes se reunieron en Europa por segunda vez en la historia. La primera fue el año anterior, para hablar de cómo rabinos e imanes pueden ser un foco de esperanza para el establecimiento por árabes e israelíes de una realidad pacífica para ambas partes. Por tanto, si bien es cierto que los acontecimientos del 11 de septiembre fueron muy trágicos y tristes, acercaron a judíos y musulmanes. Y yo creo que veremos muchos más de estos acercamientos en los años venideros. Sr. Clack: ¿Cuáles creen ustedes que son las lecciones del 11 de septiembre? Rabino Cohen: Todos los que tenemos creencias religiosas y todos los que abrazamos varias ideologías seculares nos enfrentamos a diario a distintas opciones. Podemos optar por soluciones humanitarias o soluciones duras y severas. Yo creo que un principio rector que todos debemos seguir es, si hemos de errar, que sea por humanitarios. Debemos tener siempre presente que la humanidad fue creada a imagen y semejanza de Dios, y debemos tener presente la Regla de oro. Lo que ahora necesitamos más que nada es: ingentes reservas de buena voluntad. Ése es el toque de alerta de la hora actual. Rev. Lobenstine: Amén. Quisiera citar aquí brevemente a Diana Eck: "Hasta donde sabemos, es un mundo todo lo que tenemos para vivir. No tenemos un mundo para experimentar, dividir, expoliar, destruir y otro para aprender a vivir en él". Por tanto, nuestra tarea como seres humanos animados de fe religiosa y como seres humanos de buena voluntad es encontrar medios de asegurar que estamos engendrando vida, protegiendo vida y estableciendo justicia en el único mundo que tenemos todos. Imán Hendi: Muchos hablan de derribar muros que se interponen entre ellos. Yo no deseo derribar muros, sino transformarlos en mesas a las que todos nos podamos sentar juntos y disfrutar de las bendiciones de Dios en esta tierra. Nuestro empeño de forjar un mundo pacífico depende de nuestra habilidad de trabajar juntos, hombro con hombro, como compañeros. El terrorismo, el extremismo y la violencia en nombre de la religión nos amenazan a todos.
Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista ni las políticas del gobierno de Estados Unidos.. |
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